Mastofauna que merodea por el Chimanta

La comadreja Didelphis albiventris. Foto Google 
Entre los mamíferos hallados en el macizo de Chimanta se encuentran murciélagos, marsupiales, oso melero, roedores y hasta danta


Murciélagos, marsupiales, oso melero, roedores y hasta danta, merodean por las cumbres tepuyanas del macizo Chimanta, para refugiarse en cuevas o grietas formadas por las antiquísimas rocas que han sido moldeadas por intensos procesos de erosión ocurridos a lo largo de millones de años.
El ratón Rhipidomys macconnelli se encuentra en altitudes entre 500 a 2 300 metros. Foto Google.
Estos mamíferos (mastofauna) fueron hallados por el grupo de investigadores que participó en el primer estudio ecológico tepuyano, realizado en uno de los macizos más extensos de la Guayana venezolana. 
Un total de 36 ejemplares fueron colectados, entre los cuales destacan una comadreja común (Didelphis albiventris), tres especies de murciélagos (Anoura caudifera, Anoura geoffroyi, Anoura latidens), una especie de roedor (Rhipidomys macconnelli), un oso melero (Tamandua tetradactyla), un coatí común (Nasua Nasua) y una danta (Tapirus terrestris), especies |que los científicos observaron “habitando ambientes característicos de las cumbres tepuyanas, en altitudes superiores a 1 900 metros”.
Los especialistas José Ochoa y Steve Gorzula, autores del informe referido a los mamíferos del macizo Chimanta, explican que en las cimas de los tepuyes suele registrarse “una notable reducción en el número de especies, las cuales además están representadas por poblaciones poco numerosas” debido a diversos factores, entre los que mencionan la depredación y las temperaturas ambientales extremas.
De hecho, Ochoa y Gorzula comentan que el ratón del Roraima (Podoxymys roraimae) es la única especie endémica de los mamíferos que habitan estos parajes; no obstante, “la información disponible sobre la mastofauna habitante de las cumbres tepuyanas, probablemente representa solo a una fracción de las especies que potencialmente podrían estar presentes en estos ecosistemas”. De allí que exhortan a continuar los estudios detallados de estas comunidades lo que, a su juicio, “permitirá hacer una mejor interpretación de su estructura y funcionamiento”.
El murciélago Anoura geoffroyi habita en la Guayana venezolana y es un importante polinizador de diversas especies de la flora tepuyana. Foto Google.
EN LA LISTA ROJA
Cabe destacar que los ocho mamíferos mencionados están en la Lista Roja de Especies Amenazadas que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn).
Todas, a excepción de la danta (Tapirus terrestris), están incluidas en la categoría “Preocupación menor” por cuanto, presentan cierto grado de tolerancia ante los cambios de su hábitat, algunas son de amplia distribución geográfica, mientras que otras se encuentran en áreas protegidas y porque “es poco probable que disminuyan a la velocidad requerida para ser incluidas en una categoría de amenaza”.
La Uicn señala que la Didelphis albiventris es un marsupial que se encuentra desde el noreste de Brasil hasta la Argentina central, y su dieta se compone de frutas e invertebrados. En Venezuela se le conoce como faro o rabipelado de orejas blancas.
De igual forma, los murciélagos Anoura caudifera, Anoura geoffroyi, Anoura latidens, son especies que prefieren el polen y el néctar de las flores, por lo que “son polinizadores muy importantes”; el primero de ellos se extiende desde Colombia hasta el noroeste de Argentina; el segundo desde México hasta Bolivia y el tercero se distribuye en Colombia, Guyana, Perú y Venezuela.
Por su parte, el Rhipidomys macconnelli es un pequeño roedor de vida nocturna y arbórea que habita en las tierras altas del sur de Venezuela (Bolívar y Amazonas) y, según la Uicn, es posible que también se encuentre en las partes vecinas del norte de Brasil y al oeste de Guyana.
El oso melero (Tamandua tetradactyla) se alimenta principalmente de hormigas y termitas, pero también ataca los nidos de abejas para comer miel, y tal como menciona la Uicn “no hay amenazas importantes a este pequeño oso hormiguero, aunque en algunas partes de su área de distribución (desde Colombia hasta Argentina, incluida Trinidad y Tobago) es cazado por su carne, por los perros domésticos, o vendidos como una especie de mascotas. La pérdida de hábitat y la degradación, los incendios forestales y el tráfico por carretera representan una amenaza en algunas áreas”. 
Asimismo, el coatí común (Nasua Nasua) enfrenta la amenaza de la deforestación y la caza por su carne. Esta especie, propia de América del Sur, es de hábito diurno y gusta consumir tanto invertebrados como frutas.
De estas especies de mamíferos, destaca la danta (Tapirus terrestris) como la más amenazada. Es considerada por la Uicn como “Vulnerable” al evidenciar “una reducción de la población actual estimada en poco más de un 30% en las últimos tres generaciones (33 años) debido a la pérdida de hábitat, la caza ilegal y la competencia con el ganado”. Se distribuye principalmente en regiones de tierras bajas del norte y centro de América del Sur.
Los machos adultos del coatí común (Nasua nasua) son solitarios, mientras que las hembras y los machos inmaduros viajan en grupos de hasta 30 individuos. Foto cortesía Gorzula.
Conservar
El grupo de científicos que lideró el estudio considera que la preservación de los ecosistemas tepuyanos es una tarea de todos y en el caso del macizo Chimanta, debe garantizarse la existencia de sus “extraordinarias riquezas biológicas y paisajísticas” a fin de asegurar “la continuidad de supervivencia, en su propio ambiente,  de un conjunto de organismos absolutamente únicos y exclusivos en el mundo y que constituyen muestras no reemplazables de una naturaleza no solo extremadamente ingeniosa, sino también generosa”.

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