El turismo comunitario pemón


Las comunidades indígenas ancestrales de la Gran Sabana ejecutan un modelo de turismo autogestionado que debe ser potenciado

Por Dra. Iokiñe Rodríguez (*)

Hoy por hoy, en la mayoría de las comunidades pemón de la Gran Sabana existe algún tipo de servicio turístico, ya sean posadas, restaurantes, caminatas guiadas, paseos en lancha, etc. y la oferta va incrementándose día a día.

La calidad y el tipo de servicio no son homogéneos en todos los sitios debido a que no todas las comunidades han respondido igual al reto de formarse en una nueva actividad productiva, o han aprovechado de la misma forma las oportunidades de financiamiento nacional o extranjeras que se han abierto para potenciar el turismo. La conversión de una actividad productiva agrícola y de subsistencia, al turismo, ha sido, si se quiere, lenta por las complejidades económicas y culturales implícitas en este proceso de cambio. Sin embargo, no cabe duda que los pemón perciben al turismo cada vez mas como una importante fuente de ingreso y están decididos a incrementar la calidad y oferta del servicio.

El modelo de turismo que vienen desarrollando en la Gran Sabana tiene sentido no sólo porque la autodeterminación y la autogestión son derechos constitucionales de nuestros pueblos indígenas, sino también porque tienen mucho que ofrecer al visitante. La Gran Sabana, además de ser un paisaje natural, es un paisaje cultural. Cada tepuy, cada río, cada cerro, cada cascada, casa salto, cada rincón de bosque, cada estrella en el cielo nocturno, cada ave, cada animal o insecto, cada pueblo o caserío tiene un significado local con innumerables historias, leyendas y mitos asociados.

Además, existe una tradición culinaria local que ofrece al visitante comidas y bebidas propias de la zona como el tuma (sopa condimentada con ají picante al estilo pemon), el kumache (picante a base de yuca), el kachiri (cerveza local a base de yuca) y en algunas épocas del año, los “bachacos culones”. Entrar en contacto con este paisaje natural y cultural, y experimentar estos conocimientos y tradiciones son parte de una experiencia sensorial y de aprendizaje que sólo el pueblo Pemon puede transmitir, dados su profundo conocimiento e identidad con este medio.


APOYO DEL ESTADO
Sin embargo, faltarían dos ingredientes importantes para que este modelo de turismo se sostuviese y perfeccionase en el tiempo. Por un lado, un compromiso más explicito por parte del Estado venezolano para apoyar este proceso de autogestión, no sólo apoyando con capacitación técnica y financiera, sino también–y quizá de modo más importante- ayudando a generar una política de turismo local coherente y articulada con todas las instituciones del área, que parta del principio de que los pemón, como habitantes ancestrales, tienen que ser valorados y apoyados en el desarrollo de esta actividad.

De otro lado, que a la par que los pemón van adquiriendo mayores destrezas en la parte productiva del turismo, puedan avocarse de manera directa a la regulación y al control de sus impactos. La acumulación de basura, así como la degradación del paisaje en épocas pico, producto de la apertura de trochas, por ejemplo, son alarmantes. De igual modo, hay ciertas actividades productivas asociadas al turismo, como la elaboración de artesanías a base de palma de moriche o de piedras como el jaspe y el caolín, que empiezan a tener serios impactos ambientales. Adicionalmente, hay impactos culturales, producto del acceso a mayores recursos económicos y al contacto con otros hábitos de vida, que también deben ser debidamente encarados.

Con un adecuado manejo de estos impactos, el turismo comunitario pemón en la Gran Sabana tiene el potencial de convertirse, en el futuro cercano, en un referente mundial de un modelo de turismo socialmente justo y ambientalmente sostenible.
1,5 millones de hectáreas es la superficie de la Gran Sabana, única zona del país en donde el turismo es manejado por comunidades indígenas.

(*) Socióloga egresada de la Universidad Central de Venezuela con Doctorado en Ciencias Sociales del Instituto para Estudios del Desarrollo (IDS) de la Universidad de Sussex, Reino Unido. Investigadora del Centro de Estudios de la Ciencia, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

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