Indígenas del Caura elaboran propuesta de manejo comunitario para la cacería de aves

El equipo de la WCS con el grupo de parabiólogos indígenas de las etnias yekuana y sanema.
Las principales aves cazadas por las comunidades indígenas del río Erebato están cada vez más escasas, lo que motivó una propuesta dirigida al manejo comunitario de la caza y la pesca  en el Alto Caura
 
Ya casi no se ven. La pava rajadora (Aburria cumanensis), el paují cola colorada (Mitu tomentosa) y el paují cola blanca (Crax alector) son aves que se han vuelto “bastante escasas” en los alrededores de las comunidades yekuana Jüwütüña y Anadekeña, y en las cercanías del poblado sanema Asakoshito Uli, ubicadas a orillas del río Erebato, en la cuenca alta del río Caura.


Paují cola colorada
Pava rajadora.

Así lo evidenció el estudio realizado por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) que evaluó la percepción del estado de las principales aves de interés cinegético (cacería) en las localidades indígenas mencionadas.
La WCS es una ONG que impulsa un programa de conservación en la citada cuenca desde 2007, trabajando en distintos proyectos con la participación de la Organización Indígena del Caura “Kuyujani”, Fundación La Salle y Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg). Entre las iniciativas llevadas a cabo por la WCS, destaca el curso de formación y capacitación de un grupo de indígenas yekuanas y sanemas como parabiólogos, quienes ahora lideran los proyectos desde sus comunidades.



ESTUDIO DE PERCEPCIÓN 
La investigación fue desarrollada por Carolina Bertsch y Lucy Perera-Romero, biólogas de la ONG, conjuntamente con los parabiólogos indígenas Elso Espinoza, Williams Sarmiento y Orlando Rodríguez, quienes efectuaron talleres participativos y encuestas semi-estructuradas en las comunidades Jüwütüña, Anadekeña y Asakoshito Uli, las más pobladas del canal principal del río Erebato, afluente del río Caura.
El objetivo del estudio fue “explorar la percepción de los habitantes de las comunidades en relación al estado actual de la fauna silvestre en el área de influencia (ó de uso) de las mismas, y en particular, identificar cuáles especies animales y zonas podrían estar siendo mayormente afectadas”.
En tal sentido, se logró mapear las zonas de uso para cacería y “se evaluó, tanto cualitativa como cuantitativamente, el estado de la fauna en estas, así como también la magnitud y las causas de las eventuales disminuciones observadas”.

La grulla.
Al respecto, Lucy Perera dijo que el monitoreo confirmó lo que arrojaron las encuestas de percepción: “Hay una cacería mayor de lo que pudiese ser sostenible, según el registro de la cosecha, que es la cantidad de animales cazados alrededor de la comunidad, en un tiempo y área definido”.
Los resultados de las encuestas (13 en Asakoshi Uli, 19 en Anadekeña y 20 en Jüwütüña) señalan que la pava rajadora, el paují cola colorada y el paují cola blanca, están “agotadas localmente en algunas zonas principalmente en los alrededores de las comunidades”.
Además, el estudio indica que la gallineta de monte (Tinamus guttatus), la grulla (Psophia crepitans) y la pava úquira (Penelope jacquacu) “son especies que han comenzado a disminuir en las áreas de uso”.
Con base a estos resultados, la WCS, los parabiólogos y las comunidades indígenas yekuana y sanema, analizaron las causas y presentaron recomendaciones de manejo a implementar para mitigar esta situación, entre ellas destacan: se definieron zonas de no cacería y áreas de reservas para aquellas especies clave; se eligieron los animales que durante un periodo de cinco o seis años, no serán objeto de cacería, hasta que se recuperen; y se estableció un límite de frecuencia por tipo de cacería.
Perera comentó que desde 2009 “se vienen haciendo talleres comunitarios en el alto Caura dialogando con las comunidades indígenas con el objetivo de conocer cuáles son las principales especies que vienen presentando problemas en sus sectores aledaños y ahora en 2012, se establecieron los primeros acuerdos en estas tres comunidades”.

Gallineta de monte.
Perera recalcó que los parabiólogos indígenas construyeron, junto con las mismas comunidades, una propuesta dirigida al manejo comunitario de la caza y la pesca. “Se busca sentar las bases para el desarrollo de herramientas de evaluación y monitoreo, a fin de que cada comunidad pueda desarrollar estas estrategias de acuerdo a sus diferentes realidades”.
Agregó que esta iniciativa será presentada ante los organismos gubernamentales (Ministerios de Asuntos Indígenas, de Ciencia, Tecnología e Innovación, entre otros), con el objeto de gestionar el financiamiento requerido para la consolidación de las iniciativas de manejo comunitario en el Caura. “La idea es multiplicar esta experiencia en otras comunidades”.

La pava úquira.
Compromiso
En el marco del programa de conservación de la cuenca del río Caura, la WCS ha venido apoyando a las comunidades indígenas y criollas, así como también a las instituciones regionales, en una serie de acciones dirigidas a: “apoyar la gestión indígena sobre sus territorios, promoviendo pautas de manejo sostenible del recurso fauna; y promover un régimen sostenible para el manejo del recurso fauna con la participación de las comunidades locales, indígenas y criollas, y un manejo gubernamental efectivo del bajo Caura”. La ONG espera continuar consolidando su compromiso con las comunidades locales “en pro de la conservación de los bosques, ríos y la fauna que contiene la invaluable cuenca del río Caura”.

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