Franz Weibezahn: El padre de la Limnología en Venezuela



El padre de la Limnología en Venezuela dejó a sus 79 años de edad, un legado de incalculable valor, no sólo en sus más de 40 publicaciones científicas editadas durante los años 1949 hasta 1994, sino también en las enseñanzas transmitidas a centenares de estudiantes e investigadores que hoy en día trabajan por la ciencia en nuestro país y en el mundo

Conocerlo era encontrarse a un hombre íntegro, un científico entregado a la investigación y un padre con firmes valores de vida. Aunque sus apellidos hablan de unos ancestros alemanes e italianos, era tan criollo que palabras como "zaperoco y basirruque", eran parte de sus expresiones diarias, aplicadas con un tino y una oportunidad precisa.
Así era Franz Weibezahn (1925-2004), considerado el padre de la Limnología en Venezuela y un académico honorable que dejó una huella difícil de olvidar para quienes le conocieron.
"Franz era un naturalista nato, su gran curiosidad por la vida y su relación con el elemento agua lo llevó a  la búsqueda constante del conocimiento, pero también a la maravillosa virtud de transmitirlo a otras personas”, recuerda el doctor Humberto Carvajal Chitty, uno de los tantos pupilos del recordado científico venezolano. 
A sus 79 años de edad, dejó un legado de incalculable valor, no sólo en sus más de 40 publicaciones científicas editadas durante los años 1949 hasta 1994, sino también en las enseñanzas transmitidas a centenares de estudiantes e investigadores que hoy en día trabajan por la ciencia en nuestro país y el mundo (María Solabarrieta, ministra de Ambiente del País Vasco, fue su alumna y tesista).

LA FORMACIÓN DE UN CIENTÍFICO
De padre alemán y madre venezolana (oriunda de Carúpano), Franz Herbert Weibezahn Massiani nació el 13 de abril de 1925 en Caracas donde cursó el primero y segundo año del bachillerato en el Colegio La Salle, para luego culminar sus estudios y obtener el título de Bachiller en Ciencias Biológicas en el año 1945 en el Liceo Aplicación.
Ese mismo año comenzó sus estudios en la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), pero tal como lo cuenta su hija Karin -geógrafa de profesión y escultora reconocida de Guayana-, Franz se retira al año de haber iniciado sus estudios universitarios porque consideraba que se estaba deshumanizando esta disciplina, “aunque eventualmente estaba dispuesto a practicarla en cualquier persona como en nosotros”. 
Luego en el año 1946 asiste a la Universidad de California en Berkeley, San Francisco, Estados Unidos, donde obtuvo el título de Bachelor of Sciencie con especialidad en zoología. En esta ciudad norteamericana se casa con Bárbara Janssen y en 1951 regresa a Venezuela donde hace la reválida de sus estudios en la UCV, obteniendo la licenciatura en Biología en 1954. 
Comenzó a trabajar en el entonces Ministerio de Agricultura y Cría, pero previo a esto también trabajó con la Fundación La Salle haciendo todo el inventario de peces a lo largo de las costas venezolanas, ingresando ese mismo año en la UCV como profesor asociado e investigador en la escuela de Biología donde dictó los cursos de zoología general, hidrobiología, limnología, ictiobiología, plancton, biología de aguas corrientes y ecología acuática. Por más de diez años ejerció la jefatura del grupo de investigación de Limnología de la escuela de Biología de la UCV, desde 1969 hasta 1979.
Se mantuvo fiel a la máxima casa de estudios hasta su jubilación en el año 1980, para luego ingresar como profesor honorario y asesor en investigaciones en el Instituto de Recursos Naturales de la Universidad Simón Bolívar (USB). Karin atinó a decir que su padre formó parte de una generación de investigadores de los años 25 que entregaron mucho por el desarrollo del país.
“Esa generación se caracterizó por una mística de trabajo y dedicación a la investigación, por eso lo único que yo siempre he escuchado de los estudiantes de mi papá es que fue una persona íntegra, humilde y con deseos de aplicar conocimientos. La investigación era todo para él, era la esencia de su vida. Cuando él llegaba a su área de trabajo se transformaba completamente; adoraba la docencia y prueba de ello era que él nunca se retiró de ella ni cuando se jubiló, porque comenzó a ser tutor de numerosas tesis”.
Para Karin es muy difícil enmarcar a su padre en una sola virtud porque, a su juicio, en él convergían muchas. “Además de buen padre, no había avaricia en él, no acumulaba bienes materiales, más bien lo caracterizaba su austeridad y su honestidad”.

INCANSABLE ESTUDIOSO
Franz fue, a lo largo de su carrera académica y profesional, un incansable estudioso de los cuerpos de aguas dulces y continentales. Después de haber estudiado el dominio marino, se dedicó a trabajar los problemas de sobrevivencia del campesino en términos de cómo incorporar a la dieta más proteína con el desarrollo de pesquería rural.
Ahondó en los estudios sobre los sistemas acuáticos andinos (lagunares y fluviales), los que van hacia la cuenca del Lago de Maracaibo y los que van hacia la vertiente llanera, también trabajó con las cuencas de los ríos Limón y Tuy en el centro del país. Incluso, liderizó el estudio de la historia ecológica, estructura y funcionamiento del Lago de Valencia (actualmente el Ministerio de Ambiente está recopilando esta investigación como línea base) y tuvo la oportunidad de divulgar las diferentes propiedades biogeoquímicas y ecológicas de las aguas en Venezuela y sus distintos ambientes geográficos.
Weibezahn cierra el capítulo de haber estudiado los sistemas regionalmente, en sus foros académicos y de investigación, cuando sale de la UCV y se instala en Puerto Ayacucho como coordinador nacional del proyecto binacional establecido entre la Universidad Simón Bolívar-Pdvsa-Ministerio de Ambiente-Universidad de Colorado (Estados Unidos) para auspiciar el estudio del Río Orinoco como Sistema Ecológico (Pecor), labor que desempeñó desde enero de 1982 hasta el año 1990 y cuyos resultados fueron publicado en el año 1990 bajo el título “El Río Orinoco como ecosistema”, material de consulta obligada para cualquier investigador que quiera iniciar estudios sobre el río padre.

VISIÓN HOLÍSTICA
 El geógrafo Freddy Barreat ya tenía conocimiento del trabajo científico de Franz cuando en el año 1967 le tocó conocerlo en calidad de yerno. Siempre sintió un profundo respeto por él, tanto, que hasta mucho después de casado con Karin, siempre lo trataba de usted. Le impresionaba el orden y el clima de confraternidad que se respiraba en el hogar de los Weibezahn-Janssen, en especial con lo que significaba la crianza de seis hijos, “y Franz ahí siempre, manteniendo el norte, el objetivo, la disciplina y con comentarios atinados, muy humanos, pero siempre llenos de sabiduría y precisión”.
Freddy recuerda lo cariñoso y pedagógico que era, por lo que no desaprovechaba la oportunidad de aprender de él. “Tenía esa modestia propia de los hombres que tienen esa cultura naturalista, Franz no sabía solamente de limnología o de aguas continentales, también sabía de oceanología (aguas marinas) de taxonomía vegetal, bromatología (estudio genético de las plantas), paleoecología, paleogeografía, fitogeografía, bioquímica, física”. Barreat destaca la visión holística que como científico siempre mantuvo Franz, en especial para todos esos procesos bioquímicos importantes que se dan en los ecosistemas.
“El se dedicó a estudiar los balances hidrogeoquímicos de cuencas que es equivalente a los análisis que se hacen en la sangre humana, y que son muy importantes por cuanto son sintomáticas de la condición ecológica en que se encuentra esa cuenca, si está bien o si tiene problemas de deterioro”.
Freddy lo compara con ese grupo de científicos como Tamayo, Ostos, Aristigueta, Steyermark, que son individuos de una formación naturalista con un amplio conocimiento de los modos y formas de vida de las poblaciones rurales y campesinas y con un acentuado conocimiento de la geografía del país. 
“Siempre estaba en una búsqueda de una razón superior”.
Sus lecturas incorporaban tanto a Freud, Darwin, Johanson, Goethe, Herman Hiss, Wallace, así como a conocer en profundidad todo lo que había sido el aporte, desde el siglo 15 hasta nuestros días, en términos naturalistas. Freddy recuerda que Weibezahn compiló todos los viajes que hicieron los exploradores ingleses, franceses, holandeses en el Orinoco y cultivó el espíritu multidisciplinario cuando concibió el proyecto Pecor, algo que según Freddy vino de la idea prospectiva que él visionaba de Venezuela como un país que carecía de un sentido estratégico y de respeto en cuanto a que no había un estudio sistemático del río Orinoco. 
“Él me decía siempre que un país serio estudia sobre su columna hidráulica central que son los ríos. El río se convierte en medio receptor y abastecedor de agua y a la vez es un soporte de fauna y de vida”.

DESDE LA ÓPTICA DE UN PUPILO
En el año 1987, cuando era estudiante de Biología en la Universidad Simón Bolívar, Humberto Carvajal Chitty conoció a Weibezahn quien para esa época dirigía el denominado Proyecto Pecor. Carvajal comenta que este proyecto había sido uno de los grandes sueños de Franz quien después de 5 años de campañas de campo en el alto y medio Orinoco, planifica para la siguiente fase la incorporación de los componentes biológicos básicos (fitoplancton y zooplancton) dentro de las campañas de trabajo en Pecor. En este punto se incorpora Carvajal Chitty contribuyendo con su Tesis de Grado en la identificación de todas las especies de fitoplancton del río Orinoco y sus tributarios en su cuenca alta y media. “Una vez que comencé, en febrero de 1988, me mudé a Puerto Ayacucho, donde ya Franz y Bárbara residían y trabajaban en el Laboratorio asignado a la USB en esa ciudad.
A partir de allí, comenzó una relación que transitaba entre tutor académico hasta padre, durante la cual no solo conversábamos de tópicos relacionados con el trabajo sino también de los conceptos básicos de vida. Esa relación se mantendrá hasta el día que lo pueda ver nuevamente en el cielo.
Siempre están presentes en mi vida, todos los días, tanto Franz como Bárbara, porque me acogieron como otro hijo más dentro del mundo donde se desenvolvían sin importar de donde venía, cómo era y qué hacia”.
Carvajal confirma que la limnología le permitió a Weibezahn explorar el origen de todo, ver el todo como la unidad mientras encajaba cada pieza del rompecabezas que se llama vida, y transmitirlo de una forma coherente, didáctica y amena para que todos sus estudiantes aprendieran y amaran la vida con la pasión que tenía por ella.
Sin divagar mucho, Carvajal afirma que Weibezahn es reconocido como el padre de la limnología en Venezuela por su dedicación a la investigación y conservación de los recursos hídricos del país. “Franz siempre tenía algo que enseñar y todas esas experiencias me han ayudado tanto en mi vida profesional como académica para ser lo que soy hoy. Te preguntarás entonces qué me enseño; pues el método científico aplicado a la vida, mantener la curiosidad por las cosas, buscar siempre el por qué de todo y que siempre hay una respuesta, una solución”.
Entre tantas anécdotas, Carvajal recuerda una vez que un amigo le pidió ausentarse tres días del laboratorio en Puerto Ayacucho para ayudarlo con unos turistas alemanes y después de de una larga charla sobre la responsabilidad del trabajo que estaba haciendo para la USB, la tesis y las implicaciones prácticas de lo que iba a realizar en esos días, el “profe” otorgó le permiso.
“Esas palabras están en mí todos los días: responsabilidad y constancia en cada actividad que realices no importa qué tan pequeña sea, y así ha sido hasta la fecha y seguirá hasta el fin de mis días”. Otros detalles tan sencillos como compartir galletas “María” con una Coca-Cola o las deliciosas galletas de avena de su esposa Bárbara, o la sopa de pollo de las salidas de campo, fueron para Humberto Carvajal Chitty momentos inolvidables que hablan de un venezolano que dio todo por el desarrollo científico del país.

SU PASO POR GUAYANA
Su llegada a Ciudad Guayana se produjo de la mano del ingeniero Alfredo Lezama, gerente de Cuencas e Hidrología de Edelca para el año 1990, quien conocía las referencias académicas de Weibezahn desde su trabajo en el Proyecto Pecor. Para ese entonces la empresa estatal necesitaba recabar información básica y monitorear los cambios físico-químicos y ambientales que pudieran ocurrir en las aguas del embalse a fin de diseñar un programa de investigación limnológica de los embalses tanto de Guri como del bajo Caroní. Así fue como Weibezahn comienza a dirigir el Programa de Limnología de la Gerencia de Cuencas e Hidrología además de evaluar los trabajos que había realizado el grupo de Ecología de Edelca desde el año 1971 y diseñar un nuevo esquema de investigación para el embalse de Guri. Una labor que abarcó desde febrero de 1990 hasta diciembre de 1994.
Para Alfredo Lezama, “el amigo Franz era conciliador, consejero, excelente ser humano y muy oportuno en los momentos difíciles de toma de decisiones”.
De esa época, Freddy Barreat recuerda el trabajo de sistematización que realizó Weibezahn y que constituyó la representación espacial, geográfica y ecológica de las estaciones de muestreo del embalse y estableció unos protocolos de análisis de muestra de los bentos y de todo el espectro de vida ecológica en el agua. Asimismo, participó en las comisiones de análisis de la problemática de mercurio incluso auspició el seminario que sobre esta temática se realizó por vez primera en Guayana.
“El participó junto a Antonio Lizarralde, Herman Roo, Alfredo Lezama, Freddy Guzmán y mi persona, en la comisión binacional de estudios de la cuenca del río Orinoco entre Colombia y Venezuela cuando se planteaba el aprovechamiento hidroeléctrico del río; los colombianos se morían de envidia cuando después de hablar tan fríamente de caudales y kilovatios, Franz elevaba su voz para aclarar el aspecto integral y ambiental del río, era como una cátedra obligaba y fue de útil ponderación su presencia para incorporar los criterios de sostenibilidad del río en el contexto de su aprovechamiento”.
Pero más allá de su acertado análisis, “en el día a día sembró en muchos ingenieros de Edelca la visión de Guri como ecosistema representativo de lo que era el cambio causado por la ingeniería en la dinámica terrestre”.
Al respecto,  Jhon Stredel, funcionario del departamento de Limnología de la hidroeléctrica Edelca, recuerda "toda la paciencia del mundo" que tenía Franz "para que una vez que uno mostraba interés él tenía toda la intención de transmitir sus conocimientos". Cree que fue una lástima que eso no se haya aprovechado aún más. "Franz me enseñó el sacrificio que implica el trabajo científico. Todo el que está formado en aguas del Caroní tiene un legado de Franz. Aquí no hay ninguna persona que esté investigando las aguas de los ríos Caroní y Orinoco, que no se haya nutrido con algún conocimiento del Dr. Weibezahn en la física, química o biología del agua, en cualquiera de esas tres áreas él siempre aportó sus conocimientos". Stredel aún recuerda con mucha gracia cuando el Profesor Weibezahn iba de muestreo al Caroní y a la hora de almorzar sacaba sólo una galleta de soda y una lata de diablitos, "ya en la noche al llegar al campamento se dedicaba a cenar como Dios manda”.
Entre las publicaciones de Weibezahn cabe mencionar: “Distribución y cuantificación de los sólidos suspendidos en el embalse de Guri: sus ríos afluentes y canales de descarga” y “Lago Guri: Caracterización preliminar de los aspectos limnológicos de un reservorio de aguas negras”, ambos publicados en el año 1994. 
Uno de sus últimos proyectos lo mantenía relacionado con la Fundación La Salle, institución a la que donó en vida parte de su extensa y variada biblioteca personal así como el laboratorio propio que tenía en su hogar de Puerto Ordaz. De hecho, su incansable trabajo por la ciencia lo llevó a iniciar un estudio sobre los insectos acuáticos de la región Guayana con la bióloga de esta institución, Ligia Blanco.
"Por ser el Centro de Ecología de la Fundación La Salle el único que estaba realizando investigaciones en el río Orinoco, Franz consideró pertinente donar en vida una parte de su biblioteca personal a esta institución lo que le mereció una placa de reconocimiento por parte de la Fundación La Salle-Campus Guayana, un gesto que consideramos muy apreciado nosotros".
Tal como lo expresa Carvajal Chitty, el trabajo de vida de Franz fue el de crear la siguiente generación de científicos del país dedicada a diferentes tópicos de la investigación. “Esa, por sí misma, es una labor titánica, que todos aquéllos que tuvimos el privilegio de compartir con él, estamos más que orgullosos de ello, y transmitimos esos conocimientos a las siguientes generaciones con nuestra labor diaria”. Para este sempiterno alumno, la huella de Franz Weibezahn está impresa en sus estudiantes, amigos y colegas, una influencia que proseguirá “mientras esté en nuestra mente y en nuestros corazones por generaciones”.

Reverencia real
 El pupilo de Weibezahn, Humberto Carvajal trae a colación las numerosas visitas de “científicos nacionales e internacionales quienes de una forma u otra conocían, elogiaban y admiraban el trabajo del “Profe” donde quiera que él estuviese, ya que tenía su sello de calidad, constancia y precisión. Precisamente, estando en Puerto Ayacucho llegó de visita el Príncipe Carlos de Inglaterra. Como parte de la comitiva de científicos que recibió a tan distinguido visitante, se encontraban además del Profe, Otto Hüber y Allan Brewer-Carías como jefes de la expedición, quienes invitaron a Franz a que estuviera presente en el Aeropuerto. Fue impresionante ver al príncipe Carlos de Inglaterra hacerle una especial reverencia a Franz Weibezahn, gesto que significó para mí, la importancia de Franz dentro del ámbito científico regional”.

2 comentarios:

  1. El profesor Weibezahn fue un excelente docente e investigador. y cualquier palabra de alago se queda corta ante tan majestuoso personaje

    Edie Montiel
    Prof. UCV

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  2. Buenas! quisiera saber quien es el autor o autora de esta interesante y valiosa nota.
    Carlos Rivero Blanco
    ecologo01@gmail.com

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