Conservación de la biodiversidad al sur del Orinoco


En la Guayana se hace urgente lograr la protección de las especies y bosques, con la que también se garantizarían las principales fuentes de agua de Venezuela


Por 
Franklin Rojas-Suárez (*)

El billete venezolano con denominación de 5 bolívares, exhibe en su adverso a un cuspón o cuspa gigante, el más grande de los cachicamos vivientes. Con un peso de 30 a 50 kilos y un largo con cola mayor a 1,6 metros, se trata de un imponente animal que nos habla de esplendores antiguos, cuando los edentados (grupo de mamíferos caracterizados por poseer dientes primitivos o carecer de ellos) dominaban la isla-continente que era Suramérica.

Hasta hace poco, el cuspón habitaba ampliamente Venezuela, incluyendo los bosques del piedemonte de las cordilleras de la Costa y los Andes, llanos y en las tierras bajas de los estados Bolívar y Amazonas. Hoy sus poblaciones al norte del Orinoco están virtualmente extintas. Algo similar ocurre con otras especies de gran tamaño, como el perro de monte, el yaguar, el águila arpía, y en menor grado, la danta. Los ambientes al norte del río padre, han sufrido un gran impacto al ser desplazados o estar cercados por los principales desarrollos urbanos e industriales, que concentran la mayoría de la población venezolana.


REALIDAD AL SUR
Al sur del Orinoco la situación cambia radicalmente. La densidad poblacional aun es baja, y si bien se detectan impactos ambientales significativos a escala local, a nivel de la región, es posible encontrar grandes extensiones de ambientes inalterados y en condiciones prístinas. Allí, sobreviven poblaciones grandes de las especies mencionadas, así como de otras que alcanzan sus mayores densidades poblacionales y también, sus mayores tallas corporales.

Guayana no solo es poseedora de la mayor biodiversidad en Venezuela, sino que además una fracción significativa es endémica, es decir que el único lugar del mundo en que es posible encontrarlas es en nuestra Guayana.

En la otra mano, entre los problemas ambientales que enfrenta la Guayana, destacan la explotación minera, el avance de la frontera agrícola, incendios forestales, sobre-explotación de especies, e incluso, sus preciados tepuyes han sido identificados como uno de los más vulnerables ecosistemas del mundo ante el cambio climático.


GARANTÍA A FUTURO
Ante esta doble situación, se hace urgente lograr la protección de las especies y bosques, con la que también se garantizarían las principales fuentes de agua de Venezuela, las cuales nos entregan el preciado líquido, la electricidad, y constituyen una de las principales riquezas de nuestro país, en medio de un planeta donde cada vez es más escasa el agua dulce. A estos dones se debe sumar la función de regulación de clima que producen los bosques guayaneses, que resultan de especial significancia ante el calentamiento global.

Para los venezolanos, y en especial para los guayaneses, Guayana representa la oportunidad de poder implementar un modelo de desarrollo sustentable, en el cual no se comentan los mismos errores en los cuales se ha incurrido al norte del Orinoco, y que tan caro han costado a la naturaleza en el corto plazo, y a los humanos en el mediano y largo plazo.

GUAYANA ESPERANZA
De las seis especies que ilustran los billetes venezolanos, el cuspón, la tonina y el águila arpía, tienen en Guayana su principal esperanza de sobrevivir. Esto dependerá de un cambio radical en cuanto a los paradigmas actuales que tenemos sobre el desarrollo. En esta nueva concepción, los valores culturales y ambientales, los servicios que nos brinda la naturaleza, el uso de energías alternativas, la planificación urbana en equilibrio con el ambiente, y muy especialmente, el respeto por todas las formas de vida, serán algunas de las aristas que no se deberán dejar por fuera, so pena de repetir errores pasados. En Guayana es hora de aprender de la experiencia por el bien de nuestras futuras generaciones.

En Guayana se encuentra el 73,7% de especies de mamíferos y algo más de la mitad de los anfibios y reptiles del país.

(*) Miembro de la ONG Provita. Biólogo especialista en especies y ambientes amenazados, desarrollo sustentable, e instituciones sin fines de lucro. Autor de diversas publicaciones, incluyendo el Libro Rojo de la Fauna Venezolana.

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