Expedición náutica Orinoco-Amazonas apoya investigación científica

La expedición realizó un total de 34 aforos con efecto “doppler” en 7 secciones diferentes del río, además de los muestreos sedimentarios y geoquímicos en 11 puntos ubicados en el cauce principal y en sus tributarios 

La pasión que sienten por los dos grandes ríos de Suramérica, reunió a un grupo de lancheros e investigadores de Venezuela y Francia en la primera expedición náutica Orinoco-Amazonas, organizada por la Fundación Ríos de América y el Centro de Investigaciones Ecológicas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Cieg-Uneg).

El objetivo es demostrar la conexión fluvial, ecológica y cultural entre los ríos Orinoco y Amazonas, y apoyar las investigaciones que promuevan el conocimiento científico necesario para la conservación de estos ecosistemas. La misma, estima realizarse en tres etapas: Ciudad Guayana-Piedra del Cocuy; Piedra del Cocuy-Macapá (Brasil) y Macapá-Ciudad Guayana, para completar más de 6 600 kilómetros de travesía que, a juicio de los organizadores, estrecharán los lazos de hermandad e integración entre los pueblos ribereños.
Iginio Guevara, presidente de la mencionada fundación y capitán de la embarcación "Acqua-taxi" que lideró la expedición, dijo que “para contribuir con el mantenimiento del sistema hidrológico de nuestros ríos, primero hay que conocerlo; de ahí nació el interés de los lancheros de relacionarnos con las instituciones locales que están realizando un trabajo meritorio al respecto, como la Uneg”.
Es así como la iniciativa Orinoco-Amazonas se inserta dentro del proyecto de investigación “Corredor Orinoco” que desarrolla el Cieg-Uneg desde hace diez años, y el proyecto de cooperación “Ecos-Nord” establecido entre esta casa de estudios, el Instituto de Mecánica de Fluidos (IMF) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD) de Francia a través del proyecto ORE Hybam para el monitoreo de los tres ríos más caudalosos del planeta (Amazonas, Congo y Orinoco).  
El equipo de científicos integrado por Judith Rosales (Cieg-Uneg), Alain Laraque (IRD) y Bartolo Castellanos (IMF).
HASTA PUERTO AYACUCHO
La primera etapa de la expedición se cumplió de forma parcial hasta Puerto Ayacucho, aprovechando el apoyo logístico brindado por la organización del evento náutico internacional “Nuestros Ríos son Navegables”. Una travesía que, a viva voz de sus participantes, culminó de forma exitosa y que recorrió, entre el 30 de agosto y el 7 de septiembre, más de 1 000 kilómetros aguas arriba y aguas abajo, en este tramo del Orinoco.
Durante ocho días, los hidrólogos Alain Laraque del IRD y Bartolo Castellanos del IMF realizaron mediciones de caudales y de partículas en suspensión, en diferentes lugares del cauce principal del río, así como también en la confluencia de sus más importantes tributarios: Meta, Capanaparo, Apure, Caura, Aro y Caroní. Cabe destacar que para esta campaña de medición, el IRD facilitó el equipo Riverray ADCP, tecnología de última generación que permitió obtener una ecografía completa del río en tiempo real.
El nuevo equipo Riverray ADCP que permite ecografías del río.
EFECTO DOPPLER
Alain Laraque, explicó que el aparato funciona con el efecto “doppler”, basado en el mismo principio usado por los médicos para realizar ecografías. “El Riverray ADCP envía una serie de ondas acústicas hasta el fondo del río, las cuales miden las partículas en suspensión que se mueven a la misma velocidad del agua, de tal forma que podemos conocer la superficie mojada por el río y la velocidad, lo que nos da el caudal en metros cúbicos por segundo”.
Agregó que, con este equipo, los datos se obtienen en un tiempo estimado entre 15 a 20 minutos. “Muy distinto a como se hacía anteriormente, que podía tardarse un día completo. Antes se hacían mediciones en el río, pero los cálculos se conocían solo al regresar al laboratorio, y si los técnicos estaban dudosos de los resultados había que regresar al río para volver a medir. El avance de la ciencia permite medir hoy día con más precisión”.
Dijo que en total se realizaron 34 aforos con efecto “doppler” en 7 secciones diferentes, además de los muestreos sedimentarios y geoquímicos en 11 puntos distintos, los cuales están siendo procesados en el Laboratorio de Ecología del Cieg-Uneg en Ciudad Guayana. Asimismo, se hizo un levantamiento de la pendiente del río con un Sistema de Posicionamiento Global Diferencial (DGPS) en 10 puntos del Orinoco, una variable que, tal y como dijo el investigador del IMF, Bartolo Castellanos, “debes tener para luego nivelar las estaciones altimétricas que son por satélites; con toda esta información se tiene un control de la dinámica del río con lo cual se puede conocer su comportamiento, sus variaciones o como le afecta las diferentes intervenciones, de esta forma al notar alguna anomalía se puede actuar en consecuencia”.
Bartolo Castellanos calibrando el GPS.
SALUD DE LA CUENCA
Precisamente, Laraque agregó que con el estudio de la variación de los distintos parámetros que se pueden medir en los ríos “podemos tener una idea del estado de salud de la cuenca que puede depender tanto del cambio climático como del impacto humano, pero no se sabe todavía en qué proporción; además, estudiar la red hidrológica permite prevenir eventos como crecidas o estiajes fuertes que son preocupaciones relevantes de la sociedad civil”.
Mencionó que los resultados obtenidos servirán para conocer mejor el medio ambiente y alimentar un banco de datos sobre la cuenca del río Orinoco “todavía poco conocida”, los cuales pueden ser de utilidad para varias instituciones nacionales y para estudios de impactos ambientales, navegación fluvial, alimentación en agua potable, ecoturismo, hidroelectricidad, construcciones de obras como puentes, embalses, sistema de riego, entre otras aplicaciones.
El próximo reto de este equipo de lancheros y científicos será el Brazo Casiquiare, un fenómeno de captación natural de las aguas del Orinoco que reviste sumo interés en el mundo científico. “Así que pondremos todo el empeño para completar la primera etapa de la expedición Orinoco-Amazonas en 2013”, atinó a decir el presidente de la Fundación Ríos de América, Iginio Guevara.
Bosques inundables
La doctora en Geografía y Ecología, Judith Rosales, coordinadora del Cieg-Uneg y del Proyecto Corredor Orinoco, explicó que la expedición permitió observar cómo la calidad de las aguas y los tipos de aguas (blancas, negras y claras) de los afluentes del Escudo Guayanés y de los tributarios que vienen de los Andes, determinan diferentes tipos de vegetación inundable. “En este caso, a lo largo del Orinoco hemos podido observar los bosques inundables relacionados con las aguas blancas llenas de nutrientes del Orinoco y del Amazonas, también tenemos los ríos de aguas negras y aguas claras oligotróficas que llevan bosques del tipo igapó. Se observó a lo largo del trayecto como las hojas de los árboles de los bosques de varzea tienden a ser más grandes, mientras que el follaje de las hojas de los árboles de los bosques de igapó, que son más oligotróficos, son más pequeñas tal y como se observan en los bosques de los ríos Samariapo, Cataniapo, Caura y Caroní". Indicó que en el bosque inundable se evidenció "una pradera de macrófitas con paspalum, una planta herbácea que es flotante y que a lo largo del río se ve como se desprenden islas con paspalum y unas 10, 15 y hasta 20 especies diferentes de macrófitas que van uniéndose a lo que es la dinámica de la productividad del río Orinoco, un fenómeno similar a lo que ocurre en el río Amazonas. Algo importante es que todas esas especies herbáceas están verdes, es decir están fotosintetizando y hacia atrás de las macrófitas se puede observar los árboles del bosque inundable". De igual forma, Rosales recordó que la expedición busca el encuentro entre las culturas de los diferentes pueblos que confluyen en estos grandes ríos, Amazonas y Orinoco, y que se han desarrollado como Ciudad Bolívar, Puerto Ayacucho, Manaos, Santarém. “De allí la importancia de vincular las instituciones de estas ciudades con el proyecto de expedición Orinoco-Amazonas, en el sentido de reconocer la Orinoquía como ícono internacional de gran relevancia para la conservación de la biodiversidad presente en ella”.

Más allá del rally
Iginio Guevara, ingeniero mecánico y uno de los pioneros de Sidor, nació en la ciudad de El Tigre, estado Anzóategui, “territorio de sabanas, por eso cuando llegué a Guayana y vi al Orinoco y al Caroní quedé enamorado casi a primera vista”. Desde entonces se ha dedicado a navegar esas aguas casi que a diario, incluso, ha participado en varias ediciones de “Nuestros Ríos son Navegables” y en las “400 millas del Orinoco”. “El que viva aquí y no se relacione con estos ríos es como ir a los Alpes suizos y no esquiar”. Confesó que en esos ratos de conversación con los amigos de Maracaibo, Caracas y Ciudad Guayana, surgió la idea de hacer “algo más que competir en rallies o faltarle los respetos al río y más bien, dejar algo para beneficio de la comunidad”. De esta forma, un grupo de lancheros que hacen vida en el Club Náutico Caroní decidieron crear la Fundación Ríos de América y organizar la expedición náutica Orinoco-Amazonas. “En una competencia náutica en Colombia, donde fuimos a representar a Venezuela, nos llamó la atención que esos ríos estaban muy contaminados, incluso, teníamos a veces que parar la lancha para limpiar el motor de bolsas y otros desechos. Luego cuando los colombianos vinieron a la competencia de las 400 millas del Orinoco, fueron ellos los que quedaron impresionados de cómo manteníamos nuestros ríos limpios a pesar de todo, nuestros ríos. De ahí se incrementó nuestro interés de retribuirle al Orinoco todo lo que nos ha dado”.
 

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