La Llovizna...Aprender bajo los árboles


Más de 50 alumnos de educación primaria del Colegio IDEA se internaron en el bosque para conocer las plantas típicas del bosque ribereño del bajo Caroní
 
Los dos autobuses llegaron puntuales. Apenas se abrieron las puertas, más de 50 niños de educación primaria del Instituto de Educación Activa (IDEA) saltaron del autobús, con el entusiasmo propio de quien va a explorar un mundo desconocido.
El profesor Lolo Chauves enseguida los contuvo mientras, silbato en mano, les pedía mantenerse en perfecta formación. Lo propio hacían las maestras Arianis Reyes y Arelys Sifontes, quienes acompañadas de las madres Nora Bongiorni y Mabel Hernández,  ayudaban a organizar al grupo en tres filas.  
El bejuco les llamó la atención a los chicos.
Eran las nueve y quince de la mañana cuando al ritmo de “un, dos, tres, IDEA”, los estudiantes de 4to, 5to y 6to grado comenzaron el recorrido por los caminos de piedras, malocas, arboledas, puentes y lagunas que hacen del emblemático Parque La Llovizna, el mejor salón de clases para comprender el significado de la conservación de los bosques.
Al frente de este grupo de exploradores, estaba el ingeniero forestal Gabriel Picón, coordinador de la ambientalista Fundación Dos Aguas, quien inició el sendero de interpretación en la isla La Tonina, donde dos cotúas tomaban el baño mañanero. Con un lenguaje didáctico, explicó sobre la diversidad de plantas del bosque y la función que cumplen dentro del equilibrio de este ecosistema.  
Les enseñó una hoja de yagrumo, muy apetecida por las iguanas y las perezas, que los niños pudieron tocar y diferenciar su textura respecto a otras plantas. Las niñas preguntaban por las flores multicolores que podían apreciar a lo largo del sendero, mientras los niños querían saber los nombres de los frutos que recogían del suelo. Uno de ellos, era de un intenso color rojo que terminó pasándose de mano en mano, hasta que el profesor Gabriel les dijo que era de un árbol de la familia de las Mirtáceas, a la cual pertenece la guayaba.
En el camino, se tropezaron con varios bejucos y conocieron la forma en que esta especie vegetal necesita del soporte de otros árboles, para buscar los rayos solares y cumplir su ciclo vital.
La curiosidad no tenía fin, más aún cuando llegaron a la isla El Campanero y pudieron observar a las distintas especies de peces como la cachama, el bagre rayado y el cachamoto; recoger hongos y hasta un exoesqueleto de chicharra, que les enseñó como algunos insectos sufren diferentes cambios hasta alcanzar la fase adulta.
La ruta ecológica culminó cerca de las 11 de la mañana en el salto La Llovizna donde un hermoso arcoíris despidió a los estudiantes, con el compromiso de regresar para seguir conociendo y valorando este regalo de la naturaleza que merece ser conservado.

Voces por el ambiente

Luís Alfonso (11 años, 5to grado): El paseo me ha parecido muy interesante por la variedad de plantas que nos han enseñado, han sido geniales y los diferentes tipos de hojas también. Me sorprendió la hoja que se sentía como una lija.

Gelin Mata (10 años, 5to grado): El paseo estuvo chévere, fue muy interesante conocer que existen tantas plantas y el hongo fue lo que más me llamó la atención, por su gran tamaño, además de la cantidad de coleópteros que tenía.

Graham Malean (10 años, 5to grado): Fue muy interesante conocer la diversidad de plantas que hay en este parque y las formas en se reproducen. A mí también me gustó mucho ver los hongos que estaban tanto en el suelo como el que estaba pegado a un tronco.

Ana Freites (11 años, 5to grado): La información que nos dio el profesor Gabriel fue muy interesante sobretodo saber que hay distintos tipos de hojas, simples y compuestas, y que podemos identificarlas.

Mariana Ifronzo (11 años, 5to grado): El parque es muy bonito y con la exposición que hizo el profesor pude conocer la variedad de árboles que hay y como los podemos identificar por su tipo de hoja. Además nos enseñó que debemos cuidar el parque.
 
La otra dimensión
Gabriel Picón, maestro guía del sendero de interpretación del parque La Llovizna, destacó el interés de los niños en conocer y valorar los componentes de este ecosistema al que muchas veces le damos la espalda. “Venimos al parque a realizar ejercicios y admirar el verdor del paisaje o la paz que transmite el ambiente natural, pero sin detenernos a diferenciar las características de los árboles, sus hojas, la corteza; y adentrarse en lo que ofrece el sistema de caminerías del parque, que permite el acercamiento a los ecosistemas como una cátedra abierta ideal para conocer los distintos componentes de la diversidad biológica. Debemos acercarnos a ella para escuchar otra dimensión de la naturaleza”.    Y con toda seguridad...los 50 chamos del IDEA se apropiaron de esa dimensión.

2 comentarios:

  1. Recuerdo un paseo similar con el profesor de Biologìa en 9 grado, del colegio Fàtima, en 1987. Así me despertó la curiosidad de ser Biólogo, como mi Papá. Situación que luego me llevó a Upata a estudiar en la UNEG Forestal. Pero la vocación sacerdotal me llevó por otros rumbos. Tengo la vena botánica latiendo siempre. Nunca he dejado de clasificar. Estas iniciativa son necesarias para ayudar a los niños ver el mundo de otra manera. Sensibilizar a la población de nuestra verdadera belleza.Felicitaciones por este reportaje,

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  2. no me gusto mucho paseo pero lo que si me agrado fue de q pudieramos salir del colegio a aprender mas y a ver otras especies de plantas y arboles

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