Un día para la Tierra

Afiche promocional.
Más de mil millones de personas en todo el mundo se activarán desde mañana para reflexionar sobre el cambio climático y conmemorar así el Día Internacional de la Madre Tierra
“El rostro del cambio climático” es el tema que convoca este año a millones de personas en todos los rincones del planeta para celebrar este lunes el 43 aniversario del Día Internacional de la Madre Tierra, efeméride que recuerda el movimiento social que salió a las calles de Estados Unidos el 22 de abril de 1970, exigiendo de sus autoridades, “un ambiente saludable y sustentable”.
Precisamente, la organización venezolana Vitalis comenta que cada año, a partir de esta fecha, y a lo largo de una semana, “el mundo entero reflexiona y se moviliza por una Tierra mejor”. En esta oportunidad, la red global de organizaciones ambientalistas del Planeta Earth Day Network (earthday.org) realizará una serie de actividades con el objetivo de expresar sus preocupaciones por el cambio climático, tomar medidas e instar a los líderes a actuar con valentía.
 “Cada persona que hace su parte para solucionar el problema también es un frente al cambio climático: los empresarios que ven oportunidad en la creación de la nueva economía verde, los activistas que organizan la acción comunitaria y campañas de sensibilización, los ingenieros que diseñan la tecnología limpia de el futuro, los servidores públicos que luchan por la legislación sobre el cambio climático y los esfuerzos de mitigación, los ciudadanos de a pie que se comprometen a vivir de manera sostenible”.


Infografía Elluz Ávila.
ROSTRO QUE ARDE 
El cambio climático es uno de los mayores problemas ambientales que mantiene movilizado a diversas instituciones científicas, las cuales estiman posibles incrementos de temperatura entre 1,5ºC y 3,5ºC, en los próximos cien años. Los informes presentados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, según siglas en inglés) de la ONU, indican que la temperatura promedio ha aumentado 0,8°C, lo que ha provocado una elevación del nivel del mar en 20 centímetros que puede potenciarse a futuro.
Juan Carlos Sánchez, ingeniero industrial venezolano con doctorado en Ciencias Ambientales, profesor e investigador de la Universidad Central de Venezuela, miembro del IPCC desde el año 2002 y uno de los 2500 científicos que recibieron el Premio Nobel de la Paz 2007, explica que el calentamiento global puede producir cambios radicales en la sociedad mundial de consumo, en lo que queda del presente siglo.
“El cambio climático es la alteración del clima del planeta por la acción de las emisiones de gases (dióxido de carbono, metano y oxido nitroso), llamados de efecto invernadero, que retienen una parte de la radiación reflejada por el planeta hacia el espacio exterior. El efecto invernadero es una consecuencia normal del planeta que se está intensificando por esa emisión de gases que se acumulan en la atmósfera alterando su composición, y la hace aumentar su propiedad de retener ese calor reflejado hacia el espacio”.
Según detalla, las emisiones de estos gases provienen del uso de combustibles fósiles, procesos industriales actividades agrícolas, cambios en el uso de la tierra y de la disposición inadecuada de los desechos orgánicos. Menciona a los gases PFC y SFG, los cuales están presentes en la industria del aluminio y en la transmisión y distribución de la electricidad respectivamente.
Sánchez insiste en que la humanidad debe limitar la emisión de estos gases a fin de prevenir las consecuencias del cambio climático. Una tarea, a su juicio, nada fácil, "porque la reducción plantea dificultades relativas al desarrollo, adquisición, adaptación y adopción de tecnologías de sustitución que reducen las emisiones de gases, asumir los elevados costos implícitos al cambio tecnológico y probablemente también aceptar cambios en los hábitos de consumo".




ACCIONES OFICIALES 
Desde el Ministerio para el Ambiente (Minamb) se viene trabajando en las principales líneas de acción definidas en la Segunda Comunicación Nacional para el Cambio Climático, en las cuales se señalan la necesidad de concientizar a todos los niveles.
Entre los cambios observados, el Minamb menciona “el incremento de la temperatura mínima media de 0,37 grados cada diez años, desde 1930 a 1998; un descenso en la precipitación anual en todo el país entre 3% y 20%, entre 1950 y 1998; un descenso en la época lluviosa y un ligero incremento en la época seca, en algunas zonas del país”.
El plan elaborado por el Minamb contempla “la conservación de las cuencas hidrográficas nacional y transfronterizas; reforzar la conciencia colectiva de uso del recurso y obras asociadas, así como la organización social; satisfacer los requerimientos de agua para distintos usos; mejorar la disponibilidad y manejo de información asociada al recurso; impulsar el desarrollo de bienes y servicios para satisfacer los requerimientos del plan y formar y capacitar personal”.
Asimismo, establece líneas principales de acción dirigidas a “la conservación y gestión de los recursos hídricos en zonas de especial interés ambiental a través de programas como: recuperación de áreas degradadas, gestión del agua en zonas de especial interés, declaración y gestión de cuencas vírgenes, gestión de aguas en zonas indígenas y protección de las zonas ribereñas”.
Además, el Minamb destaca la participación activa del Estado venezolano en programas referidos a “la lucha contra la desertificación, el control de inundaciones, la eficiencia energética, el desarrollo del transporte público masivo con energía limpia, etc.”.

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