Día Mundial de la Diversidad Biológica

En la foto se aprecia a la Catasetum pileatum conocida como Flor de nácar o Cuna de Reina y que hasta 1952 ostentaba el título de flor nacional de Venezuela. Crece en los bosques ribereños y tal como lo indica el Libro Rojo de la flora venezolana se encuentra en peligro siendo su principal amenaza la explotación ornamental y el comercio local e internacional
Existen muchas razones para celebrar este martes 22 de mayo el Día Mundial de la Diversidad Biológica Fotos Google

Las tierras que conforman la Región Guayana, al sur del río Orinoco, albergan más de la mitad de la biodiversidad venezolana, una riqueza de seres vivos y ecosistemas únicos para la subsistencia de la vida humana que obliga a reflexionar sobre su importancia, este martes 22 de mayo cuando se celebre el Día Mundial de la Diversidad Biológica.

Semillero de carrizal

Los especialistas Miguel Lentino y Robin Restall suspiraron aliviados luego de encontrar al semillero de carrizal (Amaurospiza carrizalensis), revoloteando en siete nuevas localidades de Caruachi. Habían descubierto para la ciencia esta nueva especie de pinzón al tiempo que fue reportada en peligro crítico, porque su hábitat (profusa en bambú Guadúa espinosa) había quedado inundado por la construcción de la represa de Caruachi, pero ya se encontró en otras zonas de la cuenca del Caroní. Como se observa en la foto, el macho es de color gris-azulado oscuro, mientras que la hembra muestra diversos tonos de café. 

BIOREGIÓN
De acuerdo al Informe sobre Diversidad Biológica del Ministerio de Ambiente (Minamb), la Bioregión Guayana (Orinoquia y Amazonia) cubre casi la mitad del país, abarcando los estados Bolívar y Amazonas e incluyendo el sistema de colinas piemontanas y las montañas del Macizo Guayanés, las penillanuras Caura-Paragua y la del Brazo Casiquiare en el alto Orinoco.
Los bosques representan su vegetación dominante, desde bosques siempreverdes (90%) y ribereños hasta formaciones de catinga y bosques inundables.
El informe señala que a lo largo del sistema de colinas piemontanas del Escudo de Guayana (desde la desembocadura del río Sipapo en el estado Amazonas hasta la boca del río Caura), “esta subregión está siendo cada vez más afectada por los impactos de la intervención antrópica (humana), resultantes en la eliminación progresiva de la vegetación natural”.
Por su parte, en la penillanura del Brazo Casiquiare (comprende las tierras bajas de la cuenca del río Ventuari, así como las penillanuras del alto Orinoco, Casiquiare y río Negro en el estado Amazonas) “la diversidad de ecosistemas es muy pronunciada, especialmente entre los numerosos tipos de bosques, arbustales y herbazales, que a su vez contienen un elevado grado de endemismo vegetal. El grado de intervención en esta subregión es aún relativamente bajo”.
Asimismo, en la penillanura Caura Paragua (que ocupa las cuencas medias de los ríos Paragua y Caura en el centro del estado Bolívar) “la vegetación predominante es de bosques siempreverdes sobre tierra firme y áreas inundables, desconociéndose todavía su grado de endemismo”.
A la luz del informe del Minamb, Guayana es una de las cinco bioregiones del país considerada prioritaria de conservación por la fragilidad de los ecosistemas que contiene, en especial los tepuyes, la Gran Sabana y los bosques húmedos de la Amazonia; las otras dos se encuentran en la bioregión que comprende el Lago de Maracaibo y la bioregión de la planicie deltaica del río Orinoco y la costa del río San Juan.
Heliamphora chimantensis

 La atractiva Heliamphora chimantensis es una hierba endémica del tepuy Chimanta, una de las montañas más enigmáticas y seductoras del complejo de mesetas ubicadas en el sector occidental del Parque Nacional Canaima. Es conocida como una planta carnívora aunque los científicos prefieren llamar insectívora, porque sus víctimas son hormigas y otros insectos, que mueren ahogados al caer hacia el fondo de sus curiosas hojas en forma de tubo. 

FLORA ÚNICA
El informe destaca que Guayana constituye el área más rica en número de especies florísticas del país, con 9 411 identificadas y entre 9 500 y 10 300 especies estimadas (para Los Andes se calculan 4 500 y 5 000; en la Cordillera de la Costa 3 000 y 3 500 y los Llanos entre 2 mil y 2 mil 500 especies). Solo en orquídeas, la región Guayana hospeda 41 especies de las cuales 31 están en estado vulnerable, siete en estado crítico y tres en peligro crítico, según registra el Libro Rojo.
De hecho, la especial flora de la Guayana venezolana sigue sorprendiendo por el alto nivel de endemismo que exhibe, es decir que muchas de estas especies no existen en ninguna otra parte del mundo, conociéndose hasta la fecha un total de 2 136 especies lo que representa 22,7% de su flora y 14% en relación al total florístico del país.
Al respecto, el botánico Otto Huber subraya que uno de los conjuntos más notables se encuentra en las mesetas o “tepuyes” de la Guayana, en cuyas “cumbres planas y rocosas de estas montañas aisladas, histórica y ecológicamente, de los ecosistemas de tierra baja circundantes, se han desarrollado muchas especies de plantas muy peculiares, que han logrado adaptarse a las difíciles condiciones climáticas locales y a la extrema pobreza de nutrientes de los sustratos arenosos y rocosos”.
Sapito rugoso cerro El Sol

El sapito rugoso de El Sol (Oreophrynella huberi) es una especie endémica de la Guayana venezolana, solo se encuentra en la cumbre del cerro El Sol ubicado al noreste del Auyántepui. El nombre de rugoso le viene por su piel dorsal cubierta de tubérculos y gránulos pequeños y es tan pequeño que no supera los 2,6 cm, aunque se distingue de las otras especies de Oreophrynella (género exclusivo del Escudo de Guayana) por sus llamativas crestas cefálicas. El Libro Rojo la califica como especie vulnerable.

RIQUEZA FAUNÍSTICA
Con relación a la fauna, el informe del Minamb indica que en Guayana se encuentra el 73,7% de especies de mamíferos y algo más de la mitad de los anfibios y reptiles del país, la mayoría de estos últimos asociados a las tierras de mayor elevación (tepuyes); además de poseer el mayor número de especies endémicas.
Esta riqueza de especies que custodia la región representa para el biólogo y presidente de la ONG Provita, Franklin Rojas, “una gran esperanza para la biodiversidad en Venezuela aunque no significa que este exenta de problemas, porque hay especies que están sufriendo bajas poblacionales muy significativas como el morrocoy, el manatí y la tortuga Arrau que están siendo muy afectados”.
Precisamente, el Libro Rojo de la fauna venezolana detalla que de las 748 especies amenazadas, 37 corresponden a la bioregión Guayana (12 son endémicas) de las cuales tres están en peligro crítico (manatí, tortuga Arrau y caimán del Orinoco); cuatro especies en peligro (sapito rojo del Yapacana, perro de agua, murciélago narigudo menor y el cuspón o cuspa) y 30 catalogadas como vulnerables.
Amenazas
El informe del Minamb señala que la destrucción de hábitat es la principal causa de extinción de especies de flora y fauna, producto de la deforestación, la contaminación, la sobreexplotación de recursos, la expansión de la frontera agrícola, la extensión del urbanismo, la minería y el turismo; factores que condicionan la pérdida de hábitat, el fraccionamiento de éstos y su destrucción. Por su parte, el Libro Rojo agrega entre otras causas que afectan a las especies de la fauna venezolana: la cosecha -expresada como cacería, comercio, mascota, control de plaga y usos tradicionales-, cambios en la dinámica poblacional de especies nativas, especies exóticas invasivas, mortalidad accidental, desastres naturales y perturbación humana.
El dato
A partir del martes 22 de mayo, el Ministerio de Ambiente pondrá en la Web el Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica, a través del sitio www.diversidadbiologica.info en el cual se tendrá acceso a los datos relevantes sobre 19 000 especies de flora y fauna de las casi
140 000 conocidas hasta la fecha.



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