Crisis energética es una oportunidad para promover el desarrollo sustentable


Así lo considera la Red de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela que apuesta por transformar el modelo de desarrollo nacional basado en el uso inadecuado de los recursos naturales

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Hoy, la señora decide utilizar la lavadora cuando tiene la carga completa de ropa; mientras tanto, su hija desenchufa la computadora antes de irse a la universidad y su hermano resuelve lavar el carro con un tobo lleno de agua, en vez de usar la manguera.
La emergencia hídrica y energética que existe en el país desde finales del año pasado, ha impuesto cambios en el diario vivir, que a juicio de la Red de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela (ARA), debe ser vista como “una oportunidad para promover el desarrollo sustentable del país”.

ENTRE EL DEBER Y EL DERECHO
En un comunicado, la Red ARA reitera el valor del recurso hídrico entendido como “un bien de dominio público, imprescindible para la vida, estratégico para el desarrollo nacional y cuyo acceso es un derecho de todos los ciudadanos”, por lo que su escasez no podrá garantizar el bienestar humano, el progreso de una nación ni fortalecer los derechos ambientales de sus ciudadanos.
En tal sentido, señalan que “independientemente de otras explicaciones de orden económico, político y gerencial”, la actual emergencia eléctrica que enfrenta el país “es una oportunidad extraordinaria para transformar el modelo de desarrollo nacional basado en el uso inadecuado de los recursos naturales, en la degradación continua de los ecosistemas, en la ausencia de valoración de los servicios que éstos prestan y de su relación vital con el bienestar humano”.
Consideran que el debilitamiento de las políticas en gestión ambiental, ha generado una disminución de la capacidad del Estado para defender de manera firme y sostenida la integridad de las cuencas hídricas,  provocando una disminución de su capacidad para amortiguar los cambios periódicos en el régimen de lluvias, “a la vez que los pone en situación de vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático global”.
Advierten sobre la importancia de profundizar en el estado de conservación de las cuencas hídricas y de establecer la capacidad que tienen para seguir brindando servicios ambientales esenciales para el bienestar humano.
Abogan por la implementación de propuestas de energía natural como la solar y la eólica, en vez de priorizar procesos termoeléctricos que “sin los controles técnicos y ambientales adecuados, puede convertir a estas plantas en factores de contaminación y grave riesgo socio ambiental”, además de profundizar la dependencia de las fuentes de energía fósil. En el caso de la nuclear, la Red ARA señala que esta energía alternativa no es ambientalmente responsable ni segura para el país.
 
La Red ARA insiste en la necesidad de fomentar proyectos e incentivos dirigidos al uso de fuentes de energías alternativas para no depender de la generada por hidroelectricidad

PROPUESTAS
Bajo la premisa de la participación protagónica y la corresponsabilidad, los 17 grupos que integran la Red ARA proponen una serie de acciones que buscan reimpulsar el tema ambiental como una de las prioridades nacionales y como una exigencia Constitucional, a saber:
1. Aprovechar la coyuntura actual para iniciar un proceso de concertación nacional abierto e inclusivo que nos lleve como país a optimizar el uso del agua y la energía, sobre la base de un modelo sustentable, es decir, responsable, eficiente y equitativo, tal como lo indica nuestra Constitución.
2. Propiciar estudios que permitan evidenciar el valor de las cuencas y áreas bajo régimen de administración especial, particularmente los Parques Nacionales, en cuanto a su potencial para la generación de servicios clave para el bienestar humano. Los resultados de estos estudios deberán ser compartidos con toda la población a través de herramientas eficaces de comunicación y educación.
3. Potenciar los procesos de gestión ambiental de las cuencas, bosques y en especial en Parques Nacionales y otras áreas naturales protegidas, de tal manera de proteger la capacidad de esos ecosistemas de proporcionar servicios ambientales y mantener el equilibrio ecológico a largo plazo.
4. Implementar de manera prioritaria por parte del Estado venezolano una acción firme, a la vez que cuidadosa de los derechos humanos, para eliminar definitivamente la minería, así como otras actividades ilícitas que generan deterioro de las cuencas hídricas del país.
5. Establecer procesos de evaluación, control y supervisión ambiental participativos que garanticen que las nuevas plantas de generación de electricidad produzcan el mínimo impacto ambiental y sociocultural posible, a la vez que sean ecoeficientes y seguras. Igualmente, explorar otras alternativas de generación de energía para diversificar las fuentes y por tanto, garantizar el suministro ante situaciones coyunturales.
6. Iniciar un proceso de consulta y participación nacional, multisectorial e inclusiva que debe estar apoyado con procesos eficaces de comunicación y educación dirigidos a todos los ciudadanos, de tal manera de que todos podamos participar de manera informada y consciente en los procesos de ahorro hídrico y energético, así como en la protección de las cuencas hídricas del país.
7. Fomentar los estudios, proyectos e incentivos dirigidos al uso de fuentes de energías alternativas ecológicamente sustentables en todas las zonas y situaciones donde esto sea posible y deseable.
8. Iniciar un plan nacional para el tratamiento de las aguas servidas de pueblos y ciudades, para disminuir la contaminación y el deterioro de las cuencas hídricas del país.
9. Invitar a todo el movimiento ambiental venezolano y a todas las comunidades del país a sumarse al trabajo colectivo para una acción en común en defensa de nuestros derechos ambientales, de tal manera que convirtamos la emergencia actual en una vía para encaminarnos hacia un futuro sostenible.
10. Poner a la orden de toda la Nación los conocimientos y experiencia de los miembros de la Red en el tema de protección ambiental, así como en el uso de herramientas de comunicación y educación para la gestión del ambiente.

ECOEFICIENTES
Por su parte, la organización no gubernamental venezolana Vitalis resume una serie de medidas que pueden ser aplicadas en el hogar, el trabajo o en cualquier lugar donde sea consuma energía eléctrica:
  • Utilizar la luz y la ventilación natural tanto como sea posible, encendiendo los bombillos y el aire acondicionado sólo cuando realmente se les necesita.
  • Cambiar las lámparas incandescentes (bombillas) por lámparas fluorescentes compactas (de ahorro de energía). Estas últimas proporcionan el mismo nivel de iluminación, duran 8-10 veces más y ahorran de 40 a 80% de energía.
  • Si se ducha brevemente con agua caliente, consumirá cinco veces menos agua y energía, que si lo hace con un largo baño con el chorro del agua abierto.
  • Cuando disponga de aparatos manejados a control remoto, procure desconectar el interruptor del televisor, el sistema de video o el equipo de música. 
  • Secar la ropa al sol utilizando un tendedero, en vez de usar la secadora. Con ello estará reduciendo la emisión de alrededor de 300 kilos de dióxido de carbono al año, con lo cual se puede contribuir a mitigar el calentamiento global.
  • Utilizar ollas del tamaño de la hornilla y apáguela minutos antes de finalizar la cocción.
  • Desenchufar los equipos electrónicos en períodos prologados en desuso como los fines de semana o las vacaciones.
  • Destine un día de la semana para planchar la ropa.
Consumo del venezolano 
400 litros de agua por día
4.370 Kw por hora

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