Diversidad que sorprende




Salto Ichún, alto Paragua. Foto A. Rial
Aunque algunas zonas están amenazadas por la actividad minera, la cuenca alta del río Paragua es uno de los ecosistemas menos conocidos de la Guayana venezolana que aún se mantiene en condiciones prístinas 

Desde su nacimi
ento en la serranía de Marutaní, cerca de la frontera con Brasil, el río Paragua, principal afluente del río Caroní, recorre unos 550 kilómetros antes de verter sus aguas en el embalse de Guri. Un trayecto que hipnotiza los sentidos de quienes transitan sus mágicos parajes, colmados de una diversidad de especies en flora y fauna únicas para la ciencia que ameritan programas de conservación.

De hecho, una evaluación rápida de los ecosistemas acuáticos de la cuenca alta del río Paragua, ubicada en el Municipio Angostura, al suroeste del estado Bolívar, permitió descubrir una especie de planta, una de reptil, 4 anfibios, un género y al menos 10 especies nuevas de peces. Asimismo, se determinaron nuevos registros de seis plantas, 59 anfibios y una especie de ave para el estado Bolívar. 
El mencionado estudio se realizó por iniciativa de Edelca y Conservación Internacional-Venezuela, bajo la coordinación técnica del Museo de Historia Natural de Fundación La Salle y la participación de diversas instituciones, tales como: Fundación Jardín Botánico del Orinoco, Universidad Internacional de Florida (EEUU), Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Centro para el Estudio de la Biodiversidad Neotropical de la Universidad Experimental de Los Llanos “Ezequiel Zamora” (Unellez), Colección Ornitológica Phelps, Estación de Investigaciones Hidrobiológicas de Guayana, Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio de Ambiente y el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (Inapesca). 

Río Paragua. Foto Google
RIQUEZA POR CONOCER 
Para el estudio de la flora y vegetación se recolectaron 881 muestras botánicas, de las cuales se reportó una posible nueva especie del género Ilex y dos nuevos registros para la flora de la Guayana: Cyperus ischnos (hierba) y Aspidosperma discolor (árbol mediano de tronco acanalado).
En cuanto a la diversidad de peces (ictiofauna), el estudio añadió 59 especies no conocidas antes para este río, “con lo que la riqueza íctica de toda la subcuenca del Paragua ascendería a unas 150 especies”.
Señala que “al menos diez especies son novedades taxonómicas”, aunque faltan otros estudios más detallados para poder afirmarlo. Añade que es posible que algunas de las especies sean endémicas del alto Paragua, tales como Rivulus sape y Rivulus, entre otros. Refiere el potencial ornamental de la ictiofauna del área, al señalar que el 75% de las especies pueden ser utilizadas como peces de acuario.
Igual de sorprendentes fueron los resultados del estudio sobre los hábitos alimenticios de la comunidad de peces, los cuales dejaron ver un claro predominio del consumo de insectos autóctonos (84,3%) por encima de aquellos provenientes de otro lugar (6,59%), lo que evidencia a juicio de los científicos, un ecosistema fluvial “con suficientes recursos alimenticios disponibles”.
Con relación a la herpetofauna, el estudio registró nuevas especies para la ciencia de anfibios (Anomaloglossus y Dendrosophus) y un reptil (Gonatodes); así como también el tercer ejemplar de la culebra Liophis torrenicola que se conoce para la cuenca del Paragua, al igual que la serpiente Dipsas copei. En total, se reportaron 40 anfibios y 64 reptiles, lo que representa el 13% y 19% del total de anfibios y reptiles señalados para Venezuela.
Por su parte, el inventario de las aves alcanzó el registro de 127 especies (3 de ellas migratorias de Norteamérica) incluidas en 44 familias. El estudio resalta el avistamiento del frutero lomiazul (Cyanicterus cyanicterus), especie que no estaba registrada para el estado Bolívar, y reitera la necesidad de conservación para 26 aves, en especial el águila harpía, catalogada como vulnerable.
En referencia a los mamíferos, el estudio registró un total de 48 especies pertenecientes a 9 órdenes y 24 familias, siendo los más interesantes: el murciélago blanco (Diclidurus isabellus), el mono Aotus trivirgatus y el puercoespín negro (Sphiggurus melanurus).
Todo un mosaico de formas de vida y endemismo poco conocido que, a juicio de los científicos participantes del estudio, puede verse afectado por las actividades mineras y las consecuentes tala, quema, deforestación, alteración de la fisicoquímica de las aguas y cambios en los patrones, culturales y económicos, de las comunidades indígen
as presentes en la zona. 

Infografía Elluz Ávila.


1 comentario:

  1. HOLA. No consigo un email de contacto con uds.tengo unas fotos de tres imágenes de petroglifos localizados en el salto uraima y quisiera saber si tienen estudio o info sobre ellos.Es por un proyecto.gracias.me urge.
    palmace@gmail.com

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