La utopía del desarrollo sostenible

Para el científico Joaquín Buitrago “el carácter categórico implícito en el concepto y la dificultad de verificarlo, ha permitido que muchos desarrollos se auto-califiquen como sustentables, sin suministrar ninguna prueba de ello”

¿Utopía? ¿Espacio para el oportunismo? ¿O paradigma aun válido? El científico venezolano Joaquín Buitrago cuestiona el “desarrollo sostenible”, término acuñado para definir la relación deseada entre la humanidad y el resto de los componentes de la naturaleza.
Buitrago, profesor e investigador de la Estación de Investigaciones Marinas de Fundación La Salle en Margarita, lleva 30 años dedicado al estudio de la relación entre el hombre y el ambiente marino costero, especializándose en grupos específicos como las tortugas marinas y en ecosistemas de la región del Caribe sur-oriental como los bancos de moluscos y las lagunas costeras. Su amplia hoja de vida detalla que muchos de sus trabajos se centran en los impactos que generan las diferentes actividades humanas en el medio ambiente; en las metodologías para la ordenación del territorio y más recientemente, ha dirigido su atención a la valoración económica de los servicios ambientales que prestan tanto los ecosistemas marinos como la biodiversidad que contienen.
Para Buitrago el slogan del desarrollo sostenible, utilizado desde 1987, se ha empleado “como objetivo, meta y modelo a seguir, por empresas, instituciones, sociedades y países, expresando el loable deseo de tener una vida más agradable sobre la tierra y legarles esa oportunidad a nuestros descendientes; sin embargo, el carácter categórico implícito en el concepto y la dificultad de verificarlo, ha permitido que muchos proyectos, desarrollos, planes y programas se auto-califiquen como sustentables, sin suministrar ninguna prueba de ello”.

-Dice que la sustentabilidad es una utopía porque no se puede medir, pero ¿acaso no hay indicadores de estrategias que prueban la sostenibilidad de los proyectos de desarrollo?
La “sustentabilidad o sostenibilidad” de cualquier programa es posible. Eso solo significa que algo, una idea, un modelo, unos niveles de extracción o de consumo, de producción, se pueda continuar a perpetuidad. Lo grave es este concepto que para que algo sea sostenible debe ser a perpetuidad. A 10 ó 20 años o a 250, como la faja de Orinoco, no es perpetuable y por lo tanto no es sostenible. Al final dentro de 60 ó 100, 250, ó 500 años, la nación se quedará sin ese recurso. Por lo tanto nada de eso es sostenible. En la mayoría de los casos, la creencia de la sostenibilidad se apoya en dos errores importantes, primero creer que sostenibilidad es a tiempo limitado y segundo, creer que la sostenibilidad puede ser local. Si bien, es útil empezar por proyectos locales, el no contar con proyectos similares, a escala municipal, regional y global, solo suele causar decepción. Todo está interconectado, Es decir la NO sostenibilidad de su proyecto puede afectar la posible sostenibilidad del proyecto del vecino. Es decir es una responsabilidad, compartida.

-¿Qué pasa cuando se le añade el adjetivo de desarrollo?
Entramos en otro caso. La sostenibilidad aparentemente existió en algunos ecosistemas, por ejemplo, algunas culturas pastoriles de Asia central o de África y seguramente muchos indígenas americanos fueron sostenibles durante varios años. También se cree que culturas amerindias como los mayas y otras del sureste asiático, no fueron sostenibles. ¿Cual es la diferencia y por qué colapso su civilización? Y eso es una de las definiciones de desarrollo. Simplemente empezaron a consumir más recursos de los que disponían. Exactamente lo que le ocurre al mundo hoy en día. Ya pasó de moda decir que al mundo occidental, es el eterno supuesto culpable de todos los males. Pues ya le pasó a China, y muchos países del sureste asiático, que consumen muchas más materias primas y energía, de lo que pueden producir. Este no es un modelo nuevo, ni siquiera moderno
En todo caso la decisión de consumir como sociedad, sólo los recursos necesarios para vivir, sin aspiraciones de mayor consumo y sin necesidades de mayor población a servir son claves en la sostenibilidad. El desarrollo implica crecimiento y en un mundo limitado con recursos limitados no podemos crecer a perpetuidad; ninguna de las grandes civilizaciones antiguas, pudo ser sostenible.

-Con relación a los servicios ecosistémicos, me pregunto cómo se podría hacer entender este concepto cuando ya de por sí es difícil que nuestra sociedad comprenda esa dependencia que tenemos con la naturaleza.
Es verdad, en la mayoría de los libros de texto aparecen los ciclos básicos, sin la intervención humana. Sin embargo, y especialmente en el ciclo del carbono, a fin de explicar las causas del cambio climático, ya se presentan en textos básicos esquemas donde se muestra que el problema, simplificado al máximo, es solo una cuestión de tiempos. Para explicar los servicios ecosistémicos al público en general y en especial a los niños deberíamos usar ejemplos claros entendibles en la vida diaria.
Según el documento sobre ecosistemas del milenio de las Naciones Unidas, los servicios ecosistémicos los podemos dividir en: servicios de suministro, como alimentos y madera; servicios de regulación, como la prevención de inundaciones, protección de las costas y la regulación del clima; servicios de soporte, como mantenimiento de la biodiversidad y los ciclos de los nutrientes; y servicios de información o culturales, como los beneficios recreacionales y otros beneficios intangibles.
Por ejemplo, es relativamente sencillo entender que los ecosistemas, digamos La Gran Sabana nos presta servicios de suministro, que es lo que normalmente llamamos Bienes, servicios que usamos directamente y extraemos del ecosistema, como madera. También podrán entender que presta servicios de información o culturales, pues han visto los turistas que la visitan y a lo mejor conocen a alguien que trabaja en eso. Esos servicios podemos usarlos o no, directamente, pero no extraemos nada (no dejes sino tu huella y no te lleves sino el recuerdo y fotos). Más difícil es explicar los servicios de soporte, pero se puede enfocar a que el ecosistema mantiene fauna y flora, espectacular, desde la llamativa guacamaya hasta la minúscula ranita endémica de un Tepuy.
Ahora tal vez el más difícil de explicar tal vez sean los servicios de regulación, suelen ser más abstractos y los usuarios más difusos. La fijación de carbono de una selva beneficia por igual al que vive en la propia Gran Sabana que al que vive en Tokio.

Más allá de las buenas intenciones
Joaquín Buitrago está convencido que “la creencia que de alguna manera, podemos usar recursos naturales selectos de ecosistemas que en muchos casos no entendemos, ha llevado al deterioro de muchos de ellos”.
A su juicio, el desarrollo sostenible es sólo una declaración de buenas intenciones como son los términos Libertad y la Equidad; y así lo debe reconocer la sociedad. Asegura que en la medida que se utilicen otras herramientas como las áreas protegidas estrictas, el enfoque eco sistémico del manejo, el ordenamiento territorial, la valoración de los servicios ambientales y las Evaluaciones de Impacto Ambiental efectivas y previas a los desarrollos; en esa medida “las generaciones futuras disfrutarán de los ambientes y recursos marino-costeros”. Sin embargo, añade el investigador de La Salle, que “sin duda serán necesarias algunas medidas incómodas como la eliminación de subsidios a la extracción presente a cambio de la oportunidad futura. Manejar sistemas de los cuales conocemos poco implica grandes riegos, por lo que el principio precautorio debe aplicarse estrictamente”.
Perfil
  • Graduado en Química y Biología de la Universidad de Bogotá en abril de 1976.
  • Postgrados en Biología Marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Cartagena y en Ecología de la Universidad de Aberdeen, Escocia.
  • Forma parte de la red “Efecto de los cambios globales sobre los humedales de Iberoamérica”, del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo.

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