Especial minería: La minería metálica en Venezuela, un potencial que se agota y espera

Las Cristinas.
Por Ing. Humberto Jiménez (*)

Venezuela, tierra de gracia, de grandes potencialidades y contrastes, donde el escenario minero no escapa de esta realidad. La minería representa la segunda actividad económica más importante, nuestro suelo posee grandes riquezas minerales (oro, hierro, bauxita, níquel, manganeso, cobre, niobio, tantalio...), que ofrecen oportunidades para diversificar su economía.


Venezuela cuenta con las mayores reservas de oro de América Latina y del mundo, equivalentes al 65% del total de la región; siendo el yacimiento “Las Cristinas” el más importante, con 17 millones de onzas de reservas estimadas. Igualmente, las reservas de mineral de hierro están en el orden de 14.700 millones de toneladas, de las cuales el 59,2 % son posibles; el 25, 3 % probadas (con tenores entre 55 y 67 % de Fe) y el 15,5 % probables. Dichas reservas, representan el 1 % de las probadas en el mundo, ocupando el segundo lugar en América Latina después de Brasil con el 6%.
En bauxita, Venezuela posee aproximadamente el 10% de las reserva mundial estimada entre 55 y 75 billones de toneladas métricas, estando en un lugar privilegiado, con aproximadamente 320 millones de toneladas probadas. Existe también reservas importantes de níquel y coltan, minerales estratégicos para la fabricación de aceros inoxidables y los chips de los dispositivos electrónicos, respectivamente.

Los principios rectores de la nueva política minera venezolana se orientan a promover el rescate de nuestra soberanía y nacionalizar efectivamente los recursos minerales mediante la reforma de la Ley de Minas, creación de empresas mixtas y de producción social, lanzamiento de planes que garanticen el control de la actividad e impulse la participación protagónica de los mineros; sin embargo, representantes de la Cámara Minera Venezolana, sostienen que se hace poco para desarrollar sus reservas mineras y otros sectores opinan que los planes que ha implementado el gobierno en materia minera han fracasado, como la Misión Piar, la reconversión minera y el Plan Caura actualmente en vigencia.



En América Latina se esta dando un nuevo ciclo de inversiones mineras, impulsado básicamente por el aumento del precio internacional de los minerales. Sin embargo, los temas sensibles a esta actividad generan conflictos por los los impactos negativos del ambiente, la tierra y el agua, así como las actividades económicas de las que dependen las comunidades locales; siendo deseable que las políticas públicas y privadas prevengan y/o canalicen estos conflictos.

Venezuela, mediante el Plan Caura implementado en el 2010 viene erradicando la minería ilegal en las cuencas de los ríos Caura, Caroní y Paragua en el estado Bolívar, ocasionando la devastación de los ecosistemas de uno de los escenarios de mayor diversidad biológica del planeta como es la Amazonia. El gobierno Nacional plantea brindar acompañamiento, apoyo técnico y financiero a los ex-mineros artesanales para que abandonen la actividad minera depredadora del medio ambiente y puedan incursionar en la agricultura, pesca y piscicultura como nueva forma de sustento. Para el logro de dichos objetivos, se plantea la asignación de tierras agrícolas y el otorgamiento de créditos a los mineros ilegales; celebrando jornadas científicas agroecológicas donde participan instituciones como: Inti, Fondas, Banco Agrícola, Isopesca y Ciara.
Sin embargo, hay sectores que plantean que no hay un plan efectivo para el desarrollo de la minería que sea distinto a sacarlos de sus zonas y ofrecerles dádivas, y que los mineros no están pidiendo ningún tipo de contribución, su aspiración es trabajar, y están dispuestos a hacerlo de manera ordenada y en armonía con el ambiente. Adicionalmente, se pretende introducir un proyecto de ley fundamentado en crear espacios para los mineros venezolanos que han venido trabajando desde hace varias décadas en esas áreas, tal y como se le concede espacios para que trabajen la minería las transnacionales rusas, chinas y canadienses.
La opinión internacional de la minería en Venezuela no es alentadora, de acuerdo a las estadísticas presentadas por el Instituto Fraser (2011-2012), organización canadiense independientemente, donde se compara las distintas realidades geológicas y legales sobre la actividad minera en varios países, basado en indicadores como el clima político y el potencial minero, determinando que país termina siendo mas atractivo para invertir en la actividad minera.
Los resultados muestran que los países latinoamericanos se ubican desde el puesto 15 (Chile) hasta el puesto 93 (Honduras), según el índice del potencial político (clima político) para las inversiones. Venezuela ocupa la posición 90 de los 93 países encuestados. De acuerdo al potencial geológico, que toma en cuenta la regulaciones (restricciones) en el uso de las tierras, Venezuela ocupa la última posición, estando también desfavorecida por los índices relacionados con la calidad de la base de datos geológicos, seguridad y corrupción.

De acuerdo al plan de inversión minera para América Latina, se estima que sumará unos US$300 mil millones hasta el 2020, según la Sociedad Interamericana de Minería, destacando Chile y Brasil, por una mayor estabilidad jurídica en la región, la intervención del Estado en Bolívia y Venezuela, por ejemplo, con cambios de leyes, contratos y concesiones, genera cautela entre los inversores.

Si tomamos en cuenta los planes de inversión que se manejan en la actualidad, donde se plantea la firma de un acuerdo entre el Gobierno bolivariano y la empresa China de Inversiones, Citic Group, para la explotación de la mina de oro "Las Cristinas", con una inversión estimada de 600 millones de dólares); los contratos suscritos entre CVG Ferrominera Orinoco con las compañías asiáticas en el área ferrosiderurgica con una inversión estimadas a los 473 millones de dólares; así como también la inversión del Gobierno nacional con una inversión de 100 millones de dólares y 781 millones de bolívares para concluir una planta de cuarcitas friables a objeto de beneficiar el mineral de hierro; entre otras inversiones en el área de minería, es indicativo que Venezuela sigue siendo un país atractivo para la inversión minera.
Independientemente de las posturas y de los intereses de los diferentes actores que opinan sobre la actividad minera en Venezuela, debemos asumir los retos para aprovechar nuestras potencialidades mineras, que beneficie las comunidades, erradicando la conducta corrupta y depredadora del ambiente, a objeto de mejorar la imagen de una Venezuela que espera que su riqueza se convierta en bienestar para los venezolanos, y abrigamos la esperanza que podamos:
  • Actualizar la base de datos geológicos, que permita conocer y direccionar de manera más eficiente los proyectos de explotación de nuestras reservas. 
  • Buscar un equilibrio entre lo ecológico, económico y social, que permita el aprovechamiento de los recursos minerales de manera racional y sustentable. 
  • Crear un marco jurídico institucional para el manejo de los fondos derivados de la comercialización de los minerales, que garantice la participación y bienestar de los venezolanos. 
  • Crear un clima de confianza que atraiga a los inversores, pero cuidando los más altos intereses de la nación. 
  • Sustituir el ideal de progreso ilimitado por el de un desarrollo sostenible, que satisfaga las necesidades presentes sin comprometer las necesidades futuras.
(*) Programa Regional de Materiales (Promat) de Fundacite Guayana.

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