Los tesoros biológicos del tepuy Chimantá

Foto Andreas Fleischmann

Su paisaje de mesetas abruptas y cumbres aplanadas, separadas por grandes extensiones de selva y sabana, hace enmudecer a turistas y científicos que se atreven a retroceder en el tiempo y evidenciar en esas moles, sugestivas figuras que dan cuenta de los procesos de erosión que han resistido a lo largo de millones de años


Es una de las montañas más enigmáticas y seductoras del complejo de mesetas o tepuyes del Escudo de Guayana. En sus 1.470 kilómetros cuadrados de superficie, el macizo del Chimantá, explorado en época reciente, esconde bellezas paisajísticas y tesoros biológicos únicos para la ciencia.
Constituido por rocas sedimentarias e ígneas con una edad aproximada de 2 mil millones de años de antigüedad, el Chimantá está situado en el municipio Gran Sabana del estado Bolívar, al sur de Venezuela, cerca de la ribera derecha del río Caroní y a 150 kilómetros al sureste de Canaima. Su paisaje de mesetas abruptas y cumbres aplanadas, separadas por grandes extensiones de selva y sabana, hace enmudecer a turistas y científicos que se atreven a retroceder en el tiempo y evidenciar en esas moles, sugestivas figuras que dan cuenta de los procesos de erosión que han resistido a lo largo de millones de años.
Desde la primera exploración documentada en 1938 hasta el primer y único estudio ecológico integral de un conjunto de ecosistemas tepuyanos, llevado a cabo por un grupo de científicos multidisciplinario entre los años 1983-1986, demuestran que el macizo del Chimantá es uno de los centros más importantes del endemismo y la diversificación en especies de la región guayanesa.
Este último estudio, publicado en 1992 bajo el título de "Chimantá: Un ensayo ecológico tepuyano", contó con la participación de investigadores de la Universidad Central de Venezuela, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, la Universidad de Helsinki (Finlandia), Edelca, el Consejo Nacional para Investigaciones Científica y Tecnológicas, el Instituto Nacional de Parques, CVG Tecmin y la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (Fudena).
Foto Andreas Fleischmann
Según comenta el biólogo Otto Huber, editor científico de esta obra, el estudio integral del Chimantá utilizó “una serie de metodología científicas novedosas que permitieron describir y evaluar de manera más completa la naturaleza e importancia de este mundo tan poco conocido hasta ahora”.
Aunque para el momento de este estudio integral del Chimantá no se pudo medir con exactitud la altitud máxima del macizo, se estimó que alcanzaba los 2.698 metros, sin embargo observaciones más recientes realizadas por Edelca y citadas en el libro “La cuenca del río Caroní” (2008), indican que alcanza una altura de 2.550 msnm.
Una serie de ríos y quebradas drenan el macizo provocando en algunos casos profundos valles que han ido aislando diferentes sectores, de tal forma que al Chimantá lo conforman distintos macizos bien diferenciados, identificándose once tepuyes emblemáticos como son: Eruoda o Murey, Tirepón, Apakará, Abakapá, Toronó, Akopán, Churí, Chimantá, Amurí y Agparamán.

CLIMA Y GEOLOGÍA
El estudio señala que el clima en el Chimantá es “extremadamente húmedo y fresco debido a la altura”. Los datos puntuales de temperatura tomados durante las cinco expediciones realizadas entre 1983 y 1986, por un periodo de 57 días, en los meses de enero a marzo, en 15 localidades ubicadas entre 1.850 y 2.600 msnm, registraron una temperatura máxima de 29,6ºC y una temperatura mínima de 1,3ºC
Flor de la Trimezia chimantensis.  
Foto Karl Weidmann

En cuanto a la precipitación total anual que recibe el macizo, el estudio refiere dos estimaciones: una de 3.150 milímetros basada en los caudales de los ríos y una segunda estimación de 3.552 milímetros, basada en la estación pluviométrica ubicada en la cima del Auyantepui y en las estaciones periféricas próximas al Chimantá como Wonken, Yuruani, Kavanayen, Uriman, Canaima y Kamarata.
Precisamente, el estudio destaca el efecto determinante que ejerce el clima en los procesos erosivos que se evidencian en el macizo donde la abundancia de las precipitaciones contribuye a la degradación química de las rocas constituyéndose en el “cincel que ha modelado los tepuyes”.

FLORA Y FAUNA ÚNICA
Un total de 3.200 especies de plantas fueron recolectadas en la cumbre del Chimantá, por este grupo de científicos durante las cinco expediciones, descubriéndose un género nuevo para la ciencia (Acopanea) y cerca de una docena de especies nuevas. No obstante, “las formaciones arbóreas no tanto de las cumbres sino principalmente de las laderas, guardan aún un considerable número de plantas desconocidas”.
La Stefania ginesi, rana endémica
del Chimantá. Foto Steve Gorzula
En las expediciones anteriores se descubrieron novedades botánicas resaltantes como la Chimantaea, Achnopogon, Mallophyton, Adenanthe o Wurdackia, además de un centenar de especies nuevas, lo que evidencia el alto grado de endemismo y de sorpresas botánicas que aún guarda este complejo ecosistema tepuyano.



La fauna no escapa de esta explosión de riqueza biológica, lo cual se vio reflejado en los 151 especímenes de anfibios y reptiles (herpetofauna) recolectados, encontrando tres especies nuevas para la ciencia. El estudio reportó entre otras especies:
6 especies selvático-montanas: una rana (Hyla sibleszi), cuatro serpientes (Atractus steyermarki, Leptodeira annulata ashmeadii, Liophis cobella trebbaui, Bothrops castelnaudi) y un lagarto (Neusticurus rudis).
4 especies endémicas del macizo: dos sapos (Dendrobates rufulus y Otophryne robusta steyermarki), una serpiente (Thamnodynastes chimantá) y un lagarto (Anolis toddi).
5 especies de cumbre tepuyana: dos ranas (Ololygon sp. y Stefania ginesi), dos lagartos (Anolis chrysolepis eewi y Anadia breweri) y una lagartija (Arthrosaura).
En cuanto a los animales mamíferos (mastofauna), el estudio colectó 33 ejemplares entre murciélagos, marsupiales, oso melero, roedores y danta, destacándose ocho especies (Didlephis albiventris, Anoura caudifera, A. geoffroyi, A. latidens, Rhipidomys macconnelli, Tamandua tetradactyla, Nasua Nasua y Tapirus terrestres), halladas habitando ambientes tepuyanos por encima de los 1.900 metros.

AVES RESISTENTES
Luego de 300 horas dedicadas a observar las aves presentes en el Chimantá, el grupo de expertos concluye que existe una avifauna por encima de los 1.200 msnm representada por Crypterellus ptaritepui, Campylopterus hyperythrus, Polyymus milleri, Automolus roraimae, Thamnophilus insignis, Elaenia dayi, Troglodytes rufulus, Todirostrum russatum, Diglossa major y Atlapetes personatus.
El ave Zonotrichia capensis posa
sobre la Bonnetia multinervia. Foto Karl Weidmann
Refiere que en los bosques de Bonnetia observaron la mayor diversidad de aves y que a pesar de existir abundantes ambientes acuáticos en las cumbres del macizo, sólo una especie de ave acuática fue observada, Gallinago sp. De igual forma, a los científicos les sorprendió lo bien adaptadas que estaban estas aves para soportar las extremas condiciones climáticas en la cima del macizo, observándose “actividad en todas las especies a temperatura de hasta 3ºC”.

POLÍTICAS DE CONSERVACIÓN
El estudio concluye con una serie de advertencias sobre los posibles efectos que pudiera causar la actividad turística sobre este ecosistema. Detallan que la vegetación es sumamente frágil y susceptible al pisoteo, siendo las ramas y hojas de las plantas tepuyanas muy quebradizas y fácilmente inflamables. Además, alertan sobre la baja capacidad de regeneración de la vegetación en la cumbre de los tepuyes.
Por lo antes expuesto, sugieren “la impostergable necesidad de crear figuras jurídicas novedosas en la política de conservación”, que por una parte, permita áreas específicas para el turismo, pero que contemple la preservación e intocabilidad relativa de ciertas áreas, a fin de asegurar la continuidad de supervivencia de organismos únicos y exclusivos “de una naturaleza no sólo extremadamente ingeniosa, sino también generosa”.

1.300 tortuguillos terecay retornan a su hábitat

La actividad se llevó a cabo el pasado miércoles 10 de junio en el marco del programa de conservación de tortugas continentales de la cuenca del río Caura, que desarrollan de forma conjunta Fundación La Salle y el Zoocriadero Experimental Wasaña con apoyo del Ministerio de Ambiente

La algarabía se oía a lo lejos. Desde lo alto de la inmensa laja se podía escuchar el entusiasmo de los niños, jóvenes y adultos venidos de Maripa, Jabillal y Trincheras, pueblos del Municipio Sucre del estado Bolívar. La alegría se reflejaba en sus rostros mientras se acercaban en las curiaras hasta el sitio conocido como “los rápidos de cinco mil”, una isla de rocas que aflora en el medio del río Caura.
La energía que les acompañaba no se había disipado, ni siquiera con el aguacero que les cayó cuando embarcaban en el puerto de Jabillal. La idea de participar en la tercera liberación de tortuguillos terecay era una experiencia que no querían perderse.
Muchos de ellos como Osbelia, Ana y Keixi, estudiantes del Liceo Bolivariano Frank Rísquez Iribarren de Maripa, saltaron de las curiaras con la emoción de saber que estaban contribuyendo con la conservación de una de las especies de tortuga continental más afectada por la depredación humana.
“Yo veo personas que no la conservan, sino que las matan y esta actividad me ha ayudado a entender que a estos animales hay que cuidarlos. Les digo a los mayores que no las maten, porque ellas tienen derecho de vivir como nosotros, pero hay algunos que no les importa porque son rebeldes”, dijo Osbelia mientras recordaba que a sus ocho años de edad había visto por primera vez a la tortuga terecay.
Estas tres chicas tomaron en sus manos a los tortuguillos y luego de sumergirlos un rato en el río, los soltaron. Parecía que no querían dejarlos ir, “es que son tan tiernos” atinó a decir Keixi, quien aseguró que el año que viene no se perdía la cuarta liberación.

ALIANZA ESTRATÉGICA
El programa de conservación de tortugas continentales en el río Caura nació en 2005, luego de un estudio realizado por Fundación La Salle (Flasa) entre 2003-2004, sobre manejo y uso de recursos de fauna silvestre en el eje agrícola Maripa-Jabillal-La Poncha, cuyos resultados evidenciaron un alto consumo y comercialización de algunas especies de fauna autóctonas de la región.
Arnaldo Ferrer, investigador de Flasa y coordinador del mencionado programa, dijo que en alianza estratégica con el Zoocriadero Experimental Wasaña, ubicado en Maripa y el apoyo del Ministerio de Ambiente (Minamb), comenzaron a trabajar con las especies de tortugas más impactadas como son la terecay (Podocnemis unifilis) y la arrau (Podocnemis expansa), esta última considerada casi extinta en la zona, “existiendo en los actuales momentos 20 tortugas arrau adultas. Año tras año son saqueados sus nidos por lo que es difícil una recuperación de la población”.
Explicó que en el zoocriadero se estudia el comportamiento, la relación macho-hembra, tiempo de incubación del huevo (desde el momento del desove hasta que nace), y la tasa de crecimiento de los individuos nacidos para conocer el momento en que alcanzan su talla reproductiva. Asimismo, identifican las amenazas potenciales, por cuanto “las tortugas continentales, en líneas generales, están afectadas no sólo por la acción del hombre (antrópicas) sino que hay fenómenos naturales y depredadores que también diezman las poblaciones”.
Al referirse a las amenazas naturales, Ferrer especificó que el Caura es un río particular cuya hidrobiología es impredecible, “así como en plena época de postura de los animales el río está a un nivel hidrobiológico perfecto, con playas ideales para la postura o el desove, de un día para otro puede subir y ahogar todas las nidadas. Amén de los depredadores naturales que tiene”.
La liberación de los tortuguillas, luego de un año en cautiverio, responde también a la hidrodinámica del río, “preferiblemente en la época límite cuando vienen las aguas altas, pero que aún se vean las playas, esto les permite que una vez entrado el invierno ellas se refugien en los bosques inundables donde van a estar más protegidas y con más alimento como el guaco (planta) y frutas del bosque que son su dieta principal”.

CONOCIENDO LA ESPECIE
La terecay es un reptil de agua dulce cuya distribución abarca la región Oriental de Colombia y Ecuador, el noroeste de Perú, las Guayanas y parte de Bolivia. Los estudios de Flasa indican que en Venezuela se le encuentra en la cuenca del río Orinoco y en el Amazonas donde presenta una amplia distribución con gran variedad de hábitat, encontrándosele en pequeños caños, lagunas, sabanas inundables y en grandes ríos como el Orinoco, el Apure y el Caura. Logra alcanzar hasta 48 centímetros de longitud. Su alimentación es omnívora, encontrándose en su dieta principalmente vegetales, crustáceos, moluscos e insectos. Su reproducción se realiza entre los meses de enero a marzo, correspondiendo estos meses al período seco o de verano, logrando desovar entre 25 y 31 huevos por nido.

OTRAS ESPECIES
Las investigaciones en el zoocriadero no sólo incluyen terecay y arrau. Tal como lo mencionó Ferrer, en los últimos años han incorporado otras especies que no son propias de la cuenca del Caura, pero que están siendo explotadas en otras regiones del país como es el caso del galápago llanero (Podocnemis vogli), endémico del sur del Lago de Maracaibo (estado Zulia).
“Estamos haciendo un estudio de su biología y ver como se comporta en zoocría y poder reafirmar su conservación ex situ, y reforzar así las poblaciones que están siendo seriamente golpeadas en su hábitat”.
Las otras especies de tortugas que estudian son: chipiro (Podocnemis erythrocephala), morrocoy negro (Chelonoidis carbonaria), morrocoy amarillo (C. denticulada), galápago de maracaibo (Rhinoclemmys diademata), galápago (R. punctularia) y matamata (Chelus fimbriatus).
El equipo conformado por Arnaldo Ferrer (Flasa), 
Eneida Marín (Minamb), Nolyani y Ana (estudiantes de antropología UCV), 
Zabdiel Arenas (Zoocriadero Wasaña), Olga Herrera (Flasa)
y Jhonny Sucre (Minamb) preparó la logística para una experiencia exitosa.

Además han reportado una especie nueva para la región del Caura, la Phrynops tuberosus que sólo se conocía para el sureste del estado Bolívar (Parque Nacional Canaima).

SEGUIMIENTO
Ferrer aclaró que una vez al año se hacen monitoreos de las poblaciones de tortugas liberadas a fin de evaluar su crecimiento en el medio natural. “A veces las capturas son bajas por lo extenso del río, pero la poca que se ha logrado recolectar mediante redes de pesca o buceo, ha sido satisfactoria porque se observa que los reptiles están en buen estado de salud y se han adaptado bien al medio”.
En cada liberación se enfatiza la participación de las comunidades, autoridades, liceos, escuelas, brigadas ambientales y movimientos conservacionistas locales, e incluso de la aldea universitaria de Moitaco, porque el objetivo es promocionar la conservación de estas especies y motivar a las generaciones más jóvenes.
Desde que se inició el programa se han liberado un total de 6 mil tortuguillos de terecay y 1.200 de arrau, se espera que para el próximo año se liberen 6 mil arrau y 2 mil terecay.

PROYECTO LOCTI
La inversión necesaria para iniciar el programa de conservación de tortugas continentales en el Caura fue asumida por el zoocriadero Wasaña con aportes de Flasa, pero desde el año pasado cuentan con el aporte vía Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti), de la empresa de neumáticos Intyre. Dijo el investigador de Flasa que estos recursos han permitido reforzar la segunda fase del programa destinada a la educación ambiental y sensibilización de las comunidades locales hacia la conservación y uso sustentable de este grupo de reptiles a través de cursos, talleres y alternativas agroalimentarias, “porque uno no puede hacer conservación con hambre”.
Asimismo, mencionó que replicarán esta misma experiencia en el río Ventuari, estado Amazonas, donde el consumo y la comercialización de la fauna silvestre son muy altos, en especial con la tortuga cabezona del Amazonas y el chipiro.
“Cuando es sólo para consumo el impacto antrópico sobre las especies no es tan fuerte, pero cuando interviene el comercio, la cosa se complica y existe un comercio muy activo de tortugas debido a la intensa actividad minera que ilegalmente se desarrolla en el Parque Nacional Yapacana”.
Lo cierto es que la experiencia alcanzada en el programa de conservación de tortugas continentales en el río Caura, demuestra que la vida de estas especies sólo puede desarrollarse cuando existe un perfecto equilibrio hombre-naturaleza, en la cual la conciencia es un factor fundamental para lograr la armonía. Como dijo la pequeña Raquel mientras liberaba un tortuguillo: ¡Hola conciencia!

El hombre y su pasión por la naturaleza
Zabdiel Arenas llegó al Caura hace 14 años y quedó impresionado de la belleza del paisaje y más aún de su biodiversidad. Este hijo del alto Apure, nacido en Guasdualito, no dudó ni por un momento en echar raíces en estas tierras con el propósito de darle vida al proyecto ecoturístico “Wasaña” (nombre yekuana de la
palma cucurito), pero como biólogo y amante de la conservación, pudo notar la situación crítica de las tortugas terecay y arrau.
A medida que se relacionaba más con los estudios realizados por Fundación La Salle, empezó a idear la creación de un zoocriadero de las especies locales para su reproducción, levante y posterior liberación, con el objetivo de repoblar las riberas del río Caura. Su sueño se materializó en 2005 cuando logró toda la permisología exigida por el Minamb para fundar el Zoocriadero Experimental Wasaña, el cual fue levantado sobre las ruinas del antiguo banco de producción algodonero que funcionaba en la zona en los años 50, y tan abandonado estaba que en los años 70 fue uno de los sitios donde tenían secuestrado al empresario norteamericano William Niehaus. “Pensé que un atractivo de este tipo podía motivar a la gente no sólo a participar de la belleza del lugar sino enterarse de cómo nace, crece y por lo que pasa un animal de estos para llegar a adulto y que realmente no vale la pena tratarlo como está siendo tratado, en cuanto a su futuro en la vida de nuestros ríos”.
El deseo por la conservación y el esfuerzo conjunto entre La Salle y Zabdiel rindió sus frutos y ya van por la tercera liberación de tortugas en el río Caura.
Cada año el zoocriadero solicita al Minamb la licencia para realizar la recolección de los huevos (ranching) de las especies, momento que se convierte en una suerte de mini batalla porque compiten con aquellos que también los buscan con fines
comerciales o de consumo. “Tristemente, cuando logramos llegar a las costas de
los ríos, casi el 90% de las nidadas están depredadas bien sea por los
depredadores naturales o por los humanos”.
No deja de mencionar que la seriedad con la que han llevado estas observaciones en el zoocriadero, ha permitido contar con el aval del ministerio para que este año les cediera 6 mil individuos de la especie arrau para su levantamiento y posterior liberación en 2010 en el río Caura. La idea es que de aquí a cinco años puedan liberar 30 mil tortuguillos de arrau con lo cual está convencido de lograr un impacto de
recuperación de esa especie en el río Caura.
“Es una pasión que se expresa en el hecho de poder hacerlo, es el deseo de no ver extinguidas estas especies, hay muchos altibajos anímicos por no ver el mismo entusiasmo en aquellos a los que motivamos, pero al final uno se levanta cuando los ve nacer y los ve tan alegres al momento de su liberación en su hábitat y eso satisface y permite continuar, a pesar de las adversidades”.
Parque NacionalMirtha Pimentel, directora general de la Alcaldía de Sucre reconoció el trabajo que realizan conjuntamente el Sr. Zabdiel Arenas desde el zoocriadero y el equipo de ecologistas de Flasa que hacen estudios en el Caura, porque permite conocer la importancia de preservar estas especies que se encuentran en extinción. “Para nosotros es necesario contar con el apoyo de todas las instituciones para conservar la terecay y otros más que están extinción”. Mencionó el apoyo prestado por la alcaldía, junto a la CVG y el Ministerio de Ambiente, en la difusión del programa de conservación del águila arpía en las escuelas del municipio. “Hay que conservar estas especies y entender que el hombre las está exterminando, antes era la comida de los indígenas pero hoy día lo que se ve es el comercio ilegal, por eso estamos de acuerdo en decretar la zona del Caura como parque nacional”.

Sembrando conciencia.....



Osbelia Olivares (15 años): Mi preocupación el año pasado era cómo iba a soltar esas terecayitas, eran tantas que no sabíamos como hacerlo, pero ahora somos expertas.

Ana Barreto (17 años): La actividad es muy bonita y recomiendo a la gente que participe porque es una experiencia maravillosa y que cuide nuestro medio ambiente y los animales que están en él.



Keixi Arteaga (15 años): Son unos animalitos muy tiernos y sabemos que tenemos que cuidarlos porque así como nosotros necesitamos vivir, ellos también. Yo nunca había asistido a una liberación de tortuguitas y el año que viene no me la pierdo.

Investigación rezagada (y III)

Las autoridades de la UDO decidieron “suspender la adquisición de mobiliarios y equipos y limitar las compras a los insumos vitales para operar laboratorios y la función académica y de investigación”


La Universidad de Oriente (UDO) no dudó ni por un momento en la decisión que debía tomar. Cuando el pasado primero de abril recibió la comunicación donde les informaban sobre la disposición del Ejecutivo nacional de recortar en un 6%, el presupuesto nacional asignado a las instancias públicas, las autoridades de esta casa de estudios decidieron por la permanencia de la investigación.
En su reciente visita al estado, la vicerrectora administrativa de la UDO, Tahís Pico dijo que el presupuesto aprobado para la universidad fue de 640 millones de BsF. (ellos habían solicitado un poco más de mil 200 millones de BsF.), pero luego del recorte quedaron en 607 millones 677 mil BsF., lo que significa una disminución real de casi 39 millones de BsF.
Explicó que, de acuerdo a las instrucciones recibidas por el Ejecutivo nacional, el monto debió ser ajustado sólo a las partidas de funcionamiento 402, 403 y 404 dirigidas a proyectos de investigación, docencia y extensión, las cuales tenían asignado un total de 107.669.964 BsF.
De tal forma que las autoridades decidieron “suspender la adquisición de mobiliarios y equipos y limitar las compras a los insumos vitales para operar laboratorios y la función académica y de investigación”.

NADIE SE ESCAPA
Salvador Penna, coordinador de la comisión de Investigación del Núcleo Bolívar de la UDO, dijo que el recorte presupuestario de 6% “en realidad se ha amplificado en casi un 30 ó 40%”.
Explicó que la inversión en investigación varía de acuerdo al número de investigadores adscritos al Programa de Promoción del Investigador (PPI) que tiene cada uno de los cinco núcleos de la UDO (Cumaná, Puerto La Cruz, Margarita, Monagas y Ciudad Bolívar), y como aún se encuentran recibiendo y evaluando proyectos de investigación no tienen en definitiva cuánto es el déficit, luego del recorte.
“En principio se ha decidido recortar en los gastos operativos de las comisiones que involucran gastos administrativos, tratando de tocar lo menos posible el presupuesto para investigación”.
Penna, quien también coordina el Grupo de Investigaciones en Reproducción Humana de la UDO, mencionó que ningún escaño de la sociedad se escapa de este recorte, lo que le preocupa es que llegue a desmotivar a los investigadores “porque los montos se han recortado en función de que no se están duplicando las compras para la adquisición de recursos, que ya existen en la institución”.
Asimismo, dijo que aunado al recorte, el otro incentivo que reciben los investigadores producto del PPI tampoco se ha hecho efectivo. “No sabemos si esto responde a la misma crisis o a una redimensión de lo que es el concepto de investigación en el país y eso está quedando como una disyuntiva. Algunas fuentes oficiales indican que el PPI va a continuar, pero todavía no se ha abierto la convocatoria de este año. Creo que estamos en una zona gris de espera a ver lo que se decide con respecto a la importancia de la investigación”.

SORPRENDIDOS
Penna reconoció el apoyo que el Gobierno le ha dado al desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país, pero dijo que haber incluido la investigación en el recorte presupuestario “sorprendió a muchos”.
“A lo mejor es una manera para que las universidades busquen otro tipo de estrategias o alternativas de financiamiento, como lo fue al inicio de la promulgación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti). El Gobierno estará en una posición de que se busquen recursos por otras vías que no sea sólo a través del presupuesto ordinario, pareciera que fuese así”.
Lo que sí le parece claro en el mensaje del Gobierno es que los científicos vayan reestructurando la forma de hacer investigación, “hasta ahora el Gobierno ha sido el subsidiario de la investigación en el país, pero cuánto de ella es soportada por la empresa privada. Ahora es muy poco lo que financia vía Locti, podría verse como una estrategia del Gobierno”.
Para Penna “los investigadores tendremos que salir a la sociedad a vender la cartera de proyectos de investigación”.

CONOCIMIENTO PROPIO
En cuanto a la discusión sobre el tipo de investigación que deben realizar las universidades, Penna comentó que no es una cuestión de denigrar del tipo de trabajo científico que se hace debido a que tanto la aplicada como la básica son válidas.
“Si no conocemos la base celular de un problema cómo se puede entonces diseñar una molécula para tratar determinada enfermedad, eso es absurdo, eso ocurre igual con la malaria, el mal de Chagas, eso es investigación básica. Ahora, la aplicada sería el desarrollo de la molécula, pero si no tienes el conocimiento básico de la patología celular cómo puedes diseñarla, seguiremos dependientes del conocimiento externo, pero esa no es la idea, lo que se quiere es que desarrollemos nuestra propia investigación”.
En el caso de la UDO-Bolívar dijo que los proyectos de investigación que se desarrollan son a dos años, los cuales culminan con un informe final o una publicación en una revista nacional o internacional, “de alguna forma ahí se mide el impacto de la investigación y las hay de todo tipo, porque aquí se respeta la libertad del investigador para hacer el estudio para el cual esté capacitado realizar”.
Añadió que una de las estrategias planteadas luego del recorte es darle prioridad a los proyectos que involucren grupos de investigación ya consolidados, lo cual evita estar adquiriendo equipos. “Queremos optimizar los pocos recursos con los que cuenta la UDO dando mayores posibilidades de financiamiento a aquellos grupos de investigación, un poco para formar más investigadores y que se incorporen a esos grupos”.
En lo que va de año han recibido 18 proyectos de investigación que se encuentran siendo evaluados para su aprobación, “pero están sometidos a la disponibilidad presupuestaria y a los reajustes que se van hacer en algunas áreas a fin de inyectarle ese recurso a la investigación”.
Recordó que el año pasado se aprobaron 10 proyectos de investigación que están casi culminados administrativamente, porque se previó a tiempo la adquisición de los materiales e insumos.

Cifras
45
investigadores adscritos al PPI
3 Centros de Investigación (Limnología, Microscopía Electrónica y Geociencias)
15 Grupos de Investigación
10 proyectos de investigación por culminar en 2010
18 proyectos de investigación en proceso de aprobación

Gobierno revisará investigaciones
El ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Jesse Chacón anunció esta semana que “no hay ningún tipo de direccionalidad” en los recursos otorgados vía Locti (336 millones 333 mil BsF) a la investigación que se hace en las universidades, por lo que anunció que van a iniciar un proceso de revisión de las mismas. Desde 2005, con la aprobación del mecanismo de financiamiento de la investigación por dos vías: la de inversión y la del aporte, Venezuela dejó de ser un país que invertía entre 0.3% y 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB) y pasó en 2006 y 2007 a invertir 1.74%, y 2.69%, respectivamente.
“El Estado venezolano ha incrementado la inversión en ciencia y tecnología, incluso invierte tres veces más que cualquier otro país de América Latina”. Entre otras cifras, mencionó que de 1999 a 2008, Venezuela ha pasado de 1.689 de investigadores inscritos a 6.038; sobre las publicaciones dijo que se ha incrementado el número de revistas nacionales sobre las internacionales en una relación de 3 a 1; y se cuenta con 3.187 Centros Tecnológicos Comunitarios de Investigación, la gran mayoría de ellos gratuitos.Fuente consultada ABN

En el Día Mundial del Ambiente

Foto Pnuma
Esta iniciativa busca formar ciudadanos más concientes de las consecuencias de su comportamiento en el delicado equilibrio de la naturaleza

El ambiente debió amanecer hoy de celebración, pero el cambio climático no lo deja. El Día Mundial del Ambiente fue decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de junio de 1972, fecha en la cual creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Esta iniciativa busca formar ciudadanos más concientes de las consecuencias de su comportamiento en el delicado equilibrio de la naturaleza, más aún cuando el lema de este año es “Unidos contra el cambio climático”.
Los expertos coinciden en que este fenómeno es causado por el incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, como el dióxido de carbono, que pueden durar hasta 100 años en la masa de aire que rodea al planeta.
Estos gases son producidos principalmente por las actividades humanas, de ahí que el llamado es a trabajar de forma conjunta en las soluciones que permitan avizorar una mejor calidad de vida para las futuras generaciones.
De acuerdo a los expertos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, la temperatura promedio de todo el planeta ha aumentado 0,8°C, lo que ha provocado una elevación del nivel del mar en 20 centímetros que puede potenciarse a futuro, además advierten que este incremento en la temperatura provoca veranos más calientes e inviernos menos fríos, lo que trae consecuencias importantes para los ecosistemas.

IMPACTO EN VENEZUELA
Las posibles repercusiones de este cambio global del clima sobre Venezuela están reflejadas en la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático en Venezuela, elaborado por el Ministerio de Ambiente con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
Esta comunicación presenta escenarios climáticos posibles, basados en los escenarios de emisión de gases de efecto invernadero y en los modelos de simulación británicos (UKTR) y canadienses (CCC-EG), que permiten representar el comportamiento de la temperatura y precipitación futuras.
Los resultados de los modelos aplicados simulan un incremento de la temperatura, estimándose hacia el año 2060 que la temperatura media del país aumente entre 1ºC y 3ºC y en consecuencia, llegará a ser mayor a 28 ºC en gran parte del país. Respecto a la lluvia “la incertidumbre es mucho mayor, ya que algunos modelos simulan un futuro más lluvioso y otros un futuro más seco”.
Tanto el modelo británico como el canadiense, coinciden en considerar “un futuro más seco desde junio hasta febrero en toda la franja central del país, desde los Andes hasta los Llanos Orientales y norte de Bolívar, así como en el extremo sur de Bolívar y extremo norte de Zulia”.
Asimismo, el modelo británico simula menos lluvia en el país para todo el año, excepto durante el trimestre marzo-mayo, siendo las zonas de los Llanos centrales y orientales, el Delta y el sur de Bolívar las más afectadas, con valores de -22% a -27% para el año 2060, mientras que el efecto simulado en los Andes es mínimo.
Por su parte, el modelo canadiense simula un futuro más lluvioso al norte en varios trimestres y el total anual (+7,4% en el peor caso para 2060), mientras que en los Andes es donde simula un futuro más seco (-19,4% en 2060).

CAMBIOS EN PATRONES DE LLUVIA
El documento explica que estos modelos suponen una disminución en los patrones de lluvia, en especial al sur de Bolívar, estimándose unos 800 milímetros al sur de Bolívar y también para la zona norte, que recibiría menos de 1200 milímetros/año. El modelo canadiense señala ligeros aumentos en las lluvias hacia la zona norte-costera con fuertes disminuciones hacia el piedemonte llanero, y extiende el área con menos de 800 milímetros/año en los valles andinos. No obstante, ambos modelos coinciden en que la Cuenca del río Unare, Llanos orientales y sur de Bolívar serán más secos, mientras que para el trimestre junio y agosto simulan menos lluvia en casi todo el país, excepto la costa central y oriental; y para el trimestre septiembre y noviembre simulan menos lluvia al occidente, centro y sur del país.
Los expertos que participaron en la elaboración del informe mencionan que estas temporadas secas “más secas que lo normal, implican balances muy negativos en los embalses, por lo que deben considerarse medidas de adaptación en su manejo, ya que durante la época seca se utiliza más agua para riego, pudiéndose presentar conflictos por el uso del agua".
Asimismo, advierten sobre la ocurrencia de incendios forestales por cuanto “la menor precipitación simulada para diciembre y febrero sugiere la necesidad de tomar medidas de adaptación para enfrentar en el futuro más incendios”. Además, indican que la disminución de la lluvia simulada para junio-agosto, puede tener consecuencias severas en la reposición del nivel de los embalses y en la agricultura realizada durante la época seca.
“La menor precipitación que ambos modelos simulan al sur de Bolívar en varios trimestres, puede tener repercusiones sobre el caudal del Caroní, es decir, sobre la principal fuente de generación de energía hidroeléctrica del país".
Con relación a la zona norte, la comunicación señala que si el modelo canadiense está simulando correctamente el funcionamiento climático, el aumento de precipitación implicaría un mayor riesgo de ocurrencia de deslaves e inundaciones repentinas.

ESTRATEGIAS DE ADAPTACIÓN
Las consecuencias de la disminución de la precipitación son preocupantes y así lo reflejan los expertos en el informe. “En la zona norte del país, donde se concentra la mayoría de la población y la infraestructura productiva, ya existen problemas de disponibilidad de agua. Asimismo, la ocurrencia más frecuente de precipitaciones intensas implica mayor riesgo de inundaciones repentinas y deslaves, especialmente graves en áreas muy vulnerables como son las zonas montañosas fuertemente urbanizadas. El incremento de la temperatura es un problema grave que implica un mayor gasto de agua, que será cada vez más escasa, y de energía, así como un riesgo de salud en humanos y animales”.
Sin embargo, la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático en Venezuela aclara que contar con al menos dos tipos de futuro “puede ayudar a los tomadores de decisiones en la definición de estrategias de adaptación”.

ABC para celebrar
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) recomienda:

Ahorrar papelBolsas de plástico ¡evítalas!Campañas de limpiezaDesconectar la TVE Excursiones a parques naturalesFestivales sobre medio ambienteGastar menos
Hacer regalos con materiales recicladosIncitar a las autoridades locales a adoptar políticas ambientalesJugar al aire libreKilos de basura recicladosLograr la participación de los vecinos
Mantener su entorno limpioNunca botar basura a la calleOrganizar actos con motivo del día del ambientePlantar un árbolQuebradas limpiasReducir, reusar y reciclarSustituir los bombillos por aquellos que ahorran energíaTener conocimientos de sus derechosUnirse a un grupo ambientalVigilar las emisiones de sus vehículosXerófitas sembradas para controlar las dunasYo protejo el ambienteZonas libres de basura

Investigación rezagada (II)

Foto cortesía Unexpo
Al menos 80 proyectos de investigación se han visto impactados en la Universidad Nacional Experimental Politécnica (Unexpo), luego del recorte presupuestario decretado por el Gobierno nacional


Al menos 80 proyectos de investigación se han visto impactados en la Universidad Nacional Experimental Politécnica (Unexpo), luego del recorte presupuestario decretado por el Gobierno nacional para hacerle frente a la crisis fiscal, producto de la baja en los precios del barril de petróleo.
Uno de esos proyectos consistía en evaluar tres tipos de acero que usan los tubos de la industria petrolera, pero los recursos sólo alcanzaron para analizar sólo uno enviado por Pdvsa, empresa con la cual se estableció un convenio hace cinco años y que concluye en junio. Con este estudio se buscaba optimizar el tiempo de vida útil de estos tubos, “pero lo que se planteó inicialmente se tuvo que dejar hasta allí. Esta empresa también sufrió un recorte y los objetivos que se tenían planteados se redujeron a la mitad”.
La ingeniera Sugehis Liscano, coordinadora nacional de Investigación de la Unexpo explicó que el impacto fue de casi un 90% en el presupuesto destinado a investigación (1.836.000 BsF), porque ese 6,7% establecido por el Ejecutivo nacional no fue lineal, afectó sólo unas partidas.
“El recorte presupuestario llegó sin previo aviso. Se tiene una asignación presupuestaria, se planifican actividades enmarcadas en dicho presupuesto y de la noche a la mañana nos llega una comunicación indicando que está suspendido todo, porque viene un recorte en una serie de partidas, pero existen compromisos adquiridos”.
Añadió que hasta abril se llevaron a cabo las actividades según lo planteado en el presupuesto, pero a partir de mayo la situación cambió. “No hay para gastos de funcionamiento básico como tinta y papel, asistencia a eventos, cursos, no hay para compra de equipos ni insumos de laboratorio, estamos trabajando bajo perfil, con lo mínimo”.
Una realidad que se repite en los tres vicerrectorados de la Unexpo (Puerto Ordaz, Barquisimeto y Caracas), aunque tal como señala Liscano “la sede de Puerto Ordaz está mejor preparada, porque además de manejar presupuesto vía el Ejecutivo, cuenta con la Fundación del Instituto Politécnico (Fundiup) que permite a los investigadores prestar asistencia técnica a las empresas y esa es una vía de ingresos; claro, nunca llega a los montos que se reciben por el Ejecutivo, pero ayuda a solventar en algún sentido”.
Con respecto a la continuidad de la revista arbitrada “Universidad, Ciencia y Tecnología”, dijo que esperan que pueda seguir adelante porque cuenta con subvenciones por parte del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (Fonacit) y Fundacite Bolívar, “pero éstas son instituciones del Estado que también sufrieron recortes y hasta ahora no hemos recibido respuestas por parte de ellas ante estas subvenciones”.
La misma Liscano ha visto paralizar su propio proyecto de investigación por falta de recursos. El objetivo de su estudio es la evaluación de recubrimientos resistentes a altas temperaturas con aplicación en las plantas de reducción directa –recién nacionalizadas, por cierto-, encargadas de reducir el mineral de hierro y convertirlo en briquetas.
Ya le quedan pocos insumos y materiales necesarios en laboratorio, de ahí que se encuentra tomando previsiones para buscar nuevas alianzas que le permitan lograr el financiamiento y continuar adelante con este proyecto.

PRESUPUESTO INSUFICIENTE
“Todavía no lo digerimos y mucho menos lo aceptamos”, aseveró Minerva Arzola, directora de Investigación y Postgrado del Vicerrectorado Puerto Ordaz, al consultarle sobre el impacto que una medida como ésta ha causado en la comunidad de investigadores. Detalló que el presupuesto inicial de 2009 era de 584.000 bolívares fuertes, el cual resultó “en su momento insuficiente para lograr desarrollar las actividades de investigación programadas para este año”, pero luego con el recorte decretado por el Gobierno nacional en marzo, el presupuesto para investigación disminuyó hasta 153.000 bolívares fuertes, “con el agravante que cuando se nos informó del recorte, ya habíamos ejecutado un trimestre”. Dijo que cerca de 80 proyectos se han visto impactados, recordando que la investigación que se realiza en Venezuela y en Guayana, se ejecuta en las universidades, por lo que “no contar con los recursos económicos necesarios, puede originar la desaparición de la actividad investigativa”.

INCERTIDUMBRE
Para Sugehis Liscano, existe “incertidumbre” en los investigadores de la Unexpo por el recorte a otras instancias como el Programa de Promoción del Investigador (PPI) que lleva a cabo el Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Oncti), debido a que aun no se han cancelado lo correspondiente al primer trimestre de 2009. “Esa es otra incertidumbre, porque no se sabe si se va a cerrar el PPI, tampoco se tiene una posición oficial sobre la convocatoria 2009-2010”.
Lo cierto es que ha bajado el ánimo de los investigadores frente a esta situación, según comenta Liscano quien avizora un panorama de baja productividad en investigación y aumento en la desmotivación de los profesores que se dedican a la ciencia “aunque todos tienen una esperanza de que esto va a pasar”.
De hecho, siguen trabajando y presentando solicitudes para divulgar los avances y resultados de sus investigaciones en eventos como el de la Séptima Conferencia Latinoamericana y del Caribe for Engineering and Technology - June 2 - 5 San Cristobal,Venezuela de Ingeniería y Tecnología, a celebrarse del 2 al 5 de junio en San Cristóbal.
Sin embargo, para asistir a este evento, se están haciendo “maromas” como gastos compartidos de viáticos, utilizando para eso los recursos obtenidos a través de la coordinación de Postgrado que prácticamente está subvencionando a Investigación, luego que la dirección de Investigación y Postgrado, estableciera nuevas estrategias de financiamiento para cumplir con las actividades planificadas antes del recorte presupuestario.
Al respecto, Minerva Arzola dijo que ante esta situación de emergencia financiera, el departamento que dirige se encuentra replanteando el plan de trabajo, confiando en la capacidad del recurso humano y en la infraestructura científica y tecnológica que tienen.
“En época de crisis, generalmente, el ser humano potencia su creatividad, lo cierto es que no vamos a permitir que desaparezca la actividad investigadora, considerando que contamos con investigadores formados, con experiencia industrial y académica, con centros de investigación especializados en el área tecnológica de interés para la región Guayana y con la motivación para seguir adelante”.

Contradictoria decisión
Este recorte afectó básicamente a la investigación, lo que a juicio de Sugehis
Liscano, coordinadora nacional de Investigación de la Unexpo resulta “extraño”
viniendo de una política gubernamental que le ha dado impulso al desarrollo de
la ciencia y la tecnología. “Es algo como contradictorio, porque hay programas
que siguen funcionando como la Misión Ciencia y los recursos que se pueden
obtener a través de las empresas vía Locti, pero puede ser que el Estado esté
viendo que nos ha dado otras vías previas para conseguir recursos y entienda que
podamos prescindir de este aporte. El problema es que desde hace cinco años las
universidades mantienen el mismo presupuesto”.

Cifras
3 Vicerrectorados (Barquisimeto-Puerto Ordaz-Caracas)
3 Núcleos (Carora-Charallave-Guarenas)
35 centros de investigación (30 Puerto Ordaz, 1 Barquisimeto, 5 Caracas)
60 docentes adscritos al Programa de Promoción del Investigador (22 en Puerto Ordaz, 7 en Caracas, 31 en Barquisimeto)
80 proyectos de investigación afectados
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