Presiones sobre pueblos indígenas afectan sostenibilidad de la cuenca del río Caura


Los recursos naturales de la cuenca del Caura “son bienes invaluables que pertenecen a la cosmovisión integral de estas culturas”. Fotos Alessandra Caputo en http://abstraccionymito.blogspot.com/
Científicos aseveran que estas sociedades dependen de los ecosistemas de bosque y fluviales para su subsistencia

Un estudio publicado en la revista europea “Sostenibilidad, Tecnología y Humanismo” advierte que las amenazas sobre la capacidad generativa de las sociedades indígenas de la cuenca del río Caura, afectan la sostenibilidad “de uno de los espacios prístinos de mayor valía ecológica para la humanidad”.


La investigación fue realizada por el docente e investigador de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), Jorge Paolini Ruíz, ingeniero con Maestría en Estadística y candidato a Doctor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), conjuntamente con José Juan de Felipe, Doctor y profesor del departamento de Máquinas y Motores Térmicos de la mencionada casa de estudios de España.
Los científicos proponen el concepto de “capacidad generativa” como una categoría que articula la sostenibilidad y la satisfacción de necesidades de un pueblo, entendiéndola como esa habilidad y destreza que tienen las distintas culturas para generar manifestaciones materiales e inmateriales. “Esa capacidad les ha permitido apropiarse de modos de gestar y producir ‘soluciones’ que permiten abordar una situación particular en la búsqueda de la satisfacción de diversas necesidades”.
Explican que a lo largo de la historia los pueblos han generado a través de procesos complejos “la capacidad de producir soluciones y expresiones a una necesidad percibida por sus comunidades”. En el caso de las comunidades indígenas del Caura, indica que “esa capacidad les ha hecho posible mantenerse a lo largo de la historia y poseer una cultura y costumbres vigorosas”.
Una vigorosidad que se ve reflejada, según enumeran los científicos en la maestría evidenciada al “trasladarse por la densa red fluvial de la cuenca, viajando cientos de kilómetros por agua y por tierra para comerciar sus productos y obtener otros que son inexistentes en su medio”. 

Foto Alessandra Caputo.
Asimismo, son reconocidos por su habilidad en construir curiaras y en desarrollar incluso “una técnica propia a partir del conocimiento de las distintas maderas, los tamaños adecuados y densidades para lograr la flotabilidad requerida”.
De igual forma, “estas culturas utilizan un sinnúmero de cestas fabricadas con fibras vegetales, bejucos y palmas que obtienen del bosque”, las cuales “incorporan un tejido específico para cada una, por ejemplo, para cargar las presas de la cacería, los frutos de la recolección y la cosecha, para atrapar los peces y avivar el fuego”.  Entre otras habilidades, Paolini y de Felipe destacan la práctica agrícola del conuco basada en la rotación de las parcelas de cultivo que se aprovechan durante un tiempo determinado y luego se dejan en recuperación por algunos años y alrededor de la cual, se expresa “un conjunto de ritos de carácter sagrado que se ejecutan a lo largo de la vida productiva del conuco”.
Del mismo, los científicos añaden que la gobernanza y el manejo de las decisiones en estas sociedades indígenas son aspectos que enfatizan esa capacidad generativa al ser “profundamente equitativas” y ser decretadas “por consenso” e inspiradas “en el propósito común y la solidaridad comunitaria”; a pesar de la presencia de un jefe del pueblo “que utiliza su liderazgo para mediar en las transacciones comerciales con los foráneos e influir en las relaciones entre las familias”.
Para los especialistas todas estas actividades “relacionadas con el dominio de las técnicas de cultivo local, los modelos de trabajo comunal, las labores de recolección y de clasificación de los alimentos, el diseño de nuevos modelos de cestería, el conocimiento sobre la fauna, el uso de los mitos en la interpretación de la naturaleza, el deseo de recuperar la memoria de sus antepasados y los saberes ancestrales, configuran una categoría conceptual que se denomina capacidad generativa de una cultura”; que sin embargo, se ven puede ver amenazada por la presión que ejercen distintos factores sobre los recursos naturales en peligro de extinción.

Cestería yekuana. Foto Alessandra Caputo.

AMENAZAS
Paolini y de Felipe plantean que “todas las amenazas a la capacidad generativa ponen en riesgo la sobrevivencia de los pobladores autóctonos de la cuenca, dado que estas sociedades dependen de los ecosistemas de bosque y fluviales para su subsistencia”. Entre las amenazas que mencionan se encuentran:
1. La presión que ejerce la caza, en mayor grado la que tiene fines comerciales, y la pesca de subsistencia, altera la productividad de los ecosistemas afectando sensiblemente las comunidades indígenas que dependen de estos recursos.
2. Las recientes incursiones mineras en la cuenca han transformado grandes espacios anteriormente prístinos en terrenos arrasados, estimándose que por efectos de la minería de aluvión se han devastado alrededor de 3 000 hectáreas en la cuenca alta del río. Las transformaciones que se observan en los ecosistemas de Guayana provienen de las acciones del minería y de los cambios de uso de los suelos, en el que los mineros remueven la capa vegetal para ir en la búsqueda de los minerales, así mismo los agricultores y ganaderos remueven la cobertura boscosa para transformar las tierras en cultivos o pastizales para ganadería.
3. La eventual construcción de represas para aprovechar los recursos hídricos de la cuenca. De hecho, desde la década de los setenta el gobierno venezolano ha estado estudiando la posibilidad de desarrollar el Río Caura para producir hidroelectricidad y más recientemente, en 2007 se hizo un estudio para determinar el potencial hidrológico del Río Caura con la finalidad de retomar la idea del aprovechamiento de la cuenca con fines hidroeléctricos.
4. El incremento de la malaria en las comunidades de la cuenca del Caura, las cuales perciben este auge de la enfermedad como “incontrolable”. Los científicos indican que este incremento se ha relacionado con la pérdida de superficie boscosa “debido a los patrones de clareo del bosque creados por la deforestación, se estima que se han incrementado los criaderos de los vectores de la enfermedad aumentando el riesgo de transmisión”.

Salto Pará.
Atributos para su conservación  
Los autores detallan que la cuenca del río Caura, ubicada en los municipios Cedeño y Sucre del estado Bolívar, es parte de la gran cuenca del río Orinoco y cubre aproximadamente 45 000 Km2 del Escudo de Guayana, formación que data del período Pre-Cámbrico con una antigüedad cercana a los 4 mil 500 millones de años. “El río Caura posee una longitud de más de 700 kilómetros con desniveles que van desde los 2 000 hasta los 500 metros sobre el nivel del mar. Esa amplia extensión de 4 533 600 hectáreas está cubierta en un 90% por bosques en donde reside una diversidad de micro sociedades como los Ye´kwana, los Sanema, Hoti, Ka´riña, Hivi y Pemón. Estas características hacen de la cuenca un lugar con gran valor ambiental, económico y cultural. Debido a su mega biodiversidad, a los grandes recursos hídricos y a su estado prístino esta cuenca es considerada una reserva para la humanidad”.

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