El uso del bosque como proveedor de bienestar


Así lo concibe Phynatura, organización ambientalista de Guayana que participó en el Foro Bosques 2011, realizado en Caracas en el marco del proyecto Redes Ambientales que ejecuta Fundación Tierra Viva, Vitalis, Bioparques y Fundación Aguaclara

“Los acuerdos de conservación requieren de largo plazo para establecerse exitosamente”, así lo enfatizó Luís Jiménez, coordinador de Phynatura, durante su presentación en el Foro Bosques 2011, realizado en Caracas en el marco del Proyecto "Fortalecimiento y articulación del sector ambiental en tres regiones de Venezuela", financiado por la Unión Europea.
Phynatura es una organización no gubernamental con sede en Ciudad Bolívar, dedicada a realizar investigaciones socio-ecológicas que fortalezcan la conservación de la biodiversidad y el manejo sustentable de las áreas naturales protegidas. Esta ONG ha trabajado en la cuenca del río Caura y en el Parque Nacional Canaima, formulando y ejecutando proyectos socio ambientales y de desarrollo sustentable a través de convenios con los gobiernos locales y las comunidades organizadas.

EMPODERAR A LA COMUNIDAD
Durante su intervención, Jiménez explicó los alcances del acuerdo de conservación de 80 mil hectáreas de bosque en la cuenca del río Caura, que Phynatura estableció en 2009 con la población de Aripao, comunidad de afro descendientes ubicada en el Municipio Sucre del estado Bolívar.  
“Se busca que las comunidades desarrollen acciones de conservación de biodiversidad, percibiendo a cambio beneficios socioeconómicos que permitan valorizar los ecosistemas como fuente permanente de bienestar”.
En tal sentido, añadió que en el acuerdo participan 61 personas de la comunidad dedicadas al patrullaje y monitoreo del área establecida, percibiendo un incentivo de 96 bolívares por día, para un ingreso anual de 215.548 bolívares. Asimismo, los participantes se han capacitado en el uso del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y en el manejo de protocolos de monitoreo y contabilidad básica.
De igual forma, Jiménez destacó que el acuerdo ha permitido gestionar un precio “Premium” de productos no maderables del bosque en conservación, con cupo de 4 toneladas anuales tanto de aceite de copaiba como almendra de sarrapia, representando para la comunidad un ingreso anual de 180.000 bolívares; además, se creó un fondo rotatorio para créditos comunitarios con un patrimonio actual de 33.640 bolívares; y se impulsó un proyecto de cría y liberación de tortuguillos (terecay y arrau), con apoyo de la Fundación La Salle.
Para Jiménez, estas iniciativas  “involucran directamente a los actores primarios en la creación de una ´cultura forestal´, promoviendo un cambio en la percepción de los valores de uso del bosque como fuente de madera o para actividades agrícolas, a proveedor permanente de bienestar”.
Sin embargo, advirtió que “desde el abordaje a las comunidades objetivos hasta lograr la firma e implementación del primer acuerdo, pueden pasar tres años; mientras que la consolidación mediante el empoderamiento de la comunidad para manejar su área de conservación y lograr la sostenibilidad financiera, amerita tres años más”.
Resaltó la importancia de contar con “la información básica sobre la biodiversidad y ecología de especies económicamente importantes y con potenciales de uso y aprovechamiento, para la implementación de medidas adecuadas para su conservación efectiva y manejo a largo plazo, redundando en valores de uso del área conservada y, por lo tanto, en bienestar para las comunidades circundantes”.
Luís Jiménez, coordinador de Phynatura, en compañía de su hijo quien sostiene en sus manos un ejemplar de terecay.
DESAFÍOS DEL PROYECTO
El coordinador de Phynatura reiteró que uno de los desafíos del proyecto es lograr “el apoyo eficiente y oportuno de las instituciones del Estado, Gobierno local y del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente”.
Del mismo modo, “demostrar que un animal de monte vale más vivo que vendido a un comerciante de carne y, en general, que los bosques albergan una gran cantidad de recursos económicamente potenciales, que pueden ser aprovechados y manejados, respetando los procesos dinámicos que mantienen la estructura de estos bosques y establecer conexiones y desarrollar mercados de comercio justo para los productos no maderables provenientes de bosques de áreas de conservación”.
El dato
El Caura es una cuenca de alto valor estratégico hídrico, forestal y minero, con evidentes amenazas por caza y pesca no controlada, potenciales proyectos de infraestructura, de aprovechamiento de recursos forestales primarios, mineros y avance de la frontera agrícola.

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