22 de mayo: Agua y Biodiversidad



Es el tema elegido por las Naciones Unidas para celebrar, este miércoles 22 de mayo, el Día Internacional de la Diversidad Biológica y sensibilizar a la población sobre la importancia del papel que tienen especies, genes y ecosistemas en garantizar la seguridad del agua como recurso vital para la supervivencia de la vida en el planeta

Este miércoles 22 de mayo, el concierto de naciones se prepara para celebrar el Día Internacional de la Diversidad Biológica bajo el lema “Agua y Biodiversidad”, con el cual esperan sensibilizar a la población sobre la importancia del papel que tienen especies, genes y ecosistemas en garantizar la seguridad del agua como recurso vital para la supervivencia de la vida en el planeta.

La diversidad biológica o biodiversidad es un término que explica la variedad de seres vivos, incluidos los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como también las variaciones y características genéticas específicas dentro de las especies que se han ido formando, modificando y distribuyendo, a lo largo de miles de millones de años de evolución. Esa biodiversidad no actúa individualmente sino que, además, teje interrelaciones complejas entre cada uno de sus componentes (genes, especies y ecosistemas). Esta multiplicidad de interconexiones dentro de los ecosistemas y entre ellos, forma la trama de la vida, en la cual los seres humanos son una parte integrante y de la que depende totalmente.
La diversidad genética se refiere a la variación de los códigos del ADN que determinan aspectos únicos de cada especie. La diversidad de especies describe la riqueza de criaturas vivientes que interactúan entre sí y con el medio que les rodea. La diversidad de ecosistemas tiene que ver con las agrupaciones de distintas especies que identifican los desiertos, los bosques, los humedales, las praderas, los lagos, los ríos y los entornos agrícolas.
Explica la ONU que estos últimos ecosistemas son los que más influyen en la preservación del agua, y que sin ellos, el ciclo del agua, así como los del carbono y los nutrientes, se verían afectados de forma negativa. “La degradación de los ecosistemas aumenta la inseguridad del agua y perjudica a la biodiversidad”.
Estudios de la Uneg revelan contaminación fecal y de aguas servidas en los ríos Orinoco y Caroní. Fotos cortesía Judith Rosales.
PROTEGER LOS ECOSISTEMAS
Judith Rosales, bióloga con doctorado en Geografía de la Universidad de Birmingham (Inglaterra), docente e investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), y con una amplia trayectoria en el tema de biodiversidad, señala que “las alteraciones en la cantidad y calidad de agua son disparadoras de cambios en las cadenas tróficas (alimenticias), tanto de ecosistemas acuáticos como también terrestres”.
En tal sentido, apuesta por una mayor conciencia de la humanidad del siglo 21 sobre la necesidad de “organizar áreas de conservación y por otro lado ser eficientes en la reingeniería de hábitat que disminuyan los efectos de las actividades de una población creciente, a través de la restauración de funciones y componentes importantes de los ecosistemas”. 
Ciclo del agua. Infografía Elluz Avila.
Rosales detalla que un ejemplo son los ecosistemas ribereños “de gran importancia en la mitigación del impacto de las acciones humanas sobre los ríos ya que actúan como amortiguador de la contaminación difusa, proveniente de zonas altas en las cuencas, al filtrar los sedimentos potenciales y contaminantes del flujo de agua sobre el suelo antes que lleguen a los ríos; también proveen hábitat para organismos acuáticos y terrestres; proveen sombra que ayuda a regular la temperatura de los cuerpos de agua; previenen la erosión de los bancos de los ríos y mitigan riesgos de crecidas”.
En tal sentido, le preocupan los resultados de las investigaciones realizadas por la Uneg que revelan altos valores de coliformes fecales en la margen derecha del embalse Macagua. Asimismo, añade que en el estudio del corredor ribereño del Bajo Orinoco “se geo posicionaron 17 puntos de aguas servidas directamente al río Orinoco desde los centros urbanos e industriales de Ciudad Bolívar, Matanzas, Puerto Ordaz y San Félix  sin tratamiento, así como una alta incidencia de parásitos y observación de enfermedades de la piel en los niños de poblaciones ribereñas”.
Es por ello que Rosales exhorta a priorizar el tema del agua en un estado como Bolívar: “Nuestros desafíos deberían comenzar por darnos cuenta de la importancia de nuestra región para el planeta, al igual que la tiene el hecho de poseer las mayores reservas de biodiversidad y sus servicios ambientales, entre los cuales destaca el agua. Debemos tener bien claro que nuestra riqueza es la sumatoria agua-biodiversidad-diversidad cultural”.

El estado Bolívar posee el 80% de los recursos hídricos del país:  7 subcuencas de las cuales 6 pertenecen a la cuenca del río Orinoco (Parguaza, Suapure, Cuchivero, Caura, Aro y Caroní), y la restante cuenca del río Cuyuní (que tiene como principales afluentes los ríos Venamo, Chicanan, Yuruan, Yuruari y Botanamo) . El tercer río más caudaloso del mundo es el Orinoco y al estado Bolívar le corresponde el cauce que transcurre entre la confluencia con el río Meta y el pueblo de Barrancas, frente a Ciudad Guayana. Este río es el tercero en caudal a nivel mundial, con un gasto medio anual de 33 000 m3/seg. Fuente Dirección Estadal del Minamb.
 

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