Estas áreas naturales
colapsan durante la temporada vacacional debido al “desconocimiento por parte
de los visitantes de la normativa a seguir y la carencia de infraestructura de
los parques para recibirlos”
Fotos Google
Uno de los destinos
turísticos más visitados durante la temporada vacacional son los Parques Nacionales
de Venezuela. Picos nevados, tepuyes, sabanas, selvas nubladas, bosques, llanos,
playas, montañas, ríos, lagunas, cuevas y médanos, son algunos de los paisajes
que se pueden disfrutar en los 43 Parques Nacionales y 36 Monumentos Naturales
que posee este vasto territorio.
Sin embargo, diversas
organizaciones ambientalistas del país han señalado que estos espacios
presentan graves problemas como las invasiones humanas, la contaminación, la
cacería furtiva, la pesca ilegal, la agricultura, la extracción de recursos,
los incendios forestales, el turismo descontrolado, la falta de equipamiento e
infraestructura para los Guardaparques y el desconocimiento por parte de los
usuarios del comportamiento a seguir cuando visitan un parque nacional.
TURISMO SIN CONTROL
Los reportes del trabajo
que viene realizando la Asociación Civil para la Conservación de los Parques
Nacionales de Venezuela (Bioparques) advierten que “el turismo descontrolado y
el mal uso y abuso que hacen los visitantes de estos espacios son uno de los
responsables de su actual estado, ocasionando grandes costos económicos y
ecológicos para el país”.
Según Viviana Salas, directora
ejecutiva de Bioparques, “el desconocimiento por parte de estos visitantes de
la normativa a seguir y la carencia de infraestructura de los parques para
recibirlos, hace que año tras año empeore esta situación generando grandes
costos para el estado, tanto económicos como ecológicos”.
Para esta
organización, la protección que le ha brindado el Estado venezolano a sus
espacios naturales través de la figura de áreas protegidas es valiosa, sin
embargo advierte a los visitantes comportarse “a la altura de nuestros paisajes
y colaborar con su conservación”.
Para muchos
especialistas como Diego Díaz Martin, biólogo y director de la organización no
gubernamental Vitalis, formar un ciudadano ambientalmente responsable es un
trabajo a largo plazo que requiere de una acción conjunta entre los diferentes
actores de una sociedad dispuestos a cambiar un modelo educativo y de desarrollo
orientado a consumir de manera insustentable. “Los gobiernos no se han
preocupado por internalizar la importancia de lo ambiental, formando ciudadanos
con un perfil sostenible para el nuevo siglo”.
Un estudio realizado
por Vitalis sobre
la situación actual del Sistema de Parques Nacionales de Venezuela indica que
“la mayoría de las áreas
evaluadas no cumplen a cabalidad con los requisitos de un Parque Nacional
eficientemente manejado en función de los compromisos establecidos en el marco
jurídico y técnico vigente, a nivel nacional e internacional”.
El estudio considera
que Venezuela ha desarrollado importantes avances en la conservación de los
Parques Nacionales y otras áreas protegidas, en especial en materia
constitucional y jurídica; y en el desarrollo “amplio y diversificado” de un
sistema de áreas protegidas.
Sin embargo, advierte
sobre el vacío existente en cuanto a: “planificación y manejo de los Parques
Nacionales, su adecuación al contexto, en asegurar su sustentabilidad ecológica
y financiera, en promover una verdadera participación ciudadana y un acceso
libre a la información relacionada con las mismas, en lograr la protección a perpetuidad
de algunos de sus principales ecosistemas y en la vinculación clara y directa
de su existencia y apropiado manejo con el desarrollo sustentable, el alivio de
la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de todos sus ciudadanos”.
Agrega
el informe que “pese a su importancia, en la actualidad sólo 46,5% de los
Parques Nacionales (20) y 13,9% de los Monumentos Naturales (5) disponen de Planes
de Ordenamiento y Reglamento de Uso; el resto de estas áreas se rigen
exclusivamente por el mencionado Decreto 276 del 9 de Junio de 1989”.
CANAIMA
La investigación de Vitalis valoró el estado
de los parques nacionales El Ávila, Canaima, Mochima, Morrocoy, San Esteban,
Sierra Nevada, Aguaro-Guariquito y Terepaima. Con
relación a la situación del Parque Nacional Canaima destacó entre sus
principales amenazas:
1. La
actividad turística sin control, mal uso del fuego, actividad minera metálica y
no metálica.
2. El
cambio en el patrón de la población y su incremento aumentan usos que se convierten
en serias amenazas.
3. El
número de incendios, incremento de la tala y deforestación con fin agrícola.
4. La
explotación minera a pequeña escala; esta actividad aumenta la sedimentación de
los ríos que drenan dentro del parque y que son fuente primaria de producción
de energía eléctrica.
5. El
turismo creciente y acceso a sitios de especial sensibilidad (tepuyes).
6. El
fuego, la actividad turística y la minería también fueron identificados en las adyacencias
del Parque Nacional.
7. El
presupuesto deficitario que no permite contar con suficientes guardaparques
para su vigilancia y control.
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| Río Yuruani en el Parque Nacional Canaima. Foto Nathaly Rizo |
PRESERVACIÓN
Según explican Domingo Medina y Mariapia Bevilacquia, investigadores
de la organización ambiental venezolana Acoana, lograr una industria turística
responsable supone internalizar el concepto de preservación entendida como “una
permanente cooperación con comunidades locales y manejadores de recursos
naturales en destinos turísticos, que internalicen y estén genuinamente
estimulados por el entendimiento que la preservación de lo que hace un destino
turístico una ventaja comparativa, es clave para la sustentabilidad de la
industria”.
Impactos provocados por el turismo sobre la cobertura vegetal, el
agua, la calidad del aire, suelos, la geología, vida silvestre y otros, se expresan
tal como lo dicen Medina y Bevilacquia, en deforestaciones, compactación y
erosión de suelos, sobreexplotación y destrucción de la flora y fauna,
extracción de material geológico, basura, contaminación de agua, perturbación
de hábitat y extinción local de vida silvestre, así como concentración y
congestión de visitantes.
Por ello,
sugieren viajar responsablemente, con sustentabilidad, sensibilidad social y
ambiental y equidad social. En pocas palabras, fomentar un turismo
ambientalmente responsable con sus parques nacionales.
Valor de un parqueLas organizaciones ambientalistas del país recuerdan que existen razones suficientes para proteger los parques nacionales: Más del 85% del agua potable que consumimos los venezolanos proviene de los Parques Nacionales. Representan fuentes económicas alternativas para las comunidades locales. Sus bosques actúan como grandes pulmones que absorben la contaminación que afecta nuestra salud. Son una muestra de los diferentes ecosistemas del país y altamente atractivos para el turismo. Industria que adecuadamente administrada, es una de las que genera más empleo y dinero en el todo el mundo. Son el hábitat de numerosas especies de plantas y animales. Son espacios para la recreación de todos los venezolanos. Brindan espacios para la investigación científica que ofrece curas potenciales a muchas enfermedades. Representan el 15% de nuestro territorio. Son patrimonio de la Nación… ¿quieres más razones para conservarlos?


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