35 especies de fauna están amenazadas en el estado Bolívar


El Libro Rojo de la fauna venezolana identifica 18 mamíferos, 3 aves, 11 anfibios y 3 reptiles impactados principalmente por pérdida de hábitat
 
A la tonina del Orinoco y al ratón del Roraima, los une no sólo su condición de mamíferos sino también el peligro que se cierne sobre su existencia. Al menos, 35 especies de la fauna del estado Bolívar (18 mamíferos, 3 aves, 11 anfibios y 3 reptiles) se encuentran amenazadas, según registra la versión 2008 del Libro Rojo de la fauna venezolana.
Desde su aparición en 1995, el Libro Rojo es referencia obligada para conocer el estado de conservación de las especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces e invertebrados del país. Editada por Provita, asociación civil sin fines de lucro creada en 1987, con más de 105 proyectos de investigación dirigidos al conocimiento de las especies y ambientes amenazados en Venezuela; el Libro Rojo advierte que el 83% de la fauna nacional se encuentra amenazada por la pérdida de su hábitat.
Sin embargo, a pesar de esta realidad, el presidente de Provita, Franklin Rojas, considera que el estado Bolívar es un escenario “interesante” y así lo deja claro este libro, por cuanto demuestra que Venezuela son dos realidades distintas, marcadas por el río Orinoco. Explica que el mayor desarrollo al norte del río padre evidencia un mayor impacto en las especies, “incluso hay especies como el yaguar que está amenazada al norte, pero no así al sur del Orinoco donde se pueden conseguir poblaciones viables”.
Asevera que el estado Bolívar, conjuntamente con el estado Amazonas, “representan la gran esperanza para la biodiversidad en Venezuela. Lo cual no significa que este exenta de problemas, hay especies que están sufriendo bajas poblacionales muy significativas como el morrocoy, el manatí y la tortuga Arrau que están siendo muy  afectados”.
Pero dice que también se encuentran “sorpresas” como la ocurrida con el semillero de carrizales, un ave nueva para la ciencia que había sido reportada como en peligro crítico, porque su hábitat había quedado inundado por la construcción de la represa de Caruachi, y se encontró en otras zonas de Bolívar, de allí que esta especie se encuentre en la categoría de datos insuficientes.

748 ESPECIES EN VENEZUELA
Según detalla el Libro Rojo, un total de 748 especies de la fauna venezolana se encuentran en peligro, de las cuales 4 se encuentran extintas (global o regionalmente), 198 amenazadas, 138 casi amenazadas y 408 con datos insuficientes. Los mamíferos encabezan la lista con 44 especies amenazadas, seguidas de 37 peces, 35 aves, 26 anfibios, 22 reptiles, 18 insectos, 10 crustáceos, 3 moluscos, 2 corales y 1 arácnido.

FACTORES QUE AMENAZAN
El Libro Rojo señala la pérdida o degradación de hábitat como la principal causa de riesgo del 83% de las especies amenazadas (168), seguida de los factores intrínsecos de cada especie, bien porque pertenezcan a ecosistemas particulares, sean de bajo crecimiento poblacional o de una distribución geográfica restringida (45%).
Enumera que todos los corales, arañas y moluscos están amenazados por la  perdida de hábitat, al igual que 95% de los peces óseos, 92% de las aves, 87% mamíferos, 78% insectos, 78% reptiles y 67% anfibios.
Las otras causas que afectan a las especies de la fauna venezolana son: la cosecha -expresada como cacería, comercio, mascota, control de plaga y usos tradicionales- (40%), la contaminación (39%), los cambios en la dinámica poblacional de especies nativas (17%), especies exóticas invasivas (15%), mortalidad accidental, desastres naturales y perturbación humana (8% cada una), entre otras.

ACCIONES A EMPRENDER
El representante de Provita considera fundamental, fortalecer las instituciones que controlan y regulan el tema ambiental en Venezuela, a saber: Ministerio de Ambiente, Inparques, Fiscalía Ambiental, Guardería Ambiental, Armada de Venezuela, Municipios y Gobernaciones, Universidades y las ONG.
A su juicio, estas instancias deben contar con un financiamiento y con los equipos adecuados, “fiscalizando que los procedimientos se cumplan”.
“Aquí durante mucho tiempo hubo un servicio de fauna que se encargaba de ponerle un freno al tráfico de animales, pero fue desmantelado. Una institución como Inparques que debe controlar grandes extensiones de superficies no cuentan con un presupuesto acorde”.
Según especifica la memoria y cuenta 2009 del Ministerio de Ambiente, la inversión destinada por Inparques para el mantenimiento, vigilancia y protección de 16 parques nacionales de recreación fue de más de 17 millones bolívares; mientras que el monto aprobado para el Sistema Nacional de Parques fue de casi 129 millones de bolívares.
Para Rojas debe aumentarse el financiamiento hacia la ciencia y conservación, a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, retomando la agenda de Biodiversidad haciéndola aplicable a través de la Locti.
Insiste en que es tiempo de hacer ciertas intervenciones emblemáticas que servirían de ejemplo y multiplicación, crear más áreas protegidas en todos los ecosistemas presentes en el país, así como también establecer un fondo ambiental independiente del cual participen todos los sectores, “porque lo más difícil de hacer conservación en Venezuela es el acceso a los fondos”.
Además, Rojas alienta a no perder la fe en la educación ambiental y en el rol de los medios como herramienta fundamental para su divulgación. “Así como se dio el 1x1 en la radio, se debe exigir a los medios más información ambiental, si en su momento se privilegió la cultura nacional es tiempo también de hacerlo con la biodiversidad del país, hay obligarlos por Ley”.

AMBIENTES AMENAZADOS
En estos momentos, Provita se encuentran realizando el Libro Rojo de los Ambientes Venezolanos, previsto para el próximo año, que busca comparar todas las imágenes de satélite y fotográficas, en distintos momentos, y así evaluar la intervención de los diferentes ecosistemas.
Con este estudio se evidenciarán impactos de tipo urbano y agrícola que son más visible a nivel de mapas. Pero, tal como reflexiona el representante de Provita el que solo se hayan reportado para el país cuatro especies de fauna y dos de flora, extintas, “sugiere que todavía hay excelentes oportunidades de conservar lo que permanece”.

Amenazas
Manatí: cacería, muerte incidental en redes de pesca.Cuspón: cacería, destrucción del hábitat.Oso hormiguero: arrollamientos, cacería por capricho.Mono araña del Sur: cacería para alimento y para mascota.Mono barbudo: cacería para alimento y para mascota.Ratón del Roraima: perturbación del hábitat y contaminación por agentes externos.Murciélago narigudo menor: matanzas indiscriminadas, pérdida de hábitat por avance de frontera agrícola.Murciélago de ventosas mayor: pérdida de hábitat por destrucción y declinación de morichales.Perro de monte: intervención y modificación de hábitat.Cunaguaro: cacería y destrucción de hábitat.Gato de monte: pérdida de hábitat por deforestación, incendios y cacería.Tigrito: pérdida de hábitat por deforestación y cacería oportunista.Yaguar: pérdida de hábitat por deforestación, comercio peletero, cacería deportiva y sobreexplotación de sus presas.Perro de agua pequeño: destrucción de su hábitat para construcción de obras hidráulicas, comercio ilegal y captura accidental.Perro de agua: cacería indiscriminada, deforestación en márgenes de ríos, por contaminación y reducción de cuerpos de agua.Danta: pérdida de hábitat, intensa cacería.Bufeo negro: muerte por interacción de pesquería y degradación del hábitat.Tonina del Orinoco: alteración de hábitat para construcción de represas, contaminación de aguas por minería, tráfico fluvial y muerte por pesquería.Águila arpía: destrucción y fragmentación de hábitat, cacería.Águila monera: desaparición de bosques.Rabiblando del Orinoco: agricultura itinerante y deterioro de selva ribereña.Caimán del Orinoco: contaminación de los ríos, cacería, saqueo de nidos.Tortuga Terecay: saqueo de nidos, pesca de adultos con redes y anzuelos cebados.Tortuga Arrau: sobreexplotación como fuente de alimento.Sapito rugoso del Roraima: hábitat perturbado por impacto turístico y contaminación por agentes externos, incendios, biopiratería. Rana estefanía del Yuruani, sapito rugoso del Ilú, sapito rugoso del Kukenán, sapito rugoso de cerro El Sol y ranita tepuyana del Ptari: sequías, inundaciones, incendios y patógenos virales. Pavón del cuyuní: destrucción del hábitat por minería, contaminación mercurial. Bagre doncella y bagre cunaguaro: pesquería no controlada e incumplimiento de la norma legal.Camaroncito de río de la Gran Sabana: hábitat impactado por tránsito carretero e incendios.

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