ECO Turismo


Recorriendo caminos
Por Fritz Sánchez (*)

Escalan Piedra del Medio y afloramientos
del Macizo Guayanés del Orinoco

Jóvenes integrantes del equipo Guía Ecoturística Aventurarse - Estado Bolívar realizaron la primera escalada deportiva en la Piedra del Medio del río Orinoco.
El reconocido periodista ambientalista y excursionista, Fritz Sánchez junto al experimentado ciclista de montaña Roberto Hernández cristalizaron su proyecto de escalada deportiva en el mítico Orinocómetro, nombre con el cual Alexander Von Humboldt bautizara a la Piedra del Medio en sus expediciones en el siglo XIX.
“Nos planteamos este reto como un ejemplo de la diversificación en actividades deportivas no tradicionales que se pueden desarrollar en Ciudad Bolívar y los hermosos ecosistemas que nos rodean”, comentó Fritz Sánchez, quien además es el autor de la Guía Ecoturística Aventurarse - Estado Bolívar.
Por su parte, Roberto Hernández señaló que confiesa siempre haber admirado la Piedra del Medio como patrimonio natural y cultural de la cuenca del Orinoco, “y al descender su cauce, las enormes rocas que afloran a la mitad del río padre se convierten en un gran reto para escalarlas”.
Contando con el equipo de seguridad necesario y la experiencia en escalada deportiva requerida para afrontar este reto, los jóvenes emprendieron navegación a la Piedra del Medio durante la temporada de aguas bajas del Orinoco.
“Exploramos las diferentes rocas que componen la Piedra del Medio, colocamos los dispositivos de seguridad necesarios y manos a la obra, a escalar nos dijimos (...) estas rocas graníticas del escudo guayanés son ideales para la escalada deportiva por su solidez y abrasión producto de la erosión de la cual han sido objeto al pasar de los siglos”, expresó Sánchez. 
Roberto Hernández indicó que realizaron dos rutas ascenso con diferentes dificultades en la gran roca. “El respeto y la emoción fue impresionante al sentir la energía que se respira al estar en la Piedra del Medio y escalarla (...) y aunque no vimos a la serpiente de las siete cabezas, entre las galerías y grutas que se forman gracias al entramado de las grandes rocas, pues bien podría vivir”, agregó Hernández, para quien la experiencia fue inigualable.
Una experiencia que los motivó a explorar también la isla El Degredo, para realizar una nueva jornada de escalada deportiva. “En El Degredo la dinámica fue diferente ya que la mayoría de las rocas no presentan gran altura, más sin embargo su tamaño no mayor a tres metros -generalmente-, lo compensa su gran longitud horizontal (...) estos afloramientos son ideales para hacer bulders, como se conoce en el argot de escalada, donde se entrenan pocos pasos de gran esfuerzo físico en cada una de las rocas”, nos aclara Hernández.
Al terminar la jornada deportiva, Sánchez y Hernández destacaron la importancia en el desarrollo de deportes no tradicionales en la entidad como fuente de esparcimiento, de salud, entrenamiento y turismo que debe seguirse impulsando por el desarrollo sustentable de Ciudad Bolívar y toda la entidad. “Hemos venido desarrollando desde hace años iniciativas en deportes no tradicionales en distintos municipios del estado Bolívar, mismos que en gran medida contribuyeron a la creación de la Guía Ecoturística Aventurarse - Estado Bolívar y esperamos seguir innovando con actividades que den a conocer las bondades naturales de esta hermosa región para así contribuir a su conservación y uso sustentable de sus recursos naturales”, concluyeron los escaladores.
Aventurarse Si desea conocer más sobre las travesías de estos jóvenes por el estado Bolívar, por nuestras hermosas sabanas, incomparables selvas y espectaculares tepuyes, busque Aventurarse Guía Ecoturística en:
Ciudad Bolívar
  • Tienda Diseños PR en Vista Hermosa, Ciudad Bolívar (a una cuadra de la Iglesia San Francisco de Asís)
  • Agencia de Viajes Over Di Blasio. Av. Cumaná No. 12 (frente al estacionamiento del Jardín Botánico del Orinoco), Ciudad Bolívar. 
  • La Cocina Queen Restaurant & Café. Av. Mario Briceño Irragorri. Clínica San Pedro, PB.
  • Depam Tours Agencia de Viajes y Turismo. Carrera No. 4 Edif. Andaloro, PB, Local No. 5 Vista Hermosa, Ciudad Bolívar
  • Tienda Lúdicos Ecológicos. Mercado Turístico La Sapoara, sector La Carioca, prolongación Paseo Orinoco, Ciudad Bolívar
Puerto Ordaz
  • Posada Kaori. Calle Argentina c/c Estados Unidos, Casa 73-1, Campo B, Ferrominera, Puerto Ordaz
  • Souvenir Canaima. Torre Movistar, Alta Vista, Puerto Ordaz
Santa Elena de Uairén
  • Banana Tours Campamento Turístico. Urb. Colinas de la Laguna, calle Venezuela Heroica. Santa Elena de Uairén
A nivel nacional
  • Red de Librerías Tecni-Ciencias


¡Orinoco con buen viento!

El Orinoco, también llamado “río padre”, es el tercer río más caudaloso del continente y, en su largo transitar presenta una gran diversidad de paisajes. Su magia también llama a deportistas a innovar en deportes acuáticos en sus aguas.
En esta oportunidad los jóvenes del equipo Guía Aventurarse se adentraron en las aguas del “río padre” para promover la práctica del windsurf, en una nueva iniciativa por el desarrollo de deportes no tradicionales en Ciudad Bolívar y en el Orinoco que la enmarca.
Con unos niveles de viento que oscilan entre los 10 y 20 nudos en promedio anual, el río se convierte en un cuerpo de agua con grandes potencialidades para los deportes no tradicionales como el windsurf. Sin embargo, en temporada de verano los vientos pueden llegar a 30 nudos, por lo que se convierte en un escenario natural idóneo para la práctica de este deporte.
Asimismo, la progresiva formación de inmensos playones permite el armado del equipo con total comodidad, y con la disminución de su corriente, la práctica de este deporte se torna más segura.
Los playones que se aprecian remontando el río desde el puente Angostura, han creado una especie de bahía donde la fauna comparte con los windsurfistas las aguas del río.
Es así como en la práctica de este deporte, varias parejas de toninas se acercan curiosas y acompañan a los jóvenes del equipo Guía Aventurarse Bolívar que se han planteado la tarea de promover los deportes no tradicionales en Ciudad Bolívar y las aguas del río.
Para Fritz Sánchez, autor de la Guía Aventurarse, el Orinoco constituye un lugar paradisíaco “el ver saltar las toninas, el acompañarnos todo el tiempo, como cuidándonos, es algo maravilloso, estos delfines de río son unos seres maravillosos (...) Buscamos el promover a través del deporte una interrelación de los jóvenes y la ciudadanía en general con el Orinoco, en aras de su conservación y uso sustentable”, dijo. 
Mientras, la avifauna del Orinoco se puede observar a cada instante: garzas blancas, guanaguanares, martín pescador, cotúas, entre otras, hacen vida en este majestuoso río.
“Es la conjugación del turismo y el deporte, el Orinoco posee una riqueza visual que compite con el entusiasmo de navegar sus turbias aguas que son todo un reto”, agregó Rubén Vallenilla, otro de los jóvenes profesionales del equipo Aventurarse.
Asimismo, los relatos de pescadores constituyen un valor intrínseco, debido que conocen el río y son los perfectos asesores para los intrépidos jóvenes.
¡Es tiempo de Aventurarse, el ir descubriendo y ganando espacios para la práctica responsable de deportes de aventura y no tradicionales en el estado Bolívar!


Gallito de las Rocas en el Urapán tepui

Descubre una de las aves más espectaculares del mundo en una excursión sencilla y accesible para todos en el municipio Sifontes, partiendo de la comunidad indígena San Miguel de Betania, km.67 de la troncal 10 hacia Gran Sabana

Un hermoso viaje para los amantes de la observación de aves y los excursionistas que deseen internarse en bosques de galerías de un tepui de fácil acceso y gran belleza, del cual, en su tope, se tiene una privilegiada panorámica de la selva y hasta las tierras de Guyana.
El Urapán tepui, una montaña donde además de paisajes impresionantes, se encuentra un secreto natural que el pueblo pemón de San Miguel de Betania, cuida y conserva con gran vehemencia, más no lo oculta a quien tenga la convicción de conocerlo con respeto y conciencia ambiental: La Cueva del Gallito de las Rocas (Rupicola rupicola).
Años atrás, en las vacaciones escolares, niños indígenas de San Miguel de Betania subieron al Urapan tepui y explorando, encontraron esta cueva donde varias aves, en especial el Gallito de las Rocas, habita en sus alrededores y llegan a dormir.
Lo que inició como un juego, se perfila como una actividad ecoturística que brindará desarrollo sustentable a esta comunidad pemón arekuna situada en el kilómetro 67 de la carretera de La Gran Sabana (Troncal 10 - municipio Sifontes).
Actualmente, los jóvenes pemón, liderizados por Rafael Aguirre, han establecido dos rutas turísticas en el Urapán tepui, el Mirador del Urapán tepui y la Cueva del Gallito de las Rocas, ambas contemplan una caminata de aproximadamente 3 horas de recorrido, en el cual se puede observar una gran diversidad de flora y fauna, contando la región con alrededor de 405 especies de aves, entre las que se divisan el Gallito de las Rocas, el Pájaro Capuchino, guacamayas, águilas arpías, paujíes, entre muchas otras.

EN BUSCA DEL KAVANARÚ
Temprano en la mañana se inicia la excursión por un sendero próximo a la comunidad; un antiguo camino de tránsito indígena entre comunidades de esta zona con las de Gran Sabana, incluso se interconecta con comunidades pemón de Guyana como San Juan de Venamo, Akaikan y Masaruni.
A pocos minutos nos adentramos a un hermoso bosque de galería en el cual, la alta vegetación filtra los rayos solares y el recorrido con un fresco clima de selva nublada nos hace avanzar a buen ritmo. Pasos de riachuelos así como los rastros de la extracción de la resina de los árboles de Balatá encontramos con frecuencia, como muestra de un pasado aún vivo.
Un camino donde la mística sigue presente, al encontrarnos a mitad de camino la Huella del Dios Mitológico o Piaimá Pütá, materializado en un redondo bloque de cuarzo con un grabado que para la cultura pemón es sagrado.
En el recorrido, los jóvenes guías van explicando las leyendas presentes en estos bosques, así como las plantas medicinales con la que los piaches o curanderos indígenas tradicionales curan los malestares del cuerpo y alma.
Luego de dos horas de recorrido se observa como la vegetación va cambiando de premontano bajo a montano alto, tras iniciarse una pendiente suave pero constante hasta el Mirador.
Alcanzada la primera meta, el Mirador nos ofrece una soberbia panorámica de las planicies, selvas y tepuies, junto a las impresionantes paredes del Cerro Venamo que marca la frontera con Guyana.
Impregnados de la energía circundante continuamos la travesía hacia la Cueva del Gallito de las Rocas o Kavanarú (en nombre pemón), bordeando el abismo del Urapán tepui.
A pocos minutos nos encontramos con una empinada garganta de rocas que debemos descender para llegar a la cueva. La adrenalina se apodera del ambiente y siguiendo a los jóvenes pemón comenzamos el descenso con total silencio y con mucho cuidado.
En pocos momentos, el niño Gerino Castro (Pepino), comienza a llamar a los Kavanarú con un cantar que imita a esta magnifica ave y a la que ellas responden.
Dos hermosos gallitos de las rocas se divisan entre el verdor de los árboles con su plumaje naranja intenso salpicado de algunas cortas franjas negras. Mientras la caverna no menos espectacular observamos, las aves  fugaces que revolotean en su cima y cerca de sus nidos ubicados a mitad de una de sus paredes rocosas. Un espectáculo en el cual nos sentimos dichosos de haber podido presenciar. Con igual cautela, emprendimos luego de algunos minutos, el retorno a la boca de la garganta de roca e iniciamos el camino de retorno topándonos con veloces paujíes que emprendieron el vuelo al sentirnos cerca. Dos horas de regreso no exentas de reconocimientos de flora por la diversidad de bromelias, orquídeas, palmas y diversas flores multicolores, además de una refrescante zambullida en las pozas del río Nokoparú -una de las quebradas del trayecto-, nos hizo retornar a la comunidad de San Miguel de Betania felices, con la certeza de saber que la experiencia hay que repetirla.
                                                                                                          

DATOS CLAVES
Para llegar a esta comunidad se debe tomar un bus en el terminal de Ciudad Bolívar con destino Santa Elena de Uairén e indicar al colector que su destino es la comunidad indígena San Miguel de Betania, km 67 de la carretera de la Gran Sabana (troncal 10), poco antes del pueblo de Las Claritas.
Desde Ciudad Bolívar son ocho horas hasta San Miguel de Betania.
Esta ruta turística se puede realizar directamente con los habitantes de esta comunidad indígena, por lo que pueden comunicarse directamente con la comunidad a través del número telefónico (0288) 440.3201, solicitar los servicios turísticos de la Coop Urapan tepui y organizar su viaje.
La comunidad de San Miguel de Betania no posee servicios de alojamiento, aunque estiman construir un parador turístico y posada en los próximos años, sin embargo para conocer el Urapán Tepui y la Cueva del Gallito de las Rocas, basta con un día.
Los días de excursiones son viernes, sábados y domingos. Por ser una zona boscosa se recomienda tener siempre consigo un impermeable en el morral y una muda de ropa.

El Gallito de las Rocas
Es una de las aves más espectaculares del mundo con su fantástico plumaje y colorido. Se distinguen dos especies: (1) el Gallito de las Rocas Andino (Rupicola peruviana) y (2) el Gallito de las Rocas Guayanés (Rupicola rupicola). Ambos viven en áreas montañosas del norte de Sudamérica. La primera de las citadas especies se distribuye en los Andes, desde Venezuela hasta Bolivia; la segunda se encuentra en las montañas más antiguas y altamente erosionadas que quedan al este de los Andes y al norte del Río Amazonas (es decir, en las Guyanas y en el estado Bolívar de Venezuela, Brasil y Colombia). La dieta de ambas especies principalmente es fruta y sus nidos se construyen en las caras rocosas de los riscos, las grandes rocas alisadas, las cuevas o los desfiladeros empinados. La hembra construye el nido y cuida las crías sin ayuda del macho. El tamaño normal de la nidada es dos huevos. El macho es de un hermoso color rojo-anaranjado intenso, con ojos anaranjados, pico y patas amarillo-anaranjadas, una cresta erecta de plumas sobre el pico y la frente, alas y cola negros, y algunas plumas de color gris perla en las alas. La hembra es de color marrón rojizo oscuro en su totalidad. Llegada la época de celo, los machos (en grupos de alrededor de 40 ), se reúnen en este lugar llamado lek esperando ser escogidos por la hembra y cada uno se sitúa en su espacio propio de alrededor de ½ metro. Este común de reunión de los machos denominado lek (palabra escandinava que quiere decir lugar de cortejo comunal), es el lugar donde podrán cantar, danzar y lucirse, realizando complicadas piruetas a la espera de ser escogidos por la hembra. Posados en las ramas, cada uno ocupa un área de cortejo de aproximadamente medio metro cuadrado. En los primeros momentos, el ceremonial es tan estrambótico que difícilmente se puede creer que se trate de un ave. La cresta y otras plumas ornamentales se erizan transformando completamente el aspecto del animal. Al mismo tiempo emiten dos sonidos diferentes: una especie de chasquido que producen con el pico y un silbido decreciente, consecuente de la perforación de una de las plumas del ala. Cuando la hembra se posa cerca del cantadero de los gatillos el espectáculo es indescriptible; todos los machos hacen lo imposible por ganarse las preferencias de la dama, dando lugar a una variopinta representación teatral. Estas danzas nupciales son todo un espectáculo, porque se puede ver a los machos realizando la danza y a las hembras posadas en las ramas contemplándolos. Así pasarán la mayor parte del día entre los árboles.


A Carapa en bicicleta de montaña


Soledad es la capital del municipio Independencia, una de las localidades más antiguas del estado Anzoátegui y frontera del estado Bolívar, de la cual, sólo la separa el río Orinoco 

En éste “otro lado del Orinoco” que encontramos verdes parajes donde brotan, como venas en la tierra, morichales, ríos y pintorescos pueblitos. Carapa, Mamo Arriba y Mamo Abajo, Palital, Carmona, Cuca Sana, Castillito, Boca del Pao, Múcura, Mapire, entre otros tantos, son caseríos llenos de color y radiantes paisajes con balnearios salpicados por la amabilidad de sus pobladores, siempre a la orden del visitante y turista.
La naturaleza hace al hombre, y en los caseríos situados al margen izquierda del Orinoco así se evidencia. Agricultura de subsistencia, siembra de frutales, avicultura y ganadería en pequeña escala son las actividades productivas, conjuntamente con la muy particular pesca practicada en los ríos y lagunas regionales de manera artesanal.

RODANDO EN LA BICI
Una travesía llena de rocío, sabanas, ríos y morichales; de aroma del alba, viento fresco, perfume del pino, de moriche, de tierra húmeda y granza.
Sólo 42,5 kilómetros separan a Carapa de la capital del municipio Independencia, Soledad; distancia inmensamente corta en relación a la sencilla soberbia de la composición natural que atravesamos.
Ir en automóvil particular es una alternativa para visitar este pueblito, más el esplendor del camino se descubre a quienes bien tienen el deseo de desplazarse por esfuerzo propio, con la velocidad necesaria para detallar un CariCari (rapas) , Guacharacas, Halcones o las juguetonas golondrinas que acompañan a los ciclistas en el primer tramo del camino.
El recorrido parte tras enfilar la carretera vía el balneario La Peña y así dejar atrás el centro poblado de Soledad. Olor a sabana se despliega a escasos metros del puente que atraviesa el río La Peña, con la energía necesaria que, sabiamente, la madre naturaleza ha dispuesto para superar la primera de las tres subidas a toparse en la travesía.


De aproximadamente 3 kilómetros, esta pendiente no representa mayor dificultad. Tras superarla, una larga carretera sin inclinación pero de asfalto un tanto irregular le aguarda junto a 3 plantaciones de pino caribe -las cuales percibirá, por su aroma, antes de ver a los erguidos y orgullosos árboles.
Continuando el recorrido, llegamos al puente de “Carmona”, con escasas 5 ó 6 viviendas rurales en sus proximidades, las cuales marcan el primer tramo del recorrido –20 kilómetros recorridos.
Desde éste punto, se puede apreciar el cambio en la vegetación. Si bien anteriormente predominaban los Chaparros, árbol al que se le atribuye su presencia cuando una tierra es poco fértil; después de “Carmona” la variedad de árboles y la presencia de morichales confirman una mayor actividad agrícola, ratificada por los cultivos de patilla y la actividad ganadera.
No obstante, para poder apreciar la agricultura local, primero deberá superar la segunda subida en el camino, la de mayor grado de inclinación de toda la travesía y de aproximadamente kilómetro y medio.
Posteriormente, el camino vuelve apaciguar su pendiente encontrando desniveles en la carretera hasta llegar al caserío de “Castillito” que marca el segundo tramo del viaje, ubicado a 30 kilómetros de Soledad.
Coloridas casas y pobladores de amable trato hacen de “Castillito” una parada en la que se puede disfrutar de ricas “catalinas” (galleta dulce fabricada localmente) y una agradable conversación con sus habitantes. Saliendo el pueblito, los tramos de tierra y granza se combinan con partes asfaltadas en la carretera; será por ello que, ciclistas de carrera de Soledad como Apolo Martín entrenan realizando el recorrido hasta éste punto.

“A partir de Castillito la ruta es prácticamente para bicicletas montañeras por los baches y la granza”, afirma el deportista. Sin embargo, uno de los más hermosos morichales, le aguardan al continuar: “Palambra”. Un verdadero oasis en plena carretera, de aguas profundas y sereno cauce para refrescar el viaje y recobrar energías antes de enfrentar, la fuerte pero corta subida que aguarda silente, “a la vuelta de la esquina”.
Ya en la “cumbre”, el camino se suaviza con una llanura indescriptible, hermosa, llena de vitalidad, con un horizonte verde, en el cual, a pocos kilómetros se descubre el Orinoco a lo lejos. Y en un cerrar y abrir de ojos, nos encontramos bajando a Carapa. Pueblito de dos calles y una atractiva iglesia repleta de agradecimientos a San Vicente Ferrer.
Santo muy venerado en la región por los favores a los pobladores locales, quienes en una promesa hecha ya tradición, realizan la travesía Soledad-Carapa a pie todos los 5 de abril, Día de San Vicente de Ferrer. Esta tradición se inició desde 1985 cuando el mismo ciclista Apolo Martín la realizó por primera vez.
Gozando de gran fama regional, las Festividades de Carapa son muy conocidas en la región y concurridas por turistas y visitantes de Bolívar, Soledad, El Tigre, entre otras ciudades cercanas.
Mientras, a sólo 2.5 kilómetros del pueblo, el hermoso río de Carapa despliega sus bondades naturales a propios y visitantes para compartir sanamente en familia.
 
 (*) Periodista Ambiental, con Especialización en Turismo Rural. Autor de la Guía Aventurarse Bolívar.

2 comentarios:

  1. Excelente trabajo realizado a mi pueblo dios te bendiga y te llene de salud amigo para que así puedas recorrer los pueblos de nuestra hermosa Venezuela. Saludos de David León Habitante de este Municipio AMO MI PUEBLO.

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  2. Excelente escrito...q otros trabajos ha realizado en el sector de la Laguna de Mamo?

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