Cosecha de peces en Universidad Indígena de Venezuela

El pasado martes 22 de septiembre, estudiantes y profesores celebraron la recolección de más de 7 mil 700 kilos de cachamoto cultivado en la laguna artificial que posee esta institución académica en el Caño Tauca del estado Bolívar, a unos 200 kilómetros al oeste de Ciudad Bolívar

Cosechar el fruto del esfuerzo colectivo es motivo para festejar, más aún en los pueblos indígenas para quienes las fiestas están unidas a un acontecimiento particular de sus vidas. Eso fue lo que se vivió el pasado martes 22 de septiembre, cuando las ocho etnias que hacen vida en la Universidad Indígena de Venezuela (UIV), celebraron la recolección de más de 7 mil 700 kilos de cachamoto, pez cultivado en la laguna artificial que posee esta institución académica en el Caño Tauca del estado Bolívar, a unos 200 kilómetros al oeste de Ciudad Bolívar.
La UIV, creada bajo el impulso de la Fundación Causa Amerindia Kiwxi, comenzó sus actividades académicas en el año 2001 y actualmente espera por el reconocimiento del Ministerio de Educación Superior, como instiución universitaria indígena.

SOLIDARIDAD ENTRE ETNIAS
Desde muy temprano, los casi 90 estudiantes universitarios provenientes de los pueblos indígenas yekuana, piaroa, pumé, pemón, cuiba, eñepa, warao y sanemá, se reunieron alrededor del inmenso estanque de una hectárea para preparar la extensa red y comenzar la cosecha. Los jóvenes yekuanas Kuyujani y Shinu, junto al piaroa Juremicha y al eñepa Tená, fueron los escogidos para trasladar la cosecha hasta el camión cava que esperaba a un lado del estanque. Como toda ceremonia de agradecimiento, vistieron sus atuendos tradicionales que resaltaban en sus cuerpos adornados con diseños geométricos en color negro. Decían sentirse orgullosos de estar representando la esencia de sus etnias en lo que consideraban una fiesta.
Kuyujani dijo que la pesca que realizan en su pueblo es la artesanal, y esta técnica de la piscicultura (cultivo de peces) les permite aprender otra forma de conseguir los alimentos. Lleva cuatro meses en la universidad y ya siente “reconocerse como indígena y valorar su cultura”. Por su parte, Shinú resaltó la importancia de contar con esta universidad “porque en ella hemos formado conciencia de lo que somos”. Asegura que su vida ha cambiado desde que llegó a la universidad, aprendiendo sobre la solidaridad, la convivencia y el compartir con otras etnias diferentes al grupo yekuana.
Y esos valores fueron los que se sintieron en una jornada que resultó muy productiva, no sólo en lo formativo, sino también en lo económico, al contabilizar ingresos por un monto superior a los 70 mil bolívares fuertes que serán reinvertidos en el proceso educativo, la alimentación y las áreas productivas de la UIV.

MULTIPLICADORES
Al respecto, el yekuana Wesiyuma, coordinador de la UIV, explicó que el aprendizaje de la piscicultura ha sido concebido como un proyecto educativo, enmarcado dentro del eje productivo, uno de las tres ejes principales en los que se basa la formación de los estudiantes, los otros se refieren a la conciencia y a la cultura (identidad y valores). “Una vez aprendido por los estudiantes, es llevado luego a las comunidades indígenas, convirtiéndose en multiplicadores de una experiencia positiva”. Considera que esta modalidad del cultivo de peces es importante porque las comunidades indígenas han venido viviendo de la cacería, el conuco y la pesca tradicional, y con el aumento de la población en las comunidades, se han visto en la necesidad de realizar actividades productivas que le permitan sustentarse.
“La experiencia en la UIV es que los muchachos están muy interesados en aprender esta técnica. Que vean a la piscicultura como un complemento para el sustento de las comunidades y que sea de beneficio, que los mismos indígenas sean los protagonistas del desarrollo piscícola y no que sea otra gente que lo maneje. La UIV promueve que el indígena aprenda los distintos sistemas de producción, tales como la piscicultura como alternativa y para reforzar la alimentación en las comunidades y fortalecer la organización de las mismas”.
Wesiyuma dijo que los principios fundamentales de la UIV se basan en que los indígenas sean protagonistas y escritores de su propio conocimiento y cultura, “que no sean los antropólogos o sociólogos sino que seamos nosotros mismos los que escribamos los conocimientos de los ancianos”. Asimismo, buscan que los jóvenes valoren la identidad cultural de los distintos pueblos indígenas, “porque hay una necesidad grande dentro de las comunidades y hemos caído en cuenta que entre todos, de forma colectiva podemos apoyarnos y resistir”.
El programa educativo de la UIV contempla el estudio de los siguientes campos del saber: Derecho Indígena, Ecología y Subsistencia Indígena, Historia, Etnología, Idiomas, Arte Indígena y Áreas Demostrativas de Producción Sustentable. En este último, los estudiantes reciben formación en las áreas de: vivero, permacultura, compostero y lombricultura, frutales de sabana, cría de patos y búfalos, piscicultura, apicultura y mantenimiento; dedicando dos horas diarias al trabajo de estas áreas demostrativas Luego tienen que preparar un informe semanal sobre las actividades realizadas así como un informe final que sintetiza todo lo aprendido durante el semestre. En total, el ciclo educativo consta de seis semestres y un año para la elaboración de la tesis de grado.

DATOS QUE ENTUSIASMAN
Luís Pérez, miembro del Consejo Rector de la UIV y profesor de piscicultura, detalló que el indígena que llega a la institución tiene la oportunidad de aprender temas de producción que son compatibles con su cultura y sus ecosistemas. “Cualquier introducción de elementos nuevos es una adición más al proceso de transculturización, pero se escogen aquellos procesos productivos que son menos agresivos con el medio ambiente y más compatibles con la cultura indígena, como la cría de búfalos que es una especie más resistente y que puede ser usada como fuerza de trabajo, también aprenden la producción de miel, cría del pato real”.
Refirió Pérez que esta es la cuarta cosecha de cachamoto, la primera fue en 2006, dos en 2008 y dos este año. El engorde se inició el 2 de septiembre 2008 con 6 mil alevines sembrados en el estanque. En enero se incorporaron 450 juveniles previamente engordados en otro estanque más pequeño, totalizando 6.450 peces sembrados. Sin embargo, dijo que interrupciones en el suministro eléctrico, causaron un episodio de hipoxia (falta de oxígeno en el estanque) entre el 1ero y el 11 de agosto de 2009, generando la pérdida de 636 peces.
La primera cosecha de este año se realizó en agosto, recolectando 2.098 peces para un peso total de 2.667 kilos. En esta última cosecha del martes 22, se extrajeron 5.089 kilos, de los cuales 682 kilos se destinaron al consumo interno de la UIV y el restante 4.407 fue colocado en el mercado.
“Sumando la biomasa perdida por hipoxia a lo cosechado, la producción del estanque ascendió a 7.745 kilos. Tomando en cuenta que todavía quedaron en el estanque alrededor de 200 kilos para la celebración de la Semana de la Resistencia Indígena, la cifra está alrededor de 8.000 kilos. En cuanto a la tasa de mortalidad, si consideramos que se extrajeron 5.812 peces desde agosto, comprobamos que durante los 10 primeros meses se perdieron menos del 10% de los alevines”.
El especialista en piscicultura resaltó el apoyo de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho), institución adscrita al Ministerio de Educación Superior, dedicada a contribuir con la formación profesional mediante becas y a promover la educación superior en la población de menores recursos económicos. “Fundayacucho consideró elemental apoyar este proyecto y eso lo agradecemos, sino estaríamos todavía viendo pasar el tiempo y desperdiciando esta oportunidad”.

APOYO INTERINSTITUCIONAL
María de los Ángeles Peña, directora de organización y apoyo a la capacitación del poder popular de Fundayacucho, estuvo presente en esta cosecha final de cachamoto. Cámara de video en mano, grabó cada momento de la ceremonia que culminó con un apetitoso almuerzo de pescado ahumado al estilo yekuana, envuelto en hoja de plátano.
Peña expresó que por segundo año consecutivo, Fundayacucho ha venido financiando a la UIV por considerar que esta experiencia “sienta un precedente importante en la búsqueda de la verdadera educación indígena, nos emociona que sea una educación para el trabajo y no aquella que se queda encerrada en el aula de clase, garantizando así una educación para la vida y la autonomía”. Dijo que desde la UIV se imparte una educación en concordancia con la supervivencia de los pueblos indígenas, pero también con los elementos necesarios para poder convivir en un mundo intercultural y desde la dignidad.
“Mientras en otros espacios se esta hablando del socialismo y se teoriza, aquí se practica una búsqueda real de esto”. El apoyo financiero de Fundayacucho fue de 400 mil bolívares fuertes en 2008 y 600 mil bolívares fuertes para este año, enmarcado dentro de la línea de financiamiento de experiencia de educación no convencional, siendo la de la UIV “una de las que vemos más fortalecida”.
También participaron de este acontecimiento, los funcionarios de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), organismo de desarrollo regional que desde el año 2007 viene fortaleciendo los proyectos de piscicultura en la región Guayana y en el sur de los estados Anzoátegui y Monagas.
Yhezzy Aguilar, gerente general de Redes Productivas de la CVG, en compañía de Giuseppe Martino y Fernando Silva de la Unidad Acuícola, explicó que el aporte consistió en el suministro de los alevines de cachamoto, la asistencia técnica, los enlaces con las instituciones para el procesamiento del pescado y el ciclo productivo. Destacó las gestiones realizadas en cuanto al abastecimiento del alimento concentrado para los peces, a través del enlace con el Ministerio de Agricultura y Tierra, beneficiándose en un 50% por debajo del precio del mercado. Cabe destacar que la UIV viene levantando las larvas provenientes del Centro Piscícola que tiene la CVG en Hato Gil, a fin de distribuir los alevines a indígenas y criollos en el Municipio Sucre y zonas cercanas.
Las perspectivas de la UIV es lograr poner en funcionamientos los cinco estanques que tienen, para lograr una producción semanal de 400 kilos de pescado. Un objetivo que cuenta con el entusiasmo y el trabajo creador de los estudiantes de la Universidad Indígena de Venezuela, “una semilla que se sembró y que comienza ya a brotar”. Estos son los aires de esperanza que se respiran por estos predios del Tauca.

Apropiación tecnológica
Fabiana Orreda, es una brasilera que durante los próximos dos años, estará realizando su tesis doctoral en la Universidad de Sevilla, sobre la apropiación de las tecnologías de información en las comunidades indígenas, estudiando la experiencia de la UIV. En estos últimos meses, Orreda ha observado que el uso de las tecnologías por parte de los estudiantes indígenas se va dando de una forma natural, siendo el mismo uso que le da un joven de la ciudad. “Son cambios que se van produciendo dentro de las culturas, porque son formas diferentes de vivir y relacionarse en el mundo, pero a la vez son avances de la humanidad y que ellos también pueden hacer uso de ese desarrollo tecnológico que la humanidad produce”. Destacó que los jóvenes estudiantes tienen la oportunidad, en esta universidad, “de tener acceso a las herramientas del mundo occidental o criollo como le dicen y que son incorporadas a sus prácticas. Un poco de mis observaciones es como están haciendo esa apropiación y si van a producir cambios en sus formas de comunicarse”. Sus observaciones le han permitido determinar que el objetivo de la UIV “es formar el pensamiento crítico para que estas tecnologías y todos estos medios que ellos van incorporando sean una oportunidad positiva, que los indígenas sean concientes, desde la cultura, y la adapten a sus realidades”.

Día Mundial para la Protección de la Capa de Ozono


Fotos Google
Tumores cancerosos, alteración química de las plantas, deterioro del ecosistema marino, son algunas de las alteraciones que sufrirían los seres vivos, si los rayos ultravioleta del sol entraran directamente a la superficie de la Tierra.
Pero el planeta cuenta con la capa de ozono, una zona en la estratosfera que permite filtrar los rayos ultravioletas procedentes del sol, evitando los dañinos efectos sobre la humanidad y el medio ambiente. La importancia de esta zona para el mantenimiento de la vida terrestre llevó al ambientalista venezolano Erick Quiroga a tomar la iniciativa, que luego fue aprobada por las Naciones Unidas, de celebrar cada 16 de septiembre el Día Mundial para la Protección de la Capa de Ozono.

A POCOS KILÓMETROS
El ozono es un gas que se encuentra en una de las capas de la atmósfera llamada estratosfera. La alta densidad del ozono en la estratosfera forma lo que se conoce como la capa de ozono cuya mayor concentración se encuentra aproximadamente entre los 20 y 27 kilómetros de altura, sobre la superficie terrestre. Este gas se forma debido a la acción de los rayos ultravioleta procedentes del sol y de las descargas eléctricas sobre las moléculas de oxígeno, las cuales absorben esta energía transformándose en ozono (O3). De forma tal que esta capa actúa como filtro de las peligrosas radiaciones ultravioletas, llegando sólo una pequeña cantidad de ellas a la superficie de la Tierra, las cuales son necesarias porque facilitan la absorción de la vitamina D.

ATAQUES
Sin embargo, la capa de ozono es atacada por elementos como el cloro, metano, bromo y flúor; los cuales se liberan de los compuestos sintéticos que se originan en los aerosoles, frigoríficos, aires acondicionados, extintores, productos de limpieza, disolventes y también en la fabricación de los materiales de aislamiento térmico a espumas plásticas.
Estos compuestos, mejor conocidos como clorofluorocarbonos, van debilitando la capa de ozono generando los conocidos “agujeros negros”, los cuales se ubican sobre los polos. Uno de los primeros científicos en comprobar los efectos perjudiciales de los clorofluorocarbonos fue el mexicano y Premio Nobel de Química, Mario Molina quien dijo que estos compuestos “pueden permanecer en el medio ambiente varias décadas, y algunos de ellos casi un siglo. Los efectos que en la capa de ozono vemos hoy en día son debidos a los compuestos emitidos hace uno cinco, diez o quince años".
Asimismo, además del efecto de los gases y productos químicos producidos por el hombre, las erupciones volcánicas y el afecto invernadero provocan un recalentamiento de las capas inferiores de la atmósfera, las cuales generan un enfriamiento de la estratosfera que a su vez estimula la formación de partículas de hielo que facilitan la liberación del cloro y por consiguiente la destrucción de la capa de ozono.
Sin embargo, “desde 1950 la producción mundial de clorofluorocarbonos crece entre un 7 y un 10% anual. Esa tasa de crecimiento significa que se duplica la producción de estos gases cada diez años, aproximadamente. En los años 80 se alcanza y supera la producción anual de un millón de toneladas de clorofluorocarbonos”.

CONSENSO MUNDIAL
Un primer trabajo científico de Mario Molina y Sherwood Rowland alertó en 1974 sobre el peligro de los compuestos químicos; sin embargo no fue sino hasta 1987 cuando se logró un fuerte consenso internacional sobre la necesidad de proteger la capa de ozono.
El Informe de la Unidad de Acción por el Ozono del Programa de las Naciones Unidas detalla que “la necesidad de un protocolo surgió casi de inmediato, cuando se publicó en junio de 1985 la primera demostración de la existencia del agujero de la capa de ozono de la Antártica. Las negociaciones mundiales sobre un protocolo se iniciaron sin tardanza y dieron lugar a la aprobación, en septiembre de 1987, del Protocolo de Montreal el cual constituye el fundamento jurídico de los esfuerzos mundiales por salvaguardar la capa de ozono mediante controles sobre la producción, el consumo y el uso de sustancias que agotan el ozono”.
Más de 150 países han ratificado el Protocolo de Montreal, de los cuales un tercio de éstos son desarrollados y dos tercios son países en desarrollo. Por otra parte, en febrero de 2005 entró en vigencia el Protocolo de Kyoto con la aprobación de más de 140 países que decidieron asumir el compromiso de disminuir para 2008-2012, las emisiones de gases de efecto invernadero a un 5 por ciento menos del nivel de emisiones de 1990.
Sin embargo, a la luz del último informe elaborado por 250 científicos de la Organización Meteorológica Mundial, (OMM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) bajo el título “Evaluación Científica del Agotamiento del Ozono del PNUMA/OMM”, las investigaciones realizadas en 2002 preveían una completa restauración de la capa de ozono para el año 2050, sin embargo, “las nuevas mediciones de los científicos reflejan que ese momento tardará en llegar entre 5 y 15 años más de lo previsto, según las zonas geográficas”.

ESPERANZAS
Aunque parezca lejana la recuperación de la capa de ozono, el científico mexicano, Mario Molina vislumbra una esperanza para mediados de este siglo. “En la actualidad los agujeros de ozono de los polos se mantienen estables y será dentro de unos veinte años cuando empezarán a disminuir debido a la desaparición progresiva en la estratosfera de los clorofluorocarbonos”. Molina está convencido que las medidas adoptadas por los países signatarios del Protocolo de Montreal han surtido efecto. Pero tal como lo asegura este Informe de Naciones Unidas, “aún queda mucho por hacer”. Fuentes consultadas: Enciclopedia Océano, PNUD y Tierramérica.

Orinoco: hotel predilecto de las aves migratorias

Foto cortesía Uneg

Cada año, las playas del río padre se convierten en el sitio de alimentación y descanso de 11 especies de aves provenientes de Norteamérica y 11 especies venidas del sur del continente americano

Cada año, las riberas del bajo Orinoco se convierten en el “hotel” predilecto de 11 especies de aves provenientes de Norteamérica (boreal) y 11 especies venidas del sur del continente americano (austral).
El estudio, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg) sobre la avifauna del Corredor Ribereño del bajo Orinoco, permitió conocer la importancia de este humedal como sitio de alimentación y descanso de aves migratorias australes y boreales.
El equipo conformado por los investigadores Sara Leal, Hernán Castellanos, Rosauro Navarro y Judith Rosales, adscritos al Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana, caracterizó la composición taxonómica de las aves en el sector comprendido entre El Almacén y Los Castillos de Guayana, y analizó la variación espacio temporal en la estructura y composición de la comunidad de aves con relación a la estacionalidad del río. Esta dinámica del río Orinoco se mantiene año tras año, con cuatro estaciones muy marcadas: aguas altas (agosto), bajada de aguas (noviembre), aguas bajas (marzo) y subidas de aguas (junio), lo que a juicio de los investigadores, proporciona cambios en el paisaje, la vegetación y la fauna.
Los resultados de la investigación arrojaron un total de 245 especies de aves distribuidas en 17 órdenes y 45 familias, de los cuales 11 especies de las aves observadas eran migratorias australes y 11 correspondían a especies migratorias boreales.

SEGUNDO LUGAR
La investigación destaca el segundo lugar que ocupa Venezuela, después de Colombia, en recibir la mayor cantidad de especies migratorias que llegan a Suramérica. Los registros muestran que 135 especies de aves que se reproducen en Norteamérica, llegan a Venezuela durante el invierno boreal (entre agosto y noviembre), mientras que 16 especies de aves que se reproducen en Suramérica, llegan durante el invierno austral (entre abril y junio).
Por su parte, las migratorias intratropicales se refieren a las especies que se reproducen en el trópico, pero que migran a otras áreas dentro de la región tropical ya sea dentro o fuera de Venezuela.
La bióloga Sara Leal explica que las aves tienen un importante papel dentro del ecosistema, “están los carroñeros que comienzan el ciclo de descomposición, luego están todas las aves dispersoras de semillas que en cierta forma mantienen la diversidad de un bosque. Incluso hay razones de salud para el hombre, porque algunas especies son comedoras de roedores y de insectos que son las aves más abundantes de acuerdo a sus hábitos alimenticios, gracias a las aves insectívoras es que se mantiene a ras las plagas que uno ni percibe”.

AVES DEL NORTE
La golondrina migratoria boreal (Hirundo rustica). Foto Google

Las observaciones del grupo de investigadores de la Uneg revelan que el inicio de las migraciones boreales coincide con la bajada de aguas del corredor ribereño del bajo Orinoco “y con ello la disponibilidad de hábitat (playas de arena y de arena fangosa) apropiados sobre todo para los playeros”.
Explican que existen pocos registros sobre esta fase, tan solo se conoce el 2% del total de registros de aves para esta fase. “Es durante el periodo de aguas bajas del Orinoco, época de retorno de los migratorios del norte, cuando se registra la mayor diversidad y abundancia de migratorios boreales, (15% del total de registro de aves), particularmente la familia Scolopacidae (Calidris minutilla, Actitis macularia, Tringa solitaria. T. flavipes y T. melanoleuca) e Hirundidae (Hirundo rustica)”.
Ante estos datos, los investigadores sugieren que durante la temporada de aguas bajas, el bajo Orinoco “podría funcionar como una ruta alternativa de retorno de las migratorias boreales (playeros) a la temporada de aguas altas del río Amazonas”.
Al respecto, señalan que anteriores estudios en el bajo Amazonas mencionan pocos registros de playeros durante su retorno al hemisferio norte, planteando como posible alternativa el uso de playas y bancos de arenas del Amazonas central.

AVES DEL SUR
El semillero espiguero bigotudo (Sporophila lineola), migratorio austral, se observa cuando bajan las aguas en el Orinoco (noviembre). Foto Google

En cuanto a las migraciones australes, la investigación detalla que se tienen observaciones en subida de aguas (junio), época en que las aves (Progne tapera, Coccyzus melacoryphus, Elaenia pavirostris, Elaenia strepera, Empidonomus varius, Myiodynastes maculatus, Sporophila bouvronide) se dirigen hacia el norte de América del Sur; mientras que especies como el atrapamoscas tijera (Tyrannus savana) y el semillero espiguero bigotudo (Sporophila lineola) se observan en bajada de aguas (noviembre) cuando comienzan a retornar al sur.
“Estos datos apuntan hacia la importancia del Corredor Orinoco como sitio de alimentación y descanso de migratorios australes y boreales más aun cuando el 72 % de los migratorios del norte y el 64 % de los migratorios australes que se encuentran en el corredor son especies de hábitos ribereños”.

INTRATROPICALES
La investigación también resalta las migraciones intratropicales por cuanto “son un factor que contribuye al cambio en la composición y estructura de las comunidades del corredor”. Dentro de esta categoría, observaron la presencia del gallito claro (Porphyrula flavirostris) que aparece durante la estación de subida de aguas (junio); asimismo, registraron abundancia del garrapatero hervidor (Crotophaga mayor) y de la paloma morada (Columba cayennensis) durante la fase de aguas bajas (marzo). El estudio reseña que estas especies también han sido reportadas como aparentes migratorios del Amazonas.

Migratorias residentes El estudio de la Uneg indica que los movimientos de las aves residentes, dentro de Venezuela, son más importantes de lo que hasta ahora se ha reconocido. “Aunque existe información de ciertos movimientos migratorios de corta distancia de muchas especies, se desconoce la magnitud e importancia de los mismos”.
Según las observaciones realizadas, en el corredor ribereño del bajo Orinoco se identificaron 220 aves residentes de las cuales 79 especies “presentaron cambios estacionales, ya sea porque sólo se registraron durante determinadas fases o porque están presentes todo el año, pero exhiben cambios en su abundancia en determinadas fases, lo que sugiere movimientos locales”. El estudio refiere que de las 79 especies de aves residentes, 34 fueron reportadas por otras investigaciones “como especies con movimientos estacionales, esporádicos, de dispersión o cambios en su abundancia en función de la estacionalidad, pero con escasos estudios que permitan su confirmación”.
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