Comunidad de Aripao conserva 88 mil hectáreas en la cuenca baja del río Caura


La alianza con la Asociación Civil Phynatura cuenta con el apoyo del Ministerio de Ambiente y los recursos financieros aportados por Conservation International y la empresa Givaudan
 
Es el único pueblo afrodescendiente que se encuentra desde Caicara del Orinoco hasta Ciudad Bolívar. Ubicada en el Municipio Sucre del estado Bolívar, al sur de Venezuela, la comunidad de Aripao convive ancestralmente con toda una riqueza natural desbordada en la ribera derecha del río Caura y con una flora y fauna única que la ha llevado a comprender el valor de su preservación.
El pasado 12 de febrero sellaron la alianza con la Asociación Civil Phynatura a fin de conservar 88 mil hectáreas de bosques ubicadas en la Reserva Forestal El Caura, para beneficio de las actuales y futuras generaciones.
Este compromiso contó con el apoyo del Ministerio de Ambiente y el patrocinio financiero de la organización no gubernamental Conservation International, por intermedio de su Programa de Custodios de Conservación, y la empresa Givaudan, consumidora de insumos para perfumería preparados a partir de sarrapia.
Tal como lo detalla el acuerdo de conservación, se inicia un nuevo convenio entre el Comité de Conservación del Consejo Comunal de Aripao y la Asociación Civil Phynatura, ente implementador del presente acuerdo, a fin de darle continuidad al pacto prescrito en julio de 2008 con la entonces Conservación Internacional Venezuela, que cesó sus funciones en el país en 2009.

ÁREA DE CONSERVACIÓN
Suapure es el área escogida para su conservación, la cual abarca desde el caño Guayapo y el límite norte de la Reserva Forestal El Caura; los Caños Mato y Cuchiverito hasta la divisoria de agua de la serranía de Guayapo.
Luís Jiménez, representante de Phynatura recuerda que desde tiempos ancestrales, la comunidad de Aripao ha utilizado esta área como sitio de colecta de sarrapia, además de ser el área de cacería comercial y de subsistencia, así como el establecimiento ocasional de conucos y pesca. “La ocupación por temporadas de familias de Aripao sobre el área es reconocida por otras comunidades e, informalmente, por el Estado”.
Menciona que su principal fuente de ingresos económicos es la pesca en el río Caura, aunque no menos importantes son los ingresos por la recolección de sarrapia y cacería.
Agrega que el acuerdo se basa en controlar las amenazas de caza y pesca comercial, extracción de productos forestales primarios, explotaciones mineras y avance de frontera agrícola, haciendo vigilancia frecuente en el área de conservación para reportar a las autoridades competentes cualquier actividad irregular o no permitida.
“A cambio reciben el beneficio económico previsto y apoyo técnico en el desarrollo de proyectos productivos vinculados al área de conservación y a la comunidad como el aprovechamiento de sarrapia, el aceite de copaiba y otros productos no maderables del bosque, agroforestería, organización y administración de empresas comunitarias”.
Jiménez explica que para conocer los valores de biodiversidad, la Fundación La Salle levantó la línea base de fauna en julio de 2008 y enero de 2010, así como también realizó la línea base socioeconómica en la comunidad en octubre de 2009; mientras que la biodiversidad vegetal se orientó hacia recolección de información de potenciales especies con fines de usos no maderables, actividad ejecutada por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) en abril de 2009.

ACTIVIDADES PERMITIDAS
El acuerdo permite sólo tres actividades en el área establecida para su conservación: el patrullaje y monitoreo, la recolección de sarrapia y otros productos no maderables, y la pesca en las épocas permitidas.
“Hasta enero de este año, 42 personas habían participado directamente en 13 jornadas de patrullaje y monitoreo, recibiendo el beneficio correspondiente de 60 bolívares fuertes por persona/día, adicionalmente, para los patrullajes se utilizan motores y lanchas de la comunidad, recibiendo una bonificación adicional cada motorista. Por otro lado, indirectamente se benefician aquellas personas de la comunidad que tienen pequeños comercios donde se hacen compras de víveres e insumos para la logística de los patrullajes o por el uso de automóviles para llevar estos enseres hasta el puerto”.

ACTIVIDADES PROHIBIDAS
Cabe destacar que los responsables del convenio acuerdan prohibir la cacería con fines comerciales, llevar perros y cualquier otro animal doméstico, la tala de madera y la quema de vegetación de cualquier tipo, introducir especies vegetales no nativas del lugar (exóticas); asimismo, el establecimiento de conucos, pescar en épocas de veda y portar armas de fuego, excepto aquellas debidamente autorizadas por las autoridades civiles y militares con la advertencia de que “la persona que bajo caso de excepción porte arma de fuego será responsable de las acciones causadas por su uso dentro del área de conservación”.
El representante de Phynatura resalta que, desde la implementación del acuerdo, se han registrado las picas sarrapieras con la utilización del geoposicionador satelital GPS; investigaciones de monitoreo de fauna incorporados a las base de datos de Fundación La Salle, incluso “se hizo una denuncia sobre tala ante el Ministerio de Ambiente y la comunidad ha mejorado su percepción sobre la importancia de la conservación de los recursos naturales”. Para conocer mayor información sobre el acuerdo pueden escribir a phynatura@hotmail.com.
 


Misión: Conservar
Con sede en Ciudad Bolívar, la misión de la organización ambientalista Phynatura es la conservación de la biodiversidad y manejo sustentable de los recursos naturales de Venezuela. Ha trabajado con comunidades indígenas en la cuenca del Caura y en el Parque Nacional Canaima, formulando y ejecutando proyectos socio ambientales y de desarrollo sustentable a través de convenios con los gobiernos locales y con las comunidades organizadas. Entre las problemáticas abordadas por esta asociación civil se destacan la expansión de la frontera agrícola, amenazas por desarrollos mineros y madereros, necesidades básicas de las comunidades indígenas y defensa de sus territorios, entre otros.

 

I Congreso Venezolano de Diversidad Biológica en mayo


El evento permitirá enriquecer y reimpulsar el Plan Nacional de Investigación Ambiental

Del 5 al 8 de mayo de 2010 se llevará a acabo el I Congreso Venezolano de Diversidad Biológica en la ciudad de Maracay, estado Aragua.
El evento, organizado por la Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente (Minamb), en coordinación con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industrias Ligeras; forma parte de las diversas actividades que el Estado venezolano ha organizado en el marco del Año Internacional de la Diversidad Biológica, decretado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010.
Para el ente rector de las políticas ambientales del país, el Congreso tiene como objetivo principal “vincular el conocimiento, generado a nivel nacional, al Plan Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica”.
En ese sentido, aspira, a través de un amplio intercambio de saberes, “planificar acciones en pro de la disminución de la tasa de pérdida de la diversidad biológica en nuestro país, además de enriquecer y reimpulsar el Plan Nacional de Investigación Ambiental, el cual determina, entre otros, prioridades de investigación y financiamiento en la materia”.
El Minamb decidió organizar el Congreso en distintos escenarios emblemáticos de la ciudad de Maracay, a saber: el edificio de Rancho Grande, el Centro Nacional de Recursos Filogenéticos, el Museo de la Estación Biológica de Rancho Grande y la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, por su ubicación en las adyacencias del Parque Nacional Henri Pittier, primer Parque Nacional decretado en Venezuela y unos de los sitios más importantes en biodiversidad a nivel mundial.
“El I Congreso Venezolano de Diversidad Biológica se proyecta como un escenario donde concertarán organizaciones de base, colectivos, ministerios, centros de investigación, universidades y organizaciones no gubernamentales, entre otros, para difundir el conocimiento y debatir las acciones que actualmente demanda la sociedad venezolana, buscando la consolidación de la interfase científico-política para la toma de decisiones en el ámbito de la diversidad biológica”.

INSCRIPCIONES
Los organizadores del evento anunciaron que hasta el día 05 de mayo estarán abiertas las inscripciones en la sede del Congreso, estableciéndose la modalidad de cartel para todas las presentaciones, ubicándose los mismos por área temática, previa evaluación realizada por el Comité Académico. La medida de los carteles se determinó en 1.20 metros de alto por 0.90 metros de ancho.
Por su parte, indicaron que los resúmenes de las investigaciones postulante se recibirán a través de los correos electrónicos: biodiversidad2010@gmail.com y biodiversidad2010@minamb.gob.ve. El resumen debe incluir: título, autores (con institución, si aplica), máximo 300 palabras de contenido, palabras claves, tipo de letra Arial 12; propuesta sugerida de área temática en la cual considera debe ser incluido su trabajo.
Los organizadores “en aras de optimizar el tiempo invertido en la discusión para la elaboración del Plan Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica”, dividirán las actividades del Congreso en presentaciones y mesas de trabajo.
En cuanto a las áreas temáticas, mencionaron que las mismas estarán relacionadas con las líneas que conforman a la Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica, a saber:
1. Conservación de especies amenazadas (ex situ; in situ).
2. Áreas estratégicas para la conservación.
3. Aprovechamiento sustentable de los componentes de la diversidad biológica.
4. Prevención, control y erradicación de especies exóticas.
5. Control y fiscalización de organismos genéticamente modificados.
6. Prevención y manejo de tráfico o comercio ilícito de especies.

EXPLOSIÓN DE RIQUEZA
En sus 916 mil kilómetros cuadrados, Venezuela alberga toda una riqueza biológica aún por conocer que la ubica entre los diez primeros países con mayor diversidad biológica del planeta y el sexto en el continente americano. La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) señala que los estudios realizados por el científico Otto Huber sobre especies vegetales superiores, hábitat y ecosistemas conocidos hasta la fecha, indica que en el país están presentes 650 tipos de vegetación con unas 15.000 especies de plantas superiores, desarrolladas en ocho grandes formaciones vegetales, estimándose un total de 116.790 animales distribuidos a lo largo de la geografía nacional. Sin embargo, en la Lista Roja de la UICN, Venezuela aparece con 2.297 especies amenazadas de las cuales 30 están en peligro crítico, 52 en peligro y 151 son vulnerables.

Escuela Latinoamericana
Como parte de las actividades conmemorativas por el Año de la Biodiversidad, el Ministerio de Ambiente creará la Escuela Latinoamericana de Diversidad Biológica con sede en la Estación Biológica Rancho Grande, ubicada en el Parque Nacional Henri Pittier, estado Aragua según informó la agencia gubernamental de noticias ABN.
En declaraciones recogidas del director de la Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Minamb, Jesús Manzanilla, dijo que este mismo año empezarán a recuperar la infraestructura de la estación biológica, para adecuarla al recinto de estudios, con la ayuda de personal voluntario.
“Estaremos promoviendo la capacitación, formación y el intercambio de saberes entre los pueblos latinoamericanos. Aspiramos que dentro de poco tiempo estén bien adelantadas las propuestas académicas que permitirán, en el marco de la Alternativa Bolivariana para la América y los compromisos regionales, compartir con compañeros de Bolivia, Ecuador y del resto de Latinoamérica conocimientos de conservación de especies naturales”.
Biodiversidad en cifras
116.790 animales
4.097 especies de vertebrados
111.581 especies de invertebrados
650 tipos de vegetación
15.000 especies de plantas superiores
Fuente: UICN con estudios del Dr. Otto Huber.

La orquidea Habenaria lisenarum sorprende a la ciencia

Los especialistas señalan que con esta orquídea ya van por lo menos cinco especies botánicas nuevas reportadas en el área de la mina de bauxita, operada por CVG Bauxilum

Las llamativas flores blancas de una orquídea terrestre con más de 25 centímetros de altura, los detuvo. Eran las nueve de la mañana cuando subiendo hacia la mina de bauxita en Los Pijiguaos, cerca del kilómetro 10, los investigadores observaron a lo largo del talud, en un sitio muy húmedo, una orquídea que los dejó impactados.
No se imaginaban que habían encontrado una nueva especie del género Habenaria, desconocida para la ciencia.Con la Habenaria lisenarum, la riqueza botánica de la Guayana venezolana sigue sorprendiendo a quienes tienen en sus manos, la tarea de realizar el inventario florístico de esta zona del noroeste del estado Bolívar, ubicada en el Municipio Cedeño, al sur de Venezuela.
Orquídeas en cifras…
698 especies en Guayana
1.484 especies en Venezuela
25.000 especies en el Mundo
COSECHANDO FRUTOS
Desde hace seis años el ingeniero forestal Luís Ruiz Pérez, funcionario de la Superintendencia de Protección de Recursos Naturales de CVG Bauxilum, empresa encargada de operar la mina, y el divulgador científico de la naturaleza Bruno Manara, ilustrador reconocido por sus numerosas publicaciones sobre la flora venezolana, se encuentran realizando el levantamiento de información sobre la vegetación presente en el área impactada por la explotación de la bauxita, materia prima básica para obtener la alúmina (óxido de aluminio) requerida en la industria del aluminio.
Explica Ruiz Pérez que la descripción de esta nueva especie fue encomendada al especialista mundial en orquídeas, el venezolano Gustavo Romero, encargado del herbario de orquídeas de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), junto con el brasilero Joao Batista Gerais, de la Universidad Federal de Minas (Brasil), quienes llevan a cabo una revisión del género de Habenaria para América.
Los expertos detallan que la Habenaria es uno de los géneros más interesantes de las orquídeas, conociéndose unas 600 especies registradas en los países distribuidos en todo el trópico (África, América, etc.); de las cuales 43 se encuentran en Venezuela, siendo el tercer país con el mayor número de especies descritas para las Américas (307). Sin embargo advierten que “es posible, que existan algunas más todavía no bien conocidas”.
Añaden que esta nueva especie florece entre septiembre y noviembre y luego, como sucede con otras muchas orquídeas terrestres, el tallo se seca y la planta desaparece, pero las raíces siguen vivas.
En efecto, por el mes de mayo siguiente, al comenzar el nuevo período de lluvias, de la raíz brota un nuevo tallo, para repetir otro ciclo de floración. Comentan que las mariposas nocturnas que revolotean cerca de ella son las que se benefician de su néctar, contribuyendo así a la polinización de esta orquídea.
Ruiz menciona que con la Habenaria lisenarum ya van por lo menos cinco especies botánicas nuevas reportadas en el área de la mina de bauxita de Los Pijiguaos, entre las que destacan: Aechmea bauxilumii, una nueva especie de la familia de las Bromeliáceas y Haplolophium bauxilumii, una nueva especie de la familia de las Bignoniáceas; existen dos especies más que se encuentran en estudio.

(A) Habenaria amambayensis, (B) Habenaria huberi; (C) Habenaria lisenarum y (D) Habenaria schwackei.


HABENARIA EN VENEZUELA
Entre las Habenarias reportadas para Venezuela, los estudios de Romero describen a la Habenaria huberi, Habenaria amambayensis, Habenaria nabucoi y a la Habenaria schwackei, además de la recién identificada Habenaria Lisenarum.
La Habenaria huberi destaca por sus 60 cm de alto y sus flores de color anaranjado, detalle muy raro en este grupo de plantas, por lo que la hace muy llamativa. Esta especie fue reportada en 1979 a lo largo del río Cunucunuma en el Alto Orinoco, estado Amazonas, por el Doctor en Botánica Otto Huber, investigador al servicio del Instituto Botánico de Venezuela, de ahí el nombre de esta especie de orquídea. Se distribuye en Brasil, Venezuela y probablemente en Colombia.
La Habenaria amambayensis resalta por sus flores verdes y fue descrita por primera vez en 1913 en la Sierra de Amambay en Paraguay. Su distribución abarca Brasil, Guyana francesa, Guyana, Venezuela y Paraguay. En nuestro país se le encontró en 2005 en una pequeña laja a cinco kilómetros al sur de Puerto Ayacucho, en el Municipio Atures del estado Amazonas.
De flores blancas, la Habenaria nabucoi fue encontrada en 1973 en la Sierra Espíritu Santo de Brasil, hallándose igualmente en Perú y Venezuela; mientras que el registro de la Habenaria schwackei data de 1880 en Paraná, Brasil. Conocida también como la H. amazónica su distribución comprende además Colombia, Guyana francesa, Guyana, Paraguay, Surinam y Venezuela, encontrándose en este último en las sabanas y en los afloramientos de granito del estado Amazonas.

MERECIDO HONOR
Esta orquídea fue bautizada con el nombre de Habenaria lisenarum en honor a los ingenieros Mario Lisena y su esposa Aurora Guerra, quienes a lo largo de los últimos 20 años se han dedicado al trabajo de inventariar y recuperar la vegetación en el área impactada por la explotación de la mina de bauxita en Los Pijiguaos.
Egresados de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Los Andes en Mérida, estos funcionarios de CVG Bauxilum consideran un honor cerrar el ciclo profesional con el orgullo de otorgar su nombre a esta especie de orquídea nueva para la ciencia. Lisena es uno de los pioneros del arranque de la mina en 1985 y desde que comenzaron los trabajos de deforestación en 1989, ha estado dirigiendo la sección de reforestación orientada a rehabilitar las áreas que estaban siendo afectadas. Su experiencia lo ha llevado a ocupar el cargo de Superintendente de Protección de Recursos Naturales y encargándose actualmente de la gerencia de Ingeniería y Servicios de CVG Bauxilum.

Habenaria nabucoi
 
Fascinantes orquídeas
Las orquídeas han sido admiradas por diferentes culturas. La historia da cuenta de la fascinación que despertaba en la China donde cultivaron algunas especies; de igual forma, los griegos las conocían, pues fue Teofrasto, discípulo de Aristóteles quien le dio el nombre de Orquídeas (orchis que significa testículo debido a la forma de sus pseudobulbos). Son plantas que pertenecen a la familia Orchidaseae, caracterizadas por presentar la mayor variedad de flores que hay. Cuenta con alrededor de 25 mil especies de variados colores y tamaños en todo el mundo y en Venezuela, según el Nuevo Catálogo de la Flora Venezolana, se registran un total de 213 géneros y 1.484 especies de orquídeas; mientras que el libro de la Flora de la Guayana venezolana, señala que en esta región se encuentran 154 géneros y 698 especies de la familia de las Orchidaceae. Desde el 23 de mayo de 1951, la orquídea representa la flor nacional y suele encontrarse a lo largo de la Cordillera de la Costa hasta el monte andino.

Los tesoros escondidos de la cuenca del río Aro


Una investigación financiada por Fonacit permitió a un grupo de científicos de la UCV descubrir los potenciales turísticos, mineros y pesqueros de esta cuenca enclavada entre  los municipios Sucre, Angostura y Heres del estado Bolívar, al sur de Venezuela
 
Una planta de bambú útil para confeccionar telas, ecosistemas únicos para el turismo de aventura, gran variedad de peces ornamentales y un potencial minero de incalculable valor, son algunas de las sorpresas que los científicos de la Universidad Central de Venezuela encontraron en el enigmático río Aro.
Ubicada entre los municipios Sucre, Angostura (antiguo Raúl Leoni) y Heres del estado Bolívar, la cuenca del río Aro abarca una superficie aproximada de 14.500 kilómetros cuadrados. Esta cuenca se encuentra enclavada entre los ríos Caura y Caroní, siendo su límite sur la cuenca alta del río Paragua.
Aunque tiene una extensión de 240 kilómetros de longitud, sólo es navegable por curiaras en su curso más próximo a la confluencia con el río Orinoco, pero este tramo es suficiente para maravillarse con sus riquezas naturales.

PROYECTO
Los estudios sobre la cuenca del río Aro se llevaron a cabo por un equipo de científicos del Instituto Ciencias de la Tierra y el Instituto de Zoología y Ecología Tropical, adscritos a la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
La investigación contó con los recursos financieros aportados por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias. La misma tuvo como objetivo realizar un diagnóstico inetgral de la cuenca del río Aro evaluando aspectos botánicos, geológicos, geoquímicos, hidrológicos e ictiológicos (peces).
Una comunicación enviada por Fonacit indica que la investigación se fundamentó en la aún vigente Ley Orgánica de Ordenación del Territorio de 1983, la cual fue modificada y aprobada por la Asamblea Nacional en primera discusión en octubre de 2008 y su nombre cambió a Ley Orgánica de Ordenación y Gestión del Territorio que busca establecer un desarrollo sustentable, endógeno, participativo y soberano en la nueva Geometría del Poder que propone el fortalecimiento del Poder Comunal.  
Precisa la nota que uno de los alcances de esta investigación es que sus resultados permitirán “definir los mejores usos sustentables de la tierra que pudiesen ser útiles para la ordenación del territorio en áreas similares del resto del país”.  
El coordinador del proyecto Jean Pasquali, ingeniero geólogo con Doctorado en Geoquímica graduado en la Escuela de Minas de Colorado, agregó que esta investigación en la cuenca del río Aro “puede servir para generar un reglamento y el desarrollo conveniente y sustentable del área, para crear riqueza y bienestar”. 

SORPRESAS CIENTÍFICAS
Entre los resultados de la investigación se destacan:
1.Oportunidades de desarrollo de agricultura intensiva en las cercanías del curso del río Aro, el cual puede ser fuente de agua a través del año, a excepción del período de sequía, cuando la escasez puede ser corregida con la construcción de embalses y con la explotación de aguas subterráneas.
2. Potencial minero importante, más allá de la explotación del oro y diamantes de aluvión que ha sido tradicional a lo largo de la parte baja del río Aro y de los yacimientos de hierro del cerro Bolívar, ya explotado, además del cerro El Trueno, ya parcialmente evaluado.
3. Yacimientos de hierro, manganeso, elementos de las tierras raras, tántalo, rocas ornamentales, arenas silíceas y agua mineral.
4. Varias especies de peces ornamentales que podrían desarrollar una industria de carácter sustentable.
5. Zona protectora en la parte baja del río Aro cercana a su desembocadura en el río Orinoco, para la producción pesquera ya que sirve de criadero para varias especies de importancia económica en la cuenca del río Orinoco.
6. Las aguas superficiales como las subterráneas de la cuenca son óptimas para el uso humano y demás usos comunes, a excepción de pequeñas áreas donde advirtieron mineralizaciones o contaminación.
7. Amplias oportunidades turísticas: parte del curso del río Aro, de fuerte corriente puede servir para turismo de aventura, mientras que otros trayectos o sectores, de navegación más tranquila, serían útiles para la observación de flora y fauna.
8. El elemento fundamental en el potencial turístico observado es el humano. La gente de las cuatro principales poblaciones de la cuenca, Ciudad Piar, La Esmeralda, Moitaco y La Esperanza es respetuosa, atenta, amigable, clave para el desarrollo de este tipo de industria productiva y sustentable.

El campamento Río Aro es un ejemplo del potencial turístico de esta cuenca.

9. Oportunidad económica de explotar de forma sustentable una especie de bambú, planta de la familia de las Poaceae (subfamilia Bambusoidae; tribu bambuseae), que crece abundantemente en los bosques de esa zona, para la confección de telas, pisos de alta calidad y objetos de artesanía.
A partir del diagnóstico de la cuenca del río Aro, Pasquali junto con el equipo de investigadores Aníbal Castillo, Ramón Sifontes, Carlos Yanes y Francisco Provenzano, confía en que la investigación “provea las bases para regular el aprovechamiento de los recursos y su conservación como patrimonio social, tal como se asienta en la Ley Orgánica para la Ordenación y Gestión del Territorio”.  
Fonacit
Según señala su página Web, el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit) es un instituto autónomo, adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología creado en 1984 con el objetivo de apoyar financieramente la ejecución de los programas y proyectos definidos por el ente rector de la Ciencia y Tecnología, a fin de administrar los recursos asignados por éste al financiamiento de la ciencia, la tecnología y la innovación, velando por su adecuada distribución, sin perjuicio de las atribuciones conferidas a otros entes adscritos.

Caura: relato de un ecocidio


Su cualidad de prístina se está perdiendo debido a la creciente intervención minera ilegal en las cabeceras del río Yuruaní con la finalidad de extraer oro aluvional. Este río es una de las quebradas que desembocan en el río Caura, principal cuenca ubicada al suroeste de Venezuela 
“Ya no se ven turistas que suban al Salto Pará o comprando artesanía indígena, las churuatas para alojar turistas están vacías y los que antes eran operadores turísticos, están transportando a los mineros a precios mucho más altos”.
Un aspecto desolador fue lo que encontró Luís Jiménez al sobrevolar la cuenca del río Caura y ver como la actividad minera está destruyendo lo que muchos científicos consideran una de las últimas fronteras forestales de bosques húmedos del planeta, que se conserva prístina.

La cuenca del Caura se ubica al suroeste de Venezuela y abarca los Municipios Sucre y Cedeño del estado Bolívar, el más grande de los 23 estados que conforman la geografía nacional. Se estima que el caudal promedio anual del río Caura es de 3.500 metros cúbicos por segundo, de los cuales 2.050 salen del Salto Pará y los restantes 1.500 son aportados por los ríos Nichare, Mato, Tacoto, Sipao, Cucharo y Tigrera.
Desde la llegada de los españoles a estas tierras, han sido varios los intentos por explorar la misteriosa cuenca del Caura, pero lo intrincado de su selva y lo abrupto del Salto Pará (caída de agua que divide el Alto y Bajo Caura), la hicieron impenetrable, hasta que en los siglos 18 y 19, la avaricia de los explotadores de los aceites, las resinas, el balatá y la sarrapia, impactaron negativamente no sólo sobre los frondosos bosques de la cuenca, sino también diezmando los grupos indígenas de la zona. Ahora, en pleno siglo 21, la avaricia por el “Dorado” (leyenda que estimuló la conquista de América en busca del oro) amenaza nuevamente la cuenca del Caura.
Pero, tal como lo advierten científicos locales, el incremento de la actividad minera en esta cuenca, comprometería este ecosistema que presta un valioso servicio ambiental contra el calentamiento global al garantizar aproximadamente, el 0.14 % del oxigeno del planeta (la Amazonía aporta el 20%).

ACTIVIDAD QUE INDIGNA
Luís Jiménez es un ambientalista comprometido con el desarrollo de trabajos de conservación y manejo sustentable de los recursos naturales en las comunidades indígenas que habitan esta cuenca 
Con indignación relata que esta cualidad se está perdiendo debido a la reciente intervención minera ilegal en las cabeceras del río Yuruaní, afluente del río Caura, con la finalidad de extraer oro aluvional.
“Talan y deforestan el bosque en dimensiones mayores a 3 hectáreas por cada corte minero, utilizan monitores hidráulicos que cortan la tierra con agua a alta presión y destruyen completamente el suelo, descargando el material mezclado con grandes cantidades de agua, directamente al curso del río Yuruaní, el cual ya cambió su color de aguas algo oscuras pero transparentes, a completamente amarilla con alta carga de sólidos en suspensión. Para agravar el ecocidio, los mineros están usando mercurio indiscriminadamente para atrapar el oro en los implementos que utilizan para decantar el metal, cuyos restos se mezclan con las aguas y lodos, con las graves consecuencias a futuro para la ictiofauna y el resto de la cadena trófica que ya todos sabemos. En esos bosques abundaban las dantas, paujíes, báquiros, venados y otros animales importantes para la sobrevivencia de los pueblos indígenas de sus alrededores. En varias oportunidades las comunidades indígenas han denunciado esta intervención completamente ilegal y las consecuencias que les está trayendo al no poder contar con el río Yuruaní y sus alrededores para labores de caza y pesca de subsistencia y uso del agua para consumo humano”.

El campamento El Playón, otrora paraíso de paz y tranquilidad para los turistas nacionales e internacionales que visitaban, ahora se ha convertido “en un sitio de anarquía, desorden, corruptela, alcohol”. 

Con más de 20 años recorriendo estos parajes de inigualable belleza y riqueza natural, este ingeniero agrónomo ve con asombro como el campamento El Playón, otrora paraíso de paz y tranquilidad para los turistas nacionales e internacionales que visitaban la zona atraídos por la belleza del majestuoso Salto Pará; ahora se ha convertido “en un sitio de anarquía, desorden, corruptela, alcohol. La delincuencia, las drogas, la prostitución y el paludismo casi no existían en la zona antes de la minería. Debemos preguntar si gracias a la mina del Yuruaní hoy tenemos de verdad prosperidad y si vale la pena cambiar un puñado de oro por envenenar uno de los principales recursos hídricos que pudieran utilizar nuestros hijos como fuente de disfrute natural, energía, agua dulce, pesca y fármacos”.

RECHAZO INDÍGENA
“El día de Reyes, cuando íbamos a la vigésima cuarta asamblea general de las comunidades yekuana y sanema de la cuenca del Caura que se realizó del 8 al 12 de enero en la comunidad de Fañufodiña en el alto Caura, vimos seis curiaras subiendo a la zona de explotación minera ubicada en el río Yuruaní, quebrada que desemboca en el Caura y que es conservada por nosotros los yekuana porque es considerado el centro de la vida del indígena, ahí cazamos para nuestro sustento. También vimos cerca de 15 mineros bajando, es una constante”.
El yekuana Luís Tomedes, secretario ejecutivo de la organización indígena Kuyujani (OIK) dijo que durante la asamblea general, las 19 comunidades indígenas que habitan la cuenca del río Caura ratificaron su rechazo a la actividad minera que se está llevando a cabo desde 2006.
“Eso atenta contra la paz, el ambiente, la convivencia de los pueblos y la seguridad nacional, también repudiamos la participación de algunos indígenas que están involucrados y exigimos aclarar la participación de los militares que han tenido negocios con los mineros. En las reuniones que hemos sostenido con los organismos del Estado, siempre escuchamos promesas que luego no vemos cumplidas, no hay respuestas contundentes”.
Al fondo de la foto se observa el color turbio de las aguas del río Yuruaní en su desembocadura en el río Caura, impactado por la actividad minera. 

 
Luís Tomedes hace un llamado a la opinión publica para que comprenda que el Caura “es el último pulmón vegetal que respiramos, que las comunidades viven de esa reserva por lo que debemos conservarla para el futuro de las nuevas generaciones”.
El mismo sentir promulga Alberto Rodríguez, presidente de la OIK. “Durante la Cumbre Indígena realizada en julio de 2009, donde participó el Parlamento Indígena Latinoamericano, el Parlamento Amazónico y el de los Afrodescendientes, se fijó la posición de rechazo al problema de la minería en la cuenca del Caura. A finales de julio y en septiembre 2009 nos reunimos con el Teatro de Operaciones Nº 5 (TO5) del Ejército venezolano, y quedaron en actuar, también insistimos a través de la diputada indígena ante el Consejo Legislativo del Estado Bolívar, Yaritza Aray quien convocó al TO5 en septiembre para plantear las denuncias, pero no hemos visto nada de acciones”.

DEMANDA INTERNACIONAL
“Decidimos emprender acciones a nivel internacional en vista de que a nivel nacional no se están tomando en cuenta las denuncias interpuestas, a pesar de que se dice que el Caura es el pulmón de Venezuela y toda esa cursilería que se da, sin embargo no ha habido ningún pronunciamiento y la gente se ve impotente porque ninguna institución del Estado ha dado la cara en apoyo a las comunidades, incluso se habla de demandar al Estado por el incumplimiento del mandato constitucional con respecto al reconocimiento de los derechos indígenas”. 
Campamento minero en el río Yuruaní, afluente del Caura. Foto Fritz Sánchez 


La voz de dirigente pemón Italo Pizarro, presidente de la Federación Indígena del estado Bolívar, es contundente, más aún cuando recuerda que durante la cumbre realizada en julio 2009, se evaluaron los daños que la actividad minera estaba ocasionando en los ecosistemas ribereños del Caura, el desorden legal que se estaba presentando, el retraso en la demarcación de tierras indígenas y la posibilidad de aprobar la figura de parque nacional.
“Hasta ahora no hemos tenido respuesta de la Defensoría del Pueblo, del Ministerio para el Ambiente, TO5, Ministerio de Relaciones Interiores y de los diputados del Parlamento Indígena”.

DENUNCIAS SIN ECO
“Dejamos de reunirnos con el TO5 ante la falta de respuestas”. Para Nalúa Silva Monterrey, antropóloga e investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), con más de 20 años acompañando la lucha de los pueblos indígenas de la Guayana venezolana por reivindicar sus derechos, es urgente tomar acciones.
“Las denuncias se han realizado, por diversa índole, pero por alguna razón desconocida no se ha accionado. Ya agotamos todas las instancias institucionales que se tienen”.
Desestima la propuesta de crear la figura de Parque Nacional para el Caura y para ello le basta un simple símil: “En el parque nacional Canaima hay minería por lo que una figura jurídica no detiene esta actividad, lo único que la contiene es la voluntad política de tomar las acciones que se requieren con el apoyo de las comunidades, y una conciencia de la importancia del valor ambiental de la cuenca”.


PROPUESTA DE PARQUE NACIONAL
La propuesta de crear el Parque Nacional del Caura viene impulsándose desde el Centro de Investigación e Información Ecológica liderado por Leobardo Acurero, quien también participa del Frente Ecológico del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Para Acurero (http://caura.tatuy.net/) “es urgente y conveniente el cambio de figura por una que proteja su actual condición de no tocada e intervenida… El Parque Nacional dignificaría a las comunidades indígenas de la cuenca, que no serán sometidas a más invasiones externas, como las que comenzaron en nuestra tierra hace 500 años”.
Esta propuesta se encuentra en proceso de consulta con las comunidades indígenas que allí habitan, según informa la agencia de noticias del Gobierno nacional, ABN (http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?25975)

¡NO! AL PARQUE NACIONAL DEL CAURA
El presidente de la OIK, Alberto Rodríguez, abogado de profesión, apela a las leyes venezolanas y a la decisión unánime de las 19 comunidades indígenas congregadas en la asamblea general de los pueblos yekuana y sanema, para rechazar  la propuesta de crear la figura de Parque Nacional en la cuenca del Caura.

El Salto Pará es uno de los mayores atractivos turísticos de la cuenca del río Caura y se calcula que aporta un caudal de 2.050 metros cúbicos de agua por segundo 


“Consideramos que primero debe haber un reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios como manda la Constitución, esta es nuestra principal demanda. Esa propuesta surgió de una decisión de un Tribunal Superior Agrario de Caracas, ratificada el 16 de septiembre, donde ordena el estudio de cambio de reserva forestal a una figura más restrictiva como parque nacional, lo cual viola la normativa de los instrumentos jurídicos, tanto nacionales como internacionales, relacionada con los derechos de los pueblos indígenas, las cuales no prevén esa figura para zonas o territorios indígenas. Además, la legislación venezolana habla de la consulta previa e informada de buena fe y sin embargo esta propuesta no ha pasado por esa consulta, por lo que hay otra violación a las normas establecidas en la Constitución Nacional y en la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas. Ahora estamos evaluando las diferentes acciones a tomar que nos permitan manifestar nuestra protesta ante la opinión pública”.

ASAMBLEA NACIONAL
“Hay un reglamento de uso de la cuenca del Caura, pero las personas omiten esto y como no hay una autoridad que les ponga freno o los sancione, pues siguen haciéndolo y las personas que lo han denunciado ante los organismos como Ambiente, Alcaldía, Gobernación, Guardería Ambiental, ven que éstos no dan respuesta porque de alguna u otra forma obtienen beneficios. Hemos enviado comunicaciones a estos organismos y nos dicen que existen procedimientos administrativos sancionatorios a unos 4 ó 5 mineros, pero no hacen nada a la espera de que los tribunales dicten sentencia”.
El asesor técnico de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, ingeniero Milton Vargas, dijo que el informe sobre la minería ilegal en Venezuela, elaborado por la mencionada comisión, fue enviado a todos los organismos correspondientes para que actuaran en consecuencia. 

VOZ OFICIAL
“Estamos concertando reuniones con los distintos organismos públicos para analizar las acciones que se van a tomar para este año 2010 con respecto atender la minería ilegal y resarcir el daño ambiental, no podemos olvidar que con este daño se ha hecho un aporte más al calentamiento global que tenemos en todo el mundo”.
Así lo dio a conocer la ingeniera Mily Hernández, a una semana de haber sido nombrada Directora Estadal del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Minamb). Hernández viene de trabajar en la secretaría de Turismo y Ambiente de la Gobernación del estado Bolívar donde desarrolló actividades en conjunto con Fundacite Bolívar, Organización Kuyujani y la Cooperativa Yajimarú, dirigidas a afianzar la red de innovación turística en la cuenca del Caura y a resarcir el daño que la minería ha causado al ambiente.
La funcionaria explicó que dedicará sus esfuerzos a la gestión de demarcación de tierras indígenas, para lo cual anunció la realización de la primera sesión del Comité Regional Interinstitucional a efectuarse el dia miércoles 3 de febrero, a las 9 de la mañana, en el complejo multiétnico La Churuata en Ciudad Bolívar. Este comité está integrado por 10 organismos gubernamentales y 10 representantes de todos los pueblos indígenas presentes en el estado Bolívar.
“Tomaremos en cuenta la auto demarcación que ya han realizado las comunidades en conjunto con el Instituto Indígena y la Federación Indígena del estado Bolívar. Evaluaremos los expedientes que luego serán enviados a la comisión nacional de demarcación de tierras indígenas. Nuestro interés es aperturar este comité que tenía tres años paralizado, para conocer las acciones de cada integrante y poder hacer consonancia con todos los esfuerzos, unirnos y llevar una sola gestión ante la comisión nacional”.
Con relación a los distintos procesos administrativos sancionatorios abiertos a los mineros en el Caura, Hernández dijo que se encuentran en la fase de revisión. “Desde el Ministerio estamos trabajando en consonancia con el resto de las instituciones, llamando a la integración para poder llevar adelante todas las acciones que se necesiten enmarcadas dentro de la vigilancia y control de todos los ilícitos ambientales que se pudieran estar ocasionando en el ambiente, sabemos que un solo ministerio no puede, por eso insto a los institutos a integrarnos y a la comunidad a disminuir todos esos ilícitos y aportar mayor conciencia ambiental”.

¿HISTORIA QUE SE REPITE?
“El hombre que realiza esta actividad se va destruyendo moral, física y económicamente. El botiquín y la prostitución, el juego y las drogas van sustituyendo a su núcleo familiar y social. Mientras que en el aspecto ambiental, la tala y la quema de bosques, la cacería y la pesca sin control, la remoción de suelos; la destrucción de cauces de quebradas y ríos, la contaminación con desechos de todo tipo y la contaminación irreversible con mercurio, ocasiona nefastas consecuencias para todos los ecosistemas. Terminaremos con Guayana convertida en un erial. ¡Que desastre! ¡Que amargura e impotencia la que siento! Tengo la sensación de que nada se está haciendo para detener el monstruo de mil cabezas”. 
La voz impaciente del científico venezolano Henry Briceño, pionero en los estudios de contaminación mercurial producto de la minería ilegal, es lapidaria.
Lo cierto es que, como una espada de Damocles, la minería ilegal amenaza no sólo los ecosistemas del Escudo de Guayana, sino también la diversidad cultural y el desarrollo turístico del estado Bolívar. Lograr crear la sinergia necesaria para integrar el sistema humano y el sistema natural en búsqueda de un manejo racional, apegado a las leyes venezolanas, será el reto y el compromiso que debe asumir el Estado venezolano... y el Estado somos todos.

Valor ambiental
En sus 5 millones de hectáreas, la cuenca del río Caura alberga cinco áreas bajo régimen de administración especial: el parque nacional Jawa Sarisariñama, ecosistema de tepuyes (mesetas) únicos, en cuyas cimas se encuentran las enigmáticas cavernas de 350 metros de profundidad vertical, con flora y fauna altamente endémica; el Monumento Natural Serranía de Maigualida e Ichún Guanacoco, además de la Zona Protectora Sur del Estado Bolívar, importante reservorio de agua donde se ubica la cabecera de varios ríos; y la Reserva Forestal El Caura, decretada así desde 1969 dado los valiosos bosques que posee. Además, conserva el 17 por ciento de las especies florísticas del país y más del 32 por ciento de la fauna nacional y reporta una diversidad étnica representada actualmente por siete grupos indígenas: Ye`kwana, Sanema, Hotï, Pemón, Guajibo, Piapoco y Kariña. Científicos locales argumentan que el incremento de la actividad minera en esta cuenca, comprometería este ecosistema que presta un valioso servicio ambiental contra el calentamiento global, al garantizar aproximadamente el 0,14 por ciento del oxigeno del planeta (la Amazonía brasilera aporta el 20%).
La cuenca
del río Caura posee
17% de la diversidad vegetal de Venezuela28% de la diversidad vegetal de la Guayana88% de las plantas endémicas registradas para la Guayana32% de las especies animales registradas en Venezuela441 especies de peces reportadas, de las cuáles 35 están en peligro de extinción

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