Comunidad de El Porvenir lucha por un ambiente sano


Así quedó demostrado durante el encuentro realizado esta semana en la sede del huerto comunitario que tienen los habitantes de este sector de Las Amazonas



Fotos Jesús Abinazar

Los vecinos de El Porvenir 3, en el sector Las Amazonas, están decididos a promover un ambiente sano en su comunidad. Así quedó demostrado durante el encuentro realizado esta semana en la sede del huerto comunitario que tienen los habitantes de esta populosa zona de Ciudad Guayana, al sur de Venezuela.
A la reunión también asistieron los representantes del Centro de Formación Guayana (CFG), Alexis Martínez y Pedro Baldovino, de Salud para Guayana (Sapagua), Dionisia González y Abelis Del Valle de Rojas y del Servicio Voluntario Internacional (SVI), Paola y Martino. Estas instituciones -sin fines de lucro- vienen trabajando desde 2006, cuando promovieron un diagnóstico participativo con las comunidades que integran Las Amazonas (El Porvenir, Belorizonte y Las Teodokildas). Los resultados de ese primer análisis arrojaron tres temas fundamentales para mejorar sus vidas: el ambiente (debido a la contaminación generada por la basura), la salud y la educación.
Durante la reunión, los vecinos dijeron estar conscientes que el mal manejo de los desechos sólidos está causando una serie de enfermedades, en especial en los niños que corretean por las calles de tierra junto a las cucarachas, las ratas y las moscas, que proliferan de los dos botaderos cercanos a la comunidad, ocasionándoles ronchas, gripe y hongos en la piel.
Dicen que a este sitio viene gente de Las Amazonas y de otros sectores a botar basura y escombros, con lo cual se incrementan los problemas de salubridad, ante un camión del aseo urbano que sólo llega cuando la comunidad ya ha enviado unas cuantas comunicaciones a la Alcaldía de Caroní. “No es un servicio regular”, expresan al unísono. Además, su conciencia les dice que quemar la basura no es la solución porque contaminan el aire y enferman a los niños, pero todos se hicieron la misma pregunta “qué hago”.
Entre las propuestas presentadas, y que tuvo mayor acogida, fue la de seguir fortaleciendo la separación de los desechos y enviarlos al huerto comunitario para utilizarlos como abono orgánico. De igual forma, insistieron en la necesidad de favorecer la regularidad en el servicio de aseo urbano.

HUERTO COMUNITARIO
Manuel Jiménez pertenece al grupo del huerto comunitario que desde hace más dos años se creó como una herramienta para enfrentar el tema de la basura. Junto a él, también trabajan de forma voluntaria Gregory Jiménez, Diana Ravelo, Glorimer Jiménez, Nairilys Arzolay y Antonio.
Jiménez destacó que en el huerto se cultiva sin fertilizantes químicos, el abono que utilizan lo sacan a partir de los desechos orgánicos que separan de la basura, los cuales son colocados en un compostero donde sigue un proceso de descomposición que resulta en abono orgánico, incluso, uno de los 18 canteros con que cuentan (empezaron con 3), es utilizado para cultivar lombrices, de cuyas excretas sacan el “humus” que luego destinan como abono.
De esta forma siembran productos orgánicos como lechuga, acelga, calabacines, pimentón, yuca, patillas, cebollín, tomates, ají dulce y auyama; alimentos que luego se reparten en la comunidad. Claro, Manuel objeta “la flojera” que parece haber en algunos vecinos que no se incorporan a esta práctica de separar los desechos orgánicos y dejarlos en los tambores que colocaron a la entrada del huerto, “prefieren mandarlas hasta los dos botaderos que tenemos por acá cerca”.
Para controlar las plagas utilizan diversas técnicas naturales como el “chirero” (picante) que actúa como repelente o la pega de ratón en un plástico amarillo que atrapa los insectos, “hasta ahora no hemos tenido problemas con eso”. Con lo que han tenido inconvenientes es con la respuesta que esperan de las comunicaciones enviadas a los organismos públicos para que los apoyen en este proyecto. “Hemos metido cartas en la Alcaldía y en otros, pero no”.

SALUD PARA EL PORVENIR
Abelis Del Valle de Rojas trabaja desde hace 17 años en Sapagua. Su labor en la comunidad de El Porvenir se ha dirigido hacia la promoción e incorporación de más mujeres en el grupo de salud “La Cayena”, y junto al SVI, dictar talleres de alimentación sana y de plantas medicinales basados en los productos que salen del huerto comunitario, enseñándoles a realizar sus propios jarabes naturales para combatir las enfermedades más comunes como el asma, la fiebre, la diarrea, entre otras.
“Trabajamos con la verdolaga, la pira, la yerba de Caracas, la citronela, la sábila, la tuna, incluso no hace mucho bautizamos el recetario alimentario y de plantas medicinales que elaboraron las mismas compañeras que participaron en el taller”.
Rojas indicó que también instruyen en la preparación de la papilla milagrosa creada por Sapagua para mejorar la salud de los niños desnutridos. Dijo que estos talleres se llevan a cabo todos los miércoles tanto en la escuela de El Porvenir como en la sede del huerto comunitario.

FORMANDO Y CAPACITANDO
Alexis Martínez del CFG explicó que ellos están brindando herramientas, en cuanto a formación y capacitación, encauzadas a las organizaciones comunales como El Porvenir, La Porfía 3 y San José de Cacahual, a fin de implementar huertos comunitarios, entendidos como un medio para lograr la organización, además de fomentar el respeto por la naturaleza, aprender a cultivar y cuidar la salud. Destacó la importancia de que los vecinos establecidos, manejen las herramientas necesarias y que están contempladas en la Ley de Consejos Comunales (elaboración de proyectos, normas de convivencia, plan de desarrollo de la comunidad, etc.), porque la consigna es “saber más para luchar mejor”.

Desde Italia
El Servicio Voluntario Internacional es una institución del Episcopado italiano con más de 20 años en el país y desde hace seis años trabaja en las barriadas de Ciudad Guayana. Su misión es ayudar en la organización de los grupos sociales apoyando a los que ya existen y aquellos que están en pleno proceso de organización, para que puedan constituirse y responder a las necesidades que ellos mismos vean que existen en la comunidad. Sus representantes se rotan cada tres años, ahora acaban de llegar desde Italia, Paola y Martino, dos jóvenes convencidos de que las cosas se pueden empezar a cambiar “por lo menos desde tu casa”.
“El SVI ayuda con herramientas para que la comunidad pueda materializar sus ideas y seguir solos y le hacemos seguimiento a las acciones implementadas por ellos”.
Paola y Martino estarán por tres años y se dedicarán a fortalecer estos dos grupos, tanto el del huerto comunitario como el de salud de Las Amazonas, para que puedan seguir solos y apoyar otras experiencias. Tienen en proyecto empezar tres nuevas experiencias de huerto comunitario, tres grupos de salud y abordar el tema de la separación de los desechos sólidos, proponiendo cuatro puntos para la recolección de la basura.
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