Prácticas de uso de la tierra generan conflictos en la cuenca alta del río Botanamo


Río Botanamo. Tomada del Atlas publicado por el Fondo Editorial UNEG.
Estudio destaca las diferentes prácticas de uso de la tierra que están generando conflictos “lo suficientemente graves como para amenazar su sostenibilidad ecológica, económica y social”

En el borde oriental de la reserva forestal Imataca se encuentra uno de los reservorios de agua con mayor riqueza biológica del noreste del estado Bolívar. Sin embargo, la cuenca alta del río Botanamo, tributario del río Cuyuní (afluente del río Esequibo) que nace en la Serranía de Nuria, es considerada por los especialistas del Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana (Cieg-Uneg) como “una región de alta fragilidad hidrológica y biogeográfica”, ya que en sus 2 555, 6 kilómetros cuadrados “están ocurriendo relaciones complejas entre las poblaciones humanas allí asentadas y sus recursos biofísicos”.
USO DE LA TIERRA
La investigadora del Cieg, Luz Delgado, ingeniera forestal con maestría en Ciencias Ambientales, explica que las diferentes prácticas de uso de la tierra generan conflictos “algunos de los cuales son lo suficientemente graves como para amenazar su sostenibilidad ecológica, económica y social”.
Entre las principales actividades que amenazan esta cuenca menciona: la minería de oro y diamantes, la extracción de madera y la eliminación del bosque para uso agropecuario.
Sostiene que la presencia de distintos grupos indígenas, así como de comunidades criollas nativas y foráneas, coexistiendo con ecosistemas de alta complejidad fisonómica y estructural como son los bosques tropicales, “se traduce en una población culturalmente diversa, donde el uso de los recursos bióticos y abióticos del ecosistema es igualmente diverso”.

Ubicación de la cuenca alta del río Botanamo en el mapa del estado Bolívar.
Los resultados del estudio coordinado por Delgado, referido a la “Biocomplejidad de la cuenca alta del río Botanamo”, realizado entre los años 2004 y 2007, indican que “las variaciones en la riqueza de especies de aves y de árboles podría estar cambiando en respuesta a la fragmentación del bosque por el uso de la tierra con fines: pecuario, minero y urbano”.
Incluso, la experta afirma que un comportamiento similar fue encontrado en variables del componente acuático: “La calidad y cantidad del agua cambia directa o indirectamente en respuesta a la fragmentación del bosque debido al incremento en la tasa de erosión y alta sedimentación y turbidez en los ríos de la cuenca”.
Al respecto, destaca la presencia de extensas áreas boscosas consideradas de sumo interés por la abundancia de especies con madera de alto valor comercial y por su riqueza genética, de especies y de ecosistemas. Detalla que han sido reportadas hasta el presente más de 2 000 especies de plantas vasculares de las cuales 368 especies están asociadas a zonas mal drenadas; 1 849 especies componen los bosques siempre verdes y las sabanas; 197 especies de hoja caduca y bosques semideciduos y 376 especies componen los bosques de la meseta alta de Nuria. No obstante, dice que algunas de ellas se encuentran en peligro de extinción, aunque asegura que “estos datos hasta ahora reportados no representan un inventario completo de los recursos biológicos allí presentes”.

SERVICIOS DE LOS BOSQUES
Para Delgado es necesario conocer los servicios económicos, sociales y ecológicos que ofrecen los bosques presentes en la cuenca alta del Botanamo, los que a su juicio son de importancia vital a la economía y a la cultura de la zona.
“En ellos están presentes muchas especies de plantas y animales que son fuentes importantes de alimentos, de medicinas y de materiales para la construcción de las viviendas, tanto en comunidades indígenas, como en comunidades criollas de bajos recursos”.
De ahí que la experta insista en advertir sobre los efectos adversos que se pueden generar sobre el sistema social y natural de la cuenca, de producirse la eliminación o deterioro de estos ecosistemas boscosos: “Por un lado, contribuye con la pérdida de biodiversidad de la zona con sus consabidos efectos en la salud de los ecosistemas y en los servicios que presta a la sociedad y, por la otra, al incrementar la erosión de la tierra afecta la calidad del agua al incrementar la cantidad de sedimentos”.
LO SOCIAL
En cuanto al componente social, Delgado comenta que a pesar de la baja densidad poblacional “la actividad de caza en la zona está muy arraigada y se ha mantenido de generación en generación, la cual gira en torno a la obtención de mamíferos principalmente, y en segundo plano aves y peces. Además, para un 62,5% de la población de la cuenca, tanto indígenas como no-indígenas, la importancia del bosque con respecto a la existencia de árboles de uso medicinal, es muy alta, lo que puede traducirse de dos maneras, por un lado, se confirma el uso medicinal como algo insustituible y por el otro se intuye que el valor es demasiado grande para traducirlo a dinero”. Pero, tal y como lo resalta Delgado, los estudios evidencian que la población está consciente de las consecuencias que derivarían si se afectan la fauna y los bosques de la zona.

VALOR HÍDRICO
Con relación a la valoración dada al recurso hídrico, Delgado dice que es muy alto “particularmente es relevante en los actores no productivos por su incidencia en enfermedades relacionadas con el agua”. Agrega que los cambios en el componente acuático se manifiesta en la escorrentía de agua por las actividades de extracción de agua y también por la contaminación de las aguas de alcantarillado en las zonas urbanas o de lavado directo de los desechos orgánicos de los pueblos indígenas, cerca de los ríos. “Estos procesos conducen a un aumento de la carga iónica con mayor conductividad, pH, así como los microorganismos tales como bacterias coliformes y la concentración de fosfato. No podemos olvidar, además, que los bosques de la cuenca contribuyen con la regulación del flujo del agua para la presa de Guri, que proporciona casi tres cuartos de electricidad de la nación”.
La especialista en Ciencias Ambientales dice que esta información recabada “servirá de insumo para los modelos de la dinámica ambiental y social de la cuenca”.

Paisaje integrador
La investigadora Luz Delgado explica que en la cuenca alta del río Botanamo se diferenciaron tres tipos de paisajes según el uso de la tierra, la cobertura vegetal y los actores presentes:
  1. Paisaje dominado por sabana de gramíneas con fragmentos de bosque disperso, y entrecruzada por bosques de galerías. La ganadería extensiva es el principal uso de la tierra y están presentes campesinos y ganaderos.
  2. Paisaje dominado por bosque con diferentes grados de perturbación, interrumpida por abundantes áreas deforestadas, destinadas a zonas residenciales, ganadería y agricultura de subsistencia. En este paisaje está emplazada la población de Tumeremo por lo que hay presencia de ganaderos, agricultores, indígenas y residentes.
  3. Paisaje dominado por extensas áreas de bosque continuo, de cobertura variable. Se ubica en la reserva forestal Imataca por lo que el uso dominante es el aprovechamiento forestal. Están presentes los concesionarios forestales y los indígenas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...