Al garzón soldado le gustan las alturas

Fotos Google
Un estudio realizado en los llanos inundables de Apure interpretó el hábitat reproductivo de la cigüeña más grande de América, la cual puede observarse en las sabanas guayanesas

No cabe duda. Al garzón soldado (Jabiru mycteria) le gustan los árboles de gran altura y poco alterados por la acción humana, para poder reproducirse con tranquilidad. Y si es una mata de camoruco (Sterculia apétala), pues mucho mejor.


Así lo demuestra el estudio realizado por María José Canelón-Arias, Gilberto Ríos-Uztcátegui y Martín Correa-Viana, investigadores de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora”, que se dedicaron a interpretar el hábitat reproductivo de la cigüeña más grande de América.
El estudio indica que esta ave tiene requerimientos muy específicos al momento de seleccionar el sitio ideal para su nido, los cuales podrían estar correlacionados con: la altura del árbol hospedero, la distancia a cuerpos de agua permanentes y la proximidad a las carreteras de tierras de escaso tráfico.
Los especialistas explican que esta especie pertenece a la familia Ciconiidae y su distribución es amplia: desde México Occidental al sur de Texas, extendiéndose por Centro América hasta el norte de Argentina y Uruguay. En Venezuela se localiza cerca de los ríos Apure, Meta y por toda la cuenca del Orinoco, de ahí que sea común observarla por las lagunas de las sabanas guayanesas. 

Al respecto, los especialistas señalan que “los humedales de baja altitud, como estuarios y deltas de grandes ríos y las grandes llanuras suramericanas están sujetas a un proceso de transformación muy acelerado que involucra desde cambios drásticos del medio (diques, represas, módulos, deforestaciones, etc.) hasta variaciones de los volúmenes de agua, y contaminación de las aguas por ciudades, químicos agrícolas y desechos industriales que indudablemente deben, más temprano que tarde, repercutir en esta especie”.
De hecho, el garzón soldado es la especie que encabeza la lista de las siete aves en peligro de extinción, según la clasificación del Apéndice I de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), y tal como lo refiere el Libro Rojo de la fauna venezolana (2008) su comercio sólo se autoriza bajo circunstancias excepcionales dirigidas a la actividad de investigación científica o de conservación.
Los autores del estudio indican que en Venezuela, el garzón soldado se ubica en la categoría de “menor riesgo” por encontrarse en el tope de la cadena alimenticia y estar asociado a hábitats amenazados.
“Esta situación crea un conflicto de selección de hábitat, porque los nidos son tan grandes que solo los árboles de gran tamaño con estructuras de horquetas firmes son capaces de soportarlos, lo cual restringe mucho más la disponibilidad de hábitat. Esta asociación de cuerpos de agua con suficiente alimento y que tenga árboles grandes donde hacer los nidos, crea limitaciones importantes de disponibilidad de hábitat reproductivo”.
Precisamente, el estudio refiere que su principal amenaza radica “en las alteraciones de las condiciones de su hábitat reproductivo natural”, de tal forma que para los investigadores fue vital interpretar lo que consideran el “elemento clave” a conocer para diseñar luego cualquier estrategia de conservación del garzón soldado.

 200 AVES
Utilizando herramientas de teledetección, los expertos estimaron una población de 200 aves, entre pichones y adultos, avistadas en las sabanas cercanas a los 60 nidos ubicados en el Alto Apure. Durante el estudio, se encontró que la mayor causa de mortalidad para el garzón soldado se registra durante el primer año de vida, “periodo en que aumenta el riesgo de caídas del árbol-nido, presentando 20 % de mortalidad en los pichones”.
Las observaciones demostraron que las cigüeñas “salen de sus nidos al amanecer para traerles el primer alimento a sus crías entre las 9 y 10 am, la mayoría de veces son tres y pueden llegar a tener hasta cinco pichones”.
Otro de los aspectos registrados fue la afinidad por las matas altas (entre 25 y 45 m), “en medio de las sabanas y bosques de galería”, como la especie camoruco que según los especialistas, resultó el árbol preferido (33,3 % de distinción).
“La arquitectura del árbol y las características de adaptación en la zonas de las sabanas inundables, favorecen al movimiento para llegar a los nidos y el desplazamiento hacia los cuerpos de agua, en especial de los individuos jóvenes quienes desarrollan destrezas de vuelo y alimentación durante las primeras semanas de vida”.
El estudio destaca la necesidad de realizar estas investigaciones en otras regiones del país con similares características, a fin de realizar “comparaciones que contribuyan a reforzar los actuales patrones de requerimientos de hábitat identificados en esta investigación”. Datos que, tal y como señalan los expertos, “podrían contribuir para realizar proyecciones a distintas escalas que permitan determinar mejor la actual distribución de esta gran ave”.

Pocos hábitats
Este grupo de investigadores, que decidió crear en 2003 la Asociación Civil Jabirú (Asojabirú), advierte sobre los pocos hábitats idóneos para el garzón soldado en los llanos inundables del estado Apure, debido a “la escasa cantidad de matas o parches remanentes en las sabanas”; por tal motivo proponen “el estudio de los efectos de la disminución de los hábitat para nidificación”, a fin de iniciar “un programa de construcción y ubicación de nidos artificiales en esta región, para proporcionar a la especie sitios alternativos de reproducción”.

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