Un sendero por el bosque de las nubes

Investigadores de la Uneg se proponen transmitir los conocimientos sobre el único bosque nublado del Escudo de Guayana, a través de los senderos de interpretación que han diseñado en Sierra de Lema, puerta de entrada a la Gran Sabana al sureste de Venezuela

Develar esa relación directa del bosque con el ser humano y despertar la curiosidad de niños, jóvenes y adultos por los múltiples bienes y servicios que ofrecen para la subsistencia de la vida, es el propósito que se han trazado los investigadores de la Universidades Nacional Experimental Guayana (Uneg) Lionel Hernández, Elio Sanoja y Nay Valero.
Luego de 20 años de estudios en Sierra de Lema, los investigadores se proponen transmitir esos conocimientos adquiridos a través de un sendero de interpretación  ambiental, con el objetivo de sembrar conciencia sobre el valor de conservar el único bosque nublado del Escudo de Guayana.
La intención es que sean las mismas comunidades indígenas locales las que administren esta herramienta educativa como alternativa turística sustentable.
El sendero de interpretación denominado “Un camino del bosque de las nubes”, está ubicado en la zona conocida como La Escalera, a 1.410 metros de altura, en el kilómetro 758 de la Troncal 10 que conduce hasta Santa Elena de Uairén, capital del Municipio Gran Sabana al sureste del estado Bolívar.
Saliendo desde el centro de visitantes de Inparques, los investigadores diseñaron un recorrido por el bosque de dos horas de duración con ocho estaciones de interpretación, guiado por un facilitador y dirigido a todo público.
Explican que el proceso de interpretación ambiental comienza por entender el concepto de bosque nublado, relacionarse con las particularidades de sus componentes para luego cerrar con la comprensión de los deberes y derechos, que también tiene este ecosistema vital para el sostenimiento de la humanidad.
“Cuando conoces algo, empiezas a valorarlo y a entenderlo como bien de la naturaleza que debe ser conservado a largo plazo”, añaden convencidos.
Los participantes tendrán la oportunidad de explorar las características y el funcionamiento del bosque, apropiarse de esos conceptos que pudieran resultar abstractos como el poder identificar distintas especies botánicas e incluso adoptar un árbol como símbolo de conservación.
Aclaran que la adopción de un árbol es “emblemática” y con ello buscan que los senderistas no sólo conozcan su ciclo completo y la función dentro del bosque, sino también “acercar al ser humano con la naturaleza y dar esa otra mirada de no olvidar que dependemos de ella, tanto del oxígeno que respiramos como del agua que tomamos, dos elementos claves que están asociados a los servicios del bosque”.

Los investigadores de la Uneg: Nay Valero, Lionel Hernández y Elio Sanoja acompañados del indígena pemón Leandro Salazar, conocedor del área y quien ha trabajado con los académicos en el inventario forestal de Sierra de Lema.


VALIDANDO EL SENDERO
Los investigadores coinciden en que “los niños son los que más fácilmente pueden cambiar de actitud frente a la conservación”, de ahí que la primera validación del sendero se hizo esta semana con alumnos entre 9 y 14 años de edad de la escuela de San Rafael de Kamoirán, acompañados por la maestra Blanca Ramírez y algunos representantes de esta comunidad indígena Pemón.
Reconocen los investigadores que el proceso de aprendizaje fue mutuo, porque el contacto con los escolares les obligó a expresar el conocimiento científico en un lenguaje sencillo e “ingeniárselas” para que comprendieran conceptos y palabras claves, además de maravillarse por la receptividad de los jóvenes y “ver las expresiones de ellos en esa interrelación armónica que por tantos años ha sido su hábitat”.
Agregan que esta iniciativa también será validada a lo largo de este año con estudiantes de la escuela de Turismo de la Uneg, profesores del área de turismo y comunicadores ambientales, cooperativas ecoturísticas indígenas y grupos familiares.


ESTACIONES DE VIDA
El diseño de este proyecto contempla ocho estaciones que a lo largo de dos horas permitirá al senderista apropiarse de los siguientes conocimientos: 
  • Estación 1: “Los bosques nublados”
Entender el concepto del bosque como un grupo de plantas donde predominan los árboles y es nublado porque crece en una zona donde se forman las nubes en las montañas, encontrándose en la parte alta de las cuencas donde se forman los ríos. Proteger los bosques es conservar los suelos y el agua.
  • Estación 2: “Los hermanos mayores”
Comprender el concepto de árbol como planta que se sostiene a sí misma con tronco y copa a más de 5 metros de altura y cuyos troncos varían de acuerdo a textura, color, dureza, entre otras cosas.
  • Estación 3: “Mis compañeros”
Se explican las diferentes apariencias que presentan las plantas, relacionándolas con su forma de aprovechar los recursos: hierbas, orquídeas, matapalos, arbustos y lianas o bejucos.
  • Estación 4: “Los cambios”
Se conoce el ciclo de vida de una planta desde la semilla, plántula, juvenil y adulto, permitiendo diferenciar y describir cada una de estas etapas de vida de un árbol.
  • Estación 5: “¿Cómo funciona el bosque?”
En esta etapa del sendero se comprenderá los procesos de fotosíntesis, producción y acumulación de biomasa y la descomposición, que garantizan el funcionamiento del bosque.
  • Estación 6: “Sólo estamos aquí”
Se explica el concepto de endemismo y de los árboles exclusivos de un hábitat, comprendiendo las diferencias de las especies e identificando cuándo es endémica.
  • Estación 7: “Un claro, la luz llega al suelo”
Esta parte permite entender el desarrollo del bosque y el proceso de rejuvenecimiento del mismo, además de comprender lo que pasa cuando se cae un árbol.
  • Estación 8: “Mis deberes y derechos con la vida”
Se pretende reforzar los beneficios de conservar el bosque: oxígeno que respiramos, almacenan grandes cantidades de dióxido de carbono (uno de los gases de efecto invernadero que contribuye con el calentamiento global), retienen grandes cantidades de agua y sirven de sustento de los pueblos indígenas y campesinos.
Para Hernández, Valero y Sanoja, el sendero de interpretación ambiental de Sierra de Lema es un primer paso para mejorar y aumentar ese contacto hombre-naturaleza y comprender que es necesario mantener el bosque para la subsistencia de la vida. “Tener naturaleza es garantía de nuestra existencia, es una cuestión de seguir viviendo y en eso hay un componente ético ambiental que desde esta actividad queremos reforzar para beneficio de las futuras generaciones”.

Sierra de Lema
Al traspasar el Kilómetro 88, en la carretera que conduce a la Gran Sabana, se comienza ascender la denominada Sierra de Lema, un complejo sistema de montañas que se extiende desde el Cerro Venamo hasta el Ptari-tepui, considerado uno de los centros de mayor interés científico por su alto nivel de endemismo, con plantas y animales que son exclusivos de este ecosistema.
Las investigaciones de Hernández y Sanoja han permitido desentrañar un tesoro biológico incalculable con al menos 80 especies botánicas por hectárea estudiada e identificando siete especies nuevas para la ciencia de los géneros: Catostemma (baramán), Tabebuia (apamate, araguaney), Zanthoxylum (mapurite), Styrax (incienso), Pouteria, Ormosia (peonía) y Protum (tacamajaca). Otra novedad fue la predominancia de las lauráceas (laurel) tanto en número de especies como en área basal.

Sierra de Lema es considerado un bosque nublado debido a la frecuente formación de neblina a lo largo del año por encima de los 700 metros de altura, evidencia de ello es la abundancia de musgos en los troncos, ramas y hojas de lo árboles, además de muchas orquídeas, coníferas y helechos arbóreos, típicos de los bosques nublados tropicales.

2 comentarios:

  1. Excelentes todos tus articulos. Felicitaciones al equipo que lleva adelante este proyecto en la Sierra de Lema!!!!

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  2. Hi Evelyn what wonderful initiative,if only also in Italy!!!

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