Manatí...en peligro


El Pnuma explica que los procesos reproductivos del manatí son lentos, a pesar de vivir largo tiempo, por lo que el crecimiento de grupos de esta especie y los niveles de mortalidad actuales, interfieren con el aumento de poblaciones potenciales, y puede en realidad estar acelerando su disminución. Foto vamosabucear.com
Las capturas incidentales en faenas de pesca con redes, la caza ilegal y la perturbación o destrucción de su hábitat están diezmando las poblaciones del único mamífero acuático que se alimenta solo de material vegetal

Su sola presencia es un indicador del buen estado de conservación del ecosistema que habitan. Incluso, su exclusiva dieta contribuye con el control de malezas y mosquitos. Es el manatí (Trichechus manatus), único mamífero acuático que es herbívoro, una característica que, según detalla el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), le confiere “un papel en el ciclo de nutrientes y también en la limpieza de las vías acuáticas, ya que se alimentan exclusivamente de plantas acuáticas”.

Al respecto, en la revista Natura Digital, el veterinario Ernesto Boede explica que el manatí puede consumir alrededor de 75 kg de plantas por día, y devolver cerca del 40% de este producto a través de las heces, fertilizando así los ambientes acuáticos con nutrientes puros y proporcionando de esta forma un ecosistema estable y productivo de biomasa.
Además, resalta el papel que tiene este mamífero en el control de las lagunas y caños que presentan plantas invasoras como la bora, lirio acuático o jacinto de agua, “cuya acelerada tasa de crecimiento puede producir una extensa cobertura, como una alfombra verde sobre la superficie acuática, que genera problemas de eutrofización en los cuerpos de agua tapados por ella”.
Empero, es una de las especies que enfrenta un peligro crítico de extinción y tal como lo advierte el Pnuma, la singular interrelación del manatí con el medio ambiente lo hace susceptible a la sobreexplotación, a los disturbios ocasionados por el ser humano (antropógenos) y a las catástrofes naturales.


Manatíes
Orden: Sirenia
Familia: Trichechidae
Género: Trichechus manatus 

MUY PARTICULAR
Arnaldo Ferrer, biólogo e investigador del Museo de Historia Natural de la Fundación La Salle, menciona, en el estudio sobre Biodiversidad de la cuenca del río Orinoco, que el manatí se encuentra distribuido desde la parte meridional de Estados Unidos hasta el norte de América del Sur, y es la única especie del género Trichechus que está representada en la fauna mamífera venezolana.
Por sus características “muy particulares”, Ferrer indica que el manatí se encuentra incluido en el Apéndice I de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites). También, desde 1986 está registrado en el Libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn), como una de las especies en peligro de extinción; mientras que en el Libro Rojo de la fauna venezolana se encuentra bajo la categoría de peligro crítico. Asimismo, añade que el decreto 1485 mantiene la veda indefinida para su cacería y el decreto 1486 –ambos de 1996-, lo declara en peligro de extinción.
“Venezuela ha sido señalada como uno de los países que posee la mayor cantidad de hábitats poténciales para el manatí siendo la cuenca del Orinoco el área de distribución principal y la más extensa”. En efecto, según reseña el Libro Rojo de la fauna venezolana, se han observado dos grupos de 8 y 17 individuos en los sectores San José y Tronconal, en el estado Amazonas; así como también en el caño La Brea del estado Sucre donde se avistaron 10 individuos en el sector conocido como El Pañuelo. También refiere una la población de manatíes en la cuenca del lago de Maracaibo (estado Zulia), y algunos reportes de su presencia en Puerto Cabello (estado Carabobo) y en la boca del río Neverí (estado Anzoátegui).
No obstante, Ferrer señala que la supervivencia de esta especie se encuentra amenazada por “las capturas incidentales en faenas de pesca con redes de ahorque, caza ilegal con fines de venta en mercados locales y de subsistencia, además de perturbación o destrucción de su hábitat por desarrollos agrícolas e industriales”.
Cabe destacar que un estudio sobre la ecología del manatí, realizado entre Puerto Carreño (Colombia) y Puerto Ayacucho (Venezuela), por la Fundación Omacha, determinó seis causas principales de muerte de manatí en el Orinoco: los enmalles accidentales en redes de pesca (43%), la caza con arpón (39%), varamiento (6%), vandalismo causado por disparos de escopeta (2%), colisión con bote (2%) y causa desconocida (8%).
En tal sentido, Ferrer enfatiza la importancia de concentrar esfuerzos dirigidos a realizar estudios de abundancia, uso de hábitat y manejo de estas especies, “con el objeto de realizar una evaluación de su distribución y hábitat potenciales en toda la cuenca del Orinoco, y de allí el establecimiento preciso de los lineamientos de conservación de las diferentes especies”.
Por su parte, el Pnuma exhorta a comenzar a elaborar un plan de recuperación nacional para la conservación del manatí; otorgarle la condición de reserva para el manatí al Caño La Brea y al río Morichal Largo; educar a los pescadores para que liberen a los manatíes capturados incidentalmente, sin hacerles daño; entre otros.

El tierno manatí 
Foto janonomar.blogspot.com

Su rostro tierno (de ojos pequeños y hocico chato) contrasta con el cuerpo rollizo y alargado, de color grisáceo, que puede llegar a pesar 600 kg. Sus labios son carnosos y flexibles, provistos de pelos con gran capacidad sensorial. Aunque las orejas carecen de pabellón externo, tiene un sistema auditivo muy desarrollado. Los dientes caninos e incisivos están ausentes y los dientes de la quijada se mueven continuamente hacia delante, parecido a una correa transportadora.
La cola es horizontalmente aplanada, lo que suele confundirlo con las legendarias sirenas. Posee unas aletas en forma de remos que presentan uñas en los extremos.
Foto vamosabucear.com
Viven largo tiempo y pueden alcanzar más de 50 años de existencia. Las hembras alcanzan la madurez entre los 3 y 4 años de edad.
La actividad reproductiva ocurre todo el año, con alguna indicación de mayor apareamiento entre marzo y agosto, que por lo general toma lugar en aguas someras, en remotas y tranquilas lagunas, ensenadas y arroyos. El período de gestación es de 1 año aproximadamente y los recién nacidos pesan aproximadamente 27- 40 kg y miden unos 80-130cm. La cría se puede quedar con la hembra por más de un año.
Los pares de madre y cría pasan mucho tiempo en áreas seguras, en la proximidad de fuentes de agua dulce. En ciertas áreas, las hembras dejan a sus crías con otros, en lugares retirados, mientras ellas salen a alimentarse. Fuente Pnuma.

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