Ecosistema tepuyano: medidor fiel de cambio climático

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Tepuy Kukenan

El científico Otto Huber acentúa la ventaja que ofrece Venezuela para evaluar impacto de cambio climático en las montañas de areniscas del Macizo Guayanés
 
El destello de sus ojos y hasta el tono de su voz, delatan la pasión que siente el científico italo-alemán Otto Huber, cuando habla de la Guayana venezolana.
Su mirada ha estado puesta en el conocimiento de uno de los ecosistemas más excepcionales del planeta, desde que en la década de los años setenta realizara investigaciones sobre la botánica y la ecología de las sabanas del estado Bolívar, siendo una de sus pasiones los “tepuyes”, nombre indígena del conjunto de montañas que se elevan emblemáticas al sur del país.
Es por eso, que a lo largo de la entrevista, refleja su agradecimiento permanente a esta tierra que le ha permitido vivir lo que considera “los mejores años de su vida científica”, resaltando el apoyo que en los últimos 20 años siempre ha recibido de parte de la empresa estatal Edelca, para la realización de los estudios de la flora tepuyana, cuyos resultados han sido publicados y son muestra académica de los avances en el conocimiento que se ha logrado con la participación de un equipo multidisciplinario de diversas instituciones como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científica (Ivic), Universidad Central de Venezuela (UCV), entre otras.
No hay duda que su experiencia recopilada en más de 50 publicaciones nacionales e internacionales, le aseguran que los tepuyes constituyen “un medidor muy fiel” del impacto del cambio climático en la vegetación.

ALGO ESTÁ CAMBIANDO
Aunque insiste que no es un experto en este fenómeno, Huber dice que hasta el más renuente debe estar convencido que el cambio climático está sucediendo, “bien sea circunstancial, periódico o a largo plazo, pero algo en nuestras vidas está cambiando respecto a 30 años atrás”.
Y para corroborar lo anterior, resalta los avances tecnológicos que le permiten a la humanidad conocer “al momento”, los cambios que ocurren en cualquier sitio del mundo y así poder compararlos.
Sin embargo, aclara que “si hay algún cambio en la vegetación debido a este fenómeno, se verá en 2050, antes no”. Explica que es necesario investigaciones serias a largo plazo, que permitan determinar si los cambios en las condiciones climáticas influyen sobre la vegetación, que es el primer eslabón de la vida sobre la Tierra.

SORPRESAS TEPUYANAS
En el caso de Venezuela, Huber señala que al ser un país tropical y en parte ecuatorial, con una incidencia solar casi permanente e igual durante todo el año, “al ser impactado por un aumento de la temperatura, la incidencia que trae la radiación implicaría que toda esa franja ecuatorial va a disponer de un capital calórico mucho mayor, lo que provocaría más evaporación y más lluvia”.
Destaca el hecho de que si el cambio climático trae consigo evapotranspiración, la vegetación, sea bosques, sabanas o manglares, va a consumir más agua “y si eso no se compensa con más pluviosidad, se afectarían estos ecosistemas”.
Huber acentúa la ventaja que ofrece Venezuela para estudiar estos cambios climáticos, al poseer las montañas tepuyanas del Macizo Guayanés. “Somos el único país en el mundo en tener lo que son los tepuyes, y la ventaja es que en ellos tenemos cumbres que llegan a 3.000 m snm como el cerro La Neblina y como la mayoría de las cimas de las montañas de la Guayana venezolana que son planas, formadas por la deposición de millones de capas de arena hace cientos de millones de años atrás, sobre las cuales se han ido instalando y desarrollando comunidades vegetales y animales muy especializadas”.
Expresa el científico que esta vegetación única está adaptada a cada piso altitudinal, lo cual se puede demostrar haciendo perfiles del suelo y midiendo el polen que había hace mil o cinco mil años. “En los tepuyes las plantas no pueden subir ni bajar, para bajar tienen que dar un salto de 500 metros, podría ser que de las mil especies que viven en los tepuyes tal vez 10 ó 20 logren sobrevivir a niveles más bajos, en ese caso, en ellos tenemos una especie de medidor muy fiel de cómo la vegetación va a reaccionar al cambio climático, la adaptabilidad que pudiera tener, la resiliencia o capacidad de resistir y responder a esos cambios”.
A su juicio es necesario impulsar mediciones en 2011, de las temperaturas del suelo y en algunas turbas de los tepuyes, a través de parcelas de observación. En tal sentido, gestiona un proyecto de investigación conjunto entre el Instituto Botánico de Barcelona (España) y la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, dirigido a comparar la flora actual de los tepuyes con la observada en expediciones históricas, a fin de establecer un observatorio permanente que analice el fenómeno.
“Se necesita contar con unas parcelas fijas en las cuales cada cinco años se mida el número de especies, cantidad de individuos, condición en que se encuentran y todo un catálogo que existe con los parámetros que deben medirse”.
Añade Huber que esta investigación estaría enmarcada dentro del proyecto mundial que mide impacto del cambio climático (temperatura del suelo con sondas) desde hace 20 años, en cumbres como el Kilimanjaro, Fuji entre otros, con metodología muy precisa y estandarizada, “además los tepuyes presentan las condiciones adecuadas para instalar en ellos esta tecnología, porque se ubican cerca de la línea del ecuador, a un nivel altitudinal accesible”.
Este proyecto aún espera por la aprobación del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, de ahí que Huber aboga por una mayor celeridad en el otorgamiento de los permisos legales en virtud de la importancia que reviste no solo desde el campo científico sino también académico, por la formación de los jóvenes investigadores que se incorporarían al proyecto.
“Hoy en día se sabe mucho más sobre los tepuyes y sobre la cuenca del Caroní, mientras que los tepuyes del norte del estado Amazonas siguen siendo virtualmente inexplorados, por eso se necesita una motivación por parte de las instituciones oficiales para dar los permisos y estimular la investigación dentro de las universidades y los grupos de estudio de Bolívar y Amazonas”. Está convencido que los tepuyes “nos tendrían muchas sorpresas”.

Mapa de vegetación 2010
Actualmente, Otto Huber trabaja en el nuevo mapa de vegetación del país con la intención de no sólo mejorar el mapa en su contenido, sino identificar los principales cambios registrados en la cobertura de la vegetación, luego de 20 años de elaborado el primero. Señala que la vegetación, en cerca del 15% de la superficie del país, ha sido tan modificada que no se puede saber cuál era la vegetación original del sitio, sin embargo, “más de la mitad del país se mantiene en condiciones virtualmente naturales, a nivel macro tiene una consistencia y una configuración que es muy cercana al estado natural, por ejemplo, el estado Amazonas virtualmente tiene un 0,5% de vegetación afectada y es ahí donde la naturaleza nos está regalando unos indicadores fabulosos”.
Perfil
  • Biólogo, graduado en la Universidad de Roma, Italia (1971)
  • Doctorado en Botánica y Geografía en la Universidad de Innsbruck en Austria (1976)
  • Trabajó como investigador en la División de Vegetación del Ministerio de Ambiente de Venezuela y como asesor científico de Edelca y CVG Técnica Minera (Tecmin)
  • Colaborador visitante del Centro de Ecología del IVIC
  • Actual asesor científico de la Fundación Jardín Botánico “Tobías Laser”


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