Ratón del Roraima: De hábitat exclusivo

El ratón del Roraima es la única especie del género Podoxymys. Imagen cortesía Wikieva.org
El ratón del Roraima, como su nombre común indica, solo vive en la cima del más visitado de los tepuyes del sector oriental del Parque Nacional Canaima  

Incansable, se la pasa merodeando el único hábitat que conoce en busca de su alimento predilecto: insectos y lombrices de tierra. Es el ratón del Roraima (Podoxymys roraimae), un escurridizo y diminuto roedor, adicto a la noche y al andar solitario, considerado por la ciencia como un endemismo “raro y poco conocido” del tepuy al cual debe su nombre.

Y no es para menos: es la única especie de su género (Podoxymys) que ha sido identificada exclusivamente en la cima del Roraima, el más visitado de los tepuyes o mesetas del sector oriental del Parque Nacional Canaima.
El científico Juhani Ojasti, doctor en Ecología y especialista en manejo de fauna silvestre, refiere en el Libro Rojo de la fauna venezolana que, a pesar de converger en esta cumbre de apenas 43 km2 de superficie, las fronteras de Brasil, Guyana y Venezuela, el ratón del Roraima se ha observado solo del lado venezolano.
No obstante, explica que esta especie fue descubierta en 1929 y “pudiera estar presente en otros tepuyes cercanos, pero hasta los momentos no ha sido detectada en otras localidades, a pesar de varias investigaciones que se han realizado en estas áreas. Los intentos recientes de trampeo de roedores en el cerro Roraima han resultado sólo en capturas de Rhipidomys macconnelli, aparentemente el roedor dominante en este hábitat”.
Esta situación ha llevado a que, tanto en el Libro Rojo de la fauna venezolana como en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn), sea clasificada como especie vulnerable mientras se realizan más estudios para determinar el alcance y las amenazas que se ciernen sobre ella. Ojasti afirma que, una vez verificada su distribución restringida al tepuy Roraima, “la especie pudiera alcanzar la categoría en peligro”.

Los bosquecillos tepuyanos húmedos de Bonnettia son hábitats favoritos del ratón del Roraima. Foto Google.
RASGOS 
El ratón del Roraima es tan pequeño que no supera los 10 centímetros de longitud, desde la cabeza hasta la base de su larga cola. Ojasti describe a esta especie destacando su pelaje de coloración negra grisácea con tonos pardos a casi negros en el dorso, mientras que en el vientre es de igual color, pero con las puntas de los pelos más pardas, oscuras y brillantes. Detalla que la cola es completamente desnuda y, al igual que los pies, es de color marrón grisáceo; su rostro resalta por ser muy alargado, en contraste con lo pequeño de sus ojos y orejas, que son redondeadas y finamente peludas; además, comenta que las uñas de sus patas anteriores son largas, lo cual es una señal de sus hábitos excavadores, una práctica muy necesaria cuando se interna en los bosquecillos tepuyanos húmedos de Bonnettia roraimae, hábitat favorito de esta especie única del Roraima.

AMENAZAS
Aunque la UICN considera que no hay amenazas “importantes en este momento” para la conservación de esta especie, Ojasti asegura que “la cima del monte Roraima es el ambiente alto tepuyano más visitado por turistas, por lo cual existe un alto potencial de perturbación y contaminación por agentes externos, que van desde cierto grado de extracción minera y de madera, hasta la remoción de plantas ornamentales nativas”.
Al respecto, el primer informe de país para la Convención sobre la Diversidad Biológica, elaborado por el Ministerio del Ambiente, señala que la condición prístina de los tepuyes “se verá tanto más reducida cuando más sea el número de visitantes y en consecuencia el riesgo de daños irreversibles”; y menciona que en los últimos años “ciertos tepuyes se han convertido en la meta de miles de excursionistas, visitantes que inevitablemente están causando impactos en laderas y cumbres tepuyanas”; tal es el caso del tepuy Roraima donde se realizan actividades turísticas como: excursionismo libre, parapente, ala delta, excursionismo guiado y filmación.
De hecho, entre los impactos que se han reportado para este tepuy, el experto menciona: “la degradación por incendios y deforestación, principalmente por el uso de fogatas y el uso de madera local para este fin; caminos que se han abierto en desmedro de la vegetación; pisoteo y destrozo de la vegetación; explotación y traslado de piedras para la construcción de veredas de excursionismo; desechos sólidos en la base y cima del tepuy, donde se ha acumulado una importante cantidad de basura (especialmente en las ocho áreas de campamento conocidas como “hoteles”); deposición de heces; pintura de grafiti; extracción de piedras de cuarzo; presencia de especies introducidas (en especial de plantas) incluyendo algunas preocupantes por su agresividad, como la mora (Rubussp.).También se ha reportado biopiratería de plantas promisorias y extracción de ejemplares de plantas carnívoras (HeliamphorayDrossera), bromelias, orquídeas, así como mariposas y aves, para el tráfico ilegal”.

CONSERVAR
Para asegurar la conservación de estas especies endémicas como el ratón del Roraima, Ojasti recomienda normar la actividad turística a fin de “minimizar el impacto humano sobre ecosistemas tan frágiles y singulares como son los tepuyes. Así mismo, se recomienda evaluar la distribución, abundancia y ecología de esta especie en Roraima y muestrear su posible presencia en tepuyes cercanos, para definir el estatus de conservación de esta especie con mayor precisión”.


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