Minería ilegal requiere una política integral

Esta fue una de las conclusiones del foro celebrado ayer en la Universidad Nacional Experimental de Guayana, evento que permitió reflexionar sobre los problemas ambientales y de salud pública que ocasiona esta actividad económica ilegal al sur del estado

Ayer se llevó a cabo el foro sobre minería ilegal organizado por los estudiantes de la maestría de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg) en su sede de Chilemex.
Edward Guzmán, coordinador del foro y Sargento Técnico de Primera del Ejército dijo que el encuentro permitió reflexionar sobre los problemas ambientales y de salud pública que ocasiona esta actividad económica ilegal al sur del estado Bolívar. “Queremos tratar este problema de manera integral reconociendo los distintos enfoques políticos, académicos, sociales y de seguridad que tiene, a fin de entender que este es un problema de toda la comunidad, por lo que debemos trabajar de manera mancomunada e integrada”.
Destacó la participación de un calificado grupo de ponentes representados por los investigadores de la Uneg: Sergio Milano, Darío Bermúdez y Hernán Castellanos; y por parte de CVG Tecmín, Pedro Aguilera. Al evento asistieron estudiantes de la mencionada maestría, oficiales de las Fuerzas Armadas venezolanas, representantes de cooperativas mineras y profesores universitarios.

PERSPECTIVA SOCIOCULTURAL
El antropólogo e investigador de la Uneg, Sergio Milano abogó por una perspectiva sociocultural y psicosocial de la minería ilegal sin olvidar el componente ecológico.
“Unos de los principales problemas de que ha adolecido la política minera oficial desde que la conozco, es asumir que el problema minero es de característica técnico-económica, por tanto, que debe ser dentro de este ámbito donde se encuentra la solución. Repetidas veces hemos sugerido a las autoridades competentes que el eje de acción debe ser cultural”.
Añadió el actual coordinador del Centro de Investigaciones en Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Uneg, que el pequeño minero se sustenta sobre elementos culturales mágico-religiosos que es donde se organiza el proceso productivo, “lo que implica que cambiar estos modos de producción chocarían con modos de ser, de pensar, y de organización familiar”.
Al narrar las experiencias que ha tenido como investigador social en el área minera de Las Claritas, Km. 88 y del Bajo Caroní, Milano aseveró que “el pequeño minero no se ve reflejado en el trabajo asalariado y permanente, aún con la mejor cobertura social, para él siempre será un trabajo forzado, de sujeción, el cual abandonaría ante cualquier oportunidad. Si no son contemplados en la planificación los factores psicosociales, las políticas y ejecutorias no serán completas”
Aún más, Milano destacó la importancia del papel de la mujer en la organización familiar, “eso obliga a que el plan de diversificación económica tenga como eje a la mujer, es un elemento cohesionador del núcleo familiar. La mujer va a nuclear al niño y lo inserta en otro modo de producción al cual progresivamente se sumará el marido minero”.


LENTA RECUPERACIÓN DEL BOSQUE
Por su parte, el coordinador del Centro e Investigaciones Ecológicas de Guayana, Hernán Castellanos reflexionó sobre la funcionalidad del bosque y las complejas afectaciones de la actividad minera en los cuerpos de agua, considerándola como el “cáncer de la vegetación”, repercutiendo en todas las áreas boscosas, reduciendo así todos los servicios ambientales que presta el bosque tales como el agua, absorción de CO2, reserva y producción de oxígeno entre otros. “El planeta necesita entre 300 y 400 años para recuperar un bosque, dependiendo de cuan grande es el área perturbada en esa medida dependerá el tiempo de recuperación, pero como vivimos en una zona con baja fertilidad de suelos la minería perturba del subsuelo hacia arriba, sin dejar capa de suelo que le permita al bosque recuperarse”. Insistió en que la minería daña los ecosistemas “de forma aberrante y aunque exista la buena intención de recuperar estas áreas afectadas, hay que entender que eso se llevará años, porque la capacidad que tiene el planeta de recuperar el bosque es mucho más lenta”.
Reiteró la necesidad de que el Estado venezolano invierta recursos para realizar investigaciones a largo plazo, a fin de hacerle seguimiento y evaluar los proyectos de recuperación de las áreas intervenidas por la minería.

VAPORES MERCURIALES
El investigador Darío Bermúdez Tirado, coordinador del Doctorado Internacional en Ciencias de la Salud en el Trabajo de la Uneg, disertó sobre los resultados obtenidos en los estudios realizados en la población de El Callao, los cuales demostraron que la exposición indiscriminada a los vapores de mercurio durante el procesamiento del oro está minando la salud no sólo de los mineros sino también de los pobladores del sector.
“Más del 90% de los individuos muestreados que trabajan en los centros de procesamiento del Bloque B de El Callao tuvieron niveles de mercurio en la orina por encima del nivel de alerta establecido por la Organización Mundial de la Salud”.
Los resultados arrojaron que cerca del 61,7 % de las muestras individuales tuvieron niveles de mercurio en la orina por sobre el nivel de alerta (5mg de Hg/g de creatinina); 38,3 % de los individuos tuvieron valores de mercurio en la orina por encima del nivel de acción (20 mg de Hg/g creatinina); 20,6 % por sobre el valor máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (50 mg de Hg/g creatinina) y 15 % por sobre los 100 mg Hg/g de creatinina. “Fueron detectados signos de intoxicación y daños neurológicos en la gran mayoría de aquellos individuos involucrados en el proceso de amalgamación, así como en gente inocente que habita en las cercanías de los centros de procesamiento del material aurífero”. Añadió que durante la investigación, se estimó que las emisiones de mercurio liberado a la atmósfera en el Bloque B alcanzaron entre 2 y 4 toneladas por año.
EXPERIENCIA DE CVG TECMIN
Durante su presentación, el funcionario de CVG Tecmin, Pedro Aguilera dio a conocer las experiencias obtenidas en la recuperación de 200 hectáreas, en áreas afectadas por la minería de oro y diamante en el estado Bolívar. Detalló los trabajos de recuperación realizados en las zonas de pequeña minería conocidas como El Polaco, Icabarú y Apoipó en el Municipio Gran Sabana; asimismo, en la zona de Supamo-Parapapoy al sur oeste de la población de El Manteco, Municipio Piar; y en el sector del Guaniamo en el Municipio Cedeño. Explicó que durante el proceso se lleva a cabo un trabajo conjunto con las comunidades mineras y pobladores locales a quienes se les capacita en la conformación de viveros comunales y en la posterior siembra de vegetación en las áreas afectadas. Al referirse al inventario de las áreas intervenidas por la actividad minera ilegal, mencionó que las mismas alcanzan las 11.340 hectáreas ubicadas en los municipios Roscio, El Callao, Sifontes, Cedeño, Gran Sabana y Angostura, éste último con el mayor número de hectáreas afectadas (3.315).


Mineros piden legalidadNellysol Matute, representante de la cooperativa “Mineros Artesanos” (Zona Guariche, El Manteco), dijo que el problema de la minería ilegal era un asunto de los entes rectores como de los propios mineros, “pero necesitamos el apoyo de ellos para salir adelante y terminar de legalizarnos”. Pidió a todos los dirigentes mineros iniciar la lucha para que sus familias puedan vivir con una calidad de vida mejor. “Si el ministerio de Minas, el ministerio de Ambiente y el Teatro de Operaciones Nº5 se dedicaran a organizarnos como pequeños mineros nosotros estaríamos dispuesto a acogernos a las normas que ellos dicten, hablándote en criollo, nosotros bailamos al son que ellos nos toquen, pero ellos tienen que unir esfuerzos para poder darle la solución a esta problemática”.
Dijo que ya tenía siete años asistiendo a foros y a reuniones con los altos funcionarios del Gobierno nacional “y jamás se nos ha dado una respuesta, porque darnos una pequeña cuota de combustible no es respuesta para nosotros, queremos es legalidad en todas las zonas del estado Bolívar”. Aseguró que el Estado venezolano tiene dinero para acometer junto con ellos la recuperación de las áreas afectadas, “porque si hay dinero para regalarle a otros países, debe haber dinero para que nuestro país sea la maravilla que los venezolanos nos merecemos”.

Especial Aniversario Ciudad Guayana

De problemas ambientales a oportunidades de negocios


Para el biólogo Luís Guzmán Balbás se requiere elaborar un plan de desarrollo municipal sustentable, en el contexto de una nueva coyuntura y visión política

Cuando de celebraciones se trata, los buenos deseos por alcanzar un ambiente sano en Ciudad Guayana no bastan. A juicio del biólogo Luís Guzmán Balbás, profesor e investigador del Centro de Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Uneg, la voluntad política es imprescindible al momento de acometer acciones.
“La parte ambiental se encuentra muy rezagada, parece que esa variable del desarrollo sustentable es deficiente y se necesitan acometer acciones viables que no se han logrado en parte, por falta de una voluntad política que las impulse y las lleve adelante con la efectividad que demandan los retos del necesario crecimiento económico y social del país, y ahora se le suma el problema económico global”.
Para quien tiene a su cargo el proyecto de investigación orientado al desarrollo de un “Sistema de Gestión de Materiales Peligrosos Recuperables y Desechos Peligrosos en la industria del Aluminio”, es tiempo de asumir una posición “un poco más creativa”.
“Se requiere elaborar un plan de desarrollo municipal sustentable en el contexto de una nueva coyuntura y visión política, fundamentado en las potencialidades y restricciones del territorio del estado Bolívar para satisfacer nuestras propias exigencias y contribuir al desarrollo nacional”.

PANORAMA DESIGUAL
Explica Guzmán que en Ciudad Guayana existe una realidad que no se puede “obviar” y que está representada por:
1. Marcadas desigualdades en la distribución, crecimiento económico y niveles de calidad vida de la población.
2. Conflictos de uso del espacio por actividades productivas ubicadas en ambientes sensible.
3. Utilización de tecnologías obsoletas e inadecuadamente mantenidas en sectores productivos, incidiendo negativamente en sus niveles de productividad y ocasionando graves problemas de contaminación.
4. Existe un Plan de Desarrollo Económico y Social insuficientemente conocido.
5. Deficiente gestión institucional y débiles nexos en materia de cooperación.
6. Comunidades indígenas con patrones históricos de asentamientos y condiciones socioculturales severamente amenazadas.

PLAN ESTARATÉGICO
Frente a este panorama, el especialista propone un plan de acción sustentado en una serie de objetivos estratégicos, entre los que destaca la urgente aprobación del plan estadal y de ordenación del territorio, reglamentos de uso y planes de ordenación urbanísticos, instrumentos que califica de necesarios para lograr un proceso ordenado de toma de decisiones.
Un segundo aspecto que considera primordial es declarar el agua como un recurso estratégico de primera prioridad en el estado, dada su importancia e implicaciones para el desarrollo local, regional, nacional y global.
De igual forma, hace énfasis en la necesidad de contar con un sistema para el manejo integral de los desechos sólidos generados en el municipio, “cuyos resultados puedan evaluarse en términos de generación de empleos dignos, eficiencia y sostenibilidad financiera, protección ambiental y salud pública”. En tal sentido cree pertinente promover dicho proyecto ante programas de cooperación técnica y de financiamiento nacional e internacional, a fin de conseguir los recursos necesarios para su ejecución.

ECOEFICIENCIA
Otro objetivo que plantea Guzmán es propiciar la incorporación de los principios de la ecoeficiencia y de la producción limpia en los procesos productivos de las actividades públicas y privadas, con asiento en la zona industrial, “en aras de reducir los costos de producción y el mejoramiento de los niveles de calidad de vida de los trabajadores y de la población en general”. Además, subraya el necesario cumplimiento de los cronogramas de adecuación ambiental de las actividades en operación.

RECURSOS Y COOPERACIÓN INTERINSTITUCIONAL
Advierte que el plan de desarrollo municipal sustentable debe contar con instituciones locales dotadas con suficientes recursos financieros y con mecanismos eficientes de cooperación entre ellas y el resto de los entes públicos. Insiste en rescatar la rectoría de la política ambiental del Ministerio del Ambiente y de consolidar las unidades ambientales municipales y privadas, así como también retomar la función planificadora y promotora del desarrollo regional de la Corporación Venezolana de Guayana.
Asimismo, cree pertinente promover la participación del sector académico universitario público y privado en los planes de desarrollo, mediante su vinculación activa con el sector productivo vía Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Respecto a las leyes locales, insta a la elaboración y aplicación de ordenanzas municipales en materia de generación y manejo de desechos sólidos, además de crear legislaciones sobre evaluación y control de la contaminación atmosférica y del agua, así como también establecer mecanismos de incentivos fiscales y crediticios a las inversiones ambientales.

OPORTUNIDADES
Lo anterior, insiste, no se podría concretar sin la necesaria participación de las comunidades urbanas, rurales e indígenas en la evaluación de los planes y proyectos de desarrollo ubicados en los espacios por ellos ocupados.
Está convencido que los problemas ambientales existentes tanto en el área urbana como extraurbanas, pueden transformarse en oportunidades de negocios y generar fuentes de trabajo, “fomentando por esta vía, la participación del sector privado de la gran, mediana y pequeña empresa, para promover el desarrollo sostenible local”.

Variable ambientalPara Luís Guzmán Balbás, la incorporación de la variable ambiental en el proceso de planificación para el desarrollo socioeconómico del municipio Caroní, está planteado como una opción de acercamiento a los principios de justicia, equidad, calidad de vida y responsabilidad implícitas en el paradigma del desarrollo sustentable.
Además, considera que dada las particulares características de fragilidad de los ecosistemas existentes en la región, toda propuesta de desarrollo debe privilegiar el significado e importancia de lo ambiental. Recuerda que numerosos estudios han determinado el extraordinario potencial minero, forestal, hidroenergético, agroecológico, pesquero y turístico, que convierten a Ciudad Guayana en una zona ideal para construir en Venezuela la llamada alternativa no petrolera del país.

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La utopía de repensar la ciudad
Para el psicólogo social con doctorado en Antropología, Luis d´Aubeterre, el modelo de desarrollo concebido hace 48 años para Ciudad Guayana resultó insostenible, lo que a su juicio obliga a otra construcción de ciudadanía

Celebrar este aniversario de Ciudad Guayana evaluando el progreso humano que ha tenido a lo largo de sus 48 años de corta existencia resulta “un ejercicio de imaginación utópica”, a decir del psicólogo social Luis d´Aubeterre, responsable de los estudios sobre “Identidad y Discursividad” del Centro de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg).
“La historia da cuenta de la insostenibilidad de un desarrollo humano, al menos en los términos entendidos hasta buena parte del siglo 20 y que aún perdura”.

¿Por qué un proyecto que se concibió por expertos en planificación urbana, resultó insostenible?
Guayana fue un proyecto basado en los polos de desarrollo que apuntaban a la creación de una especie de centro generador de un sinnúmero de procesos productivos, que debían generar en su periferia dinámicas que iban a fortalecer el polo, el cual iba a armonizar los procesos productivos con los de consumo y viceversa, impactados a su vez por los otros polos de desarrollo que iban a estar coexistiendo, y ya de alguna manera, prefigurando el proceso de globalización. Un proceso que al final se cayó por las perturbaciones de todo tipo que comenzaron a aparecer en los polos de desarrollo, que tuvieron que ver con la imposibilidad de sostener en el tiempo estos procesos de explotación bestiales.

¿Cómo impactó eso en lo humano?

Sin duda que la afectación hacia lo humano de muchos de estos procesos son directos para quienes están implicados en el proceso mismo de producción extractiva y de elaboración primaria y secundaria. Ese paraíso del desarrollismo y el progreso del que tanto se habló, parece cada vez más perdido e inalcanzable y que en todo caso, los costos sociales son terribles y esto ha derivado en enfermedades laborales y en una enfermedad peor, aparentemente irreversible, que tiene que ver con los grandes ríos sobre los cuales se planificó y desarrolló Ciudad Guayana. Los ríos Orinoco y Caroní están en un proceso de contaminación cada vez más irreparable y el mismo proceso productivo, con sus posibilidades de mantenerse en el tiempo, parece ser que está cada vez más cuesta arriba, lo que conlleva a una crisis económica, emocional y psicosocial de las personas que apostaron su vida a un proyecto de desarrollo alternativo no petrolero, pero que seguía bajo la misma utopía progresista y desarrollista de los siglos 19 y 20, que apunta finalmente a devorar todo lo que tenga la tierra en sus adentros y a tratar de producir una materia prima, exigidos en otros mercados, para luego devolverla como elementos tecnológicos sofisticados por los cuales se paga muy caro.

Pero ¿en ese polo de desarrollo no estaba implícito el progreso humano?
El proyecto de ciudad dedicada a la producción no tenía visos humanistas, lo que si se hizo fue hacerla lo más funcional posible a todo lo largo de un eje vial que permitía, por un lado la comunicación de aquellos contingentes que venían a trabajar y a proveer la mano de obra calificada que venía del otro lado del Caroní; y por otra parte, una ciudad que tuviera pretensiones de modernidad suficientes y de eficiencias en servicios. Sobre esa dicotomía se construyó una ciudad que luego, después de la década de los 90, cuando se inició el proceso de Alcaldía electa por sus ciudadanos y de involucramiento de la ciudadanía por aquello de hacerla participar en sus procesos de toma de decisiones, sin duda que se va construyendo una ciudad con la posibilidad de ser apropiada por sus habitantes, creando las bases aún incipientes de una ciudadanía con sentido de pertenencia que se está formando desde las dos últimas décadas.
El proceso de construcción de ciudadanía parte también de una intención de Estado, una intención regulatoria que propicie participación, esto que significa imaginarse a sí mismo dentro de la ciudad donde se vive y que esa ciudad me imagine y me de cabida para que yo exista e interactúe con otros, y eso se ha venido construyendo de manera contradictoria.
Luego de 48 años de fundada, ¿Qué lectura tiene de la actual coyuntura que vive la ciudad?

Estamos en una encrucijada de caminos, crucial y muy crítica, porque la situación de crisis de las empresas básicas hablan de un proyecto que ya tiene más de 40 años, un proyecto de modernidad tardía que aparentemente no rinde los frutos que se esperaban y que implicaría repensar la ciudad, lo que supone repensar el sur, esta gran parte de Venezuela donde está la Amazonía, compartida con otros países, que a su vez alberga la mayor diversidad biológica del planeta, y las posibilidades ciertas de una decisión crucial que puede ser para bien o para mal, en lo que sería otra definición de ciudad, otra construcción de ciudadanía a partir de un proyecto distinto a la concepción extractivo minero, y eso es apostar a una utopía de la cual aún no se ha escrito.
Pareciera que no hay los recursos para reapuntalar estructuras, procesos productivos y tecnológicos, que implicaría algo que no presenta visos de sostenibilidad económica y tecnológica y por otra, dejando solamente la lectura local de la ciudad y sus empresas básicas y expandir la mente para tratar de comprender los ecosistemas ribereños, del bosque y las disyuntivas que se plantean con la subida de aguas de los océanos que necesariamente, va a implicar inundación del delta del Orinoco, reflujo, salinización del Orinoco y un cambio en lo que es la hidrodinámica del Caroní con las consecuentes perturbaciones en los procesos de generación de energía eléctrica, lo que obliga repensar todos los procesos de industrialización del sur de Venezuela.

¿Qué acciones se deben implementar para seguir construyendo ciudad?
El ejercicio de imaginación utópica al cual nos obliga estos 48 años es tremendo, fabuloso pero también aterrador, por la persistencia e insistencia de una visión desarrollista, modernista y decimonónica. Estamos hablando todavía en los términos del espíritu positivo que data de 1876, retomando la idea de hacer de Guayana un emporio, ¿De qué? ¿Para qué? y ¿Por qué?, con más ciudades del hierro y del acero. Es finalmente, perder de vista las grandes preocupaciones planetarias, en función de tratar de seguir alimentando una especie de deseo visceral por seguir extrayendo minerales de la corteza, cuando los mercados están quebrados, y se está más bien pensando en la adopción de otras medidas energéticas distintas a las que tenemos. La utopía que se está pensando no parece ser la que tenga las mayores posibilidades de sostenibilidad en el tiempo.
RelegadosExplicó Luis d´Aubeterre que durante los años 80, los países de la Europa comenzaron a experimentar un giro tecnológico hacia la robotización y la imposición de la cibernética en los procesos productivos de alto riesgo (empresas básicas, sector automotriz) por lo que decidieron “que lo sucio de la producción era preferible que ocurriera en otros lugares, para ellos poder limpiar sus ecosistemas degradados y eso apuntaba a que los procesos burdos y toscos, fueran relegados a otros espacios del tercer mundo como África, Asia y América Latina. Eso coincidió con el polo de desarrollo de Ciudad Guayana, con el cuarto plan de desarrollo de las empresas básicas y en eso estamos todavía”.

Especial Aniversario Ciudad Guayana

“Una ciudad necesita espacios para ejercer la ciudadanía”

Para el magíster en Filosofía, Roger Vilain, es tiempo de “ser más capaces de hacer esa labor crítica ciudadana al poder y en ese sentido construir ciudad”, lo que supone una mejor educación

Fotos flickr.com

A sus 48 años, “Ciudad Guayana tiene poco que celebrar”. Así de concluyente es el agudo juicio de Roger Vilain, licenciado en Letras de la Universidad de Los Andes con maestría en Filosofía de la Universidad Católica Andrés Bello y coordinador del Centro de Investigaciones y Estudios en Literatura y Artes de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg).
Un aniversario más de esta ciudad concebida como la alternativa no petrolera del país y centro de la industria pesada nacional, epítetos que evocan una visión desarrollista que impregnó aquel 2 de julio de 1961, pero ¿y lo humano?
Para quien es un acucioso escudriñador de la vida cotidiana, cuyas reflexiones han sido plasmadas en su reciente libro “Palabra de urbe”, una ciudad va más allá de las calles y el alumbrado público, las aceras y los brocales e incluso de un centro comercial. “Una ciudad tiene que tener un elemento añadido fundamental que toca el aspecto estrictamente humano”.

¿Cuáles son esos elementos que hacen una ciudad humana?
Me refiero a esos lugares de esparcimiento, necesarios para la convivencia mutua, para ejercer la palabra, para la distracción en familia o con amigos, para pasear, para pensar, para la reflexión como el cine y el teatro, que sirven para ver al mundo de otra manera. Para admirar la creatividad humana y estar en contacto con el arte y en ese sentido, esta es una ciudad muy pobre. Ha tenido sus altas y sus bajas como cuando teníamos la Sala de Arte Sidor, que era un punto de referencia. Estos espacios son los que hacen que una ciudad merezca ese calificativo, porque sino sería una cantidad de caminos y calles entrecruzadas y eso sería solamente un conglomerado humano. Una ciudad necesita espacios para ejercer la ciudadanía.

Pero hace 48 años, esta ciudad fue concebida como una urbe planificada. ¿Cómo se entiende el hecho de no haber proyectado esos espacios?

Una ciudad esta en función de su gente que es la que hace la ciudad, no nos van a construir una mejor ciudad, el calificativo de ciudad magnífica, de ciudad mejor, no va a llegar por obra y gracia del espíritu santo, eso lo debemos construir nosotros y eso pasa por exigir, pedir las cosas que hacen falta pero con contundencia, dar el golpe sobre la mesa. Creo que hay que manifestarse y exigir cosas que quizás se ven menos, pero que a la larga llegan a ese punto de fuga como exigir una mejor educación, mejores condiciones de vida, eso que finalmente permitirá que como país despeguemos. En la medida en que tengamos una mejor educación vamos a ser más críticos, más exigentes, más capaces de hacer esa labor crítica ciudadana al poder y en ese sentido, construir ciudad, acceder a una mejor ciudad, pero porque la exigimos y seamos capaces de construirla.

¿En qué se ha convertido la otrora ciudad planificada?
Esta es una ciudad donde predomina el afán de lucro, el afán del contrato, la parcelita económica con el gobierno; y lo relativo a exigir y acceder a otras condiciones de vida, lo ubicamos en un segundo lugar y eso es triste, quizás porque esta es una ciudad bastante joven que requiere sedimentarse. Si bien ya tenemos generaciones formadas aquí, sigue siendo una ciudad aluvional, por sus características económicas y sociales, por el hecho de estar las empresas básicas, es una ciudad que tiene que hacerse todavía, repensarse otra vez, labrarse una ciudad planificada y saber que ese mito de la planificación fue, tiempo pasado. Hoy día, Ciudad Guayana es cualquier cosa menos planificada, ya nos sobrepasaron los problemas. Una ciudad planificada no puede tener la cantidad de asesinatos, muertes y robos que ocurren aquí, por mencionar un solo problema. Una ciudad planificada no tiene el déficit de actividades culturales ni los niveles de basura y de contaminación atmosférica que tiene Ciudad Guayana, por eso aquello de la ciudad que fue planificada hoy en día es un mito, no existe.
¿Cómo se debe “celebrar” lo que en su momento se creyó que iba a constituirse en una ciudad moderna llamada a elevar los niveles de bienestar y progreso de la población?

Debemos celebrar este aniversario reflexionando la ciudad, repensándola y tratando de exigir, alzar la voz, para que estos problemas comiencen a disminuir, pero sobre el hecho de una actividad o de una acción.
¿Cómo debe ser ese accionar de los ciudadanos?

Como ciudadanos somos los contralores de la autoridad, somos los que debemos marcar el rumbo, aprobando o no, criticando y señalando. Más allá de no orinar en plena calle o botar la basura, tenemos que acostumbrarnos a exigirle al funcionario público cuentas claras, que cumpla con la mayoría de sus promesas, que sea serio en su gestión, que se lleve de la mano la política con la ética, tenemos que ser mucho más críticos y escrutadores de esa gestión municipal. Vamos a tener mejores autoridades e instituciones políticas con más y mejor política; esto no se va a lograr con más ética porque son cosas diferentes, por supuesto que la ética alimenta a la ciudadanía y en ese sentido será un mejor padre de familia, un mejor ciudadano, un mejor maestro, pero si queremos tener mejores instituciones políticas debemos tener mejores políticos, mejor gente formada para eso y a veces no nos damos cuenta que llegan los menos indicados para esos cargos.

“Mirada”
Roger Vilaín expresa una “Mirada” sobre lo que considera “esa selva de cemento” en que se ha convertido la ciudad:
“Ciudad y ciudadanos, construidos mutuamente, digo yo, como un diálogo que se
alimenta poco a poco, marchan cada uno en direcciones contrapuestas. Cualquiera
vive de espaladas a la urbe, y viceversa. Cualquiera transita por las avenidas
pero éstas de ningún modo tienen lugar en su conciencia. De ahí, claro, tenemos
un conglomerado de edificios, asfalto y carros, pero con muy pocos espacios. Los
espacios aquí huelen y saben a materia ferrosa y a aquella frase desgastada por
los años y la inopia: “empresa básica”. Y esto es peligroso, en esencia porque
el peldaño de la ciudadanía reposa entonces sobre las espaldas del Estado”.
(Fragmento de “Palabra de urbe”, página 159)

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Ciudad Guayana requiere una agenda ambiental local

Foto Francisco Villegas
Para Ana Jorge, investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, se trata de aplicar la Constitución a través del desarrollo de las políticas públicas “que son las que deben dictar las pautas de una ciudad sustentable”

Los estudios de referencia indican que el Municipio Caroní (asiento de las industrias básicas al sur de Venezuela) es uno de los sitios donde se concentra la mayor cantidad de problemas ambientales, conflictos sociales y económicos. De esto conoce muy bien la ingeniera Ana Jorge, investigadora del Centro de Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable (Cigads), institución adscrita a la Uneg, que asume la gestión ambiental, como el manejo de un sistema humano en el cual se han de considerar las relaciones a ser establecidas entre el uso de los recursos y la conservación de los ecosistemas, así como de los objetivos de crecimiento económico y con la equidad social, relaciones dinamizadas por los distintos programas productivos, las nuevas tecnologías y las formas de organización que va adoptando la sociedad, todo ello con el propósito de asegurar la sustentabilidad ambiental.

¿Al cabo de 48 años de creada, Ciudad Guayana ha logrado esa sustentabilidad en lo ambiental?
El concepto de sustentabilidad no fue incorporado al momento de la planificación de la ciudad, porque estamos hablando de 1961, en ese momento la ciudad se basó en el esquema desarrollista. En el transcurso de los años 80 surge la concepción de sustentabilidad y Venezuela la incorpora a su modelo de desarrollo, e incluso en el preámbulo de la Constitución se señala que somos un país que promueve el equilibrio ecológico, además de contener un capítulo dedicado a los derechos ambientales (artículos 127 al 129) el cual ofrece todo el marco legal necesario para llevar a la práctica el desarrollo sustentable de la nación. Venezuela es un ejemplo para el mundo al crear en 1977, el primer Ministerio de Ambiente, fuimos un país de avanzada porque en 1972 cuando se habló en la Cumbre de Estocolmo de la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo y ya nosotros cinco años después, estábamos creando un ministerio con gente capacitada que empezó a estructurar el marzo legal ambiental.
Ahora, se trata de aplicar la Constitución a través del desarrollo de las políticas públicas que son las que deben dictar las pautas de una ciudad sustentable. Echemos un vistazo a la ciudad y veamos cómo ha sido y qué está pasando en ella. Acaso seremos sustentables con todos esos problemas de ordenación que se tienen, cómo la planificación urbana, los problemas de contaminación, el deterioro de la calidad de vida.

¿Qué llamado les hace a los encargados de ejecutar esas políticas públicas dirigidas a lograr un ambiente sano?
A este nivel que estamos, invito a los gobernantes a que asuman sus responsabilidades, las cuales están bien establecidas en el marco legal, esa es una manera de empezar, porque ellos son los que deben indicar la pauta. El Alcalde y el Gobernador deben asumir las competencias que les corresponden en materia ambiental y comenzar a actuar en todo lo que es el cumplimiento de garantizar un ambiente sano y preservado.

Pero hace tres años la Gobernación del estado elaboró una agenda ambiental construida entre los distintos actores del sector. ¿Ése no fue el primer paso?
La Gobernación impulsó un ejercicio importante que se hizo en el año 2005 con la agenda ambiental, en la cual participaron todos los centros, universidades, instituciones públicas y privadas. Pero, es muy poco lo que se ha hecho, no hubo continuación de esa agenda y se debe retomar. Cuando se hizo la agenda siempre se parte de la problemática ambiental y esa agenda se preparó en base a cómo se deben solucionar los problemas, generar proyectos para luego lograr un cambio de la situación, pero los proyectos necesitan recursos y las Alcaldías y Gobernaciones son las que tienen los mayores recursos humanos y financieros por lo que deben llevar la batuta de estos proyectos.
Hay que ponernos a trabajar por esta ciudad, el llamado es al Alcalde, que por lo que he visto en los medios de comunicación social de la región, parece ser que sí siente a la ciudad, pero uno no ve que existan planes o programas de las acciones que está ejecutando, sería bien interesante que el mandatario local hiciera su agenda ambiental a fin de poder empezar a ver los cambios.

¿Qué debería estar presente en esa agenda ambiental local?
En esa agenda debería estar reflejada la solución de los principales problemas ambientales de la ciudad, como son la contaminación atmosférica generada en la zona industrial Matanzas, que data de muchos años y cuyos niveles son registrados por la Red de Monitoreo de Aire, adscrita a la Corporación Venezolana de Guayana. Esos resultados evidencian que cada año se deteriora la calidad del aire en esta zona. Necesitamos plantas de tratamiento de aguas servidas porque sabemos que tenemos un sector de la ciudad que no cuenta con ella, y todos los desechos y aguas servidas caen directamente al río Caroní y ese es un problema muy grave. El problema de la recolección de los desechos urbanos es quizás el que vemos día a día, y sabemos que no se está haciendo un manejo integral de los mismos, además que ese botadero de basura ya está colapsado y no oímos por parte de los organismos responsables que tengan algún proyecto listo para su ejecución.

¿Cuál debe ser la participación de los ciudadanos?
Como ciudadanos tenemos que tener conciencia que desde nuestro quehacer diario podemos apoyar, tener una sensibilización por el ambiente. En cuanto a la generación de desechos tenemos que dejar un poco el consumismo y pensar en derrochar menos, y más bien ir implementando medidas dirigidas hacia el reciclaje, pero los ciudadanos solos no pueden acometer este tipo de herramientas, debe haber un acompañamiento de las autoridades. Hay que fortalecer más la educación ambiental porque muchos de los problemas en lo que incurre la ciudadanía con su ambiente, es por desconocimiento y allí es que se debe reforzar con campañas informativas sobre el cuidado y conservación del ambiente. Desde la universidad impartimos la educación ambiental a través de los cursos de pre y postgrado de las escuelas de educación e ingeniería donde los concientizamos a nivel formal sobre el ambiente, pero necesitamos que toda la población conozca sus deberes con el ambiente y ejerzan su ciudadanía. Pero tienen que apoyarse en las políticas del Gobierno para que en todo haya sinergia y logremos el cambio que se requiere.

Agenda Ambiental 2009-2012La biodiversidad, los recursos hídricos, la educación y participación comunitaria, la superación de la pobreza y la lucha contra la contaminación urbana son las cinco áreas temáticas que contempla la Agenda Ambiental 2009-2012 de la Gobernación de Bolívar, según se desprende de una nota de prensa de ABN. “La gobernación aspira a consolidar un marco legal para asumir la rectoría de un plan de desechos sólidos en toda la entidad, con apoyo de las alcaldías y empresas que tienen responsabilidad directa sobre el tema. El proyecto también contempla la creación de un centro de acopio de desechos con criterios técnicos que permitan, además, el reciclaje de materias primas como metales y papel, etc. Igualmente, en la agenda ambiental se contempla un plan de acción para la preservación de los recursos de la Cuenca del Río Caura, considerado como el único sector del país donde aún existen bosques cien por ciento vírgenes”.

Ecosistemas forestales necesitan más investigación

Foto Flickr.com

Más allá de las buenas acciones de sembrar árboles, especialistas exhortan sobre la necesidad de invertir mayores recursos tanto humanos como financieros, en la investigación


Más allá de las buenas acciones de sembrar árboles, especialistas en botánica concuerdan en la necesidad de invertir mayores recursos, tanto humanos como financieros, en la investigación orientada al conocimiento de los ecosistemas forestales de una región.
Para Aníbal Castillo Suárez, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela (FIJB), ente que tiene a su cargo el desarrollo de la botánica y la ecología en Venezuela, se necesita más recurso humano en las áreas de las ciencias naturales, “más biólogos, ecólogos, ingenieros agrónomos y lo más importante, fuentes de financiamiento y el Estado debe abocarse a financiar en parte esto”.
Este biólogo con doctorado en Ciencias, mención Botánica, ha desarrollado parte de su experiencia como investigador en la Región Guayana, donde por más de 25 años se dedicó a estudiar los bosques ribereños que se encuentran en las tierras bajas del estado Amazonas, siendo uno de sus principales aportes los estudios realizados sobre “Aspectos florísticos, fisionómicos y dendrológicos de los bosques ribereños del área Sipapo-Cuao”.
Para Castillo la investigación debe ir de la mano de un programa de educación ambiental que cultive en los venezolanos esa conciencia por todo aquello que nos rodea. A su juicio, esta herramienta educativa -impulsada desde los primeros años de vida- permitirá sembrar esa conciencia por la conservación de la diversidad biológica “de la cual dependerá el futuro de la humanidad, porque si nosotros comenzamos a destruir los bosques y las sabanas, la extinción de las especies tanto animales como vegetales va a traer como consecuencia un gran desastre. La gran mayoría de las especies tiene alguna utilidad económica que los seres humanos aún no la conocemos”.
Castillo está convencido de la importancia de la investigación es por ello que a través de la dirección de Investigación y Desarrollo de la FIJB, dieciocho investigadores trabajan en el inventario de la flora nacional haciendo revisiones taxonómicas de las familias más importantes que se tienen en el país, tales como bromelias, orquídeas, leguminosas, gramíneas, entre otras.
La actividad científica “contempla estudios de grupos de plantas vasculares y no vasculares, así como de los ambientes donde éstos se desarrollan, involucrando además a la ecología y a la etnobotánica como líneas complementarias que juegan un papel importante en la caracterización global del ambiente”.

REGION GUAYANA
Sobre la Región Guayana dijo que se han publicado 15 trabajos relacionados al estado Amazonas además del catálogo anotado de Los Llanos, un listado de todas las plantas que se encuentran en esta vasta región del país, incluidas las sabanas de Guayana. Agregó que actualmente hay un tesista de maestría que está estudiando las sabanas del eje carretero El Burro hasta Samariapo (estados Bolívar y Amazonas).
Mencionó también el catálogo de las plantas vasculares de Venezuela, a un costo de 150 millones de bolívares. Por algo, la Fundación edita la revista científica Acta Botánica de Venezuela, considerada como la más importante en materia de biología y ambiente.
Añadió Castillo que la Fundación cuenta con 15 programas de educación ambiental, “desde el preescolar hasta la universidad debemos crear esa conciencia siempre”. Tienen un programa que se llama “Semillita” dirigido a los niños donde son horticultores por un día. “Cuéntame un cuento que me haga crecer”, es otro de los productos editoriales hecho por empleados de la fundación y los guías del Jardín Botánico cuya temática aborda todos los aspectos de la botánica de una manera didáctica y amena. Sin embargo, la debilidad de la Fundación es que necesitan más dinero para poder hacer más cosas, “pero, la fortaleza es el gran equipo de trabajo”.

PROYECTOS EN EJECUCIÓN
La FIJB ejecuta actualmente un total de 24 proyectos de investigación, de los cuales 16 cuentan con financiamiento propio y ocho proyectos se realizan conjuntamente con otras instituciones nacionales e internacionales. Destacan aquellos proyectos dirigidos a la caracterización de la diversidad biológica de la cuenca del río Cucurital, afluente del río Caroní, estado Bolívar. Esta es una investigación que tiene como objetivo incrementar el conocimiento de la biodiversidad en la Cuenca del Río Caroní y del sector Occidental del Parque Nacional Canaima, para contribuir con su manejo y conservación.
Asimismo, llevan a cabo la caracterización, vocación y prioridades de conservación de la diversidad biológica de la cuenca del río Caura, en la Guayana venezolana, con énfasis en ecosistemas boscosos, con la finalidad de proponer recomendaciones para su conservación y su uso sustentable.
De igual forma, cabe destacar el proyecto del Libro Rojo de la Flora de Venezuela a través del cual la Fundación recopiló la información sobre las especies de flora amenazadas del país, identificó y caracterizó los taxa vegetales amenazados y estableció el grado estado de conservación para más 1300 especies. Esta información fue publicada en cooperación con Provita y Fundación Polar, y la misma se encuentra a disposición del público en la página Web http://www.lrfv.org/. Actualmente se la FIJB se encuentra trabajando en la segunda edición del Libro Rojo de la Flora venezolana, la cual se estima publicar en octubre de 2010.
Red de jardinesEl presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, Aníbal Castillo, dijo que en Venezuela hay 15 jardines botánicos que están integrados en una red dirigida por Castillo Suárez quien está convencido de la importancia de fortalecer esta iniciativa a nivel regional, a través del intercambio de investigadores, programas educativos, personal de jardín así como publicaciones. Además, recordó que existe un proyecto de Ley de Jardines Botánicos que ya está en discusión en la Asamblea Nacional el cual obligará al Estado garantizar suficiente dinero para el fortalecimiento de los jardines botánicos.

16.928 especies amenazadas de extinción



El asno salvaje asiático (Equus hemionus)
está en la categoría de peligro.
(Foto Jean-Christophe Vié)


El picozapato (Balaeniceps rex)
está en la categoría de vulnerable. (Foto Jean-Christophe Vié)


El reciente informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza advierte que la crisis de la vida silvestre es peor que la crisis económica

La Aponogeton distachyos está en la categoría de preocupación menor.
(Foto Craig Hilton-Taylor)


La vida en la Tierra está gravemente amenazada”. Así concluye el reciente informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn) dado a conocer el pasado jueves y en el cual advierten que “pese al compromiso de los dirigentes mundiales de invertir la tendencia”, el objetivo planteado en 2002 por los distintos gobiernos del planeta de reducir la actual tasa de pérdida de biodiversidad para 2010, como contribución a la mitigación de la pobreza y en beneficio de todas las formas de vida en la Tierra, “no se realizará”. Mediante un comunicado de la Uicn se informa que de las 44.838 especies incluidas en la Lista Roja, 16.928 especies están amenazadas de extinción. El estudio titulado “La vida silvestre en un mundo cambiante”, que se publica cada cuatro años, analizó el estado de conservación de sólo el 2,7% de las 1,8 millones de especies descritas, lo que según el informe “constituye una fotografía útil de lo que está sucediendo a todas las formas de vida en la Tierra”.
La Lista Roja de la Uicn ofrece información completa acerca de las amenazas a las que se enfrentan las especies, “sus requerimientos ecológicos, los lugares donde viven, y las acciones de conservación para reducir o impedir su extinción”.
Los datos indican que las aves, los mamíferos, los anfibios y los corales “muestran una declinación continua, particularmente rápida en el caso de los corales”. Asimismo los índices para especies de anfibios, mamíferos y aves utilizados para alimentos y medicamentos “muestran que las especies de aves y mamíferos utilizadas con estos fines están mucho más amenazadas. La disminución de estos recursos tiene un impacto sobre la salud y el bienestar de las poblaciones que dependen directamente de ellos”.
El hipopótamo (Hippopotamus amphibious)
se encuentra en la categoría de vulnerable.
(Foto Jean-Christophe Vié)

AMENAZAS
El informe señala que la sobrepesca, el cambio climático, las especies invasoras, el desarrollo costero y la contaminación están impactando sobre una amplia gama de especies marinas. Además indica que la destrucción de los hábitats, a través de la agricultura, la construcción y la explotación forestal, es la principal amenaza en algunos grupos de plantas, como las coníferas y las cicadáceas.
En el caso de los anfibios, el informe advierte sobre una enfermedad causada por un hongo (quitridiomicosis), la cual está afectando “gravemente a una cantidad creciente de especies, dificultando la acción de conservación”. Respecto a las causas que amenazan a las aves, señala a las especies invasoras y la caza, encontrándose una mayor proporción de aves amenazadas en las islas oceánicas. Con relación a los mamíferos, la caza insostenible es el mayor peligro, después de la destrucción de hábitats, registrándose un mayor impacto en Asia, donde la deforestación avanza también a ritmo acelerado.
El elefante marino del sur (Mirounga leonine)
está en la categoría de preocupación menor.
(Foto Jean-Christophe Vié)

CAMBIO CLIMATICO
Aunque según el informe, el cambio climático no es actualmente la principal amenaza de las especies silvestres, advierte que la situación puede cambiar próximamente. “Tras examinar las características biológicas de 17.000 especies de aves, anfibios y corales de arrecife, una proporción significativa de las especies que hoy no están amenazadas de extinción son vulnerables al cambio climático. Se cuentan entre ellas el 30% de las aves no amenazadas, el 51% de los corales no amenazados y el 41% de los anfibios no amenazados, todos los cuales tienen rasgos que los vuelven vulnerables al cambio climático”.
El Pinguino de Magallanes (Spheniscus magellanicus)
se encuentra en la categoría de casi amenazada.

LA EMPRESA MÁS GRANDE DEL PLANETA
El principal redactor del informe y director adjunto del Programa de Especies de la Uicn, Jean-Christophe Vié, dijo que las acciones emprendidas por los gobiernos para reducir la pérdida de biodiversidad logran ciertos éxitos de conservación, "pero todavía distamos mucho de invertir la tendencia”.
“Imagínense las pesquerías sin peces, la explotación forestal sin árboles, el turismo sin arrecifes de coral u otras especies silvestres, los cultivos sin polinizadores. Imagínense el perjuicio para nuestras economías y sociedades si todo ello se perdiese. Todas las plantas y animales que configuran la extraordinaria vida silvestre del planeta tienen un papel específico y aportan bienes esenciales, como alimentos, medicamentos, oxígeno, agua pura, polinización de los cultivos, almacenamiento del carbono y fertilización de los suelos. Las economías dependen completamente de la diversidad de las especies. Las necesitamos a todas, en grandes cantidades. Literalmente, no podemos permitirnos perderlas”.
De tal forma que a su juicio es tiempo que las sociedades reconozcan “que la naturaleza es la empresa más grande del planeta, que trabaja para beneficio del 100% de la humanidad y lo hace gratis. Los gobiernos deberían dedicar el mismo esfuerzo, si no más, a salvar a la naturaleza que a salvar a los sectores económicos y financieros”.


El lémur de collar en blanco y negro (Varecia variegate)
se encuentra en peligro crítico.
(Foto Jean-Christophe Vié)
No todo son malas noticias
El informe de la Uicn aclara que las especies pueden recuperarse con acciones concertadas de conservación. “Se estima que se evitó la extinción de 16 especies de aves en los últimos 15 años gracias a programas de conservación. Debemos seguir alertando a los decisores acerca de los riesgos que conlleva la inacción y la necesidad de abandonar estrategias políticas de corto plazo que se basan sólo en resultados económicos. Como lo muestra la crisis económica y financiera, es preciso escuchar a quienes dan la voz de alerta. Las especies silvestres requieren más atención y nuestra sociedad debe emprender grandes cambios para salvaguardar su propio futuro”.
La mantella de oro (Mantella aurantiaca)
está en peligro crítico. (Foto Jean-Christophe Vié)

Especies amenazadas de extinción


17% de las 1.045 especies de tiburón y de raya
12,4% de los meros
6 de las siete especies de tortugas marinas
27% de las 845 especies de corales de arrecife, 20% están casi amenazadas y 17% no cuentan con datos suficientes para
evaluarlas

27,5% de las aves marinas está en peligro de extinción, comparado con 11,8% de las terrestres
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