Explotación petrolera en la Orinoquia debe contemplar medidas preventivas


Los morichales son ecosistemas frágiles y refugio de gran parte de la fauna de las sabanas altas y medias de la Orinoquia. Foto Google
Científicos advierten que los planes estratégicos “ameritan una cuidadosa preparación y la incorporación de medidas de mitigación y control de impactos ecológicos”

Un manejo y control adecuado de las actividades productivas previstas en uno de los mayores reservorios de crudo pesado y extra pesado del planeta, es el exhorto que hace el grupo de científicos colombo venezolanos que participa en el estudio sobre la biodiversidad de la cuenca del Orinoco.


La iniciativa es coordinada por las organizaciones colombianas: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Ministerio del Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, WWF Colombia, Fundación Omacha y el Instituto de Estudios de la Orinoquia de la Universidad Nacional de Colombia; y por Venezuela: Fundación La Salle de Ciencias Naturales.
Los expertos coinciden en que los planes estratégicos que se están desarrollando para la explotación de petróleo extra pesado en la Faja Bituminosa del Orinoco “ameritan una cuidadosa preparación y la incorporación de medidas de mitigación y control de impactos ecológicos”.
Consideran de suma importancia la implementación de estudios preventivos a fin de no emular los errores cometidos en el pasado por las transnacionales, los cuales dejaron como resultado “un conjunto de pasivos ambientales en el Lago Maracaibo y en el oriente de los estados Anzoátegui y Monagas”, sin olvidar que “la explotación de petróleo tiene efectos en muchos casos irreversibles sobre la tierra y los ecosistemas acuáticos. Ya sabemos al menos, que su restauración tomará más de un siglo, como el conocido caso del río Sacramento en California, que aun no se ha recuperado de los daños que la minería hidráulica causó hace unos 120 años”.

MORICHALES

La investigación indica que los impactos ecológicos severos se han registrado tanto en las áreas más elevadas del estado Anzoátegui, como en las tierras bajas y en los morichales de los estados Monagas y Delta Amacuro.
“Los ríos en estas zonas son excepcionales y de aguas prácticamente negras, naturalmente ácidas, debido a la descomposición natural de la materia orgánica, y en su gran mayoría asociados a bosques dominados por la palma moriche”.
Respecto a estos bosques, conocidos como morichales, los especialistas destacan su baja capacidad amortiguadora debido a que el río fluye por un fondo arenoso y de aguas prístinas, por lo que son considerados sistemas “frágiles y singulares” y refugio de gran parte de la fauna de las sabanas altas y medias de la Orinoquia. Además, subrayan el valor agregado que tienen tanto el paisaje como su biota, lo cual se ve reflejado en la amplia variedad de peces de interés para los aficionados a la cría de organismos acuáticos en acuarios (acuariofilia); las plantas acuáticas vasculares de alto valor ornamental (cabombas y lirios de agua) y el valor escénico de su paisaje. 


Mapa de la cuenca del Orinoco indicando las zonas de exploración, explotación y transporte sobrepuestas a otras actividades antrópicas. Tomado del libro "Biodiversidad de la cuenca baja del Orinoco".
Afirman que diversos estudios han demostrado no solo la importancia biológica, en cuanto al aporte alimentario y de refugio para muchas especies de fauna, que poseen estos sistemas de morichal, sino también “el beneficio que representan para el hombre en su aporte, tanto de agua limpia y de alta calidad para el consumo doméstico, como de un conjunto de recursos que se suman a los ya descritos y que incluyen desde fibras vegetales para la fabricación de techos, cestas y hamacas, hasta frutos comestibles para el hombre y sus animales domésticos”. De tal forma que los científicos advierten sobre el impacto que pudiera ocasionar el proceso de extracción de petróleo y el uso de grandes cantidades de agua para calentar el crudo y separarlo de las arenas, en estos ecosistemas.
“Este proceso extrae aguas subterráneas y con alto contenido de sal, que luego de ser utilizadas y mezcladas con productos residuales derivados del petróleo, tales como fenoles, son vertidas en pozos cercanos a las torres de extracción. Se ha demostrado que estas aguas son muy tóxicas para los humanos y la vida silvestre”.
Asimismo, señalan que el poco mantenimiento de estos pozos y, en algunos casos, la percolación de estas aguas, alcanza algunos morichales “ocasionando la muerte del sistema completo a lo largo de varios kilómetros río abajo”. Al respecto, explican que la contaminación generada durante los procesos de prospección y explotación del petróleo suele atribuirse a defectos de diseño, mantenimiento y gestión. “La explosión de pozos, la rotura de tuberías y consecuentes derrames, la eliminación descuidada del petróleo residual o la disfunción de los separadores petróleo-agua son un riesgo latente que supone un daño irreversible para los ecosistemas acuáticos. En Venezuela han ocurrido varios de estos accidentes y efectivamente el impacto ha sido considerable en las áreas de influencia”.

CORRESPONSABILIDAD

El grupo de científicos señala que la responsabilidad sobre la protección de las áreas naturales es compartida y la misma debe regirse por la Ley Penal del Ambiente, además de garantizarse mediante la educación de las comunidades y los miembros de la industria a todos los niveles.
“La explotación petrolera o el asentamiento de centros industriales en las márgenes de los ríos, debe contemplar medidas preventivas, de lo contrario es probable que produzca algún tipo de desastre ecológico en la cuenca del Orinoco. La destrucción de ecosistemas naturales por estas causas postergaría las ganancias de toda índole, y sobretodo pondría en riesgo directo o indirecto a la población humana dependiente, gran parte de la cual se ha desarrollado gracias al uso racional de estos recursos naturales durante miles de años”.

Impactos
El estudio “Biodiversidad de la cuenca del Orinoco” indica que de no manejarse adecuadamente los procesos de la industria petrolera, los impactos ecológicos se verían reflejados en:
  • Desertificación por salinización del suelo. Ocurre en los morichales debido a cambios en la fisicoquímica del suelo y de las aguas. El impacto es la desaparición del bosque de galería de flora y la fauna acuática. Las áreas afectadas pierden su condición de albergue de especies silvestres.
  • Contaminación del agua con sales y productos residuales del petróleo. Elementos altamente tóxicos para la vida silvestre y acuática. Metales pesados y fenoles causan la muerte de invertebrados, peces y de la mayoría de especies con las que entran en contacto. Se pierde también la calidad óptima para el consumo directo, la recreación o la higiene personal.
  • Incremento de elementos suspendidos y sedimentos en el agua. Se manifiesta en los ríos debido a la extensa construcción de picas y carreteras y la instalación de redes de tubería para el transporte de crudo y gas. Al eliminar la vegetación circundante, el suelo se erosiona, se producen cárcavas y en consecuencia grandes cantidades de sedimentos drenan hacia los ríos, disminuyendo su transparencia y colmatando los fondos arenosos con arcillas y limos. Los ríos/morichales Tigre, Tigrito, Oritupano, Caris, Pao, Morichal Largo y San Juan en la región oriental del país, son ejemplos de este impacto.

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