Bosques fragmentados


Científicos explican que el proceso de fragmentación del bosque se caracteriza por un paisaje dominado por sabanas con fragmentos de bosques, ubicados principalmente en los cursos de drenaje y partes bajas de laderas.
Dr. Lionel Hernández.

Al norte de la Gran Sabana, científicos evidenciaron un avanzado proceso de fragmentación del bosque, lo cual promueve un estado empobrecido de la comunidad arbórea en un área declarada Patrimonio Natural de la Humanidad

Al norte de la Gran Sabana, científicos evidenciaron un avanzado proceso de fragmentación del bosque, lo que a su juicio promueve un estado degradado de la comunidad de árboles al sudeste de la Guayana venezolana. “La fragmentación de bosques tropicales conduce a cambios en la diversidad y la composición en comunidades boscosas y altera procesos ecológicos como polinización, dispersión de semillas, ciclo de nutrientes y almacenamiento de carbono”, según reseña Interciencia, revista que publicó los resultados del estudio realizado por un equipo de científicos de instituciones venezolanas y alemanas.

El grupo estuvo integrado por los ingenieros forestales y profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG): Lionel Hernández, doctor en Ciencias Forestales y Luz Delgado, magíster en Ciencias Ambientales; Winfried Meier, doctor en Ciencias Naturales e investigador de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela; y Cristabel Durán, doctora en Ciencias Ambientales e investigadora de la Albert-Ludwigs Universidad de Freiburg (ALUF, Alemania). 
Uno de los grandes árboles emergentes que registró el estudio. Foto cortesía Elio Sanoja
El estudio se realizó en la zona norte de la Gran Sabana que limita con Sierra de Lema, un complejo sistema de montañas compartido por los municipios Sifontes y Gran Sabana al sur del estado Bolívar, cuya flora arbórea alcanza un nivel de endemismo del 13%. De hecho, durante la investigación se colectaron 800 muestras botánicas que fueron depositadas en el Herbario Nacional de Venezuela donde se realiza la caracterización por especie y, tal como lo expresan los científicos “por el elevado endemismo y la gran proporción de muestras estériles, la identificación aún no concluye”.
Los expertos observaron parches boscosos cercanos a cuerpos de agua y en lugares que ofrecían mejor protección ante incendios, sequías y el efecto desecante de los vientos. De igual forma, registraron la ausencia de grandes árboles emergentes y poco frondosos (reducción de biomasa arbórea). Explican que el reducido tamaño de los árboles se encontró, con frecuencia, en aquellos hábitats más afectados por las zonas de borde próximas a la red vial. Refieren que “los máximos diámetros medidos en las 3ha de inventario arbóreo en fragmentos, correspondieron a dos árboles de las especies Dimorphandra macrostachya y Catostema lemense, que sobrepasaron los 70cm, pero no superaron 75cm”. Asimismo, encontraron una menor riqueza de especies de árboles en las mismas 3ha de bosque fragmentado, donde se registraron 148 especies, siendo las más importantes Dimorphandra macrostachya, Senefelderiopsis croizatii, Platycarpum rugosum, Pradosia beardii, Euterpe catinga y Podocarpus tepuiensis. 

Infografía Elluz Avila.
Los especialistas dicen que estos bosques “hiperfragmentados” tienden a mantener un estado empobrecido o degradado de la comunidad arbórea, mediante la disminución o pérdida que experimentan los árboles de su resiliencia ecológica (capacidad de regeneración), “y su consecuente conversión paulatina hacia un paisaje secundario”.
Mencionan que estudios previos sobre los fragmentos boscosos en la Gran Sabana “indican que las especies forestales han estado sometidas no sólo al estrés nutritivo permanente sino además a una larga historia de perturbaciones a nivel de paisaje y parche”. Añaden que, precisamente, su respuesta de adaptación a este medio cambiante parece tener relación con el reducido número de especies de árboles observado.
Precisan que las principales perturbaciones que afectan los bosques de la Gran Sabana están relacionadas con sequías, incendios, agricultura migratoria, construcción de infraestructura y, en menor medida, extractivismo, cacería y vientos huracanados, aspectos que según los científicos “contribuyen a la pérdida de hábitat y desencadenan cambios ecológicos que interactúan de manera sinérgica en los bosques afectados; a ello se agrega el impacto de la fragmentación”.
Destacan al fuego como “principal agente desencadenante del proceso que inhibe la recobertura forestal postperturbación en la Gran Sabana, promoviendo la degradación boscosa y la supremacía de la sabana sobre los otros tipos de vegetación”.

Infografía Elluz Avila.

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