Venezuela ocupa el puesto 11 entre los países afectados por cambio climático


Las inundaciones y las olas de calor extremos ocurridos entre 1990 y 2008, son algunos de los fenómenos que se registran en constante aumento debido a los cambios climáticos. Foto Google

Así lo señala el Índice de Riesgo Climático Global 2010 presentado en la cumbre del clima realizada en Copenhague, Dinamarca

De acuerdo con el Índice de Riesgo Climático Global 2010, Venezuela ocupa el puesto número 11 entre los países afectados por cambio climático entre 1990 y 2008.
El documento, publicado por la red de noticias sobre ciencia, tecnología y el mundo en desarrollo, SciDev, fue presentado por la organización alemana Germanwatch, en la cumbre del clima que finalizó el pasado 18 de diciembre en la ciudad de Copenhague, Dinamarca.
En una lista de los diez primeros países impactados por el calentamiento global entre 1990 y 2008, cuatro pertenecen a América Latina: Bangladesh, Myanmar, Honduras, Vietnam, Nicaragua, Haití, India, República Dominicana, Filipinas y China, ubicando a Venezuela en el onceavo lugar.
La nota de SciDev señala que la organización alemana sin fines de lucro destaca especialmente, el hecho de que en este grupo todos son países en desarrollo y tienen ingresos bajos o medios. “Esta clasificación se basa en los datos ‘más confiables’ sobre los impactos de los fenómenos climáticos extremos y los efectos socioeconómicos asociados”.
Menciona que el Índice de Riesgo Climático Global se sustenta en información recopilada sobre el impacto y las pérdidas humanas y materiales causadas por ciclones, huracanes, inundaciones y olas de calores extremos, ocurridos entre 1990 y 2008, “fenómenos en constante aumento debido a los cambios climáticos”.
Germanwatch advierte que el ranking de riesgo climático indica “el nivel de exposición y vulnerabilidad a eventos extremos, lo que debería tomarse como señal para que los países se preparen para el futuro”.

VULNERABILIDAD DE AMERICA LATINA
La vulnerabilidad de América Latina frente al creciente deterioro del medio ambiente fue evaluada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) en forma, por ejemplo, de cambios en la disponibilidad de agua, pérdida de tierras agrícolas o anegamiento de áreas costeras, ribereñas y llanas.
Según el IPCC, estos cambios “agravarían los problemas socioeconómicos y sanitarios, fomentarían la migración de las poblaciones rurales y costeras y recrudecerían los conflictos nacionales e internacionales”. Advierte el IPCC que los impactos regionales desde México hasta Chile y Argentina, así como los mares adyacentes, se verían reflejados en los siguientes aspectos:
Ecosistemas: Se espera que el cambio climático afecte a grandes extensiones de bosques y pastizales; los ecosistemas de montaña y las zonas de transición entre distintos tipos de vegetación serán especialmente vulnerables. El cambio climático podría agravar los efectos adversos de la continuada deforestación de los bosques pluviales de la Amazonía. Este impacto podría ocasionar una pérdida de diversidad biológica, y reduciría las lluvias y la escorrentía tanto en el interior como en el exterior de la cuenca del Amazonas,  afectando al ciclo del carbono mundial.
Hidrología y recursos hídricos: El cambio climático podría afectar de manera notable al ciclo hidrológico, alterando la intensidad y la distribución temporal y espacial de la precipitación, de la escorrentía de superficie y de la recarga de agua, produciendo impactos diversos sobre diferentes ecosistemas naturales y actividades humanas. Las áreas áridas y semiáridas serán particularmente vulnerables a un cambio en la disponibilidad de agua. La generación de energía hidroeléctrica y la producción de cereales y ganado serán especialmente vulnerables al cambio en el suministro de agua, particularmente en Costa Rica, Panamá y el piedemonte de Los Andes, así como en áreas adyacentes de Chile y del occidente de Argentina.
Producción de alimentos y de fibras: Se prevé una disminución de la producción agrícola para varios tipos de cultivos de México, países del istmo de América Central, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. Además, la producción pecuaria menguará si las praderas de las regiones templadas se ven afectadas por una disminución sustancial de la disponibilidad de agua. Los fenómenos extremos (por ejemplo, crecidas, sequías, heladas o tormentas) podrían perjudicar los pastizales y la producción agrícola. Las formas de vida de los pueblos tradicionales, por ejemplo las de muchas comunidades andinas, resultarían amenazadas si disminuyera la productividad o la superficie de los pastizales o de los cultivos tradicionales.
Sistemas costeros: En las costas bajas y estuarios de los países del istmo de América Central, Venezuela, Argentina o Uruguay, el aumento del nivel del mar podría reducir la tierra de las costas y la diversidad biológica (en particular, arrecifes de coral, ecosistemas de manglares, humedales de estuario, mamíferos marinos y pájaros), dañar las infraestructuras y ocasionar intrusiones de agua salada. Si la subida del nivel del mar bloqueara la escorrentía de los ríos de llanura hacia el océano, podría aumentar el riesgo de crecida en esas cuencas (por ejemplo, en la Pampa argentina).
Asentamientos humanos: El cambio climático podría exacerbar el impacto directo como consecuencia del aumento del nivel del mar, de condiciones meteorológicas adversas y de episodios climáticos extremos (por ejemplo, crecidas, crecidas instantáneas, tempestades, desprendimientos de tierra u olas de frío o de calor), así como los efectos indirectos como el abastecimiento de agua y alimentos, el transporte, la distribución de energía y los servicios de saneamiento. Serán particularmente vulnerables los grupos de población que habitan en barrios precarios en los suburbios de las grandes ciudades, y especialmente si están situados en áreas propensas a las crecidas o en laderas inestables.
Salud humana: Si aumentaran la temperatura y las precipitaciones, la distribución geográfica de las enfermedades transmitidas por vectores (por ejemplo, paludismo, dengue, chagas) y de las enfermedades infecciosas (por ejemplo, el cólera) se extendería hacia el sur y hacia terrenos más elevados. La contaminación y las altas concentraciones de ozono en la superficie, intensificados por un aumento de la temperatura superficial, podrían afectar negativamente a la salud y el bienestar de las personas, especialmente en áreas urbanas.
Áreas protegidas
Un nuevo libro de la UICN, The Nature Conservancy, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Wildlife Conservation Society, el Banco Mundial y el WWF, asegura que las áreas protegidas ofrecen una solución rentable a los impactos del cambio climático. “Quince por ciento de las reservas de carbono terrestre del mundo - 312 gigatoneladas - se almacenan en áreas protegidas en todo el mundo. Las áreas protegidas también servir como amortiguadores naturales contra los efectos del clima y otros desastres, proporcionando un espacio para las aguas para dispersar, estabilizar el suelo contra deslizamientos de tierra y el bloqueo de las mareas de tormenta”.  
El dato
200 millones de personas 
están en riesgo de perder sus hogares 
por causa de sequías e inundaciones de aquí al 2050.

Minería en los ríos Caura y Cuyuní viola el derecho a un ambiente sano

Fotos flickr.com

Así se desprende del informe que cada año entrega la organización no gubernamental Provea sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela

La actividad minera ilegal en los ríos Cuyuní y Caura es uno de los principales problemas ambientales que destaca el Programa Venezolano Educación Acción (Provea), en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela (www.derechos.org.ve).
Provea compila en esta publicación, los resultados de una investigación interdisciplinaria, llevada a cabo entre octubre 2008 y septiembre 2009, sobre los avances, retrocesos y estancamientos de las políticas públicas en 19 derechos humanos en el país, entre ellos el derecho a un ambiente sano, tal como lo señala el artículo 127 de la Constitución Nacional.
Esta organización no gubernamental se especializa en la defensa y promoción de los derechos económicos, sociales y culturales, teniendo como fin la plena realización de los derechos humanos y el respeto al Estado de Derecho, en el marco de una sociedad democrática y participativa.

CUENCAS DEGRADADAS
El informe de Provea enfatiza los problemas generados en las cuencas hidrográficas de los ríos Caura y Cuyuní, debido a la minería ilegal y la explotación maderera. Con relación a la cuenca del Caura, señala que la situación se ha “complejizado a raíz de la solicitud de declaratoria de Parque Nacional realizada por grupos ecologistas al Ministerio de Ambiente en tanto la misma ha sido rechazada rotundamente por 33 comunidades indígenas (Ye´kuana y Sánema) que habitan en el Alto Caura, quienes afirman reconocer la Reserva Forestal y su debida protección, pero que de concretarse el cambio se estaría violando el derecho colectivo a la tierra de los pueblos indígenas por el carácter restrictivo de la figura de Parque Nacional”.
Asimismo, el informe refiere el anuncio que en el mes de enero de 2009, hizo el Gobierno nacional sobre la toma de las áreas diamantíferas de Guaniamo y Las Cristinas; sin que hasta la fecha, se haya concretado la posesión en ambas reservas, presentándose los problemas de minería ilegal al sur del país.
“En ese sentido, repunta especialmente en el yacimiento de Las Cristinas, donde el limbo jurídico en el que se encuentra la empresa Crystallex y su concesión sobre el área, ha generado cada vez, mayor presencia de personas que acuden a una de las mayores vetas de oro del país”.
Detalla que, según cifras suministradas por la Guardia Nacional -institución que “afirma no tener la capacidad humana y de equipos para controlar la actividad ilegal”-, el total de mineros ilegales apostados en el sector asciende a 3000.
“Una de las principales consecuencias de esta situación, se genera en la fuerte contaminación que se evidencia en el río Cuyuní, que se convierte en el receptáculo final de la contaminación mercurial que viene desde Las Cristinas. Además, el río es afectado por la actuación de empresas que tienen concesiones otorgadas por el gobierno guyanés para la explotación de uranio”.
El informe se hace eco de las denuncias realizadas por Alejandro Lanz, director del Centro de Investigación Ecológica de Venezuela (CIEV), respecto a que “el río Cuyuní está tan contaminado por mercurio y Cianuro, que ya no hay peces y la fauna se ha visto impactada”. Con relación a esta situación, Provea enfatiza su gravedad, “si se toma en cuenta que esa es parte de la alimentación de cinco etnias venezolanas que viven en la frontera”.
El informe menciona de igual forma la grave situación que se vive en la Gran Sabana, “donde existe un número aproximado de 500 mineros ilegales que violan la legislación nacional y las directrices del Ministerio de Ambiente y que están generando daños irreparables en la corteza vegetal del Parque Nacional”. Lo anterior es sustentado por las denuncias expuestas por el director del CIEV.
Señala como ejemplo de los efectos de la contaminación al sur del país, la situación que se presenta en la población de El Callao, “donde se cerró una institución educativa por el grado de contaminación por mercurio, la cual se extendió a otras escuelas y zonas del municipio”.

RECONVERSIÓN MINERA
Respecto a la reconversión minera, el informe de Provea indica que no se ha avanzado como se esperaba, ya que el plan de reinserción laboral que se tenía previsto por parte del Estado venezolano “no ha dado resultados concretos, lo que sumado a los altos precios del oro ha generado la vuelta de los mineros a las viejas minas. Un ejemplo de ello es la situación del Municipio Sifontes, donde aparecen todos los proyectos elaborados por las cooperativas y asociaciones mineras con el estatus de congelados, sin que hayan recibido los recursos económicos para la ejecución de los mismos, y aunque se han otorgado cheques a más de 6.000 mineros en el sector de La Paragua, no se mantuvo la misma penetración del programa al resto de los sectores mineros”.

Leyes positivas
El Informe Anual de Provea resalta la aprobación de una serie de medidas y políticas que favorecen la garantía del derecho a un ambiente sano, entre las que destaca: la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos, Ley de Gestión de Biodiversidad Ecológica y la Ley General de Puertos. Menciona el informe que estas leyes amplían la regulación de la acción humana sobre el ambiente y sus ecosistemas, cumpliendo con los preceptos contemplados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Añade que un elemento común a todas, y que representa una de las principales fortalezas, es la importancia que se le otorga a la participación ciudadana en la gestión y monitoreo del derecho al ambiente sano.

“Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley”. Artículo 127 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Nuevos libros que nos vinculan con nuestro ambiente


 










Finaliza 2009 con la presentación de cinco productos editoriales que recopilan información científica sobre el estado de conservación de la flora y fauna venezolana, así como también recomendaciones para el uso y manejo de estos recursos naturales

El 2009 finaliza con un saldo positivo en cuanto a los aportes literarios que, de forma conjunta, han realizado organizaciones no gubernamentales (ONGs), empresas privadas y universidades nacionales, unidas por el objetivo común de conservar la rica diversidad biológica presente en Venezuela.
En ese proceso cotidiano de aprender, los libros representan, sin duda, una herramienta fundamental para enriquecer el conocimiento de una nación. De ahí la importancia de reconocer el valioso trabajo de investigación plasmado en cinco libros que recogen información científica sobre el estado de conservación de la flora y fauna venezolana, así como también recomendaciones para el uso y manejo de estos recursos naturales.  

UNIDOS POR EL AMBIENTE
Bajo la consigna “unidos por el ambiente”, la empresa aurífera Gold Reserve de Venezuela, la Fundación La Salle y Conservación Internacional bautizaron esta semana un total de cuatro productos editoriales y audiovisuales, a saber:
“Evaluación Rápida de la Biodiversidad de los Ecosistemas de la Cuenca Alta del Río Cuyuní, Guayana Venezolana”, editado por los científicos Carlos Lasso, Josefa C. Señaris, Anabel Rial B. y Ana Liz Flores.
“Plantas acuáticas de los llanos inundables del Orinoco-Venezuela” y “Conservando la biodiversidad de la mano de la gente. Escudo de Guayana, Venezuela” editado por la investigadora Anabel Rial.
Anfibios de Venezuela: Estado del conocimiento y recomendaciones para su conservación”, bajo la edición de los científicos Cesar Molina, Josefa Celsa Señaris, Margarita Lampo y Anabel Rial.
Ana Liz Flores, coordinadora de Conservación Internacional en el país dijo que estas publicaciones son el resultado del trabajo del esfuerzo realizado por las mencionadas instituciones, sus aliados, la comunidad científica y las instituciones relacionadas a la conservación del ambiente en Venezuela.

CANAIMA
Por su parte, la ONG The Nature Conservancy Venezuela (TNC), Fundación La Salle y la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), con la cooperación del Instituto Nacional de Parques, la Embajada de Francia y Total Oil & Gas de Venezuela, articularon esfuerzos para compilar en un solo libro, los resultados de las investigaciones realizadas desde 2004 en las milenarias tierras del sureste del estado Bolívar.
Bajo el título “Biodiversidad del Parque Nacional Canaima: Bases Técnicas para la Conservación de la Guayana Venezolana”, el libro presenta, en ocho capítulos, una exhaustiva recopilación de información histórica, registro de colecciones zoológicas, fuentes bibliográficas y datos de trabajos de campo de 17 autores pertenecientes a seis instituciones nacionales.
Según explica TNC, el documento ofrece una revisión de los antecedentes de las instituciones en el manejo de los recursos naturales del parque, “haciendo reflexiones sobre la necesidad de elaborar un futuro panorama de conservación, convenido ampliamente con todos los actores involucrados, ajustando lineamientos y recomendaciones para una planificación participativa”.
Detalla TNC que la publicación ofrece un análisis espacial de los registros conocidos de los vertebrados presentes en el parque, así como también plantea una propuesta novedosa para el manejo de sus recursos naturales, con énfasis en los retos institucionales y desafíos futuros para la conservación de este significativo patrimonio venezolano.
Asimismo y como parte complementaria del libro, “el lector tendrá acceso a encartes que incluyen un mapa actualizado de la vegetación del parque y un conjunto de anexos digitales, contenidos en un disco compacto, que permiten a los lectores acceder a un voluminoso y detallado conjunto de datos de especial relevancia e interés para la profundización del conocimiento del Parque Nacional Canaima y en especial para su gestión y manejo”.
Para TNC, lograr la excelencia de la información contenida en el presente libro, fue el resultado de articular esfuerzos institucionales que han permitido generar y actualizar la información en el Parque Nacional Canaima, entre los que menciona:
1. Proyecto “Conservación de la biodiversidad y utilización sostenible de los recursos naturales por el pueblo Pemon”, financiado por el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), el cual permitió generar, además de un levantamiento de información sobre el acervo natural de esta área protegida, una “Evaluación de Políticas Públicas del Pueblo Pemon: Componentes socioeconómicos y ambiental” editada en el 2004 por el Ministerio de Educación y Deportes, la Federación de Indígenas del Estado Bolívar (FIEB), Econatura y TNC;
2. Propuesta de “Conservación de la Biodiversidad en los territorios indígenas Pemón de Venezuela”, publicación editada en el 2008 por la FIEB, la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, la Universidad de Los Andes y TNC.
3. Proyecto multidisciplinario e interinstitucional “Caracterización de la Diversidad Biológica de la Cuenca del Río Cucurital, afluente del Río Caroní, Estado Bolívar, Venezuela”, el cual se desarrolló desde el 2000 hasta 2008, en el marco de la Agenda Biodiversidad del Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación llevado a cabo por Fundación La Salle, Fundación Instituto Botánico de Venezuela, Universidad Simón Bolívar y la Universidad de Los Andes.  “Sus resultados representaron una contribución sustantiva, que junto a otros proyectos y estudios en el parque, impulsaron alianzas de trabajo para la actualización del patrimonio natural de Canaima”. 
Honor merecido
Los investigadores que dieron su aporte para la elaboración del libro “Biodiversidad del Parque Nacional Canaima: Bases Técnicas para la Conservación de la Guayana Venezolana”,  son: Roberto Rivera-Lombardi (Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales, Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias), Luz A. Delgado, Hernán Castellanos y Militza Rodríguez (Uneg); Carlos Lasso, Oscar Lasso, Haidy Rojas, J. Celsa Señaris, Marcos Salcedo, Daniel Lew y Arnaldo Ferrer (Museo de Historia Natural La Salle, Fundación La Salle), Gilson Rivas (La Universidad del Zulia), César Molina (Instituto de Zoología y Ecología Tropical, Universidad Central de Venezuela), Mariapía Bevilacqua, Domingo  Medina y Lya Cárdenas (Asociación Venezolana para la Conservación de Áreas Naturales). La responsabilidad editorial estuvo a cargo de J. Celsa Señaris, Daniel Lew y Carlos A. Lasso. La obra cuidadosamente diseñada por Patty Álvarez, esta ilustrada con fotografías generosamente cedidas por Giuseppe Colonnello, César Barrio-Amorós, Pascual Soriano, Fernando Rojas-Runjaic y Miguel Lentino. 

Cumbre del clima 2009: consenso que arde

Desde hoy y hasta el 18 de diciembre, se llevará a cabo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en la ciudad de Copenhague, Dinamarca

Fotos Google/Minamb

Desde hoy y hasta el 18 de diciembre, se llevará a cabo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmcc) en la ciudad de Copenhague, Dinamarca. Serán doce días de intensas negociaciones por lograr un consenso entre los países industrializados y aquellos en vías de desarrollo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales continúan creciendo a una velocidad sin precedentes, según las últimas estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Estos gases, cuya eliminación de la atmósfera puede tomar siglos, son provocados por actividades humanas como el consumo de combustibles fósiles y la agricultura, atrapando el calor e impidiendo su transferencia al espacio.
El boletín anual de esta organización señala que en 2008, las concentraciones globales en la atmósfera de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, principales gases de efecto invernadero, alcanzaron los niveles más altos desde que se llevan registros históricos. Según la publicación, en 20 años las emisiones han aumentado en un 26%, y solamente de 2007 a 2008 se incrementaron en 1.3%.
De algo están seguras las altas autoridades de las Naciones Unidas: las emisiones de gases de tipo invernadero “deben reducirse radicalmente para impedir que el cambio climático se convierta en un caos climático”.

CUMPLIR LAS PROMESAS
Aunque son muchas las voces que aseguran que la cumbre del clima ha fracasado antes de comenzar, el Secretario Ejecutivo de la Cmcc, Yvo de Boer se mostró confiado de su éxito, al hacer referencia a las nuevas promesas y compromisos adquiridos por países como Brasil o Corea del Sur de reducir las emisiones, así como también, la generosa oferta de Japón de adelantar fondos para financiar acciones.
El alto funcionario de la ONU indicó que entre otras señales positivas, se encuentra la presentada por la Unión Europea que acordó un paquete climático y energético con el cual podrá cumplir con su objetivo de reducir las emisiones un 20% respecto de los niveles de 1990 para 2020. De igual manera, de Boer mencionó las intenciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama de alcanzar una reducción del 80% de las emisiones de gases de tipo invernadero para 2050, y retrotraer las emisiones norteamericanas a los niveles de 1990 para el año 2020.
Dijo que el éxito de Copenhague dependerá de que los países industrializados elaboren un listado con compromisos sólidos de reducción de emisiones para 2020 y de que los países en desarrollo establezcan con claridad el ámbito y alcance de su implicación, creando, por ejemplo, un programa de medidas específicas para la disminución del carbono. Asimismo, mencionó que Copenhague debe aportar claridad respecto al apoyo financiero a corto y largo plazo, a las acciones de mitigación y adaptación que se ejecuten en las naciones en desarrollo, y crear un marco adecuado para el uso óptimo de esos recursos.

MODELO ECOSOCIALISTA
La posición que el gobierno de Venezuela llevará a la cumbre del clima está fundamentada en lo que han denominado “el modelo ecosocialista”.
Tal como lo explica un comunicado enviado por el Ministerio de Ambiente, las negociaciones en materia de Cambio Climático se han intensificado este año en la ONU, a fin de conseguir una redistribución de responsabilidades “tomando en cuenta que han sido los países industrializados los que, durante todo el siglo pasado, han degradado la atmósfera debido al aprovechamiento de los recursos naturales bajo una óptica capitalista”.
La nota señala que las negociaciones promovidas por Venezuela se fundamentan bajo el esquema básico de la revolución “en el sentido que la materia cambio climático exige un tratamiento de solidaridad transgeneracional, que garantice a los venezolanos y a cualquier ser que nazca a partir del 2030 un ambiente sano y equilibrado”. A su juicio, el modelo de desarrollo es lo que debe cambiar la humanidad “para poder garantizar a las nuevas generaciones un ambiente sano y un aprovechamiento de los recursos naturales cónsonos”.
Para quienes elaboran las políticas ambientales del país, las comunidades industrializadas son las responsables de la variabilidad climática adversa y las que deben pagar y financiar todos los mecanismos posibles para que los países vulnerables, que no tienen nada que ver en la generación del problema, se beneficien y puedan implementar mecanismos de adaptación nacional ante esta grave amenaza del cambio climático.
“Defendemos el cambio de modelo económico, el cambio de modelo en el aprovechamiento y explotación de los recursos naturales. Siendo nosotros, como lo hemos mantenido, un país muy claro en el papel de los bosques y de la cobertura vegetal, hemos defendido en estas conversaciones que los bosques no son negociables”.
La nota del Ministerio de Ambiente resalta que la Ley de Bosques y Gestión Forestal, emitida en junio de 2008, concibe los bosques no como elementos comerciales, sino como sumideros de CO2, e incluso los inscribe en el papel real que debe tener el nuevo siglo, el de permanecer bajo la soberanía de las naciones. En tal sentido, destaca que la propuesta de Venezuela ha tenido puntos coincidentes con países como Bolivia, Malasia y Brasil.

BUENA DISPOSICIÓN
En el caso específico de Copenhague, la directora de Gestión y Cooperación Internacional del Ministerio de Ambiente, Claudia Salerno explicó que “la visión ambiente es más allá del momento político, el trabajo más arduo comienza el año próximo porque, de concretarse un acuerdo, comenzaremos a trabajar de inmediato”. Así lo reseña una nota enviada por el ministerio en la cual se enfatiza el “compromiso serio y profundo con el tema” del Gobierno Bolivariano, por lo que ante cualquier resultado de este encuentro, “tenemos el resto de la vida para seguir intentándolo”.


Impacto en Suramérica
Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, grupo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los impactos en los países de América del Sur se verían reflejados en: cambios en la disponibilidad de agua, pérdida de tierras agrícolas o anegamiento de áreas costeras, ribereñas y llanas; con lo que se “agravarían los problemas socioeconómicos y sanitarios, fomentarían la migración de las poblaciones rurales y costeras, y recrudecerían los conflictos nacionales e internacionales.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...