La etnobotánica pemón


La CVG Estación Científica Parupa y Fundacite Bolívar elaboran la primera cartilla que recopila la información sobre el conocimiento y la especial relación del pueblo originario de la Gran Sabana con la flora guayanesa

Sin saber que era venenosa, el investigador prendió un trozo de madera que había recogido del camino que conduce al conuco Achiyanüpö, ubicado a 12 kilómetros de la población Kavanayén, vía Karuay, en la Gran Sabana.
Claro, el antropólogo José Gervasio Cañizales Castillo no es natural de la etnia pemón, pueblo indígena que habita en las cuencas de los ríos Caroní, Karún, Cuyuní y Paragua, al sureste del estado Bolívar; y que a lo largo de su existencia en estas tierras milenarias, ha demostrado “un profundo y minucioso conocimiento sobre la naturaleza de la Gran Sabana”.
Así lo reconoce Cañizales Castillo, integrante del equipo de científicos y técnicos que trabajan en la elaboración de la primera cartilla etnobotánica que recopila la información sobre el conocimiento y la especial relación del pueblo pemón con la biodiversidad de la flora guayanesa.
“El objetivo es revalorizar las sabidurías botánicas ancestrales y hacer un llamado de conciencia a mantener los ecosistemas de la Gran Sabana donde se encuentra los árboles, palmas, lianas y arbustos de alto valor cultural, y que pueden ser utilizados para el mantenimiento de la salud y alimentación indígena”.
Cabe destacar que este grupo indígena pertenece a la familia lingüística caribe y se considera el tercero más importante del país en cuanto a población y el primero del Estado Bolívar. Según cifras del censo indígena realizado en 2001, existen un total de 27.270 indígenas pemones de los cuales 13.910 son hombres y 13.360 son mujeres. Sus prácticas de subsistencia se basan en la pesca, la cacería y la agricultura mediante sistemas de conucos; su vivienda es de tipo criollo unifamiliar y pueden ser de base circular conocida como churuata o de base rectangular llamada tapüi, con paredes de barro y techos de palma. Para sus danzas tradicionales se pintan sus cuerpos con tava o caolín y llevan adornos de plumas, hojas de palmas y despojos de caza. El pemón y su hábitat, al igual que el resto de los pueblos indígenas de la Guayana venezolana, son un todo cultural inseparable, por eso son los eternos guardianes del Parque Nacional Canaima, sitio declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1994.
José Gervasio Cañizales, antropólogo.
RELACIÓN HOMBRE AMBIENTE
Explica que el proyecto compila el trabajo conjunto de diferentes profesionales de la botánica, antropología, etnobotánica y otras ciencias, adscritos a la Estación Científica Parupa (ECP), perteneciente a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y de Fundacite Bolívar, “los cuales ejecutaron actividades de investigación y de campo para recolectar, identificar y sistematizar los datos de varias plantas nativas tanto del bosque ribereño como del conuco pemón de Achiyanüpö; ambas representativas de la biodiversidad de la Gran Sabana”.
Al respecto, el investigador destaca la función que desempeña la ECP como campamento científico, ubicado al nororiente de la cuenca alta del río Caroní en la Gran Sabana, sector oriental del Parque Nacional Canaima, a 27 kilómetros del cruce Luepa-Kavanayén de la Troncal 10 (carretera Ciudad Guayana-Santa Elena de Uairén).
“Una de las funciones de la estación es el apoyo, ejecución y promoción de investigaciones relacionadas con la biodiversidad y diversidad cultural de la Gran Sabana. Precisamente, el técnico en Fitotécnia e investigador a cargo, Humberto Chani, miembro de la comunidad pemon de Kavanayén, es quien recoge, prepara, monta y fotografía cada una de las muestras del herbario de la ECP. Ambos intercambiamos ideas para hacer posible la cartilla, como muestra del conocimiento pemón de la biodiversidad”.
El especialista aclara que una de las categorías que integran la biodiversidad es la diversidad cultural, “la cual está conformada por la diversidad del lenguaje de cada grupo indígena, creencias religiosas, prácticas del manejo de la tierra, expresiones relacionadas al arte, música, estructura social, selección de los cultivos, construcción y diseño de las casas, el binomio enfermedad-curación y su relación con la salud, la dieta; y todo esto se refleja en las actividades cotidianas de cada grupo humano; por lo que la diversidad cultural está relacionada con la íntima relación del hombre con la naturaleza presente, incluyendo el conocimiento etnobotánico”.

CONCEPTO
Cañizales Castillo define a la etnobotánica como la ciencia que “estudia la relación de las plantas con las diversas culturas indígenas y no indígenas del mundo”; no obstante, añade que esa relación entre “etnobotánica, biodiversidad y diversidad cultural, está presente en el conocimiento, protección y uso de las plantas por el hombre. Es por eso que para preservar la biodiversidad es necesario conocerla”.
Añade que la etnobotánica es una herramienta “que permite acercarnos a la cosmovisión de la cultura indígena Pemón, conocerla y conservarla. Por esta razón podemos decir que en la Estación Científica Parupa, se encuentran las condiciones para propiciar procesos relacionados con la formación, difusión y conservación de la biodiversidad, la etnobotánica y la diversidad cultural Pemón”.
CARTILLA
El antropólogo de la CVG menciona que la cartilla ofrecerá información sobre 24 especies de plantas: 12 provenientes del conuco (batata, algodón, tirite, ají, tupiru, cambur, ocumo, tapara, piña, yuca amarga y dos sin nombre común) y 12 del herbario de la ECP (ceibita, murea, guamo, manteco de agua, majagua, canglijon amarillo y seis sin nombre común), identificadas con sus respectivos nombres pemón, común y científico, además de fotografías, usos culturales, descripción y ubicación.
Como ejemplo, Cañizales menciona a la yuca amarga (nombre común), conocida por la ciencia como Manihot esculenta crantz y en pemón, Küsé. “Es considerada la planta de mayor valor cultural, con ella se elaboran diversos productos básicos para la alimentación pemón, como el cazabe, kachiri, kumachi, que son transmitidos de generación en generación. Entre las consideraciones etnográficas que estarán descritas en la cartilla se encuentra el hecho de que la raíz de la yuca, es procesada para alimento solo por las mujeres; además, las niñas aprenden ayudando a sus madres desde pequeñas; y que todavía existe en la cultura pemón la definición de roles y sexo para el trabajo”.
Asimismo, añade que la cartilla incluye el conocido juego “sopa de letras”, pero titulado “Tumá de planta pemón”, porque Tumá en idioma pemón, significa sopa.  “Actualmente, la cartilla se encuentra en imprenta a la espera de ser reproducida para luego suministrarla a las instituciones educativas, organizaciones turísticas, capitanías, consejos comunales y comunidades de la Gran Sabana”.

VALOR ANCESTRAL
La pertinencia de una publicación como la cartilla etnobotánica pemón es ponderada por el investigador como un reconocimiento a la cultura indígena por cuanto, a su juicio, “en la actualidad, estas poblaciones y los espacios geográficos que habitan, enfrentan una marcada problemática enmarcada en la pérdida de la diversidad biológica, identidad cultural, y desvalorización de los conocimientos tradicionales. Por eso se busca que la cartilla sea una herramienta educativa, para que los niños indígenas de la Gran Sabana vean que los conocimientos ancestrales de sus pueblos son valorados y reconocidos”.
Perfil
José Gervasio Cañizales Castillo es antropólogo, egresado de la Universidad Central de Venezuela con estudios en etnobotánica (Argentina) y plantas medicinales (México). Ha trabajado en el Herbario Etnobotánico “Víctor Manuel Ovallesde la Facultad de Farmacia de la UCV, donde están las colecciones de las plantas utilizadas por los pueblos indígenas del país. Actualmente es funcionario de la CVG adscrito a la Secretaría Ejecutiva Autoridad Única Gran Sabana y a la Estación Científica Parupa.

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