Los Warao y su relación con la Madre Naturaleza

Alcanzar la sostenibilidad del planeta en el siglo 21, ha llevado a revisar las prácticas ecológicas de las comunidades indígenas que a juicio de algunos científicos, continúan vivas

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El exhorto de las Naciones Unidas de establecer un pacto “más inteligente” entre la humanidad y el medio ambiente “si se quiere alcanzar la sostenibilidad en el siglo 21”, ha motivado la reflexión sobre las prácticas ecológicas indígenas que, para muchos científicos, continúan vivas.
Para Werner Wilbert, antropólogo cultural con Maestría y Doctorado de la Universidad de California (EEUU), adscrito al Centro de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científica (Ivic), es oportuno revisar la visión de “humildad” con respecto al ambiente que tienen culturas indígenas como la Warao, a fin de “conocerla para aprender”.
Aunque la conversación se realizó por vía telefónica, se podía intuir la pasión que imprime Wilbert en su discurso, al referirse a los moradores milenarios del Delta del Orinoco, conocidos como “gente de agua”.
Sus estudios sobre etnomedicina, etnobotánica y etnoecología comenzaron en 1974 cuando se dedicó a indagar sobre la interpretación que hacen sociedades diferentes a las nuestras, respecto a su papel con el ambiente en términos de sus derechos, pero también de sus responsabilidades. Años de observación y estudio, lo llevaron a concluir que existían sociedades como los Warao, que se consideran parte de la ecología y cuyas acciones dentro del ambiente, lo hacen responsable de las consecuencias.
“Ellos saben que si sobrepescan, la naturaleza los retribuirá un día con alguna enfermedad o hasta la muerte”.
Explicó que los Warao tienen un sistema religioso muy complejo, en el cual producen lo que quizás nuestra sociedad podría llamar, modeladores de conducta. “Tienen lo que llaman Madre y todo organismo que está dentro de la naturaleza tiene una, los árboles, las aves, los peces, todo tiene Madre, y esas Madres son de comunidades ecológicas, los Waraos le llaman familia; entonces hay un acuerdo entre las Madres de que su familia puede cazar o pescar fuera de su familia, pero si sobrepescas ellos se enojan y causan una retribución al transgresor”.
Para antropólogos como Wilbert estas relaciones suponen un sistema “impresionante, porque ellos viven su ecología, mientras que nosotros lo dictamos en los colegios y universidades, no necesitan guardabosques porque lo tienen entronizado en su propio sistema de creencias. Me parece interesante que el ser humano sea capaz de hacer eso de forma autónoma, desde pequeño le enseñan sus derechos, deberes y la consecuencia de la transgresión, luego vez que en la mayoría de los casos no exceden la capacidad de carga de su ambiente”.

¿Pero algunos pueden decir que las sociedades indígenas son núcleos muy pequeños y que la afectación al ambiente es reducido?
Cualquier grupo puede provocar un impacto ecológico, la diferencia con los Warao es que desde hace 7 mil años y en 22 mil km2 que es el delta del Orinoco, no encontramos daños antropogénicos negativos, lo que supone que sí hay formas de convencer a una persona para que sea responsable con su ambiente. Ellos dependen de su ambiente, les importa si hay peces en los ríos, que haya árboles frutales, en cambio en nuestras sociedades uno piensa que la papa se produce en el mercado. Hay cierta ignorancia creada por los ambientes urbanos donde los niños ya no dependen de su ambiente, porque están encerrados en sus edificios. No es vital para su vida cotidiana, pero sociedades que dependen del conocimiento del ambiente y de la sustentabilidad de los recursos, toman inventarios y entienden la dinámica biológica de la flora y fauna y la internalizan, porque si cometen un error la reacción es hambre. Mi interés es conocer como lo hacen, para ver si se pueden incorporar algunas de esas estrategias en nuestras sociedades que son tan dependientes de leyes y multas.

¿Esa relación no es producto de vivir directamente en ese entorno?
Pudiera ser un factor la dependencia directa con el ambiente que algunas sociedades tienen más cercanas, que aquellas que viven en la ciudad. Hay conocimientos distintos, en términos de ambiente y la ecología alrededor de la ciudad, hay cierta ignorancia porque no es considerado muy importante conocer la fauna y flora que les rodea, porque para muchos no es importante, pero para otros es clave conocerla.

¿Cuándo nuestras sociedades se alejan de esa relación de dependencia con la naturaleza?
Podemos citar a los egipcios, a los mesopotámicos y a los romanos cuando empezaron a construir ciudades, que fue permitido por el desarrollo de la agricultura; así comienza la estratificación de la sociedad donde no toda la población está involucrada directamente con la producción de alimentos, entonces la producción que cultivas lo pagas, y ya empieza el alejamiento del ambiente, que con la revolución industrial trajo muchos beneficios en términos de medicina y desarrollo tecnológico, pero da la sensación de que deberíamos tomar del ambiente en vez de vivir con el ambiente.

¿Pero, eso marcó una visión en la que hombre y naturaleza son entidades distintas, donde la naturaleza está a nuestro servicio?
Hay una cierta filosofía de que el ser humano es controlador del ambiente, buscas en las religiones que Dios mandó al hombre a cuidarla, pero hay otras sociedades que dicen que son parte de ella y le importa lo que pasa, porque puede estar afectado, eso es responsabilidad individual. Por eso es que, nuestras sociedades tienen cátedras de ecología, guardabosques, ministerios de Ambiente, por ignorancia y se requiere mucho conocimiento de lo que nos rodea. Muchos hablan de los bosques como el pulmón de la vida, pero hay que enseñar al niño la función de un árbol como pulmón, realmente ver cuánto de dióxido de carbono puede un árbol transformar en oxígeno y cuánto necesitas para tener una producción constante y suficiente para una región. Hay pocos que pueden contestar esa pregunta, el Warao tampoco lo puede contestar, por eso debemos tratar de inculcar eso a los niños, para que vean al bosque no sólo como una cosa totalmente verde con pajaritos, sino que es un sistema interactivo, con el cual el ser humano podría interactuar de forma sostenible, por eso el término en si es tan complejo para muchos. Si logramos inculcar eso en los niños, no necesitaríamos tantas leyes para cuidar el ambiente porque va a ser automático, quizás sea un sueño, por eso me llaman idealista, pero lo he visto funcionar en sociedades distintas a nosotros, como la cultura Warao.

¿Cómo formar esa conciencia?
Los padres deben participar con los valores morales, para inculcar esa conciencia que debe salir del corazón, cosa que no se observa en la educación formal donde el tema de la ecología suele trabajarse en base a observaciones empíricas y científicas, y no desde el corazón, eso tiene que formarse en su entorno familiar, que en Venezuela es una red grande donde se puede fomentar la necesidad moral de cuidar el ambiente, y las escuelas les pueden enseñar cómo hacerlo, es una educación bilateral.

Conciencia Warao
El antropólogo del IVIC, Werner Wilbert describió que los Warao son una cultura compleja por el nivel de conocimiento que atesoran. “Son gente sencilla, todas sus pertenencias entran en una bolsa de yute, pero cuando hablan pueden pasar 10 días sin repetir una idea y eso es lo que me impresiona. Hay sistemas humanos que son muy susceptibles al concepto de cohabitación sostenible, que para culturas como los Warao, es lógico que no debas exceder la capacidad de carga del ambiente, porque vas a sufrir las consecuencias. Eso es lo que conocemos como conciencia que es la que te frena, la que te dice que no lo hagas aunque quieras y puedas. En estas sociedades occidentalizadas cuesta más porque tenemos una sociedad industrializada donde no hay una autorregulación, no estamos pensando en la capacidad de carga del país. Ese modo de vida donde somos bastante ignorantes en lo que pasa alrededor, está absorbido en el complejo urbano y no ve lo que pasa alrededor porque tu obligación es estudiar, conseguir un buen trabajo, formar una familia, y no tienen tiempo para respirar”.
La frase
“Necesitamos entender la diversidad biológica para poder distinguir los distintos hábitats que existen en el país, sus complejas relaciones y actuar en base a este conocimiento”.

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