En Aripao se respira conciencia ambiental

Por cuarto año consecutivo, esta comunidad de afrodescendientes, ubicada en la ribera este del río Caura en el Municipio Sucre del estado Bolívar, renovó el convenio de conservación establecido con la ONG Phynatura y la empresa Cerbatana, para la protección de 80 mil hectáreas de bosque 

El tigre le rugió cerca mientras patrullaba un área del bosque en el bajo Caura. “Pero no me regañó”, apuró en aclarar Rosalino Montañés aún convaleciente de una herida que le hizo un bagre rayado en su rodilla derecha.


“Lo del tigre fue hace como quince días cuando estábamos recorriendo el caño La Yagua, por eso para vigilar hay que estar calmado, pendiente de escuchar los sonidos de los animales y ver las huellas también del acure, lapa, venado, báquiro, chiguire y del tigre, medirlas, tomarles fotos y anotar todo en el papel”.
Con un espíritu entusiasta que desborda a sus 78 años de edad, Montañés es uno de los noventa pobladores de la comunidad de Aripao que desde hace cuatro años decidieron comprometerse en la conservación de 80 mil hectáreas de bosque que se extienden desde el caño Guayapo y el límite norte de la Reserva Forestal El Caura, pasando por los caños Mato y Cuchiverito, hasta la divisoria de agua de la imponente serranía El Guayapo, en el sector Suapure del Municipio Sucre del estado Bolívar.

El objetivo de la comunidad es controlar las amenazas que se ciernen sobre el área de conservación: caza y pesca comercial, extracción de productos forestales primarios, explotaciones mineras y avance de la frontera agrícola; mediante la vigilancia frecuente y la notificación a las autoridades competentes sobre cualquier actividad irregular. 

Rosalino Montañés.
El acuerdo se estableció en julio de 2008 con el apoyo de la organización no gubernamental Phynatura, la empresa Cerbatana y Conservación Internacional, pero la experiencia ha sido tan motivadora que otras instituciones como el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Fmam), a través de su Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) que ejecuta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), Fundación La Salle (Flasa) y la Comunidad Europea se han unido a esta alianza, convencidos de su importancia en la preservación de los servicios ambientales que provee este bosque para las futuras generaciones.

PUEBLO SARRAPIERO

Aripao es un pueblo apacible de poco más de 300 familias que viven sumergidas en una densa vegetación de árboles inmensos de sarrapia, mangos y ceibas. Desde tiempos ancestrales se han dedicado a la pesca y a la recolección del fruto de la sarrapia y el aceite de copaiba; es por eso que el convenio fomenta el desarrollo de estas actividades, pero de forma sustentable mediante el mantenimiento de las rutas de los productos no maderables, la pesca en la temporada permitida; la recolección de nidadas de tortugas solo para el proyecto de cría y liberación de tortuguillos de las especies arrau y terecay, llevado a cabo por la misma comunidad de forma conjunta con el zoocriadero Wasaña y Flasa; y la investigación biológica.

Pueblo apacible sumergido entre frondosas sarrapias.
Tal como lo expresa Marvys Martínez, coordinadora del comité de conservación del consejo comunal de Aripao, “cada año renovamos el acuerdo y son múltiples los beneficios que hemos obtenidos no solo en cuanto al cuidado en sí del sector Suapure sino que como comunidad hemos aprendido a tener conciencia de la importancia de cuidar los recursos que el bosque nos ofrece, porque antes veíamos que ya no había animales, sobre todo tortugas, danto, lapa, y por eso decidimos preservarla para que el día de mañana nuestros hijos también se beneficien, pero conociendo primero el recurso”. 
Marvys Martínez.
Menciona que “a la mayoría le ha gustado mucho este proyecto que comenzó con diez personas y ahora ya somos noventa los que participamos, porque la comunidad se reparte el trabajo mensual de entrar al bosque durante siete días a realizar la jornada de vigilancia y de levantar la información sobre cualquier irregularidad que veamos y de las especies de fauna que encontremos en nuestras rutas, además de identificar los árboles de sarrapia y aceite de copaiba. Incluso estamos pensando ampliar el área de conservación pero primero hay que hacer un estudio”.
Al respecto, la representante de la ONG Phynatura, Ana Noriega, indica que con los fondos del programa de pequeñas donaciones del Fmam, se realizará el proyecto de factibilidad para la incorporación de la comunidad indígena La Colonial, con lo cual se espera aumentar en 60 mil hectáreas más, el área de conservación de Suapure. De igual forma, Noriega agrega que la subvención aprobada este año por la Comunidad Europea contribuirá a mantener el acuerdo de conservación por un periodo de tres años.

Centro de Acopio para la sarrapia y aceite de copaiba que colecta la comunidad de Aripao.
APORTES
Los aportes que recibe la comunidad de Aripao están destinados a financiar las labores de logística (combustible, aceite de motor y alimentación); otorgar un incentivo a los patrulleros, y ofrecer una bonificación al comité de conservación; además de concluir la construcción del centro de acopio para la comunidad. Este año, la mayor contribución -que asciende a más de 135 mil bolívares- corresponde a la realizada por la empresa Cerbatana, cuya relación de trabajo con los aripaeños data de hace treinta años “Ellos nos han comprado siempre la cosecha de sarrapia y la misma ha sido muy provechosa”, comenta Marvys Martinez.
Al respecto, Juan Jorge Cuenod, directivo de la mencionada empresa exportadora de productos no tradicionales, explica que los fondos para este convenio se han gestionado a través de sus clientes en el extranjero comprometidos con la misión de garantizar el aprovechamiento sustentable del bosque y contribuyendo con la calidad de vida de la comunidad. “Al participar de este convenio ratificamos nuestro compromiso como empresa responsable tanto en lo social como en lo ambiental y con los principios que nos han caracterizado a lo largo de estos años y por lo cual hemos obtenido el certificado de empresa ecológica Ecocert”.
Para la ONG Phynatura, este convenio permite a las comunidades desarrollar acciones de conservación de biodiversidad “percibiendo a cambio beneficios socioeconómicos que permitan valorizar los ecosistemas como fuente permanente de bienestar”. 


Pequeñas Donaciones
El consejo comunal Tzazenai de la comunidad indígena La Colonial, situada ocho kilómetros aguas arriba del puerto de Maripa en el bajo Caura, firmó un memorándum de acuerdo con el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Fmam), a través de su programa Pequeñas Donaciones (PPD), para la ejecución de un mecanismo que promueva el bienestar de los pobladores y la conservación de su territorio. Los funcionarios del Pnud, Ricardo Petit y Máximo Sánchez, explicaron que el convenio contempla un inventario de los recursos presentes en su hábitat, diseñar los mapas preliminares del territorio con información sobre la biodiversidad existente, el potencial de productos no maderables, etc., y en base a este banco de datos, la comunidad podrá elaborar futuros proyectos que contribuyan al “desarrollo de medios de vida sostenibles”. Los interesados en conocer los requisitos para optar al PPD pueden llamar al 0212-2084444, visitar la página del programa o enviar un correo a donaciones.ppd.ve@undp.org

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