Confesiones del río Caroní


Salto La Llovizna, río Caroní.
Pocas veces se tiene la oportunidad de conversar con el fiel acompañante de la ciudad, caminando por La Llovizna en horas de la mañana, respirando aire fresco y concentrada en los árboles y en los sonidos del bosque, escuché una voz ronca que susurraba, era difícil distinguir su género, parecía muy neutral, lo que si estaba claro es que era alguien mayor, alguien viejo, cuando me percaté estaba escuchando hablar al Río Caroní

Desiree Ramos (*)
desalejandra.r@gmail.com
Fotos Google

Puerto Ordaz.- Caminando por La Llovizna en horas de la mañana, respirando aire fresco y concentrada en los árboles y en los sonidos del bosque, escuché una voz ronca que susurraba, era difícil distinguir su género, parecía muy neutral, lo que si estaba claro es que era alguien mayor, alguien viejo, cuando me percaté estaba escuchando hablar al Río Caroní, no es fácil de creer dicha situación, pero luego de varios minutos pensando si debía hacer caso o no a esa voz, decidí aprovechar la ocasión y conocer un poco más sobre este majestuoso cuerpo de agua.

¿Caroní eres tú, por qué decidiste hablar?
Con voz pausada y ronca respondió, luego de enturbiar sus aguas un poco:
-Cuando tu edad oscila entre 3.500 y 900 millones de años, he visto y oído todo, he soportado muchas cosas, pero nada tan difícil como estos tiempos, yo que soy tan grande, y que casi doblo el tamaño de República Dominicana, aun así, he sido controlado por los humanos en muchas ocasiones, ya estoy cansado de sus acciones, necesito decir lo que pienso.
Laguna de Canaima.

¿Qué es lo que te agota y te molesta de los humanos?
-Aparte de su insaciable apetito por tener y tener a costa de todo (con tono elevado y rencoroso) me molesta la cantidad de veces que han interrumpido mi cauce, todo empezó en los años ´60 con la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri, si yo sé que es la tercera central hidroeléctrica más grande del mundo con sus 10.000 MW de capacidad total instalada, sólo superada por el complejo de Itaipú, en la triple frontera suramericana (Brasil, Paraguay y Argentina), y el complejo hidroeléctrico de la presa de las Tres Gargantas en China; pero eso por más que lo repetían los humanos durante los años de construcción, no me sirve para nada. Luego vino el Complejo Antonio José de Sucre en Macagua, y la central Francisco de Miranda en Caruachi, finalizando, por ahora, con la construcción de la presa Manuel Piar, en Tocoma, todas estas interrupciones sin importarles a mis amigos del bosque, pues lo que más les interesa a ustedes es tener electricidad para la gran cantidad de edificios y su tecnología.

Todas esas intervenciones son por el desarrollo, puedes pensar que gran parte de esa electricidad colabora a salvar vidas también, es decir, eres un héroe.
-Créeme, sé que los cambios forman parte de la evolución, son los ciclos de la vida en donde todos debemos sobrevivir, entiendo la importancia de mis maltratos (con voz quebradiza y pausa en estas dos últimas palabras), pero mínimo podrían conocer quién soy, ya que se benefician de mi fuerza; unos dicen que soy oscuro por el hierro y algunos minerales, otros no conocen de donde vengo y a donde voy, y eso me parece paradójico ya que ustedes cuentan con la inteligencia y la razón que los distingue de otros animales.

Ciertamente me da vergüenza, tienes razón, pero no seamos pesimistas, ¿qué quieres que se diga de ti entonces?
-Más que decir, quiero que me conozcan, mis bosques son frondosos y llenos de vida, cuídenlos, gracias a ellos tienen lluvias, sombras, medicinas y muchos otros beneficios; mis aguas son más fáciles de filtrar porque tiene menos partículas sólidas en suspensión que el río Orinoco, por eso es fácil de potabilizar, no la derrochen; mi color oscuro es por la cantidad de ácidos orgánicos producto de la descomposición de muchas plantas y mi fondo rocoso. Yo recorro el macizo Guayanés (alzando la voz), y me encantan las aguas de mis hermanos ríos tributarios como el Aponwao, el Caruay, el Carrao, el Paragua también se adicionan a mi cauce, así como otros tantos ríos de pequeño caudal.
Río Carrao, Parque Nacional Canaima.

¿Cuál es el rollo entre el Orinoco y tú?
-Ninguno, el Orinoco y yo somos difíciles de mezclar, no somos compatibles pues, entonces tenemos que discutir y pelear durante 7 millas aproximadamente, y generalmente al llegar a los Castillos de Guayana nos unimos y conciliamos, terminando siendo panas (con tono risueño).

Algunos dicen que el Orinoco y tú se aman, pero es un amor imposible, que tú eres la mujer y él el hombre ¿qué tan cierto es eso?
-¡No vale! Los dos somos varoncitos (risas), esas leyendas me dan risa, todo esto es una cuestión de egos. El tiene mayor caudal que yo, es más arcilloso por sus andanzas por el llano, es mucho más cálido y ácido que yo, por eso nos distinguimos muy bien en la unión que se observa en la Angosturita, esa línea de color nos ha hecho famosos, los peces que han estado en acuarios cuentan que aparecemos en muchas fotos de computadoras, creo que es un gran espectáculo natural digno de apreciar y cuidar, al final nuestros orgullos se disuelven en nuestra eterna amistad, nos aceptamos con nuestras diferencias e iniciamos nuestro recorrido hasta nuestro Padre, el mar Caribe.

Eres rico en minerales y atributos ¿esto te hace fuerte y resistente ante el paso del tiempo?
-¡No!, al revés, me hace más débil e inofensivo, desde el siglo XVIII con los Capuchinos catalanes hasta estos tiempos, he sido explotado por mi hierro, mi oro, mis diamantes, mis arenas y granitos, sin contar los derrames de químicos y aceites en mis aguas, la verdad, no me gustan los mineros ni las grandes industrias, creo que aceleran mi muerte y deterioro, lo que posteriormente será la destrucción de ustedes mismos, y eso es lo que deben entender, hay que evitar nuestra extinción.
Aunque muchos de ustedes si son cuidadosos y protegen algunas de mis partes, les dicen Abrae (Áreas Bajo Régimen de Administración Especial) en casi todas viven mis amigos Pemones, aun así, a veces creo que las cuidan sólo para disfrutar de ellas (de pronto se escucha una tos fuerte y dice) disculpa se me atoró un caucho en la garganta (sigue la tos). Te doy un ejemplo de ello: la laguna de Canaima, en ella se localiza la caída de agua más alta del mundo, el Kerepacupay Vená (salto Ángel), de 979 metros de altura, esa parte me encanta, le dicen Parque Nacional Canaima y es Patrimonio Natural de la Humanidad (Unesco, 1994).
Por ser patrimonio deberían cuidarlo según lo que entendí de dicha clasificación, pero a veces es peor, llega gente de todos lados del mundo solo para ensuciar y saquear, (con una pausa que demuestra como el Caroní hurga en sus recuerdos culmina su queja con un suspiro); son tantas cosas que decir y pocas para recordar, que lo mejor es seguir la corriente de mi destino con optimismo, pero eso no significa que sea resistente al tiempo, solo acepto mi función en el ciclo de la vida.
Río Caroní en el Parque Nacional Canaima.

Por toda tu experiencia ¿qué le aconsejas a la humanidad en su relación con la naturaleza?
-Es sencillo, solo hay que respetar y dejar de sentirse dueños de todo, ésa es la clave, si respetas a la naturaleza puedes apreciar a los demás y a ti mismo, pero con el paso de los años esto se va olvidando, respetan menos, es un fenómeno que lo animales, las plantas y yo no entendemos. Tal vez en algún tiempo no lo desciframos porque no tenemos gran inteligencia como ustedes, pero ahora creo que ni ustedes mismos pueden entenderse (con resignación y pausa), traten de no derrochar porque tengan abundancia, es mejor cuidarla para conservarla, traten de vivir de manera sencilla para que no se confundan entre lo que quieren y necesitan, son dos cosas diferentes; pero sobre todas las cosas, creo que el consejo más importante es recordar su misión en la tierra, nunca olviden sus objetivos como animales del reino, formamos parte de un todo, y nosotros somos reflejo de ustedes.
De repente ya no escuché mas la voz temblorosa del Caroní, había puro silencio, lo llamé varias veces y me di cuenta que su historia había terminado con esa frase “nosotros somos reflejo de ustedes”, mientras caminaba de nuevo, casi me caigo de la cama, en ese instante supe que había sido un sueño, un sueño muy extraño que nunca voy a olvidar, desde entonces he pensado que tal vez todo este tiempo el Río Caroní nos ha intentado decir muchas cosas, solo hace falta querer escuchar.

(*) Locutora y Comunicadora Social mención periodismo en la Universidad Católica Andres Bello núcleo Guayana, con diplomado en Educación Ambiental de la UNEG, especialista en la fuente de ambiente que ejerce como freelance. Actualmente publica artículos para el semanario El Crítico y realiza micros ecológicos en gente-elite.com.

1 comentario:

  1. Me encantó la manera en que enfocaste un tema tan sublime como lo es el de ambos ríos,Desiree. Éxitos!

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