Venezuela ocupa el puesto 11 entre los países afectados por cambio climático


Las inundaciones y las olas de calor extremos ocurridos entre 1990 y 2008, son algunos de los fenómenos que se registran en constante aumento debido a los cambios climáticos. Foto Google

Así lo señala el Índice de Riesgo Climático Global 2010 presentado en la cumbre del clima realizada en Copenhague, Dinamarca

De acuerdo con el Índice de Riesgo Climático Global 2010, Venezuela ocupa el puesto número 11 entre los países afectados por cambio climático entre 1990 y 2008.
El documento, publicado por la red de noticias sobre ciencia, tecnología y el mundo en desarrollo, SciDev, fue presentado por la organización alemana Germanwatch, en la cumbre del clima que finalizó el pasado 18 de diciembre en la ciudad de Copenhague, Dinamarca.
En una lista de los diez primeros países impactados por el calentamiento global entre 1990 y 2008, cuatro pertenecen a América Latina: Bangladesh, Myanmar, Honduras, Vietnam, Nicaragua, Haití, India, República Dominicana, Filipinas y China, ubicando a Venezuela en el onceavo lugar.
La nota de SciDev señala que la organización alemana sin fines de lucro destaca especialmente, el hecho de que en este grupo todos son países en desarrollo y tienen ingresos bajos o medios. “Esta clasificación se basa en los datos ‘más confiables’ sobre los impactos de los fenómenos climáticos extremos y los efectos socioeconómicos asociados”.
Menciona que el Índice de Riesgo Climático Global se sustenta en información recopilada sobre el impacto y las pérdidas humanas y materiales causadas por ciclones, huracanes, inundaciones y olas de calores extremos, ocurridos entre 1990 y 2008, “fenómenos en constante aumento debido a los cambios climáticos”.
Germanwatch advierte que el ranking de riesgo climático indica “el nivel de exposición y vulnerabilidad a eventos extremos, lo que debería tomarse como señal para que los países se preparen para el futuro”.

VULNERABILIDAD DE AMERICA LATINA
La vulnerabilidad de América Latina frente al creciente deterioro del medio ambiente fue evaluada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) en forma, por ejemplo, de cambios en la disponibilidad de agua, pérdida de tierras agrícolas o anegamiento de áreas costeras, ribereñas y llanas.
Según el IPCC, estos cambios “agravarían los problemas socioeconómicos y sanitarios, fomentarían la migración de las poblaciones rurales y costeras y recrudecerían los conflictos nacionales e internacionales”. Advierte el IPCC que los impactos regionales desde México hasta Chile y Argentina, así como los mares adyacentes, se verían reflejados en los siguientes aspectos:
Ecosistemas: Se espera que el cambio climático afecte a grandes extensiones de bosques y pastizales; los ecosistemas de montaña y las zonas de transición entre distintos tipos de vegetación serán especialmente vulnerables. El cambio climático podría agravar los efectos adversos de la continuada deforestación de los bosques pluviales de la Amazonía. Este impacto podría ocasionar una pérdida de diversidad biológica, y reduciría las lluvias y la escorrentía tanto en el interior como en el exterior de la cuenca del Amazonas,  afectando al ciclo del carbono mundial.
Hidrología y recursos hídricos: El cambio climático podría afectar de manera notable al ciclo hidrológico, alterando la intensidad y la distribución temporal y espacial de la precipitación, de la escorrentía de superficie y de la recarga de agua, produciendo impactos diversos sobre diferentes ecosistemas naturales y actividades humanas. Las áreas áridas y semiáridas serán particularmente vulnerables a un cambio en la disponibilidad de agua. La generación de energía hidroeléctrica y la producción de cereales y ganado serán especialmente vulnerables al cambio en el suministro de agua, particularmente en Costa Rica, Panamá y el piedemonte de Los Andes, así como en áreas adyacentes de Chile y del occidente de Argentina.
Producción de alimentos y de fibras: Se prevé una disminución de la producción agrícola para varios tipos de cultivos de México, países del istmo de América Central, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. Además, la producción pecuaria menguará si las praderas de las regiones templadas se ven afectadas por una disminución sustancial de la disponibilidad de agua. Los fenómenos extremos (por ejemplo, crecidas, sequías, heladas o tormentas) podrían perjudicar los pastizales y la producción agrícola. Las formas de vida de los pueblos tradicionales, por ejemplo las de muchas comunidades andinas, resultarían amenazadas si disminuyera la productividad o la superficie de los pastizales o de los cultivos tradicionales.
Sistemas costeros: En las costas bajas y estuarios de los países del istmo de América Central, Venezuela, Argentina o Uruguay, el aumento del nivel del mar podría reducir la tierra de las costas y la diversidad biológica (en particular, arrecifes de coral, ecosistemas de manglares, humedales de estuario, mamíferos marinos y pájaros), dañar las infraestructuras y ocasionar intrusiones de agua salada. Si la subida del nivel del mar bloqueara la escorrentía de los ríos de llanura hacia el océano, podría aumentar el riesgo de crecida en esas cuencas (por ejemplo, en la Pampa argentina).
Asentamientos humanos: El cambio climático podría exacerbar el impacto directo como consecuencia del aumento del nivel del mar, de condiciones meteorológicas adversas y de episodios climáticos extremos (por ejemplo, crecidas, crecidas instantáneas, tempestades, desprendimientos de tierra u olas de frío o de calor), así como los efectos indirectos como el abastecimiento de agua y alimentos, el transporte, la distribución de energía y los servicios de saneamiento. Serán particularmente vulnerables los grupos de población que habitan en barrios precarios en los suburbios de las grandes ciudades, y especialmente si están situados en áreas propensas a las crecidas o en laderas inestables.
Salud humana: Si aumentaran la temperatura y las precipitaciones, la distribución geográfica de las enfermedades transmitidas por vectores (por ejemplo, paludismo, dengue, chagas) y de las enfermedades infecciosas (por ejemplo, el cólera) se extendería hacia el sur y hacia terrenos más elevados. La contaminación y las altas concentraciones de ozono en la superficie, intensificados por un aumento de la temperatura superficial, podrían afectar negativamente a la salud y el bienestar de las personas, especialmente en áreas urbanas.
Áreas protegidas
Un nuevo libro de la UICN, The Nature Conservancy, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Wildlife Conservation Society, el Banco Mundial y el WWF, asegura que las áreas protegidas ofrecen una solución rentable a los impactos del cambio climático. “Quince por ciento de las reservas de carbono terrestre del mundo - 312 gigatoneladas - se almacenan en áreas protegidas en todo el mundo. Las áreas protegidas también servir como amortiguadores naturales contra los efectos del clima y otros desastres, proporcionando un espacio para las aguas para dispersar, estabilizar el suelo contra deslizamientos de tierra y el bloqueo de las mareas de tormenta”.  
El dato
200 millones de personas 
están en riesgo de perder sus hogares 
por causa de sequías e inundaciones de aquí al 2050.

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