domingo, 10 de marzo de 2013

Patrimonio natural

La zona protectora limita al norte con el embalse de Guri, al sur con Brasil, al este con el parque nacional Canaima y al oeste con la reserva forestal El Caura.
La Zona Protectora Sur del Estado Bolívar un papel importante en el comportamiento hidrológico de la región al resguardar las cuencas de los ríos Caroní y Paragua, parte alta del río Caura y cuenca media del río Aro 

Una exuberante riqueza de paisajes enigmáticos atrapa el interés de turistas y científicos, al conocer una de las áreas bajo régimen de administración especial menos explorada de la Guayana venezolana.
Sus características naturales de clima, suelos y vegetación, confieren a la Zona Protectora Sur del Estado Bolívar un papel importante en el comportamiento hidrológico de la región, condición que justificó su creación el 27 de mayo de 1975 según Decreto N°942.



Las diferentes publicaciones del Ministerio de Ambiente (Minamb) así lo señalan, e incluso sostienen que “la fragilidad ecológica de la región, su belleza paisajística y su condición fronteriza ameritan la protección y regulación de los recursos naturales que en ella se encuentran”.
Una zona es definida como protectora cuando en ella se encuentran bosques naturales, suelos y cuerpos de agua que ameritan ser preservados “por medio de la limitación de los usos y actividades que puedan destruirlos, menoscabarlos o someterlos a procesos de deterioro”. En efecto, la zona protectora resguarda un área de 7 262 358 hectáreas “de altiplanicie, interrumpida por pequeñas divisiones montañosas, numerosas colinas y mesas escarpadas”, referidas a los tepuyes Yuruaní, Karaurín, Wadakapiapué e Ilú o Tramen y al cerro Morrocoy, declarados Monumentos Naturales y cuyos acantilados de bordes irregulares “limitan la sabana imprimiéndole a la zona una peculiar expresión de grandeza y majestuosidad”.
De igual forma, los informes del Minamb subrayan lo “extremadamente rica en especies endémicas” que es esta extensa área, la cual se destaca además, por sus sabanas abiertas y arboladas, intercaladas con áreas de bosques siempreverdes y bosques de galerías que dependen principalmente de las características climáticas.  


Los tepuyes Wadakapiapué y Yuruaní se encuentran en la Zona Protectora Sur del estado Bolívar. Foto Wikimedia  
REGIÓN DE AGUAS
Asimismo, esta zona sur está integrada por las cuencas de los ríos Caroní y Paragua, parte alta del río Caura y cuenca media del río Aro, tres de las siete grandes cuencas hidrográficas del estado Bolívar que en su conjunto contienen el 80% de los recursos hídricos del país. Un patrimonio natural que se traduce, según el geógrafo Rodolfo Hernández Grillet, “en abundancia de aguas para el consumo humano e industrial, y en un potencial hidroeléctrico considerable”.
Esta última condición se recalca en el Decreto N° 942 con el fin de garantizar el potencial del río Caroní (estimado en 24 mil 970 MW) como principal fuente de agua para el complejo de presas Guri, Macagua, Caruachi y próximamente Tocoma; y como abastecedor de energía eléctrica a nivel nacional.
De hecho, las estimaciones realizadas por la entonces Edelca (hoy Corpoelec) indican que el 36% de la cuenca alta del Paragua y el 35% de la cuenca media del Caroní son áreas consideradas de “muy alta prioridad” para la producción de agua con fines hidroeléctricos que deben ser conservadas.
En tal sentido, el decreto restringe las actividades que causen la destrucción de la vegetación protectora, así como también tala y deforestación, movimientos de tierra en pendientes mayores al 30% y la explotación minera.
Sin embargo, las incursiones de mineros ilegales en esta zona, tal como lo advierte un informe de Edelca en 2008, crea importantes pasivos ambientales y graves daños al ecosistema con la consecuente deforestación de bosques, aporte de sedimentos y de mercurio a los cursos de agua, destrucción de cauces, deterioro de recursos escénicos y otras consecuencias socioeconómicas de los asentamientos humanos no controlados.
Por otra parte, un estudio publicado en el boletín RAP N°49 advierte que en la cuenca alta del río Paragua, muy especialmente en el río Antavari, “la calidad del agua está notablemente alterada debido a los vertidos provenientes de las actividades mineras ilegales en el área, los cuales han incrementado la turbidez y carga de sedimentos suspendidos”.
Con relación a la cuenca del río Caura, científicos locales han levantado su voz para señalar que su cualidad de prístina se está perdiendo debido a la intervención minera ilegal en las cabeceras del río Yuruaní, uno de sus afluentes, comprometiendo así a este ecosistema que presta un valioso servicio ambiental contra el calentamiento global al garantizar aproximadamente, el 0,14% del oxigeno del planeta (la Amazonía aporta el 20%).


Infografía Elluz Ávila.

RIQUEZA DE ESPECIES
Estudios señalan que en la cuenca del Caura se han registrado 2 657 especies de plantas (17% de la flora nacional), 475 especies de aves, 168 de mamíferos, 174 de peces, 13 de anfibios y 23 de reptiles. Mientras que en la cuenca alta del Paragua se descubrieron una especie de planta, una de reptil, 4 anfibios, un género y al menos 10 especies de peces, nuevos para la ciencia; aparte de nuevos registros de seis plantas, 59 anfibios y una especie de ave para el estado Bolívar. Asimismo, en la cuenca media del río Aro se han identificado 563 especies de flora y dos especies de peces nuevas para la ciencia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...