Un paseo por nuestro cercano humedal


Esta semana se celebró el Día Mundial de los Humedales, una fecha emblemática para reconocer el valor de los bosques ribereños del bajo Orinoco

Fotos cortesía Uneg

Al comenzar el paseo por los bosques ribereños del bajo río Orinoco, llama la atención el trinar del cucarachero, un ave muy pequeña que cuida muy bien su territorio.  Este sonido, que se mezcla entre tantos otros, ambienta un sendero profuso en diversidad de árboles, que sustentan la vida de una gran variedad de aves, mamíferos, reptiles, peces y cientos de individuos que, a simple vista, no se observan, como microorganismos o insectos.
Más aún, los bosques ribereños proveen de múltiples servicios vitales para la supervivencia humana y que esta semana, fueron motivo de reflexión al celebrarse el Día Mundial de los Humedales, cuyo lema este año fue, precisamente, “Bosques para agua y humedales”.
Ceiba

ESPECIES ADAPTADAS
Los bosques inundables del bajo río Orinoco se identifican como un humedal, porque son espacios que están expuestos a una película de agua permanente o durante un periodo del año. Los estudios desarrollados por el equipo de científicos de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), durante 2003 y 2004 en el corredor ribereño del bajo Orinoco (tramo comprendido entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, sur de Venezuela), indican que las especies típicas de estos bosques “están adaptadas al régimen de inundación estacional, al cual se ven sometidas durante varios meses del año, permaneciendo sumergidas parcial o totalmente”. Una de estas especies es el caramacate, árbol muy abundante del bosque ribereño que soporta estar, hasta una cuarta parte de su tronco, sumergido bajo las aguas, sin alterar su fisiología.
Las investigaciones de la Uneg se llevaron a cabo durante las cuatro fases de crecidas del río Orinoco: aguas altas (agosto), bajada de aguas (noviembre), aguas bajas (marzo) y subidas de aguas (junio); y contemplaron estudios sobre vegetación ribereña y suelos asociados, calidad de las aguas y sedimentos ribereños, aves, actividades socioeconómicas, percepción del ambiente ribereño, poblamiento, potencialidad de ecoturismo fluvial y necesidades de restauración de humedales.
Flor de Garcinia
 
INVENTARIO
Judith Rosales, bióloga y coordinadora del estudio, explica que los resultados del inventario en cuanto a la vegetación inundable del corredor, han permitido, hasta el momento, reconocer 316 especies entre árboles, hierbas, arbustos, bejucos, entre otras.
Añade Rosales que respecto al inventario de aves de este corredor se reportaron la presencia de 237 especies, sin incluir las aves nocturnas, “siendo el bosque inundable de gran importancia en la reproducción de muchas de estas especies”.
Asimismo, añade que los bosques inundables de los rebalses orinoquenses son muy importantes para las pesquerías, en especial cuando “en aguas altas la mayoría de los peces se encuentra dentro de las planicies con bosques inundables”.  Destaca Rosales que por ejemplo,  el morocoto es una de las especies de mayor valor por cuanto “depende casi exclusivamente de los recursos que ofrecen estos bosques en la época de aguas altas, tanto para su alimentación como para la protección de sus alevines”.
Judith Rosales
Por otra parte, la investigadora resalta el servicio que prestan estos bosques inundables como fuente de especies útiles a los pobladores ribereños, al registrar  131 especies de plantas usadas, de las cuales 90 pertenecen a la flora característica del bosque ribereño. “Estas plantas tienen un alto valor utilitario con fines medicinales, por lo que estos resultados indican que se hace necesario seguir promoviendo viveros comunitarios para hacer un uso más sustentable de estas especies”.
Menciona Rosales que actualmente las cooperativas de viveristas Las Galderas y Velo de Cristo, integradas por pobladores ribereños que fueron formados por la Uneg y el Jardín Botánico del Orinoco, están a la espera de los recursos solicitados ante Fundacite Bolívar y Misión Árbol, para iniciar el proyecto de restauración de humedales.
“A raíz de los resultados de este estudio, se logró capacitar a un grupo de18 pobladores ribereños en cuanto a monitoreo de fenología, crecimiento y técnicas apropiadas de reproducción de especies arbóreas de los bosques inundables, para que puedan ser utilizadas en la restauración, con especial atención en las especies útiles a las comunidades directamente en medicina, alimentación, construcción o indirectamente como alimento de peces y otras especies animales”.
La bióloga está convencida que la formación de las comunidades en las actividades de restauración “puede constituirse en actividades rentables que mejoren el status socioeconómico de los pobladores y concomitantemente, promuevan la conservación de los bosques ribereños inundables”.
Arestín rebalsero

AMENAZAS
Advierte Rosales que a pesar de ser los bosques inundables importantes en el sostenimiento de las pesquerías locales y en la subsistencia y estilo de vida de minorías rurales, como son las poblaciones de vegueros y pescadores del río Orinoco, “estos bosques ribereños han sido degradados en muchas áreas cercanas a las principales ciudades debido al incremento en el uso de la tierra”.
 “Como muchos otros humedales, relacionado con el aumento en las actividades humanas, crecimiento urbano e industrial, los bosques ribereños inundables del bajo Rio Orinoco están en grado creciente de deterioro, particularmente en las cercanías a las grandes ciudades -Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana-, donde ya es evidente la afectación a las pesquerías y a las funciones regulatorias que estos humedales ejercen en la descarga de agua, sedimentos y nutrientes al océano”.
Amenazas y presiones que a juicio de la experta deben ser controladas a fin de mantener al Orinoco como uno de los ríos del mundo “que aún presenta buenas condiciones de salud”.
Mapa tomado del libro "Biodiversidad de la cuenca del río Orinoco".
Fecha emblemática

El Día Mundial de los Humedales surgió el 2 de febrero de 1971 en la ciudad de Ramsar en Irán, cuando se celebró la primera convención mundial sobre los humedales, un evento que culminó con la firma de un tratado para conservar estos ecosistemas. Hoy en día, más de 160 países han ratificado la  denominada Convención Ramsar, entre ellos Venezuela, que se sumó al tratado en el año 1988. Es una iniciativa que cada año busca sensibilizar sobre el valor de los humedales y los múltiples beneficios que reportan a la humanidad. Según la lista de los sitios de humedales considerados de “interés internacional” elaborada por la Convención Ramsar, actualmente se encuentran protegidos 1.459 humedales, los cuales abarcan una superficie que supera las 186,9 millones de hectáreas.

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