50 años del Parque Nacional Canaima


El 12 de junio de 1962 fue declarado Parque Nacional para resguardar su inmensa riqueza biológica y cultural, pero estudios advierten sobre amenazas que vulneran su estado de conservación 

Hace cincuenta años fue blindado con la categoría más estricta de las áreas bajo régimen de administración especial (Abrae), sin embargo su estado de conservación es considerado “vulnerable” debido a las diversas amenazas que se ciernen sobre uno de los sitios declarado Patrimonio Natural de la Humanidad. 
Diversos estudios advierten que el Parque Nacional (PN) Canaima, segundo más extenso del país y cuarto a nivel mundial, evidencia un aumento en la afectación de sus recursos naturales “a niveles sin precedentes”. 

RESGUARDAR 

Canaima fue investido con la máxima figura de protección el 12 de junio de 1962, para resguardar la inmensa riqueza biológica y cultural que alberga en sus 3 millones de hectáreas, una extensa área ubicada al sureste del estado Bolívar. Un total de seis objetivos justificaron su creación: 

1. Preservar la estructura de los ecosistemas, evitando modificaciones irreversibles en las diferentes unidades de paisaje sabanas, bosques, matorrales, morichales y tepuyes. 
2. Conservar los recursos genéticos representativos de la flora y fauna silvestre, asegurando la sobrevivencia de las especies autóctono, endémicas, amenazadas o en peligro de extinción. 
3. Mantener los niveles naturales de las comunidades vegetales y animales, así como la diversidad biológica. 
4. Preservar la calidad del paisaje de la Gran Sabana y de los valores escénicos excepcionales que la caracterizan tales como: tepuyes, saltos, cataratas, raudales, sabanas ondulantes y formaciones vegetales. 
5. Resguardar los valores culturales de la etnia Pemón, sus áreas de asentamientos y tradiciones ambientales concebidas. 
6. Mantener la estabilidad de las cuencas hidrográficas, protegiendo los cursos de agua que drenan estas cuencas. 


AMENAZAS 

Un estudio de la empresa estatal Electrificación del Caroní (Edelca) realizado en 2004, sobre los problemas ambientales en el parque, planteaba la afectación de los recursos naturales “debido a las quemas recurrentes, al avance de la frontera agrícola tradicional indígena, a la presión de aprovechamiento de las hojas del moriche, a la caza y la pesca a niveles de sobre cosecha, a la contaminación de cuerpos de agua producto de la actividad turística, minera y aguas servidas de uso doméstico, al aprovechamiento de recursos minerales no metálicos (roca, arena, jaspe, caolín, etc.) y al patrón de ocupación concentrado y sedentario de la población indígena, comprometiendo la disponibilidad de suelos agrícolas”. 

Asimismo, un análisis realizado por las organizaciones no gubernamentales Bioparques, Parkswatch y Fundación Moore, señala al turismo no regulado como una de las principales amenazas que se observa en el PN Canaima, “sumado a los incendios de vegetación, el crecimiento demográfico, el personal insuficiente y la falta de infraestructura”. 
Viviana Salas, coordinadora de Bioparques, destaca que Canaima es sinónimo de diversidad biológica y cultural única, pero también “de oportunidades para realizar un turismo responsable, de agua y de energía para todos los venezolanos ¿Qué más se puede pedir? Aunque existen muchas limitaciones para lograr su manejo efectivo, su existencia a nivel legal es muy importante como instrumento para lograr su conservación”. 

Un parque con una diversidad biológica excepcional 

60% del área total es bosque 

119 especies de peces 

206 especies entre anfibios y reptiles 
587 especies de aves 
151 especies de mamíferos 
Fuente “Biodiversidad del Parque Nacional Canaima”.


A su modo de ver, las celebraciones por sus 50 años deben contemplar “un espacio para reflexionar acerca de las acciones que se pueden tomar para lograr la gestión sustentable del parque”. Salas enfatiza que se han evidenciado problemas “con aún mayor intensidad, como es el caso del efecto del rustiqueo y de la minería ilegal muy cercana a los campamentos turísticos ubicados en el sector Occidental del Parque”. 

La ambientalista explica que para lograr una gestión sustentable se debe comenzar por hacer cumplir la ley y propiciar el diálogo entre los diversos actores involucrados y comprometidos con el parque. “Suena muy sencillo, pero lamentablemente la impunidad, el bajísimo presupuesto que se asigna a la administración de los parques nacionales y la polarización política, hacen que se sienta como una tarea titánica”. 

Salas sugiere que la promoción e implementación de un turismo responsable que respete los valores culturales y naturales a nivel local, “debería ser el motor que impulse el desarrollo social, ambiental y económico de esa región de nuestro país. El desarrollo sustentable debe salir de las hojas de nuestra constitución para hacerse realidad en nuestra vida cotidiana como ciudadanos de un país”. 

Sin consenso
Para los científicos Mariapia Bevilacqua, Domingo A. Medina y Lya Cárdenas, “desde la creación del PN Canaima, la afectación de los recursos naturales ha aumentado a niveles sin precedentes, sin que los organismos gubernamentales, el pueblo Pemón y el resto de los actores regionales, hayan logrado construir un consenso político, técnico y financiero que brinde la gobernanza necesaria para minimizar los impactos ambientales, evitar la pérdida de biodiversidad y en definitiva, balancear objetivos de desarrollo local y nacional, con los objetivos de conservación ambiental”.



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