Bacterias que "comen" basura

La investigación titulada “Biorremediación de lixiviados generados en el relleno sanitario de Cambalache”, se llevó a cabo en mayo de 2003, con el apoyo del Centro de Biotecnología de la Uneg, Cebioteg
 
El camión del aseo chorreaba ese pestilente líquido dejando una estela nauseabunda a lo largo de la calle. Ese mismo líquido –pero en una mayor cantidad- es el lixiviado que se genera de la descomposición de la materia orgánica que existe en los desechos sólidos (basura) del vertedero de Cambalache, en Ciudad Guayana, altamente contaminantes, y que por falta de un manejo adecuado de este sitio, termina drenando a las lagunas rebalseras del río Orinoco.
El problema de los lixiviados del vertedero de Cambalache es de vieja data  y según las estadísticas de la municipalidad, diariamente se depositan entre 520 y 560 toneladas de basura en un relleno cuya vida útil expiró hace más de diez años y todavía se sigue usando.
¿Qué hacemos con la basura? Se preguntan muchos, incluso investigadores como Rafael Zerpa, ingeniero forestal con experiencia en el manejo de desechos sólidos quien se planteó en su tesis del postgrado en Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), el estudio del uso de bacterias como posible solución al problema de los lixiviados.
La investigación titulada “Biorremediación de lixiviados generados en el relleno sanitario de Cambalache”, se inició en mayo de 2003, con el apoyo del Centro de Biotecnología de la Uneg, Cebioteg bajo la dirección de Héctor Bastardo, tutor de la tesis.
Zerpa explicó que en Venezuela no existen trabajos similares donde hayan utilizado bacterias en lixiviados generados por basura, sin embargo su investigación empleó como marco de referencia la metodología aplicada en la recuperación de lagunas con lodos petrolizados utilizando bacterias.
 
BIORREMEDIACIÓN
El investigador aclaró que la biorremediación “es una técnica que utiliza microorganismos autóctonos con antígenos de los compuestos que se quieren descontaminar o microorganismos exóticos que se introducen para que metabolicen determinados compuestos”.  
Aunque explicó que la biorremediación biológica existe de manera natural en todos los compuestos, su investigación busca maximizar esa eficiencia de los microorganismos, “para lo cual es necesario darle más nutrientes y oxigeno para que puedan multiplicarse en tal cantidad que ataquen en mayor número los lixiviados”.
En cada compuesto hay microorganismos nativos que toleran esos contaminantes y se alimentan de ellos, lo que trata de hacer Zerpa es identificar los microorganismos que son tolerantes a los compuestos tóxicos lixiviados, en especial a la carga orgánica. “En el caso de los lixiviados hay gran cantidad de materia orgánica, metales pesados disueltos, radioactivos, pero básicamente lo más tóxico es la carga orgánica”.
Estos microorganismos se identifican como grupos funcionales según su acción metabólica, “unas producen gas, otras producen sulfuro de hidrógeno y otras degradan azúcares”. De los lixiviados se aíslan estos microorganismos, se hacen crecer y luego en condiciones piloto se les hace una curva de crecimiento en el lixiviado para observar cómo en condiciones de laboratorio, crecen y forman colonias y logran disminuir  la toxicidad del compuesto tóxico (lixiviados). “El objetivo es bajar la contaminación que contiene el lixiviado de manera de verterlo nuevamente en agua bajo normas”.

METODOLOGÍA
Para el caso de esta investigación, Zerpa señaló que las muestras de los lixiviados fueron tomadas en distintas épocas del año y llevadas al laboratorio de Cebioteg en Upata, donde se aislaron los microorganismos, determinando los grupos funcionales por medio de pruebas bioquímicas. Luego a cada grupo funcional se les agrupó en un pull, que son los que trabajan en el lixiviado, se colocaron en un caldo de cultivo, se les añadió nutrientes y oxigeno para que las colonias de esos grupos funcionales crecieran en grandes cantidades. 
La investigación evidenció que los microorganismos toleraron y se alimentaron del compuesto tóxico, arrojando los resultados esperados.
Zerpa espera poder aplicar los resultados de su investigación en el relleno de Cambalache, “pero eso requiere de una gran inversión en la construcción de los tanques, emplazamiento y seguridad”. Lo que va a requerir del apoyo de los organismos municipales encargados de manejar la basura.
Entre lo físico y lo microbiológico
El tratamiento que normalmente se estila en los rellenos sanitarios bien estructurados –cosa que no ocurre en Cambalache- es el físico el cual consiste en la evaporación, percolación y sedimentación de los lixiviados. Pero, en su investigación, Zerpa aplicó el tratamiento microbiológico al lixiviado con el fin de bajar la carga orgánica que contiene. “Esta carga cuando entra a cuerpos de agua, por contener una gran carga bacterial, consume mucho oxígeno, lo que disminuye las posibilidades de supervivencia de los peces y las plantas verdes”. Confiesa que eso, está sucediendo en Cambalache, “lo que pasa es que el río Orinoco por ser un cuerpo de agua tan enorme y tan poderoso, con tantos aportes, prácticamente no lo siente. Pero eso, aunado al problema de los lodos rojos y las aguas negras de las otras empresas básicas,  hace que el problema es más grave”.

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