El fenómeno de El Niño


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Esta anomalía oceanográfica-atmosférica en la zona ecuatorial del Océano Pacífico, tiene su máxima actividad en época cercana a la fecha que conmemora el nacimiento del Niño Jesús, de ahí su nombre
 
Se le está mencionando con mucha insistencia. Su nombre se escucha en los principales programas de radio y televisión del país, acapara las primeras planas de los periódicos y páginas Web de noticias, pero ¿Qué es el fenómeno de El Niño?
Un estudio elaborado por la empresa Electrificación del Caroní (Edelca, hoy Corpoelec) explica que este término hace referencia a las corrientes de aguas cálidas que descienden a lo largo de las costas peruanas, cambiando la condición de aguas frías a un calentamiento de las mismas, ocasionando una disminución drástica en los nutrientes necesarios para los peces de la región.
Esta aparición periódica de corrientes cálidas en la zona ecuatorial del Océano Pacífico, tiene su máxima actividad en época cercana a la fecha cristiana que conmemora el nacimiento del Niño Jesús, de ahí su nombre.


DE VIEJA DATA
Las investigaciones arqueológicas efectuadas en Perú arrojan indicios de la ocurrencia del fenómeno climatológico desde el año 1.100 AC. Incluso, existen registros desde la época de la conquista americana que señalan la posible ocurrencia de El Niño entre 1525 y 1526, permitiendo a Francisco Pizarro atravesar en marzo las zonas desérticas costeras del Perú y conquistar El Cuzco.

SU DESARROLLO
El informe explica que en condiciones normales, los vientos alisios que soplan sobre el Pacífico tropical, al actuar desde el este hacia el oeste junto con la baja presión que se registra en Australia durante enero, generan un ascenso de los niveles del agua en las costas del Pacífico occidental. En cambio, sobre la costa oeste de Suramérica, los vientos alisios intensos, unidos a la alta presión prevaleciente, generan una disminución del nivel mar.
Estos cambios anómalos de los alisios provenientes del sureste, con valores mayores a lo usual, aumentan la tensión y producen el calentamiento en las aguas del oeste del Pacífico. Luego, tan pronto como la intensidad de los vientos alisios del sureste colapsa, el agua acumulada en el Pacífico occidental adquiere la tendencia de regresar hacia el este, hasta la costa Suramericana occidental, originando así el fenómeno “El Niño”.
Añade el informe de Edelca que a medida que las anomalías asociadas a “El Niño” se intensifican, las masas de agua caliente con sus nubes de tormentas asociadas, inician un largo viaje en el Pacífico Ecuatorial, desde Asia hasta la costa de Suramérica, que tarda varios meses, tiempo en el cual puede ser monitoreado a través de los satélites, permitiendo a los investigadores alertar sobre la llegada del evento, a fin de tomar las previsiones.
Especifica que cuando las costas de Suramérica son golpeadas por las masas de agua caliente, entonces se puede decir que ha comenzado El Niño, con lo cual comienzan las lluvias en el desierto de Atacama en Perú y Chile, inundaciones en Bolivia y Ecuador; sequías en Brasil y Venezuela; el nivel del mar se eleva a 30 cm, la temperatura del aire se eleva unos 6 a 8 ºC y la capa del agua caliente se ensancha originando la huida de los peces a lugares más fríos, al sur de la costa del Perú.
Detalla que este fenómeno se manifiesta a intervalos de tiempo muy irregulares entre 2 y 10 años, con una duración variable de 4 a 14 meses.

IMPACTO EN LA REGIÓN
Aunque se le llama “Niño”, no es tan inocente. Su sola presencia –débil o moderada- puede ocasionar anomalías en el clima tan catastróficas como la vivida por los países de la región andina entre los años 1982-1983 y 1997-1998, cuando cientos de personas murieron y las pérdidas económicas superaron los 7 mil 500 millones de dólares.
Un estudio realizado por la Comisión Andina de Fomento (CAF) da cuenta del impacto que produjo el fenómeno del Niño durante el periodo mencionado: “inundaciones que arrasaron con poblados completos, sequías que dieron paso a desoladores incendios forestales, huracanes, hambrunas y enfermedades, enormes pérdidas de cosechas y ganado, aunados a severos trastornos en los patrones climáticos a nivel mundial”.
Venezuela sintió los efectos del Niño especialmente durante los años 1992, 1996 y 1997-98, según señala un informe del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh).
Al respecto, menciona que el evento de 1997-1998 “estuvo caracterizado por déficit en las precipitaciones, situaciones de sequía y anomalías de temperatura en la mayor parte del territorio nacional. La cuenca del río Caroní, principal fuente de generación hidroeléctrica de Venezuela, presentó caudales inferiores al promedio histórico; igualmente, se apreció un patrón de caudales bajos en los principales ríos de la región andina, los Llanos centrales y orientales y en la región centro-norte”.
El estudio realizado por la CAF, en el cual participó el Ministerio de Ambiente de Venezuela, determina que debido a que El Niño tiene sus máximos efectos entre diciembre y abril, y esa época corresponde con la temporada seca en el país, este evento pareciera afectar primordialmente a la temporada seca (noviembre-abril), haciéndola más cálida y árida que en condiciones normales, e inclusive afectando el inicio de la temporada lluviosa (mayo-octubre).

IMPLICACIONES SOBRE EL RÍO CARONÍ
El documento de Edelca hace énfasis en los estudios iniciados por esta empresa en 1992, a fin de analizar la posible influencia de El Niño sobre el comportamiento de los caudales en la cuenca del río Caroní, donde se encuentran los grandes proyectos hidroeléctricos que abastecen el 70% de la energía que consume el país.
Los resultados del estudio, basados en la información histórica disponible en el Banco de Datos Hidrometeorológicos de Edelca, permitieron determinar que en el periodo 1950-1995 ocurrieron 14 años con eventos Niño, observándose que para estos años, los caudales anuales históricos de la cuenca del río Caroní presentaron una probabilidad del 78% de valores por debajo del promedio histórico y que los caudales mínimos de la serie histórica, coincidieron con años de El Niño.
Asimismo, el informe aclara que en los meses con mayor probabilidad de presentar déficit de caudal (por debajo del promedio) comienzan a partir del mes de septiembre, manteniéndose así hasta el fin de año y comienzo del siguiente, culminando su influencia para abril-mayo.
Conciencia ambiental
Un grupo de 12 organizaciones civiles no gubernamentales (*) dedicadas a fomentar la conciencia ambiental a lo largo y ancho de la geografía nacional, manifestaron su preocupación por la grave situación eléctrica nacional e invitaron los ciudadanos a participar de manera efectiva, para reducir el consumo de energía. Entre las propuestas, sugieren:
  1. Apagar las luces y desconectar los aparatos eléctricos (televisores, computadores, cargadores de celulares, etc.) cuando no están siendo utilizados.
  2. Limitar al mínimo el uso de aparatos eléctricos de gran consumo de energía como secadoras de ropa, micro ondas, hornos eléctricos y tostadores de pan, secadores y planchas de pelo, calentadores de agua y cocinas eléctricas.
  3. Lavar la ropa con agua fría y secarla al viento.
  4. Utilizar electrodomésticos de bajo consumo eléctrico como bombillos ahorradores, y habilitar la opción “ahorro de energía” de los equipos.
  5. Usar la luz y la ventilación natural tanto como sea posible.
  6. Minimizar el uso del aire acondicionado.
  7. Regular los termostatos de aire acondicionado entre 22 y 24 grados.
  8. Eliminar tanto como sea posible, lámparas de iluminación de áreas comunes y pasillos de los conjuntos residenciales, centros comerciales y centros empresariales, suprimiendo bombillos de forma intercalada.
  9. Considerar el ajuste en 30 minutos el huso horario de Venezuela.
(*) Fundación Tierra Viva, Asociación Ecologista para Preservación Ambiental (AEPA Falcón), Bioparques, Fundación Caribe Sur, Fundación Científica Los Roques, Fundación Ecojuegos, Fundación La Tortuga, Fundación para la Defensa de la Naturaleza, Fundación Proyecto Paria, Red Internacional de Lucha contra la Desertificación Capítulo Venezolano, Sociedad de Ciencias Naturales La Salle y Vitalis.




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