Especial minería: Optimizar los procesos en la minería artesanal


Con el uso apropiado de equipos, en su mayoría artesanales, se puede reducir grandemente las emisiones de mercurio, lo que traerá como consecuencia bienestar en salud y mínimo impacto sobre el ambiente

Por Ing. Víctor González Martínez (*)

La técnica de la amalgamación se utiliza aún con profusión en la explotación del oro a pequeña escala, especialmente en países en vías de desarrollo de zonas tropicales del mundo, debido a su sencillez y razonable eficacia, pero sobre todo, por la poca inversión de capital.

En el proceso de amalgamación, el oro es atrapado por el mercurio en el seno de una pulpa acuosa para formar una sustancia altamente viscosa y de color blanco brillante, denominada amalgama. La recuperación final del metal precioso se realiza mediante un fuerte calentamiento de la aleación (evaporación del mercurio) o la utilización de ácido nítrico (disolución del mercurio).




Aproximadamente, un millón de mineros utilizan mercurio para extraer oro en Latinoamérica,  450 000 en Brasil, 250 000 en Colombia, 50 000 en el Ecuador y el resto en Venezuela, Bolivia, Perú, Chile y Surinam. Pero también en países de otros continentes, por ejemplo en las Filipinas, Nueva Guinea y Ghana se emplea intensivamente la amalgamación.
MERCURIO
Los vapores de mercurio son absorbidos por los pulmones del operador en un 80%, se oxidan rápidamente a mercurio y son transportados por la sangre a través de todo el organismo. Esta forma de mercurio atraviesa las membranas celulares y se acumula en el hígado, intestinos, riñones y tejido nervioso.

Una exposición crónica al mercurio produce Mercurialismo o Hidrargirismo y es la más antigua enfermedad profesional que conoce el hombre. La exposición a esta sustancia no se limita a los trabajadores, sino que se extiende a sus familiares, ya que en muchos casos los mineros y los comerciantes destilan la amalgama en la cocina o en el patio de sus casas.

En el medio ambiente el mercurio emitido por la minería aurífera se acumula principalmente en forma de mercurio metálico (Hg°) y compuestos de mercurio como sucede con el nitrato de mercurio producido en la separación química de la amalgama, en los sedimentos de los ríos y suelos, donde por la acción bacteriana y bajo ciertas condiciones, se puede convertir en mercurio orgánico, especialmente metilmercurio.

METILMERCURIO

Esta forma de mercurio de gran toxicidad para el ser humano puede acumularse en los organismos acuáticos y pasar al hombre, por ejemplo, al consumir pescado contaminado. Algunos datos que reflejan la importancia de esta problemática en Iberoamérica son las siguientes: Según Pantoja (2001), en la minería del sur de Colombia se emiten entre 3 kg a 10 kg de mercurio por un kilogramo de oro producido.

En Brasil y Bolivia que utilizan mercurio directamente en los molinos, se pierden entre 5 kg a 10 kg de mercurio (en casos extremos hasta 25 kg) para recuperar 1 kg de oro. Las pérdidas promedio que ocasionan los mineros informales de Brasil o “garimpeiros” se han estimado en 2 kg de mercurio por kg de oro obtenido.

Las emisiones de mercurio en el complejo amazónico se calculan en 300 toneladas al año y en 1 000 a 2 000 toneladas las acumuladas hasta la actualidad en este importante ecosistema. Por otro lado, en Venezuela, las pérdidas en el estado Bolívar se estiman entre 2,5 a 7 kg de mercurio por kilogramo de oro recuperado.

El mineral suelto es extraído, por lo general, con monitores hidráulicos y, a través de bombas hidráulicas, es llevado y pasado a unas instalaciones artesanales conocidas como Tames (Sluices) para la recuperación del oro libre (Figura A), donde se generan los depósitos arenas de relaves (residuos sólidos húmedos), y otras veces con pico, mandarria y pala cuando se consiguen con una veta.

Este ultimo material es empaquetado en sacos, los cuales llegan a pesar entre 50 y 70 kg, para luego transportarlo hacia los sitios donde el material será molido y seguidamente, pasarlo por un proceso de amalgamación con mercurio en planchas de cobre amalgamadas para la recuperación del oro, donde se genera otro tipo de arenas de relaves producto de una molienda (Figura B).

Grandes depósitos de arenas de relaves (planchas y Tames) pueden ser retratadas ya que contiene un tenor alrededor de 6 gramos por tonelada que son técnicamente recuperables con la adopción de técnicas amigables con el ambiente.



MEDIO RENTABLE
El mercurio constituye el medio más rentable en la minería a pequeña escala, ya que en muchos casos no se cuenta con un estudio detallado de los tenores existentes que permita la explotación planificada de las zonas en cuestión y uso de tecnologías a gran escala, siendo la cianuración una alternativa, pero requiere un control más exhaustivo tanto en las operaciones como en lo ambiental, además del manejo volúmenes mayores de materiales con tenores determinados y una buena planificación para la explotación de los recursos.

PROPUESTAS
Existen muchas propuestas para la optimización de estos procesos en la minería artesanal, de los cuales se menciona la utilización de un sistema integrado de amalgamación en circuito cerrado con algunos equipos de fabricación artesanal, tales como:

1. Molino de martillos: de alto rendimiento y buena granulometría de salida.

2. Tambor amalgamador: el cual evita la exposición directa del operario con el mercurio en circuito cerrado y controla las pérdidas de mercurio.

3. Elutriador: para la recuperación de amalgama limpia mediante separación gravimétrica más rápida.

4. Canalón con nomad: de gran capacidad de concentración.

5. Retorta: para la fundición de la amalgama, con bajo costo de operación y mantenimiento, mínima contaminación sanitaria y ambiental, evitando emisiones de mercurio a la atmósfera.

6. Activador de mercurio: para la limpieza de mercurio para su reutilización con aumento de capacidad amalgamadora (Figura C).

En tal sentido, con el uso apropiado de equipos en su mayoría artesanales, se puede reducir grandemente las emisiones de mercurio, lo que traerá como consecuencias bienestar en salud y mínimo impacto sobre el ambiente, seleccionando y adecuando las zonas de deposición de los relaves mineros (prácticamente libres de mercurio), para posteriormente, con investigaciones aplicadas, determinarles otros usos que impliquen beneficios socio-económicos en las comunidades mineras.

Aunado a esto, la aplicación de estas técnicas artesanales, traería no solo una mejora en salud y ambiental, sino que a su vez, la recuperación del oro se incrementaría a niveles hasta de un 90% con el uso del circuito propuesto.


(*) Ingeniero de Minas con Especialización en Gerencia de proyectos y Diploma de Estudios Avanzados en Minas de la Universidad Politécnica de Madrid. Docente e Investigador Nivel II de la Escuela de Ciencias de la Tierra UDO Bolívar.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...