Ronnie de Camino: Bosque modelo debe ser ejemplo de un desarrollo humano, social y sostenible

Una tarea nada fácil porque, tal como lo explica el actual presidente de la Red Iberoamericana de Bosques Modelo, Ronnie de Camino, esta propuesta se basa en concertar voluntades

Los ojos azules del ingeniero forestal y economista Ronnie de Camino brillan al recordar su estadía en Venezuela, desde finales del año 1976 hasta principios de 1985, cuando la entonces recién creada Compañía Nacional de Reforestación (Conare), lo trae a Venezuela como gerente de planificación e investigación.

Durante ese tiempo labró un cúmulo de experiencias en lo profesional y académico, junto a un equipo de venezolanos que, según confiesa, impregnó de emoción y estímulo el reto de incrementar el ritmo de las plantaciones forestales en las sabanas del país.


“Todos aprendimos de todos”, dice mientras comparte de nuevo saberes y afectos con aquellos colegas reunidos esta semana durante el seminario-taller “Investigación Forestal en Venezuela para el Manejo del Bosque bajo el Principio de Uso Múltiple”, evento organizado por la Empresa Nacional Forestal en los espacios del Hotel Venetur Orinoco de esta ciudad.
Hoy día, el reto de Ronnie de Camino es lograr una gestión forestal sostenible a través de la creación de más “bosques modelo”, una iniciativa que impulsó Canadá en los años noventa con el objetivo de “juntar diversas organizaciones e individuos para desarrollar enfoques innovadores, a escala local y de paisaje, para integrar la política de gestión forestal con la implementación en el campo y el respaldo de la ciencia”. 

Ronnie de Camino, presidente de la Red Iberoamericana de Bosques Modelo.
Una tarea nada fácil porque, tal como lo explica el actual presidente de la Red Iberoamericana de Bosques Modelo (Ribm), este esquema se basa en concertar voluntades.
“Los bosques modelos suelen ser territorios grandes donde hay áreas industriales forestales, áreas protegidas, parques naturales, comunidades, instituciones y universidades o centros de investigación, participando activamente en sistematizar los conocimientos para poder progresar hacia ese desarrollo sostenible”.

Perfil
  • Chileno radicado en Costa Rica
  • Ingeniero Forestal y Economista
  • Presidente de la Red Iberoamericana de Bosques Modelo
  • Subdirector general del Centro Agrícola Tropical de Investigación de Enseñanza (Catie) con sede en Costa Rica
  • Director de la Cátedra Latinoamericana de Gestión Forestal Territorial
EL BOSQUE DE CAPERUCITA
Explica de Camino que al hablar de bosque modelo “uno se imagina el de caperucita pero sin lobo, algo que funciona bello y perfecto, pero en realidad es un proceso social donde los distintos actores se reúnen en una mesa, analizan sus problemas y tratan de resolverlos, para lograr un desarrollo humano sostenible con protección de la naturaleza; más que nada es ponerse de acuerdo”.
Sin embargo, advierte que sentarse en esa mesa implica de entrada no imponer condiciones. “Para que las cosas funcionen hace falta respeto y voluntad, esos son principios básicos, lo que tratamos de buscar es un cierto balance de poder donde los distintos actores sociales se puedan expresar, poner sus puntos de vista y donde haya una noción básica de solidaridad, esto es, la capacidad de ponerse en los zapatos y en el pellejo del otro, para juntos solventar el problema”.
Aclara que es un proceso a largo plazo “y algún día se llegará al bosque de caperucita –sin el lobo- pero es una concertación de voluntades; es decir, son terrenos donde el bosque es el uso de la tierra más importante, pero donde también hay agricultura, ganadería, instituciones, industrias, comunidades locales e indígenas, etc.; donde todos interactúan y afectan, por eso es importante que todos se pongan de acuerdo, en una visión común de desarrollo sostenible”.
Su experiencia le indica que tanto las comunidades como las organizaciones de base no presentan problemas para incorporarse a esa mesa común, incluso, confiesa que del lado de las comunidades indígenas, “que tienen toda la razón para ser desconfiadas”, participan activamente en los bosques modelos. Comenta que en algunos países la reticencia recae del lado del Estado; en otros lugares, se inclina hacia la empresa privada, y hay países donde ambos actores, Estado e industria, son renuentes “pero sin embargo sí se progresa”. 

Diversos actores intervienen en un bosque modelo.
Para alcanzar lo anterior, de Camino detalla que el concepto de “bosque modelo” propone que los distintos actores sociales “planteen una estrategia para llegar a realizar esa visión común y además, sean muy generosos con sus conocimientos y experiencias; de manera que haya un fuerte intercambio de conocimiento dentro del bosque modelo, pero también con los otros bosques modelo que están integrados en redes internacionales”.
Al respecto, cabe mencionar que la Red Iberoamericana de Bosques Modelo, concebida “con un marco de trabajo flexible que facilita el intercambio de las lecciones aprendidas en las regiones”, incluye más de 55 sitios en 24 países de cinco continentes, de los cuales 27 bosques modelos se encuentran en 13 países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Paraguay, Perú y Puerto Rico). Venezuela aún no participa, pero de Camino espera que luego de su presentación en el seminario-taller, se genere interés en la propuesta.

VISIÓN A FUTURO

Tiene la visión de un futuro donde el territorio del bosque modelo sea ejemplo de un desarrollo humano, social y sostenible. “Se trata de manejar y proteger el recurso bosque, donde se establezca un ingreso, un trabajo y una relación digna entre los diferentes actores sociales. Eso toma tiempo, hay que negociarlo día a día, pero si queremos hacer cambios hay que tener paciencia”.


Principios del Bosque Modelo
Los Bosques Modelo comparten seis principios que proporcionan las bases para el trabajo en red y la transferencia de conocimientos:
1. Afiliación de base amplia: cada Bosque Modelo es un foro neutral que acoge la participación voluntaria de quienes representan los intereses y valores de los actores en relación con el paisaje.
2. Vastos paisajes: cada Bosque Modelo es una extensa área biofísica que representa una amplia gama de valores del bosque, incluyendo valores sociales, culturales, económicos y ambientales.
3. Compromiso con la sostenibilidad: los actores se comprometen con la conservación y gestión sostenible de los recursos naturales y paisajes boscosos.
4. Gobernabilidad adecuada: el manejo de los Bosques Modelo es inclusivo, participativo, transparente y responsable, y promueve la colaboración entre las partes.
5. Amplio programa de actividades: las actividades en un Bosque Modelo reflejan la visión, necesidades y valores de los actores y los desafíos de la gestión.
6. Compromiso con la transferencia de conocimientos, la generación de capacidades y el trabajo en redes: un Bosque Modelo genera entre sus actores la capacidad de comprometerse con el manejo sostenible de los recursos naturales, de colaborar con los otros y compartir sus resultados y lecciones aprendidas, a través del trabajo en redes.

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