La cambiante y cautivante Isla de Mamo

Isla de Mamo.
En ella, la planicie de inundación del río Orinoco tiene su mayor amplitud, formando un paisaje cambiante que cautiva y da cuenta de una diversidad de especies en flora y fauna 
de importancia ecológica
Fotos cortesía CIEG y Rosauro Navarro

Los sonidos de la naturaleza recorren toda la isla de Mamo, una de las siete áreas considerada por los expertos como prioritaria, para la conservación de la biodiversidad presente en la cuenca del Orinoco.

En ella, la planicie de inundación del río padre tiene su mayor amplitud, formando un paisaje cambiante a lo largo de sus cuatro estaciones hidrológicas bien marcadas y mejor conocidas como: aguas altas (agosto), bajada de aguas (noviembre), aguas bajas (marzo) y subidas de aguas (junio); que cautiva y da cuenta de una diversidad de especies en flora y fauna de importancia ecológica.


Esta isla, forma parte de las cuencas de los ríos Morichal Largo, Uracoa, Tigre y Maparo en el estado Anzoátegui, y de los ríos Curiapo, Orocopiche y Marhuanta en el estado Bolívar. Se ubica justo enfrente del poblado ribereño Las Galderas, en el kilómetro 55 de la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar, desde donde se puede atravesar el canal del río en bote a motor, hasta llegar a la isla.

Viudita acuática.

SORPRESAS CIENTÍFICAS
Las sorpresas han sido muchas para los científicos del Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana (Cieg) de la Uneg y del Grupo de Investigaciones Ornitológicas de Guayana (GIO), que desde 2002 realizan investigaciones en el bajo Orinoco.
Rosauro Navarro, coordinador del GIO, destaca la concentración de biodiversidad que hace vida en esta isla. “Alrededor de ella hay especies como el manatí y la tonina con poblaciones que utilizan los caños del Orinoco como resguardo; además de esto hay especies de aves de la familia de los Tiránidos como el Atrapamosca sangre de toro (Pyracephalus Rubinus) y la Viudita acuática (Knipolegus Orenocensis), que viven exclusivamente en los ambientes ribereños del Orinoco; también se encuentran el Carpintero amarillo (Celeus flavus) y la nueva especie del Guitio (Synallaxis beverlyae), entre otras”.
Además, menciona que hay seis especies de aves emblemáticas, desde el punto de vista de endemismo, que se encuentran dispersas en el Orinoco, pero que en la isla de Mamo han encontrado un hábitat ideal al contar con una vegetación diversa que va desde los bosques inundables, con mayor presencia de plantas como el caramacate (Piranhea trifoliata) y muela de gallina (Ruprechtia tenuiflora) hasta una grama que sale alrededor del río Orinoco, “y cuando éste se seca aparecen los playones”.



El árbol de Caramacate negro predomina en este ecosistema.

AVES DE PASO
Explica el ornitólogo que durante la estación de aguas bajas (marzo), aparecen las aves migratorias en la isla de Mamo. Esto sorprendió a los investigadores porque se habían detectado sólo en la época de subida de aguas (junio), pero durante la aparición de los primeros playones se han identificado entre ocho y nueve especies de aves migratorias que usan el corredor ribereño del bajo Orinoco y la isla de Mamo como estación de descanso.
De hecho, se observó al Playerito menudo (Calidris minutilla), una de las especies que viene del Norte cuyo movimiento migratorio está siendo muy estudiado por el GIO, al ser un ave que supuestamente llega hasta Margarita. De igual forma, en aguas altas (agosto) se registró el Chirito brujito (Polioptila guianensis) que viene del sur del estado Amazonas.
También, en subida de aguas (junio) fue detectada la Golondrina purpúrea (Progne subis), migratoria del hemisferio norte y la Golondrina de río (Progne tapera) migratoria del hemisferio sur.
En total, los estudios del GIO y el Cieg han identificado hasta los momentos 265 especies de aves de las cuales 15 son migratorias boreales y 11 australes, resultados que evidencian las modificaciones que el pulso de inundación del Orinoco hace dentro de los ecosistemas internos de la isla de Mamo, lo que a juicio de los científicos “le da mayor diversidad de hábitat para que haya una mayor cantidad de población de aves tanto insectívoras, frugívoras y animalívora”.

Rosauro Navarro, ornitólogo.

BUENA SALUD
Navarro refuerza que las aves migratorias son universales y están resguardadas por una Convención Internacional, de la cual Venezuela es signataria. Subraya la importancia que tienen para la salud de muchos de estos ecosistemas al ser controladoras de plaga, dispersoras de semillas y cumpliendo un ciclo vital como cualquier otra especie residente. “Estamos obligados como país megadiverso de resguardar un bien común de la humanidad”.
Además, el especialista enfatiza que las aves son indicadoras de la buena salud del ambiente, porque hacen sus paradas en los ecosistemas que le ofrecen mayor recurso alimenticio. “El que las aves migratorias usen la isla de Mamo y las orillas del Orinoco como sitio de llegada, es una señal de la calidad de la producción primaria de invertebrados que le sirve de sustento; por lo que debemos hacer un esfuerzo, los entes oficiales, ONG, todos los que estamos obligados a tratar de preservar la isla de Mamo, para el beneficio de esta generación y de las futuras”.

Vuelo directo
Según explica Rosauro Navarro, ornitólogo y coordinador del GIO, hay unas aves que vuelan directo sobre el Atlántico y tienen a los humedales de Venezuela como sus zonas de alojamiento; mientras que otras llegan por las Antillas menores y otras por el Pacífico mexicano, pero una gran mayoría entra por el delta sur del Orinoco, provenientes del hemisferio norte haciendo camino hacia la Patagonia. “Estas aves usan las áreas donde hay un espejo de agua bien rico en nutrientes, que le permiten una mayor explosión de invertebrados que le sirven de alimento”.
La nueva especie de Guitio (Synallaxis beverlyae).

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