“Falta replantear la relación de la sociedad planetaria con su medio”

Para el científico del Ivic, Rafael Gasson, es la única alternativa que tienen los seres humanos, “si queremos seguir viviendo como un colectivo que está integrado a nivel planetario”

Fotos Google

“No hay paisaje, sin hombre sobre la Tierra”. Expresa la frase con la seguridad de quien ha dedicado su carrera profesional, al estudio de la ecología cultural y de la historia ecológica. Rafael Gasson, arquéologo e investigador del Laboratorio de Ecología Humana del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), explica que desde el holoceno (hace 10 u 11 mil años) los paisajes terrestres están en mayor o menor grado impactados por las sociedades humanas, por lo que a su juicio “no tiene mucho sentido estudiar a los seres humanos en ausencia del sustrato natural que los rodea, ni tampoco estudiar los diferentes paisajes y ambientes de la Tierra, como si las personas no estuvieran presentes”.
La diferencia, explica Gasson, es que en esta etapa de la historia los seres humanos están globalizados, “ocupan todos los ambientes de la Tierra, con un modo de vida industrializado que es compartido por los tres grandes paradigmas sociopolíticos modernos: el marxismo o socialismo, los sistemas totalitarios y el neoliberalismo”.
Dice que estos modelos tienen el mismo efecto negativo sobre el planeta debido a la serie de modificaciones “muy grandes” que impactan en la biosfera y que a su entender, afectan la supervivencia y la calidad de vida de la humanidad.
“A pesar de lo pasado con la Guerra Fría, seguimos imaginando el mundo en términos de sociedades futuras que van a ser o capitalistas o socialistas; no imaginamos mundos alternos, porque son las prácticas sociales y económicas a las que estamos acostumbrados. Si no empezamos a tratar de comprender otras cosmologías, praxis políticas, otras axiologías, no vamos a poder imaginar maneras alternativas de futuro”.
A su juicio el modelo industrialista basado en la producción, consumo y desecho de mercancía no es viable desde lo ambiental, “y eso no tiene que ver con el socialismo ni con el capitalismo, eso tiene que ver con verdades naturales. Es un asunto que no debe enfocarse sólo desde la perspectiva política ni ambientalista como una práctica ideológica, tiene que ver con propiedades muy reales del mundo que nuestro modo de vida está violando”.
Sin embargo, aclara que no todos los seres humanos han visto el universo como un almacén de mercancía. “Evidentemente, han habido diferentes prácticas ecológicas y diferentes aproximaciones hacia la naturaleza por parte de sociedades específicas. Los antropólogos, historiadores, arqueólogos están interesados en esas prácticas y visiones de mundo alternativas, porque abren posibilidades de futuros alternos;  pero para eso hace falta replantear completamente la relación que tiene la sociedad planetaria con su medio, esto suena un poco romántico, pero en realidad es la única alternativa que tienen los seres humanos si queremos seguir viviendo, ahora sí, como un colectivo que está integrado a nivel planetario”.
“Hay que hacer un esfuerzo en cuanto a planificación urbana”.
CAMBIO CLIMÁTICO
Un ejemplo es el cambio climático que para Gasson es una tendencia natural del planeta. “Eso va a ocurrir con nosotros o sin nosotros, está ocurriendo y ha ocurrido en el pasado; ahora está en las manos de los seres humanos acelerar y hacer más amargo ese proceso o no”. Lo preocupante para el científico es que “los políticos y planificadores ven esto como a muy largo plazo” y, más allá de plantearse un cambio en el modo de producción, “que debería hacerse”, cree fundamental hacer un esfuerzo en cuanto a planificación urbana, “porque seguimos viendo gente construyendo en las quebradas, en la orilla del mar, producción de más vehículos, artefactos eléctricos, una civilización totalmente egoísta y lúdica, pensando sólo en su satisfacción personal y en el uso de yo y mis cosas, en vez del nosotros”.
Está convencido que, a largo plazo, el pensamiento colectivo más que el individualista, será el que permita garantizar la reproducción como especie humana. “El cambio climático y la extinción de las especies son fenómenos naturales, pero deberíamos comprender que los seres humanos somos los que reflexionamos sobre esto, y es muy importante que el fin último de la economía y la ciencia es el ser humano. Si no tenemos una perspectiva humanista, simplemente estamos haciendo la crónica de nuestra propia destrucción”.
Por eso, insiste en la posibilidad de aplicar modos alternativos de pensar el espacio, algo que “no solo depende de las condiciones físicas de un territorio, sino de cómo lo pensamos y lo que se quiere hacer con él, en términos de vivir, explotar o convivir con el territorio. Pienso que de los amerindios podemos aprender formas de organización y de uso, y de cosas distintas a la explotación y a la convivencia que pueden ser viables. Si son exitosos o no, eso lo dirá el tiempo”.
 
Prácticas amerindias
Actualmente, Rafael Gasson se encuentra desarrollando un proyecto sobre la organización del espacio y la evolución de las tecnologías agrícolas en sociedades complejas prehispánicas de los Llanos altos y piedemonte del estado Barinas.
Su interés se centra en saber cómo estas comunidades amerindias pudieron desarrollarse tan exitosamente, en un ambiente que hoy en día se ve como inhóspito y limitado en cuanto a sus posibilidades humanas.
“La población prehispánica era superior a las actuales. Ellos no lucharon contra las condiciones climáticas o edafológicas del Llano, sino que se adaptaron a ellas”.
Detalla el especialista que en esta región se identifican tres formaciones topográficas básicas: el banco, que son las partes altas de las sabanas que no se inundan; los bajíos, es la parte donde escurre el agua y el estero que es donde se acumula el agua; por lo que, para desarrollar una agricultura intensiva que se adaptara a estas condiciones es decir, mucha sequía y exceso de agua; los indígenas utilizaron estas unidades topográficas del Llano, pero extendiéndolas artificialmente; logrando que en el tiempo seco, entre camellón y camellón, existiera un canal donde el agua se acumulara para usar durante los meses secos; mientras que en la época de la lluvia cuando todo está inundado, hay tierra seca donde cultivar.
Los indígenas practicaron lo que se conoce como agricultura de campos elevados y campos drenados.
“Con este sistema simple y sencillo, los indígenas llaneros no sólo lograron existir en número poblacional importante, sino también desarrollar un tipo de organización política muy interesante y compleja –poco estudiada en el país- que son los cacicazgos”.
A juicio de Gasson, estos estudios tienen una importancia para la historiografía nacional, porque cuenta una historia distinta a la impartida por la educación formal, en la que “todavía se puede leer que los indios no dejaron ningún vestigio de arquitectura, eso a la luz de hoy en día, es completamente falso”.
La frase

“Hay que salir del pensamiento individual y pensar que si tenemos una salvación será como humanidad, como colectivo y para hacer sustentable, palabra que les gusta a los planificadores y desarrollista, tenemos que pensar en colectivo y pensar en el planeta como la casa en la que vivimos todos”.
   

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