Día Mundial de la Diversidad Biológica

Cada 22 de mayo, el concierto de naciones se reúne para celebrar la diversidad de formas de vida que existen en el planeta y reflexionar sobre la importancia de su conservación 

Celebrar las diversas formas de vida que existen en el planeta, desde sus genes, especies y ecosistemas, siempre es motivo para reflexionar.
Más aún, cuando el último informe Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica (GBO-3, por sus siglas en inglés), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) desde 1970, se han reducido las poblaciones de vertebrados (mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces) en 40% ciento, el área de manglares y pastos marinos en 35% y los arrecifes de coral en 30%.
Para muchos especialistas, el planeta Tierra se enfrenta a su sexto período de extinción, desde que desaparecieron los dinosaurios hace 65 millones de años.

BIODIVERSIDAD ASOMBROSA
La diversidad biológica o biodiversidad, es un término que explica la variabilidad de seres vivos, incluidos los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como también las variaciones y características genéticas específicas dentro de las especies, que se han ido formando, modificando y distribuyendo a lo largo de miles de millones de años de evolución.
Las estimaciones más conservadoras señalan entre 2 y 10 millones de especies distintas, de las que sólo se han descrito 1 millón 800 mil, lo que igual supone una biodiversidad asombrosa, siendo la gran mayoría microorganismos e insectos.
Esa biodiversidad no actúa individualmente sino que, además, teje interrelaciones complejas entre cada uno de sus componentes: genes, especies y ecosistemas, formando la trama de la vida, en la cual los seres humanos son una parte integrante, de la que depende totalmente.

SERVICIOS DE VIDA 
La biodiversidad presta una gran cantidad de servicios que son fundamentales para el sustento de la vida de las especies, incluyendo al ser humano. El Pnuma resume estos servicios ecosistémicos en cuatro categorías:
1.- Servicios de aprovisionamiento o suministro de bienes que benefician directamente a las personas como la leña de los bosques, las plantas medicinales y los peces de los mares, ríos y lagos.
2.- Servicios reguladores, son la gama de funciones vitales desempeñadas por los ecosistemas como la regulación del clima mediante el almacenamiento de carbono y el control de las precipitaciones locales, la eliminación de contaminantes por medio del filtrado del aire y las aguas, y la protección frente a los desastres, como el deslizamiento de tierras y las tormentas costeras.
3.- Servicios culturales, es el valor espiritual que se da a ciertos ecosistemas, como las arboledas sagradas, y la belleza estética de los paisajes o las formaciones costeras que atraen a los turistas.
4.- Servicios de apoyo, que no benefician directamente a las personas pero son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y, por ende, responsables indirectos de los demás servicios. Entre ellos se cuentan la formación de suelos y los procesos de crecimiento de las plantas.

AMENAZAS
La biodiversidad provee servicios ambientales esenciales para la vida en el planeta, que se ven amenazados por la pérdida de hábitats, el uso insostenible y la sobreexplotación de recursos, el cambio climático, las especies exóticas invasoras y la contaminación; cinco presiones que, según el Pnuma. Estas son las principales causas que, según los informes del Pnuma, se mantienen constantes y que en algunos casos se intensifican, impulsando directamente la pérdida de la biodiversidad.
Esta merma se puede constatar en el último estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn) sobre el estado de la vida silvestre en el mundo, el cual revela que de las 44.838 especies evaluadas, 869 especies de plantas y animales han desaparecido, 16.928 se encuentran amenazadas y 3.513 están casi amenazadas.
Una amenaza que si bien siempre ha ocurrido como un fenómeno natural, “el ritmo de la extinción se ha acelerado de forma espectacular como resultado de la actividad humana”, según ha dicho la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Esta pérdida de biodiversidad preocupa a la comunidad internacional, en especial a los 17 países considerados por el Pnuma “megadiversos”, por albergar más del 70% de diversidad biológica del planeta. Entre ellos, Venezuela.

EN DEMASÍA
Pincelada a lo largo de sus 916 mil 445 kilómetros cuadrados de superficie terrestre, por 650 tipos de vegetación, 15.820 especies de plantas vasculares (helechos, plantas con flores y pinos), 27 zonas climáticas, 23 formas de relieve y más de 137 mil especies de animales y plantas, Venezuela es un país considerado megadiverso.

Sapito amarillo de Maracay (Atelopus vogli) es una especie extinta, 
según el Libro Rojo de la fauna venezolana 2008.
 
Su ubicación privilegiada en la franja tropical y moldeada por los ecosistemas andinos, caribeños, guayaneses y amazónicos, la hace reservorio de 383 especies de mamíferos, 1.403 de aves, 364 de reptiles, 338 de anfibios, 1.980 de peces y 109.812 de insectos.
En cuanto a la flora vascular, el último inventario realizado por el Herbario Nacional reconoce 15.820 especies de plantas vasculares (helechos, plantas con flores y pinos), siendo la familia de las orquídeas la más dominante y abundante con 1.506 especies, seguida de la familia de las leguminosas con 996 especies, la familia de las asteráceas (frailejón, margaritas) con 780 especies y las rubiáceas (familia del café) con 777 especies.
Para los expertos, la biodiversidad es el recurso más valioso y Venezuela lo exhibe en demasía, ubicándolo entre los diez primeros países con mayor diversidad biológica del planeta y el sexto en el continente americano.

AMENAZAS
Sin embargo, el informe sobre Biodiversidad del Ministerio de Ambiente señala que la destrucción de hábitat es la principal causa de extinción de especies, producto de la deforestación, la contaminación, la sobreexplotación de recursos, la expansión de la frontera agrícola, la extensión del urbanismo, la minería y el turismo; factores que condicionan la pérdida de hábitat, el fraccionamiento de éstos y su destrucción.
Asimismo, revela que en los próximos años se producirá una alta presión de intervención humana debido a las propuestas de desarrollo diseñadas para los ejes Orinoco-Apure, Occidental, y Oriental.
Urge entonces un nuevo pacto hombre-naturaleza “más inteligente”, como lo exhorta el Pnuma en el GBO-3, “si queremos alcanzar la sostenibilidad en el siglo 21”.
Biodiversidad amenazada
De acuerdo al Informe sobre Biodiversidad del Ministerio de Ambiente (Minamb), en Venezuela se consideran amenazados los siguientes ecosistemas: arrecifes coralinos, humedales costeros estuarinos (bahías, puertos y zonas litorales), manglares y arrecifes coralinos, cuenca del Lago de Maracaibo, páramos andinos y Sierra de Perijá, zonas áridas y semiáridas del estado Falcón, cuenca del Lago de Valencia, bosques húmedos subandinos, bosques secos tropicales de Los Llanos, humedales del delta del Orinoco, bosques húmedos de la Amazonía, La Gran Sabana y las formaciones de Tepuyes (Pantepui).

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