Señaris: “Uso sustentable de la biodiversidad exige conocimiento”

Para la directora del Museo de Historia Natural La Salle, Josefa Celsa Señaris, el patrimonio natural y cultural de Venezuela debe ser motivo de orgullo, pero también implica una gran responsabilidad
 
Josefa Celsa Señaris se levanta de su escritorio y en sus manos lleva una serie de papeles, con la información estadística más reciente sobre biodiversidad en Venezuela. “La mantengo actualizada casi que a diario”.
La directora del Museo de Historia Natural La Salle (MhnLS) acentúa cada palabra con una convicción tal, que refleja no sólo una sólida formación académica al obtener el Doctorado en Biología de la Universidad de Santiago de Compostela (España, 2001), sino también una pasión por el estudio de genes, especies y ecosistemas, que componen la biodiversidad de Venezuela.
De hecho, sus líneas de investigación abarcan la herpetología (estudio de anfibios y reptiles), biogeografía, diversidad, conservación y uso sustentable de la biodiversidad.
“La base del trabajo de La Salle es el conocimiento de la diversidad biológica del país y en los últimos siete años, hemos trabajado en la descripción de más de 30 especies de anfibios, lo que significa el 10% del total de la fauna anfibia del país; además, se han descrito 15 especies de reptiles, otras tantas o más especies de peces, se han aumentado nuevos registros para el país o ampliación de distribución, que pasan el centenar de especies, incluso de mamíferos”.
Perfil
  • Bióloga, Universidad Central de Venezuela (1990).
  • Doctora en Biología, Universidad de Santiago de Compostela (España 2001).
  • Profesora de la cátedra electiva de Herpetología, Universidad Central de Venezuela.
  • Autora de 66 trabajos científicos, 45 informes técnicos y diversas publicaciones divulgativas, en revistas nacionales y extranjeras.
  • Editora de siete libros científicos, participante en más de 22 congresos nacionales e internacionales.
GUAYANA PROFUNDA
Señaris explica que uno de los proyectos “bandera” del MhnLS ha sido el estudio sobre el uso y manejo de la fauna silvestre al sur del Orinoco (Guarataro-Caura-Amazonas). “El consumo de tortuga dulce acuícola en esta zona era impresionante y como suministro de la minería ilegal. De seguir así el recurso se iba agotar”.
Señala que estos estudios se iniciaron en el Caura y luego se extendieron hasta el delta interno que se forma en la desembocadura entre el Ventuari y el Orinoco, un sitio privilegiado que expresa esa megadiversidad del país.
“Encontramos 12 especies de tortugas dulce acuícolas en un solo espacio, eso es una monstruosidad de diversidad en una locación, no hay nada en Suramérica que tenga esta condición”.
Aclara que este proyecto de sistema mixto involucra la educación a las comunidades que extraen el recurso a fin de hacerlo de modo armónico y sustentable. El objetivo es que ellos participen en el proceso de sustraer los huevos y bajar así, los niveles de mortalidad, liberando a las tortuguillas en el mismo río cuando están más grandes.
“Ese solo proceso hace que la comunidad tenga un mayor orgullo por ese recurso, pero estos ensayos y propuestas deben desarrollarse a largo plazo. Nada en la naturaleza se le puede esperar resultados a corto plazo, por eso cuando un economista está sacando los números de lo que un sistema de desarrollo sustentable está dando en términos financieros y económicos, las cifras siempre dan en negativo; lo importante es que toda iniciativa cambie la percepción del público en general, respecto a la diversidad biológica y del delicado equilibrio que la sustenta”.
El desarrollo que el Estado venezolano haga en la Guayana debe basarse en prácticas sustentables y novedosas, lo cual no inhibe que se tengan desarrollos de la industria petrolera con prácticas sustentables en el delta del Orinoco.
AMENAZAS AL ECOSISTEMA GUAYANÉS
El conocimiento de Señaris sobre la Guayana venezolana, la ha llevado a coordinar tres Evaluaciones Rápidas de la Biodiversidad en la región o AquaRAP.
Esta es una técnica de investigación que permite obtener información biológica de una región en un lapso corto (2 a 3 semanas), con el objetivo de adelantar acciones de conservación.
Estas evaluaciones han sido al sur, en las cuencas del Alto Paragua, el Caura, Cuyuní, Ventuari, cuenca principal del Orinoco y la fronteriza con Colombia; obteniendo resultados que, según Señaris advierten sobre: la contaminación por mercurio; el uso de ciertos recursos en forma alarmante; la degradación enorme a nivel cultural y cambios en los patrones de vida y de uso por parte de las comunidades presionadas por la actividad minera; en ciertos lugares avance de la frontera agrícola (Caura); la contaminación por mercurio en el alto Cuyuní, desde Quebrada La Amarilla hasta la cuenca baja, pero al mismo tiempo, “casi tienes los bosques prístinos de Sierra de Lema, incluso en los sitios de los bosques, donde hace 30 años hubo una bulla minera, los bosques se han recuperado”.
Existen otros problemas, calificados por Señaris como secundarios, referidos a la migración poblacional de desplazados colombianos “que vienen con una cantidad de patrones de vida diferentes a las comunidades locales, ese es otro elemento en la sustracción de recursos”.
Asimismo, añade que en la cuenca del Ventuari se observa una gran cantidad de familias itinerantes cosechando peces ornamentales, “con una capacidad limitada del uso del recurso, porque lo hacen de forma artesanal sacándolo luego ilegalmente por Puerto Carreño”. Como científica, sugiere la necesidad de iniciar un estudio para conocer si el uso de este recurso puede empezar a ser excesivo.
De igual forma, durante el AquaRAP realizado en el Alto Paragua, Señaris indica que los resultados arrojaron la necesidad “inminente”, desde el punto de vista de diversidad de bosques y de fauna, de decretar un parque nacional.
“Se consideró esta figura jurídica que protegiera la cuenca del Paragua porque este río surte el 30% del agua que abastece al embalse de Guri, además ahí se encuentran tres culturas indígenas de las cuales dos, se encuentran en peligro de extinción y una ya está extinta, se encontraron tres hablantes de sapé y aparentemente una persona hablante del uruguá”.

CONOCER Y VALORAR
Señaris reitera la responsabilidad del MhnLS como centro de investigación que genera conocimientos y recomendaciones, que permitan sustentar luego la toma de decisiones a otros niveles. “Intentamos establecer alianzas con organismos públicos y motivarlos a que nos acompañen en esas recomendaciones y darles un cuerpo legal; además de incorporar movimientos sociales para que también nos acompañen”.
Es una convencida del trabajo constante, fortaleciendo otros proyectos que se mantienen dentro de la cartera Locti de Fundación La Salle, destinados a la conservación de áreas prioritarias de la Guayana venezolana.
No obstante, Señaris sentencia que “el orgullo y la responsabilidad van de la mano con un uso sustentable de esa diversidad biológica, que exige conocimiento, apropiarse de él, para luego valorar lo que se tiene”. Un lema pertinente en el Año Internacional de la Diversidad Biológica.

Asunto transfronterizo
Josefa Celsa Señaris menciona que las mediciones de mercurio en los bagres del delta del Orinoco hasta Amazonas, han descubierto rutas de migración de estos grandes peces. “Migran y terminan en la Orinoquia colombiana, pero a lo largo de este trayecto van transportando niveles de mercurio en cantidades tres veces superiores a los permitidos por la Organización Mundial de la Salud, debido a los vertidos de mercurio, convirtiendo este problema en un asunto transfronterizo, por lo que la problemática debe verse en un contexto biológico, general y ecosistémico. Atarlo a una dinámica natural de la diversidad biológica a nivel de ecosistemas y no de políticas particulares regionales o nacionales”.

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