Los pueblos indígenas de Guayana abren caminos para una sociedad más ecológica



Así lo afirma la antropóloga e investigadora de la UNEG, Nalúa Silva Monterrey en su libro “Introducción a la Etnografía de los Pueblos Indígenas de la Guayana Venezolana” 

La autora describe en esta obra, con marcado sentido didáctico, toda una riqueza cultural que se inició hacia el año 5000 a.C. con la llegada de las primeras poblaciones de cazadores y recolectores a estas tierras legendarias y que a su juicio, debe ser valorada y conservada.

“Las culturas indígenas diferenciadas son consideradas como una reminiscencia del pasado y no se ha valorado su presencia actual, su singularidad, sus formas de organización, su visión del mundo y su utilización sustentable del medio ambiente como parte importante de la nación”. La obra reseña en cinco capítulos lo que ha sido el poblamiento antiguo y reciente de los grupos indígenas presentes en la Guayana venezolana, el reconocimiento y la importancia que representa la diversidad cultural en el país y una detallada descripción de cada uno de los grupos indígenas guayaneses.

Nalúa Silva Monterrey se graduó con máximos honores en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, fue coordinadora del Museo Etnográfico de Guayana y en la actualidad se desempeña como investigadora del CIAG, siendo reconocida por el Sistema Nacional de Investigación. Sus estudios se han enfocado en las relaciones sociales y políticas de las poblaciones indígenas con énfasis en la cultura yekuana de la cuenca del río Caura donde ha estudiado sus relaciones ambientales y territoriales.

UNA RELACIÓN DE DEPENDENCIA 
Relación del indígena con la naturaleza es de respeto, dice Silva.
La descripción que hace la autora de los pueblos indígenas de Guayana no forma parte de ese pasado diezmado por tantas enfermedades, esclavitud y enfrentamientos permanentes con los colonizadores sino más bien, hace referencia al cambio generado en sus culturas y en sus tradiciones que aunque “vigorosas no son exactamente iguales a las de hace cinco mil años”.

Es por eso que el presente libro resalta la presencia de los pueblos indígenas de la Guayana venezolana “como una parte importante de nuestra sociedad, con un bagaje cultural que nos enriquece y nos abre caminos para pensar una sociedad más ecológica y solidaria”.

Para la antropóloga las actividades desarrolladas por los pueblos indígenas desde tiempos inmemoriales “tienen bajo impacto en el ambiente e incluso su forma de trabajar ha servido para que el bosque se renueve y se mantenga en buenas condiciones. Sin embargo este ejemplo de explotación del ambiente no se ha tomado como modelo de manejo de bosques”.

Refiere la relación no sólo de dependencia que se establece entre el indígena y la naturaleza sino también de respeto “dada por la visión de la naturaleza como un ente activo que si no es utilizada con respeto, se vengará sobre quienes hayan abusado de ella”.

Es por ello que, añade la autora, el patrón de asentamiento y la conservación del ambiente están estrechamente ligados. “Dadas las características frágiles de los ecosistemas selváticos con suelos ácidos y pequeña capa vegetal, los indígenas establecen estrategias de manejo que impiden el agotamiento de los recursos y promueven la recuperación del bosque luego de su aprovechamiento.

Una de estas estrategias tiene que ver con la desaparición y fundación de nuevos poblados”. Sin embargo, la investigadora reconoce que uno de los principales retos de los indígenas será “conciliar un patrón de movilidad seminómada adaptado a las condiciones medio ambientales con la sedentarización que imponen el mantenimiento de los servicios que reciben de las instituciones del Estado”.

PERSPECTIVAS FUTURAS 
El sistema de valores indígena es intangible.
La obra de Silva Monterrey analiza los problemas y las perspectivas que a futuro enfrentarán los pueblos indígenas ante el efecto desestructurador que a nivel social ha generado el contacto con las sociedades mayoritarias.

Al respecto explica que en el manejo de los recursos naturales es donde se aprecia con mayor énfasis las consecuencias negativas de dicho contacto, “no sólo por el cambio creciente en la mentalidad indígena respecto al uso de los recursos que por generaciones ellos han cuidado, sino también por la lucha que deben establecer con las personas foráneas para evitar la invasión de los territorios”.

Aunque reconoce que algunos pueblos tienen mayor fortaleza para hacer frente al contacto en términos de respeto, “el peso de lo que se gana y de lo que se pierde es difícil de cuantificar, pero sí es cierto que incluso estos indígenas acostumbrados al contacto no pierden totalmente su dignidad, lo cual tiene que ver con el sistema de valores, el cual es intangible”.

Una obra completa, didáctica e ilustrada que permite a niños, jóvenes y adultos conocer y valorar las culturas indígenas de Guayana.

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